El aprendizaje para toda el alma

Liahona Agosto 2017

El aprendizaje para toda el alma

Por el élder Kim B. Clark
De los Setenta
Comisionado del Sistema Educativo de la Iglesia

El Señor está actuando con poder en Su Iglesia para que ustedes obtengan la educación que Él desea que tengan.

young woman and young man looking at computer screen

Este mensaje es para los jóvenes y los jóvenes adultos de la Iglesia del Señor. Hace muchos años, tuve una fuerte impresión sobre ustedes y sobre estos días. Fue como si viera a niños de la Primaria por toda la tierra. Sabía que ellos harían convenios con el Señor y los guardarían, y sabía que el Señor los bendeciría con oportunidades de aprendizaje profundo, tanto espiritual como temporal, y los levantaría como un potente ejército para edificar Su reino y preparar la tierra para Su regreso.

Ustedes son esos niños, y estos son sus días.

Es un día grandioso en el reino de Dios, un día lleno de oportunidades para que aprendan, crezcan y experimenten alegría y felicidad. Por supuesto, hay desafíos importantes. Sin embargo, mediante el poder redentor y fortalecedor de la expiación de Jesucristo, por medio de Su glorioso evangelio y Su Iglesia verdadera y viviente, el Señor continúa abriendo puertas y preparando el camino para que ustedes se arrepientan, aprendan profundamente, crezcan espiritualmente y se conviertan a Él. El Señor está preparando Su reino y a Su pueblo para Su regreso, y ustedes, los de la nueva generación, están desempeñando un papel central en esa gran obra

Este es un día de milagros. Las nuevas tecnologías permiten que el aprendizaje y la educación florezcan, y eso ocurre tanto para el conocimiento secular como el espiritual. El Señor está actuando con poder en Su Iglesia para que ustedes obtengan la educación que Él desea que tengan.

Todo esto es parte del mandamiento que el Señor dio al profeta José Smith (1805–1844) al comienzo de la Restauración: “… es mi voluntad que… [adquieras] un conocimiento de la historia, y de los países y de los reinos, y de las leyes de Dios y de los hombres, y todo esto para la salvación de Sion” (D. y C. 93:53).

Este mandamiento ha adquirido un carácter de urgencia en nuestros días a medida que el Señor apresura su obra. Ahora es el momento para que aprovechen las oportunidades de educación que tienen ante ustedes, y del potencial de aprendizaje y progreso que llevan en su interior.

Todos los días deben resonar en sus oídos estas palabras del presidente Thomas S. Monson:

“Les insto a procurar obtener instrucción académica”1.

“Sus talentos aumentarán a medida que estudien y aprendan”2.

“Cada uno de ustedes… [tiene] la oportunidad de aprender y… [progresar]. Expandan su conocimiento, tanto intelectual como espiritual, hasta la medida completa de su potencial divino”3.

Aprendizaje profundo

El aprendizaje que permite que cada uno de ustedes se eleve “a la plena estatura de su potencial divino” es lo que llamaré aprendizaje profundo: el aprendizaje de toda el alma: la mente, el corazón, el cuerpo y el espíritu inmortal. El aprendizaje profundo se aplica a todo tipo de conocimiento, ya sea espiritual o secular. El aprendizaje es profundo cuando aumenta el poder que ustedes tienen de hacer tres cosas: (1) saber y comprender; (2) tomar medidas eficaces y justas; y (3) llegar a ser más como nuestro Padre Celestial.4

Tal como el Señor enseñó al profeta José, el aprendizaje profundo se debe hacer a la manera del Señor, mediante la revelación y la inspiración en la Luz de Cristo y por el poder del Espíritu Santo y mediante el estudio activo y diligente y la enseñanza mutua, con la ayuda de la gracia de Jesucristo. Eso se aplica a cualquier tipo de conocimiento. A continuación figuran los mandamientos del Señor sobre el aprendizaje profundo:

“Buscad diligentemente y enseñaos el uno al otro palabras de sabiduría; sí, buscad palabras de sabiduría de los mejores libros; buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe”  (D. y C. 88:118).

“Enseñaos diligentemente, y mi gracia os acompañará, para que seáis más perfectamente instruidos… en todas las cosas que pertenecen al reino de Dios, que os conviene comprender” (D. y C. 88:78).

El conocimiento espiritual tiene prioridad

young woman holding scripturesEl aprendizaje profundo, en cualquier campo de estudio, es una experiencia espiritual innata, anclada a un fundamento de fe en Jesucristo, arrepentimiento y obediencia a Sus mandamientos para que el Espíritu Santo pueda enseñarles. El aprendizaje profundo no es fácil, ¡pero vale la pena el esfuerzo! Si realmente desean aprender profundamente, si su corazón y mente son receptivos al aprendizaje, y si actúan de acuerdo con ese deseo, el Señor los bendecirá. Si ustedes hacen su parte: si oran con fe, se preparan, estudian, si participan activamente y ponen su mejor esfuerzo, el Espíritu Santo les enseñará, les magnificará la capacidad para actuar según lo que aprendan, y los ayudará a llegar a ser lo que el Señor desea que lleguen a ser. “… con la expiación de Cristo, la salvación misma”, enseñó el presidente Joseph F. Smith (1838–1918), “es un proceso de educación… El conocimiento es un medio de progreso eterno”5.

Ese proceso se aplica a cualquier entorno en el que se encuentren y a cualquier tipo de conocimiento. Sin embargo, el conocimiento más importante que necesitan adquirir es el conocimiento de las cosas de Dios. Por lo tanto, el conocimiento espiritual debe ocupar el primer lugar en su corazón y en sus prioridades. El profeta José Smith recalcó la prioridad del conocimiento espiritual con estas palabras: “El hombre no puede ser salvo sino al paso que adquiera conocimiento, porque si no lo obtiene, algún poder maligno lo conducirá al cautiverio en el otro mundo; porque los espíritus malos tendrán más conocimiento y, por consiguiente, más poder que muchos de los hombres que se hallan en el mundo. De modo que se precisa la revelación para que nos ayude y nos dé conocimiento de las cosas de Dios”6.

Es cierto que el Evangelio abarca toda la verdad7, pero el conocimiento y la comprensión de las verdades claras y sencillas del evangelio de Jesucristo deben ser el cimiento de todo el aprendizaje profundo. Poner el conocimiento espiritual en primer lugar en su mente y en su corazón asegura que confiarán en el Señor y en el Espíritu Santo en su aprendizaje, que todo lo que estudien lo verán a la luz de Su evangelio, y que continuarán aprendiendo profundamente a lo largo de su vida.

Aprendizaje profundo para toda la vida

El aprendizaje profundo tanto del conocimiento espiritual como del secular es un mandamiento del Señor. Imaginen lo que pasaría si dejaran de aprender. ¿Qué habría pasado si hubiera dejado de aprender cuando me gradué de la universidad a mediados de la década de 1970? No habría tenido nuevas perspectivas ni revelación de los profetas vivientes, las Escrituras, o del Espíritu Santo; no sabría nada del desarrollo continuo en la tecnología, del cuidado de la salud, de los asuntos mundiales, de las regulaciones gubernamentales ni de la educación. No habría ocurrido ningún progreso personal ni desarrollo espiritual mediante el arrepentimiento y el aprendizaje que se logra de la experiencia.

Cuando fui Presidente de la Universidad Brigham Young–Idaho, con frecuencia le preguntaban a la hermana Clark: “¿Cómo conoció al presidente Clark?”. Su respuesta solía empezar con estas palabras: “No era el presidente Clark cuando lo conocí”. Si yo no hubiera seguido aprendiendo, habría entrado en años, pero todavía sería el joven de 25 años de edad que la hermana Clark conoció cuando me gradué de la universidad, ¡él no era un candidato prometedor para la hermana Clark ni para nuestra familia!

Si dejan de aprender, no pueden llegar a tener más conocimiento, ser más eficaces, más útiles, más fieles o ser más como su Padre Celestial.

Su experiencia con el aprendizaje en su juventud y los años en que son jóvenes adultos sienta las bases para una vida de aprendizaje. Si desarrollan la capacidad de aprender profundamente a la manera del Señor, mediante el Espíritu y el estudio diligente y activo, será una gran bendición para ustedes.

Una clave para cosechar esa bendición es mantener el corazón y la mente abiertos al aprendizaje. A continuación figuran tres cosas que pueden hacer para estar siempre listos para aprender:

1. Pedir al Señor que los bendiga con el deseo de aprender profundamente.
Será maravilloso si ya tienen el deseo de aprender profundamente; si no es así, pidan al Señor ese don. El Señor educará sus deseos a fin de que deseen aprender qué es lo que Él desea que aprendan a lo largo de sus vidas, y cómo lograrlo. En el plan del Señor, el cómo desea Él que aprendan —mediante el Espíritu, con estudio diligente— es tan importante como el qué quiere que aprendan.

2. Hacer del arrepentimiento una parte central de su vida.
El arrepentimiento es un proceso divino; es la forma en que cambiamos, progresamos y mejoramos mediante el poder redentor y fortalecedor de la expiación de Jesucristo. Si el arrepentimiento forma parte central de su vida, siempre se encontrarán de rodillas, humillándose ante el Señor, buscando Su ayuda en cómo utilizar su tiempo y cómo servirle.

3. Adorar en el templo tan a menudo como les sea posible.
El templo es la casa de revelación y aprendizaje del Señor. Si van allí con frecuencia, si llevan consigo sus preguntas y sus deseos para aprender, el Señor mismo les enseñará.

Superar la oposición al aprendizaje profundo

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El aprendizaje profundo ahora mismo los preparará para toda una vida de aprendizaje. Sin embargo, sé que enfrentan obstáculos e incluso directa oposición al aprendizaje que el Señor desea que obtengan. El miedo, el desánimo, la pereza, la dificultad con la lectura, la falta de apoyo u oportunidad, las tradiciones culturales o familiares, las preocupaciones sobre los costos, las tentaciones del mundo, las ideas falsas sobre la educación y muchas otras cosas pueden interponerse en su camino8.

Sé que algunos de ustedes se enfrentan a varias de esas cosas que parecen obstáculos insuperables para el aprendizaje.

Les doy mi testimonio de que no importa dónde vivan, no importa cuáles sean sus circunstancias, el Señor Jesucristo está con ustedes en contra de toda esa oposición con Su amor redentor y Su poder omnipotente. A través de Su sacrificio expiatorio, Él ha experimentado y superado todo lo que podría impedir el progreso de ustedes hacia la vida eterna. En Su fuerza y con Su poder, pueden vencer lo que se interponga entre ustedes y el aprendizaje que el Señor desea que obtengan.

Esa es la promesa que les hace, y Sus promesas son verdaderas: “Allegaos a mí, y yo me allegaré a vosotros; buscadme diligentemente, y me hallaréis; pedid, y recibiréis; llamad, y se os abrirá” (D. y C. 88:63; véase también Mateo 7:7).

Conclusión

Este es realmente un gran día en el reino de Dios. El Señor está apresurando Su obra, y hemos visto milagro tras milagro mientras el Señor actúa con poder para abrirles maravillosas oportunidades para que aprendan profundamente.

El Señor está obrando en sus vidas para bendecirlos y prepararlos. Ruego que actúen con fe en Jesucristo para aprovechar cada oportunidad de aprender profundamente, crecer en conocimiento y entendimiento, lograr Sus propósitos rectos y convertirse en lo que nacieron para llegar a ser.

Para obtener más información sobre las oportunidades de educación en la Iglesia, visiten education.lds.org. Para aprender más sobre Seminario para los jóvenes, consulten la página 50 de este ejemplar. Para aprender más sobre Instituto para jóvenes adultos, véanse las páginas 44 y 46 de este ejemplar.

BYU–Pathway Worldwide [BYU–Pathway Mundial]

Por el élder Kim B. Clark
young adult at seminary graduationEn nuestros días, el Señor está actuando con poder en Su Iglesia para profundizar el aprendizaje y ampliar su alcance a más y más de ustedes. Quizás el mejor ejemplo de ampliar el alcance del aprendizaje profundo en la Iglesia sea el anuncio de una nueva organización dentro del Sistema Educativo de la Iglesia (SEI) conocida como BYU–Pathway Worldwide [BYU–Pathway Mundial]. Esta nueva organización se concibió a raíz del programa Pathway.

Pathway

En 2009, la Mesa de Educación de la Iglesia concedió permiso a la Universidad Brigham Young–Idaho para crear un nuevo programa académico llamado Pathway, con el fin de brindar oportunidades de educación superior a un mayor número de miembros de la Iglesia. Pathway consiste en un programa de tres semestres que prepara a los alumnos para recibir educación superior al tomar cursos en línea y reunirse en un instituto o centro de reuniones cada semana para recibir educación religiosa y participar en análisis dirigidos por los alumnos sobre el material de los cursos en línea. El programa Pathway está bajo la guía de los líderes locales del sacerdocio y lo supervisan los misioneros de servicio a la Iglesia, quienes asesoran y dan apoyo a los alumnos. El triple propósito de Pathway es (1) llevar el Evangelio al corazón de los alumnos, (2) ayudarlos a convertirse en alumnos capaces, y (3) prepararlos para dirigir y mantener a una familia.

Pathway actualmente funciona en 500 sitios por todo el mundo, y ha proporcionado servicio a más de 57.000 estudiantes, abriéndoles las puertas de las oportunidades, aumentando la esperanza y la fe en el Salvador, y profundizando el aprendizaje para miles de ustedes. El completar el programa Pathway ha permitido que muchos alumnos se inscriban en oportunidades de educación superior, entre ellas los programas de certificado y de título que se ofrecen en línea a través de BYU–Idaho o en instituciones educativas locales.

BYU–Pathway Worldwide [BYU–Pathway Mundial]

El progreso y el éxito del programa Pathway ha inspirado la creación de una nueva organización, afiliada con todas las instituciones del SEI, llamada BYU–Pathway Worldwide [BYU–Pathway Mundial] (BYU–PW [por sus siglas en inglés]). BYU–PW supervisa Pathway y coordina todos los otros programas del SEI de certificado y de título de educación superior que se ofrecen en línea. La organización presta servicio a los alumnos por medio de cursos en línea y administra las actividades al congregarse en los sitios de Pathway de todo el mundo, incluso los análisis académicos a cargo de los alumnos, talleres y servicios profesionales locales.

BYU–PW es el resultado de una norma aprobada por la Mesa de Educación de la Iglesia en noviembre de 2015: “El Sistema Educativo de la Iglesia procurará brindar oportunidades de educación a los miembros de la Iglesia dondequiera que la Iglesia esté organizada”.

BYU–Pathway Worldwide [BYU–Pathway Mundial] les puede ayudar a tener acceso a sus programas de certificado y de título en línea, lo que dará lugar a mejores oportunidades de empleo. Conjuntamente con la educación religiosa en instituto y el aprender por el Espíritu a la manera del Señor, ustedes pueden aprender a fondo dondequiera que estudien. Además del asesoramiento académico, ustedes tendrán acceso a asesoramiento y apoyo por parte del SEI y del personal de los Servicios de Autosuficiencia para ayudarlos a encontrar pasantías y puestos de trabajo o procurar oportunidades educativas locales.

A través de sus unidades y líderes locales de la Iglesia, pueden acceder a los programas de BYU–Pathway Worldwide [BYU–Pathway Mundial], incluso Pathway, la instrucción en el idioma inglés, y los certificados y títulos. Esos programas ya están disponibles en muchos lugares, y BYU–PW seguirá agregando nuevos sitios Pathway y nuevos programas de manera mesurada y constante, a medida que la Iglesia sigue adelante bajo la dirección del Señor.

Para más información, visite pathway.lds.org (en inglés).

Notas

1. Thomas S. Monson, “Si estáis preparados, no temeréis”, Liahona, noviembre de 2004, pág. 116.

2. Thomas S. Monson, “Tres metas para guiarte”, Liahona, noviembre de 2007, pág. 119.

3. Véase de Thomas S. Monson, “La fortaleza extraordinaria de la Sociedad de Socorro”, Liahona, enero de 1998, pág. 112.

4. El modelo de “saber, hacer, llegar a ser” se ha utilizado ampliamente como un marco para el desarrollo del liderazgo y en el análisis del plan del Señor para el desarrollo espiritual de sus hijos. Véase de Thomas S. Monson, “Aprendamos, hagamos, seamos”, Liahona, noviembre de 2008, págs. 60–68; y de Dallin H. Oaks, “El desafío de lo que debemos llegar a ser”, Liahona, noviembre de 2000, págs. 32–34. Para tratar a fondo cada uno de los elementos de este modelo, véase la serie de tres tomos por David A. Bednar, Increase in Learning 2011; Act in Doctrine 2012; y Power to Become 2014.

5. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Joseph F. Smith, 1998, pág. 337.

6. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 280.

7. Esta cita de Brigham Young capta bien la idea: “La religión de Jesucristo no sólo familiariza a la gente con las cosas de Dios y cultiva en ella la excelencia y la pureza morales, sino que también otorga todo aliento y estímulo posible para que aumente su conocimiento y su inteligencia, en toda rama de la mecánica, en las artes y en las ciencias, porque toda sabiduría, todas las artes y las ciencias del mundo son de Dios y han sido diseñadas para beneficio de Su pueblo” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Brigham Young 1997, págs. 203–205).

8. El siguiente es un ejemplo de una idea falsa derivada de las tradiciones culturales que pueden afectar a los jóvenes adultos: Hace una generación, una persona que vivía en el mundo desarrollado podía encontrar un trabajo bueno y bien pagado con ingresos suficientes para mantener a una familia si contaba con estudios secundarios o, mejor aún, al haberse graduado de la escuela secundaria. Esa idea aún persiste a pesar de que para la mayoría de la gente, en la mayoría de los países desarrollados, e incluso en los que están en vías de desarrollo, esos días ya han pasado. La educación y el aprendizaje más allá de la escuela secundaria en los campos de mayor demanda, ya sea obteniendo la certificación en enseñanza técnica o la adquisición de un título universitario (y en algunos campos un título avanzado), ha llegado a ser esencial para la manutención de una familia, para proveer de lo necesario para los años de jubilación, y el establecimiento de un cimiento temporal para prestar servicio en la Iglesia.

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Instituto es para nosotros

Liahona Agosto 2017

Instituto es para nosotros

Por Leah Welker
Revistas de la Iglesia

¿De qué manera puede Instituto de Religión de la Iglesia bendecir tu vida?

institute students 2Tenemos muchas cosas que debemos hacer. Algunos de nosotros somos estudiantes; algunos trabajamos durante muchas horas; algunos nos encontramos lejos de los amigos y la familia, o tenemos responsabilidades que nos preocupan mucho; algunos estamos tratando de adaptarnos después de regresar de una misión, o recién nos hemos graduado de la escuela secundaria y no estamos seguros de qué es lo que debemos hacer ahora.

Podría parecer contrario al sentido común agregar Instituto encima de todo lo demás. Muchos de nosotros nos hemos preguntado en una u otra ocasión: ¿me será Instituto de ayuda realmente?

La respuesta es sí.

Miles de jóvenes adultos de todo el mundo, muchos de ellos en situaciones como la tuya, encuentran en Instituto fortaleza, apoyo, amistad y enriquecimiento espiritual. A continuación hay solo dos ejemplos de jóvenes adultos extraordinarios que, a pesar de todos sus desafíos, saben que Instituto es para ellos.

Instituto es bueno para el corazón

Aric and friendLa historia de Aric, de Toronto, Ontario

Aric (arriba, a la derecha) es un estudiante de doctorado en la Universidad de Toronto y trabaja con tejido cardíaco y medicina regenerativa.

Al describir su investigación, él explica: “Ciertos tipos de células madre pueden transformarse en cualquier parte de tu cuerpo. Podemos colocar células madre en una placa de Petri y convertirlas en células cardíacas. Después de dos semanas, comienzan a latir por sí mismas. A continuación, las utilizamos para simular diferentes enfermedades y probar distintas drogas. Mi meta es algún día cultivar un corazón en un laboratorio como este”.

Aric experimentó su propio cambio de corazón durante su misión en Belo Horizonte, Brasil. “Cuando serví en una misión, aprendí a escuchar y seguir al Espíritu. Me ayudó a aprender a estudiar, a aprender cómo dedicarme”. Él cambió tanto que se sintió preocupado por volver a casa. “Realmente no sabía cómo actuar ni qué hacer”, admitió. “Tuve que volver a aprender la forma de actuar en ciertas situaciones. El ir a Instituto me ayudó”.

La red social en Instituto es importante para Aric. “He podido entablar amistad con personas que necesitaban amigos. He podido consolar a personas cuando necesitaban ser consoladas. Eso es importante para mí, ayudar a otras personas, pero también es importante para mí sentir eso mismo de las demás personas”.

Él bromea acerca del largo período de tiempo que ha ido a Instituto, pero sigue yendo. “Cada vez que voy, siento el Espíritu que se halla presente allí. Y me ayuda a ser una mejor persona, a permanecer en buenos lugares y a hacer bien mi trabajo”.

Aric hace una comparación entre su trabajo e Instituto. “Si colocamos una célula en un buen ambiente, ocurren cambios internos en la célula que la hacen más receptiva a los cambios positivos o las señales positivas que queremos darle. Con el tiempo, la célula cambia, se transforma en algo mejor, más grande que sí misma. Para mí, eso es algo muy, muy especial. Si yo me coloco en el ambiente adecuado, entonces me volveré más receptivo a los aspectos espirituales de la vida y menos receptivo a las influencias negativas que suceden en el mundo”.

Él concluye: “Dios es real. Eso es algo que siento muy profundamente. No siempre he sentido Su amor en mi vida; estoy comenzando entender que eso es así debido a las decisiones que he tomado. Me doy cuenta de que Él está allí para ayudarme, de que Él realmente desea que yo sea lo mejor que puedo ser”.

Instituto me ayuda a recordar a Cristo

La historia de Verónica, de Madrid, España

Cuando Verónica (foto en la parte inferior) tenía 17 años, su hermana melliza murió en sus brazos. Tres años después de la muerte de su hermana, sola y abriéndose paso por la vida, Verónica comenzó a salir a caminar para resolver sus sentimientos de tristeza. Ella siempre había creído en Dios, por lo que un día, mientras caminaba, oró: “Señor, ¿por qué me haces todo esto?”.

VeronicaEn ese momento, levantó la vista hacia un edificio de la Iglesia SUD al lado del cual ella siempre pasaba. Al verlo realmente por primera vez, sintió curiosidad; entró en él y se presentó a dos misioneras, quienes le enseñaron posteriormente esa semana.

Verónica dijo que después de la primera lección, “me puse de pie y les dije: ‘Todos ustedes están locos’, y me fui”. Ella no quería tener nada que ver con eso, pero finalmente comenzó a recapacitar.

“Creo que fue la primera vez que oré tanto. Me sentía como si Dios me estuviera diciendo: ‘Te estoy enviando esta oportunidad para que puedas llegar a conocerme mejor. ¿No la quieres?’”.

Ella decidió que sí la quería. A pesar de perder su hogar y su trabajo a causa del Evangelio, ella se bautizó. Aun cuando su vida continuó siendo difícil en algunas ocasiones, ella confió en el Señor. “Antes de conocer la Iglesia, yo lloraba o me enojaba si no sabía cómo iba a pagar mi alquiler. Pero ahora sé que el Señor proveerá”.

La bendición patriarcal de Verónica le dijo que debía cumplir una misión, pero ella no tenía faldas ni ninguna forma de comprarlas. Un miembro de los Setenta y su esposa visitaban esa área y oyeron acerca de su necesidad; la esposa se había sentido inspirada a llevar faldas extra para el viaje y le dio muchas de ellas a Verónica; también la animó a que asistiera a Instituto. Cuando el obispo de Verónica comenzó un programa de Instituto para su área, ella comenzó a asistir con regularidad.

Instituto le ha dado paz y felicidad. “Creo que lo que más me gusta de Instituto es que durante la semana tenemos un montón de tareas diferentes por realizar. Tenemos los domingos para renovar nuestros convenios con nuestro Padre Celestial, pero los lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, ¿qué tenemos? Estoy agradecida porque tenemos Instituto al menos una vez durante la semana, porque es una manera de recordar a Jesucristo. Instituto es una manera en la que Él me está ayudando a progresar”.

Y Verónica sí cumplió una misión. En octubre de 2016 partió para prestar servicio en la Misión Chile Osorno.

Ella dice: “Sé que hoy estoy aquí gracias a Él. Sé que Él ha preparado un plan perfecto para cada uno de nosotros. Él nos dará oportunidades a lo largo de nuestra vida. Puedo sentir Su amor cada día, aun cuando en ocasiones digo: ‘Padre, ¿por qué me está pasando esto a mí?’. Pero antes de irme a dormir, Él responde: ‘Esto está sucediendo a causa de esto otro. Ahora, vete a dormir’. Y lo amo, también. Quizás tuve que pasar por todo lo que pasé para llegar a sentir tanto amor por Él”.

Instituto es para mí, Historias en video

Ve las historias de Aric, Verónica y otros jóvenes adultos en lds.org/go/81749.

Haz de Instituto una prioridad

“Piénsalo. Harás nuevas amistades, sentirás el Espíritu y tu fe se fortalecerá. Te prometo que, al participar en Instituto y estudiar las Escrituras de manera diligente, aumentará tu poder para evitar las tentaciones y para recibir la guía del Espíritu Santo en todo lo que hagas. Esa es una promesa que te hago”.

Presidente Thomas S. Monson, 21 de abril de 2009, si.lds.org.

Invitar a los jóvenes adultos a Instituto: Una historia de éxito

institute students 3Invitar a todos los jóvenes adultos a asistir a Instituto es una de las metas de la Iglesia. Dependiendo de la estaca, dicho esfuerzo podría involucrar a varios líderes:

  • Coordinadores de Instituto
  • Miembros de la presidencia de estaca y obispos
  • Maestros de Instituto
  • Representantes de los jóvenes adultos solteros
  • Alumnos

Un pequeño pueblo de Nueva Zelanda ofrece un ejemplo asombroso de cómo los líderes de una estaca aunaron esfuerzos para crear una clase de Instituto que atendiera mejor las necesidades de su área.

El obispo del Barrio Ngaruawahia, Sam Higgins, quería saber de qué manera podía ayudar a los jóvenes adultos de su barrio. El presidente Bobby Hamon, segundo consejero de la presidencia de la Estaca Hamilton, Nueva Zelanda, sugirió Instituto y se puso en contacto con Jonathan Warwick, el coordinador de Instituto para esa área.

El hermano Warwick explica: “Al principio, propusimos hacer una mayor publicidad y contacto personal para animar a los alumnos a hacer el viaje de 30 a 45 minutos de duración hasta Hamilton, para asistir a la clase de Instituto, pero todos sentían que tener una clase en Ngaruawahia les ayudaría a los alumnos a sentirse como en casa”.

Con la ayuda de un matrimonio misionero, crearon una clase de Instituto en Ngaruawahia. La clase ha pasado de tener 2 alumnos a tener más de 40.

El hermano Warwick dice: “La clase de Instituto de Ngaruawahia se ha convertido en una respuesta milagrosa a las oraciones. Mediante esta clase, se les recuerda a los jóvenes que el Señor verdaderamente ama a cada uno de Sus hijos y está ansioso por proveer soluciones que fortalezcan su testimonio de Jesucristo, les ayuden a experimentar una conversión duradera al Evangelio y les ayuden a sentir el poder de la expiación de Jesucristo en su vida”.

Para conocer más ideas de estos líderes acerca de esta exitosa experiencia o para buscar ayuda sobre cómo colaborar en el fortalecimiento de los jóvenes adultos de su estaca, visite lds.org/go/81747.

Lo que los líderes deben saber acerca de Instituto

Debe animarse a todos los jóvenes adultos que no se hayan graduado de una universidad de la Iglesia o de un Instituto de Religión a inscribirse y graduarse de Instituto.

Los líderes locales deliberan juntos para crear un plan eficaz a fin de reconocer e invitar a cada joven adulto soltero a que asista a Instituto. El personal de Seminario e Instituto está preparado para ayudar a los líderes del sacerdocio en esta tarea.

Los esfuerzos más eficaces incluyen lo siguiente:

  • Los líderes del sacerdocio dirigen la iniciativa.
  • Se extienden invitaciones personales a los jóvenes adultos.
  • Los líderes utilizan un sistema de responsabilidades para informar sobre las invitaciones.
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Seminario: Donde establecemos relaciones

Liahona Agosto 2017

Seminario: Donde establecemos relaciones

Por David A. Edwards
Revistas de la Iglesia

En muchos sentidos, Seminario es donde todo se combina.

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¿Te sientes aislado a veces al tratar de comprender tu vida, tus pruebas y las Escrituras? Si es así, una forma de escapar de ese sentimiento es establecer relaciones.

Uno de los mejores lugares para hacerlo es Seminario. Las siguientes son algunas de las relaciones que puedes establecer allí.

Relaciónate con otras personas

Seminario es un gran recordatorio de que no estás solo, y es un gran lugar para relacionarte con otras personas en un ambiente seguro y alentador.

Ya sea que se reúnan todos los días en un salón o que estudies en casa o por internet, Seminario te permite relacionarte con otros jóvenes y con un maestro afectuoso. Esas son personas con las que puedes ser lo mejor que puedas ser. Puedes escudriñar las Escrituras, hacer preguntas, buscar respuestas, compartir pensamientos y sentimientos y experiencias; pueden reír, llorar y cantar juntos y, posiblemente, hasta comer juntos (pregúntale a tu maestro; si la respuesta es no, no te preocupes).

Relaciónate con las Escrituras

Aunque las Escrituras se escribieron hace mucho tiempo y muy lejos, Seminario te ayuda a atravesar el espacio y el tiempo para realmente relacionarte con ellas. Te ayuda a entender las similitudes y diferencias entre el mundo antiguo y el mundo actual. Y te ayuda a ver la uniformidad del mensaje de Dios a Su pueblo y al mundo. De esta manera, Seminario puede ayudarte a ver la forma en que Dios puede hablarte por medio de las Escrituras y el Espíritu para darte guía personalizada. También contribuye a hacer que las Escrituras se conviertan en amigas para toda la vida, en una fuente constante de consuelo, consejo y ayuda.

Relaciona las Escrituras entre sí

¿Qué relación tiene Alma con Mateo? ¿Tienen algo en común Isaías y Doctrina y Convenios? Seminario te ayuda a ver los hilos que unen todas las enseñanzas del Evangelio en las Escrituras. Una vez que comienzas a establecer esas relaciones, las Escrituras se vuelven tanto útiles como emocionantes, así como también amigables y familiares. Eso avivará tu interés en establecer más de esas relaciones entre las Escrituras, y Seminario te ayudará a hacerlo.

Relaciona tu presente con tu futuro

Es posible que el actual tú haya escuchado del futuro tú, pero sería bueno que se conocieran mejor. Por medio de Seminario puedes tener una mejor idea de quién es el futuro tú. Por ejemplo, podrías ver cómo el futuro misionero tú utiliza las Escrituras para enseñar el Evangelio a las personas, resolver sus dudas y ayudarlas a cambiar su vida. O podrías echar un vistazo a cómo el futuro padre tú siembra el amor por las Escrituras en el corazón de sus hijos. O podrías empezar a comprender cómo el enfocarte en verdades de las Escrituras puede ayudar al futuro tú que sirve en la Iglesia a prestar servicio, enseñar e inspirar a otras personas. Y, por supuesto, verás cómo el futuro tú siente gozo personal, paz e inspiración gracias al hábito de estudiar las Escrituras a diario.

Relaciónate con tu verdadera identidad

Tu verdadera identidad es la parte de ti que sabe qué tipo de ser eres, de dónde provienes y quiénes son tus Padres Celestiales. Tu verdadera identidad también sabe cuál es tu verdadero potencial, qué tipo de poder ya posees y el vasto poder al que puedes tener acceso si tomas las decisiones correctas.

A medida que, por medio de Seminario, domines las doctrinas que se hallan en las Escrituras y sientas que el Espíritu Santo confirma la verdad de ellas a tu corazón, tu conocimiento aumentará. También sentirás los susurros del Espíritu que te inspirarán a actuar: a arrepentirte, servir, orar, aprender y hacer todo lo posible para relacionarte con la verdadera identidad que tu Padre Celestial y Jesucristo saben que puedes desarrollar.

Relaciónate con el Padre Celestial

Puedes fortalecer tu relación con el Padre Celestial al orar a Él, aprender de Él y el Salvador y vivir como Ellos desean que vivas. En Seminario aprendes cómo el Padre Celestial te habla mediante las Escrituras y el Espíritu Santo, el cual se acerca a ti cuando estudias fervientemente las Escrituras. Seminario también te da frecuentes oportunidades de orar, meditar, testificar y relacionarte de muchas otras maneras con el Padre Celestial.

Mira la forma en que los siguientes jóvenes establecieron relaciones.

Cada vez que estoy en Seminario sé que el Padre Celestial me ama y se interesa por mí. Asistir a Seminario me ha bendecido con una comprensión más clara de quién soy y por qué estoy aquí. Los principios y las doctrinas que he aprendido en Seminario me han ayudado a tomar decisiones justas. Ahora tengo una mayor determinación de servir en una misión de tiempo completo y tengo más ganas de compartir el Evangelio con los demás.

Marlou T., 20 años, Sorsogón, Filipinas

De pequeña nunca fui activa en la Iglesia; no tenía un testimonio firme, pero al asistir a Seminario todos los días aprendí que puedes orar y recibir consuelo y respuestas. Me sentí identificada con los relatos de las Escrituras. Creo que nunca leí un capítulo por mí misma antes de Seminario. Aprendí los principios básicos del Evangelio gracias a que me inscribí en Seminario, y siempre hallé paz allí. Me faltan palabras para expresar que Seminario es guiado por el Señor.

Brynn W., 17 años, Idaho, EE. UU.

Durante los años que he asistido a Seminario, he aprendido mucho acerca de dónde provengo, por qué estoy aquí y qué debo hacer. Seminario me enseñó a hacer preguntas y hallar respuestas. Antes me costaba aplicar las Escrituras a mí misma, pero en cada lección hicimos paralelismos con nuestra vida, así que no solo aprendí relatos de las Escrituras, sino que también me di cuenta de que mi vida es parte de esa historia y que los profetas me han dejado indicaciones. Gracias a eso, es más fácil para mí buscar el camino correcto y tomar buenas decisiones.

Anastasia V., 18 años, Moscú, Rusia

Mi amor por los libros canónicos aumenta profundamente cada año de Seminario. Ese amor me ayudó a sentir un mayor deseo de cumplir lo que el Padre Celestial desea que hagamos. Me ayudó a sentir un amor sincero por mi prójimo. Tuve la oportunidad de compartir el Evangelio con todos los que me rodean. Por medio de Seminario, un programa inspirado por Dios, pude librarme de las dificultades que el mundo me presentó. El Padre Celestial me ayudó a saber qué tipo de hija Él quiere que yo sea, en qué cosas debo enfocarme y cómo debo actuar.

Mirian C., 18 años, Guatemala, Guatemala

Durante los últimos años he luchado contra la depresión clínica y la ansiedad. El año pasado fue el peor para mí. Estaba perdiendo mi testimonio, y Seminario fue lo único que, apenas, me estaba ayudando a salir adelante. Conocí a algunas chicas y enseguida nos hicimos buenas amigas. Empecé a sentirme identificada con las Escrituras. Y nuestra maestra enseñaba de manera tal, que los relatos del Nuevo Testamento sobre Jesucristo, que habían pasado hace tanto tiempo, se volvieron relevantes para nuestra vida adolescente. Llegué a conocer a mi Salvador y a mi Padre Celestial. Lentamente no solo recuperé mi testimonio, sino que se hizo más fuerte y más inamovible. Mi lucha contra la salud mental nunca desapareció, pero, gracias a Seminario, la esperanza que una vez perdí ahora es abundante. Tengo un testimonio de Jesucristo; sé que Él vive, nos ama y puede llevar nuestras cargas si venimos a Él. Sin Seminario no hubiera recibido esa bendición.

Jalee D., 16 años, Colorado, EE. UU.

Antes de mi primer año en Seminario yo no comprendía por qué tenemos que estudiar las Escrituras. Pensaba que solo tenían historias aburridas, pero, gracias a Seminario, aprendí que cada relato contiene una lección valiosa que ahora mismo puedo aplicar en mi vida. Tengo el deseo de continuar aprendiendo en las Escrituras.

Oscar B., 15 años, Limón, Costa Rica

Me bauticé en mayo de 2016. Mi primer año de Seminario comenzó unos meses después. Al principio tenía mis dudas, y no estaba lista para levantarme temprano, pero sentí que debía ir. Todavía no estaba segura de cómo reconocer la voz del Espíritu, pero estar en Seminario me ha ayudado a reconocerla. Por medio del Espíritu puedo saber que las Escrituras son verdaderas. Sé que el Espíritu me inspira a marcar las Escrituras que tienen significado y que siempre hay una razón. Las Escrituras me guían cuando estoy perdida, y me enseñan. Cada vez que tengo un mal día, puedo abrirlas y hacer que el día sea mejor.

Shelby L., 16 años, Montana, EE. UU.

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Cómo puedes ayudar en la obra del templo

Liahona Agosto 2017

Cómo puedes ayudar en la obra del templo

Por Megan Armknecht
La autora vive en Utah, EE. UU.

La obra del templo brinda gozo a ti y a tu seres queridos.

taking pictures of old photographs¿Alguna vez has estado tan entusiasmado con algo que no veías la hora de comenzar? Tal vez estabas ansioso por ir con tu hermano a ver jugar a tu equipo deportivo preferido, o quizás tu mejor amiga te invitó a un concierto increíble.

En la década de 1840, Dios restauró una verdad del Evangelio que realmente alegró y entusiasmó a José Smith. Él aprendió que por medio de la autoridad del sacerdocio la gente podía ser bautizada de forma vicaria por sus seres queridos que no habían sido bautizados en esta vida.

La doctrina del bautismo por los muertos fue especialmente emocionante para José porque su hermano mayor, Alvin, había muerto a los 25 años sin ser bautizado. A José le preocupaba que Alvin fuera condenado a un sufrimiento eterno porque no había sido bautizado en esta vida.

Sin embargo, mediante las revelaciones sobre la salvación de los muertos, José se dio cuenta de que Alvin podía ser bautizado en forma vicaria y salvarse en el reino celestial (véase D. y C. 137).

Compartir con los demás la verdad del bautismo por los muertos

Esa noticia fue emocionante no solo para la familia Smith, sino también para otros santos de Nauvoo, Illinois. El 15 de agosto de 1840, José Smith enseñó acerca de la ordenanza del bautismo por los antepasados en el funeral de Seymour Brunson. José dijo que era hora de cumplir y restaurar esa práctica, la cual habían realizado los santos de la antigüedad (véase 1 Corintios 15:29)1.

Cuando los santos de Nauvoo supieron que podían ser bautizados por los miembros de su familia que habían fallecido, se sintieron muy emocionados. “En cuanto lo oí, mi alma saltó de gozo”, dijo el presidente Wilford Woodruff (1807–98)2.

Cuando los santos se dieron cuenta de que podían realizar bautismos por los muertos, tuvieron el deseo de efectuar la obra por su familia lo antes posible. Muchos escribieron a su familia para reunir los nombres de familiares fallecidos. Debido a que en ese entonces no había un templo, cientos de personas fueron al río Misisipí para llevar a cabo las ordenanzas.

Tu parte en el bautismo por los muertos

El entusiasmo por la obra del templo y el bautismo por los muertos continúa hoy en día. Hay templos en todo el mundo, y la obra del templo abre la puerta para que todos reciban la salvación. ¡Es una gran bendición!

Al igual que los santos de Nauvoo, puedes reunirte con tu familia y amigos y efectuar bautismos vicarios en favor de aquellos que han muerto. Puedes llevar a tu familia al templo, lo cual significa llevar no solo a tus familiares vivos, sino también a tus seres queridos que han fallecido. Si tu familia no puede ir al templo, puedes pedir a amigos, líderes o miembros del cuórum o clase que te acompañen.

Ir al templo con seres queridos brinda gozo; conecta a las familias, da paz y nos recuerda que Dios nos ama a todos y que brinda la salvación a todos Sus hijos.

Y eso es algo que nos alegra a todos.

Unir a nuestra familia

“Si los jóvenes de todos los barrios no solo fueran al templo a efectuar bautismos por sus parientes muertos sino que también trabajaran con su familia y con otros miembros del barrio a fin de obtener nombres de familiares para las ordenanzas que lleven a cabo, tanto ellos como la Iglesia serían grandemente bendecidos… La bendición eternamente importante de unir a nuestra propia familia es algo que casi sobrepasa toda comprensión”.

Élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, “Raíces y ramas”, Liahona, mayo de 2014, pág. 47.

Notas

1. Véase Matthew McBride, “Las cartas en cuanto al bautismo por los muertos”, 29 de mayo de 2013, history.lds.org.

2. Wilford Woodruff, en Deseret News, 27 de mayo de 1857, pág. 91.

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La decisión de ser fiel

Liahona Agosto 2017

La decisión de ser fiel


Por el élder Enrique R. Falabella
De los Setenta

Estas cuatro decisiones pueden ser muy provechosas para ti.

walking down a dirt roadUno de los mayores desafíos que afronté cuando era niño en Guatemala fue la pobreza: la pobreza espiritual porque no conocíamos el Evangelio y la pobreza temporal porque no teníamos dinero. Mi madre murió cuando yo tenía cinco años, por lo que mi padre tuvo que criar él solo a cuatro niños pequeños. Debido a que mi padre quería que todos permaneciéramos juntos, tuvo que delegar algunas de las responsabilidades del hogar a nosotros, sus hijos.

Yo era el hijo mayor, y se me asignó la tarea de preparar el almuerzo y la cena para la familia todos los días. Al principio fue difícil, pero aprendí varias formas de cocinar. Cada día mi papá me dejaba 25 centavos para comprar alimentos. Yo compraba medio kilo de frijoles por 6 centavos y medio kilo de arroz por 7 centavos. Luego compraba 5 centavos de carbón que usaba para cocinar todo, 2 centavos de madera para encender el fuego y 5 centavos de tortillas. Hacía eso todos los días, y cada día comíamos arroz y frijoles con tortillas. Aun en aquel entonces 25 centavos no era mucho, pero así nos las arreglábamos.

El desafío era cómo abandonar aquel ciclo de pobreza. Y todo se reduce a las decisiones: la decisión de hacer algo para mejorar mi vida. Nosotros como personas siempre tomamos decisiones para nosotros mismos, aun cuando no creamos que lo hacemos. Por ejemplo, tomamos la decisión de creer. En ocasiones podemos sentirnos confundidos cuando tenemos ante nosotros lo que el mundo enseña y lo que enseña Jesucristo. Sin embargo, la mejor fuente de guía para nuestra vida es la doctrina de Jesucristo. Al tomar decisiones basándome en esa doctrina, sentí la mano del Señor en mi vida.

Me gustaría compartir contigo cuatro decisiones que han tenido una profunda influencia en mi vida. Si tomas estas mismas decisiones y te mantienes firme, también serán una bendición para ti: (1) la decisión de bautizarse, (2) la decisión de creer en Jesucristo y permanecer activo en la Iglesia, (3) la decisión de confiar en las promesas del Señor y (4) la decisión de permanecer fiel y seguir el consejo de los profetas.

La decisión de bautizarse

baptismCuando yo tenía 12 años, los misioneros comenzaron a enseñarnos a mis hermanos y a mí. Al principio mi padre no participaba; se sentaba detrás de una cortina en un cuarto del fondo y escuchaba. Pero luego leyó un folleto de la Iglesia que describía la forma en que un hombre y una mujer casados con la debida autoridad podían vivir juntos para siempre. Eso le llamó la atención porque aunque su esposa había fallecido, él podía volver a estar con ella. Cuando supo eso decidió ser bautizado, y todos nos bautizamos como familia.

La nueva perspectiva que me dio el Evangelio me ayudó a darme cuenta de que era posible lograr mejores cosas en la vida si yo era dedicado y obediente. Tomé la decisión personal de que haría todo lo que fuera necesario para permanecer en la senda del Señor.

La decisión de creer en Cristo y permanecer activo en la Iglesia

Recuerdo específicamente que un día hice esta promesa mientras esperaba sentado en un salón sacramental a que comenzara un servicio bautismal. Mientras meditaba la doctrina de Cristo, empecé a tener un fuerte sentimiento de gozo que me decía que todo lo que había aprendido de los misioneros era verdad. En ese momento, en silencio, me comprometí con Dios a siempre confiar en Él y permanecer activo en Su Iglesia a lo largo de mi vida si eso significaba que seguiría sintiendo el gozo que proviene del Espíritu Santo. Para mí, esa promesa incluía no solo asistir a la Iglesia cada semana, sino también confiar en la doctrina del Señor, en las Escrituras, en los profetas vivientes y especialmente en mi Salvador Jesucristo.

La decisión de confiar en las promesas del Señor

Fue relativamente a temprana edad que tomé la importante decisión de confiar en las promesas del Señor. Desde entonces mi decisión ha demostrado ser muy beneficiosa para mí. Cada vez que ha surgido una duda o una pregunta, he podido recordar el compromiso que hice, y he basado las decisiones importantes de mi vida en dicho compromiso. El escoger con anticipación las normas según las cuales vas a vivir te ayudará a tomar decisiones correctas cuando aparezcan las dudas o los problemas.

Tuve una experiencia inolvidable con ese principio cuando era estudiante. Siempre me esforcé en la escuela por tratar de aprender y prepararme para el futuro. Sabía que para salir de la pobreza tendría que encontrar una carrera que abriera la puerta a nuevas oportunidades en mi vida. Sabía además que a fin de hacer ese tipo de carrera tendría que enfocarme en mis estudios.

Aun con lo importante que los estudios eran para mí, tomé la decisión personal de abstenerme de estudiar los domingos. Como miembro de la Iglesia, sabía que el Señor había dicho que el día de reposo es Su día, no nuestro. Traté de tomar decisiones significativas acerca de lo que haría en ese día especial. Sin embargo, aun después de haber tomado esa decisión, en ocasiones fui tentado a romper mi propia regla, en especial cuando tenía un examen. Pensaba: “No es nada malo; nomás es estudiar. Puedo ir a la Iglesia por la mañana y estudiar por la tarde”.

Pero al recordar la promesa que había hecho de que permanecería activo y sería fiel al consejo de los profetas del Señor, era mucho más fácil obrar según mi decisión de no estudiar los domingos y, en vez de ello, utilizar el día del Señor para prestar servicio y adorar. Ya había decidido permanecer fiel, así que para mí fue cuestión de interpretar lo que el Señor había dicho sobre el día de reposo y poner en práctica Su consejo en mi vida de la mejor manera posible.

Terminé sobresaliendo en mis estudios e hice una buena carrera que me ayudó a mantener a mi familia. Sé que debido a que cumplí mi promesa al Señor, Él me bendijo para que yo pudiera crear una vida mejor.

La decisión de permanecer fiel y seguir el consejo de los profetas

Para cada uno de nosotros, permanecer fiel al Señor es cuestión de establecer hasta qué punto creemos personalmente que Jesús es el Cristo, que quienes escribieron las Escrituras fueron inspirados por Dios y que los miembros de la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles en verdad son siervos de Dios. El saber que la revelación existe en nuestros días y que los profetas fueron llamados por Dios hace que sea más fácil permanecer firmes en el Evangelio cuando afrontas situaciones difíciles.

Si puedes desarrollar ese tipo de confianza, entonces nunca te sentirás afligido por preguntas en cuanto a qué comportamiento o actividades son o no son apropiados. Recibirás respuestas a todas esas preocupaciones al buscar dichas respuestas con fe mediante las Escrituras, el Espíritu y los profetas, los siervos designados de Dios.

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Nuestra búsqueda de la felicidad

Liahona Octubre 2000

Nuestra búsqueda de la felicidad

por el presidente James E. Faust
Segundo Consejero de la Primera Presidencia


Deseo hablar de nuestra búsqueda de la felicidad. Tras haber vivido ya unos cuantos años, he llegado a la conclusión de que, dado que no siempre deseamos aquello que es bueno, el que se nos concediesen todos nuestros deseos no nos haría felices (véase Alma 41:3-7). De hecho, el placer instantáneo y sin límites de todos nuestros deseos sería el camino más breve y directo a la infelicidad. Las muchas horas que he dedicado a escuchar las tribulaciones de hombres y mujeres me han convencido de que, tanto la felicidad como la infelicidad son fruto de nuestros propios actos.

Tal como nos dijo el profeta José Smith (1805-1844): “La felicidad es el objeto y propósito de nuestra existencia; y también será el fin de ella, si seguimos el camino que nos conduce a la felicidad; y este camino es virtud, justicia, fidelidad, santidad y obediencia a todos los mandamientos de Dios1’ (Enséñanos del Profeta José Smith, pág. 312).

Cuanto más fieles seamos en guardar los mandamientos de Dios, tanto más felices seremos, por lo general.

Aunque “existen los hombres para que tengan gozo” (2 Nefi 2:25), eso no significa que nuestra vida estará llena únicamente de dicha, “porque es preciso que haya una oposición en todas las cosas” (2 Nefi 2:11). La felicidad no se nos da en un envoltorio que simplemente podamos abrir y consumir; no hay nadie que sea feliz las 24 horas del día, siete días a la semana. En vez de pensar en términos de días, quizás debamos dividir la felicidad en trozos pequeños y aprender a reconocer sus elementos, para atesorarlos mientras duren.

Con frecuencia el placer se confunde con la felicidad, pero de ninguna manera ambos términos son sinónimos. El poeta Robert Burns (1759—1796) escribió una definición excelente del placer con estas palabras:

Es el placer como las amapolas
que al tenerlas en las manos se deshojan;
como los copos de nieve que caen sobre las olas
de su blancura para siempre se despojan.

O como los destellos de la luz boreal
que fugaces huyen por el firmamento;
o como el arco iris de forma angelical
que en la tormenta desaparece con el viento,

(“Tam o’ Shanter”, en The Complete Poetical Works of Robert Burns, 1897, pág. 91, líneas 59—66; traducción).

El placer, a diferencia de la felicidad, es aquello que nos complace o que nos da satisfacción, y por lo general dura sólo un corto tiempo. Tal como dijo una vez el élder David O. McKay (1873—1970), en aquel entonces miembro del Quórum de los Doce Apóstoles: “Puedes encontrar placer momentáneo si sucumbes a los halagos mundanales, es cierto; pero no encontrarás gozo ni feli­cidad. Esta sólo se consigue en aquel transitado camino, angosto y derecho, que conduce a la vida eterna” (en Conference Report, octubre de 1919, pág. 180).

Diariamente se nos induce a buscar los placeres del mundo que pueden alejarnos del sendero que conduce a la felicidad; pero el sendero que conduce a la verdadera felicidad es, otra vez en boca del profeta José Smith: “virtud, justicia, fidelidad, santidad y obediencia a todos los mandamientos de Dios” (.Enseñanzas, pág. 312). Ralph Waldo Emerson (1803-1882) dijo: “La rectitud es una victoria perpetua, celebrada no con gritos de gozo, sino con la serenidad, la cual es un gozo fijo o habitual” (“Character”, Essays: Second Series, 1844).

Obviamente, existe una gran diferencia entre sentirse feliz en un momento concreto y ser feliz durante toda la vida, entre disfrutar de un buen momento y llevar una buena vida.

Como uno de sus derechos inalienables, la mayoría de los norteameri­canos reclaman la búsqueda de la felicidad, tal como lo establecieron los fundadores de la nación. Sin embargo, no fueron ellos los que introdujeron este concepto, pues filósofos del pasado, como Aristóteles, Platón, Sócrates, Locke,

Aquino y Mili opinaban que la feli­cidad era la más elemental de todas las búsquedas del hombre.

En el libro de Tolstoi, Guerra y paz, el autor ruso hizo que el perso­naje Pierre Bezúkhov aprendiera que “El hombre es creado para la feli­cidad, esa felicidad que está en él, en la satisfacción de las necesidades humanas básicas, y que toda infelicidad nace no de la privación, sino del exceso” (traducción del inglés por Louise y Aylmer Maude, 1942, pág. 1176). Con frecuencia nos hallamos luchando por el exceso; no estamos contentos con lo que tenemos y pensamos que la felicidad se logra al tener más, o al adquirir más o ser más. Buscamos la felicidad, pero la buscamos en la dirección equivocada. Seguir leyendo

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Las palabras de los líderes

Conferencia General Octubre 1975

Las palabras de los líderes

Por el presidente Spencer W. Kimball
Domingo 5 de octubre Sesión de la tarde

Hermanos y hermanas, estas ocho sesiones de los últimos tres días han constituido una gloriosa conferen­cia. Los hermanos que nos han hablado ¡o han hecho con todo su corazón y nos han llamado la atención con respecto a muchas grandes verdades del evangelio de Jesucristo, nuestro Señor y Maestro.

Confiamos en que los líderes y los miembros de la Iglesia que han asistido y escuchado la conferencia hayan sido inspirados y elevados. Confiamos en que hayáis tomado abundante nota de los pensamientos que han cruzado vuestra mente mientras las Autoridades Generales os hablaban. Se han dado muchas sugerencias que os ayudarán en vuestra condición de directores para perfeccionar vuestro trabajo. Hemos oído pensamientos que nos serán de mucha ayuda para perfeccionar nuestra propia vida; esto es, sin duda, la razón básica de nuestra presencia aquí.

Mientras me encontraba sentado en el estrado, tomé la determinación de que cuando regrese a mi hogar tras la finalización de esta conferencia hoy, ha­brá muchos, muchos aspectos en mi vi­da que puedo perfeccionar; he hecho una lista mental de los mismos, y espe­ro ponerme a trabajar tan pronto como esta conferencia termine.

Habéis escuchado a las Autoridades Generales hablar con gran fortaleza de los principios del evangelio. Escuchas­teis decir al hermano Benson en su ins­pirado sermón, que las leyes inmuta­bles de Dios permanecen en los cielos y que, cuando los hombres y las naciones rehúsan vivir de acuerdo con ellas, su­fren consecuencias lamentables. Dijo además que el pecado demanda castigo: “Por lo tanto, como humildes siervos del Señor, amonestamos a los líderes de las naciones a que sean humildes y a que se humillen a sí mismos ante Dios, y que busquen su inspiración y su guía”. Esa es una declaración audaz, pe­ro sumamente atinada.

Escuchasteis al élder Tomas S. Monson, hablar de cómo el presidente del Consejo de los Doce es guiado por la inspiración del Señor para llevar a cabo cambios como el que hizo que él mismo pudiera estar en el lugar apropiado y dar una bendición a una niña moribun­da. Nos dijo cómo sucedieron las cosas para que él asistiera a esa conferencia, manejara ciento veintinueve kilómetros fuera de su ruta y hallara a aquella fa­milia que pronto tendría que dar sepul­tura a su pequeña.

Oísteis al élder Sill compartir el ejemplo de personas grandes y podero­sas que perdieron su poder al perder el control y entregarse a las demandas de una vida lujuriosa. Contó también la historia de un hombre que rehusó una corona porque dedicó su vida a rastri­llar estiércol. “Somos representantes de la más grande de las causas conocidas en este mundo” dijo, “y la única inte­rrogante es cómo vamos a pelear la ba­talla.”

Escuchasteis al élder Cullimore ha­blar del Programa de la Noche de Ho­gar. ¡Cuán maravilloso es! Confío en que cada uno de vosotros vaya a su ho­gar y se asegure de que no fracasará en cuanto a la Implantación de este glorioso programa para la familia. En la con­ferencia de la Sociedad de Socorro se dijo que el Maligno sabe dónde atacar; atacará el hogar; destruirá a la familia. Eso es lo que desea hacer. Y veréis que estas obras de Satanás, las que han sido mencionadas por las Autoridades Gene­rales que nos han hablado, tienen como resultado final la destrucción del hogar, la familia, los padres, los seres queri­dos. Esto es lo que Satanás desearía lo­grar. Tomemos la firme decisión de que no lo permitiremos en nuestras fami­lias.

Del élder Tuttle y otras de las Auto­ridades Generales escuchasteis acerca de una gran obra misional.

El presidente Romney nos habló de la historia de las naciones de este con­tinente, de los nefitas, de los jareditas y de las promesas hechas por el Señor, en cuanto a que la nación que posea esta tierra de promisión será libre del cauti­verio, de la esclavitud y de todas las otras naciones debajo del cielo si tan sólo sirve al Dios de esta tierra, que es Jesucristo. Esto, dicho en unas pocas pa­labras; pero, ¡cuán importante y tras­cendental es!

Otras Autoridades Generales nos hablaron sobre el patriotismo y ya sea que vengamos de los mares del Sur, de Sudamérica, de Europa o de Asia, todos podemos aprender de estas palabras; todos debemos ser leales, apreciar la li­bertad de vivir y adorar de acuerdo con los dictados de nuestra conciencia. También oímos consejos sumamente instructivos sobre la Palabra de Sabi­duría, particularmente sobre el licor, y algunas estadísticas verdaderamente alarmantes. Todas las publicaciones cla­man que se necesita más alimento para todo el mundo; pero aquí recibimos in­formación de cómo se podría alimentar al mundo, si tan sólo no se utilizara la cebada para hacer licores.

Escuchasteis al hermano McConkie decir que una o dos veces cada mil años, suceden acontecimientos glorio­sos, de los cuales nos habló. También habló del gran programa que nos fue dado en esta dispensación, el gran pro­grama de la restauración del evangelio.

El élder Hanks habló del poder de los padres sobre los hijos, y lo que pue­den y deben hacer para capacitarlos, en­señarles, y guiarlos.

Oísteis al élder Hinckley hablar so­bre el diluvio de pornografía que nos invade y el énfasis que se le está dando al sexo y a la violencia. Me gustó la for­ma en que nos pidió que estimulemos a los líderes, a aquellos que formulan las leyes para que elaboren las que sean adecuadas para controlar estas situa­ciones, y que cuando así lo hagan, les demostremos agradecimiento y aprecio; pero si no lo hacen, debemos recordar­les lo que tienen que hacer.

El élder Haight expresó que la Iglesia no podría funcionar eficazmente sin la delegación de responsabilidades y que, para delegar se necesita el sacerdocio. El sacerdocio nos ha sido conferido y estamos preparados para seguir adelan­te.

Así podría continuar con todo el res­to de los discursos que escuchamos; to­dos fueron excepcionalmente buenos. Estoy seguro de que nos han llegad; al corazón.

Desearía mencionar el discurso del élder Hunter esta mañana sobre la historia de este edificio. Estoy agradecido por la hermosa historia de los sacrificios y los esfuerzos que esta buena gente, nuestros padres, tuvieron que realizar, para que pudiéramos sentarnos con bastante comodidad en este gran Tabernáculo. Y ¡cuánto tiempo nos ha senitido! El hermano Hunter nos ha dicho que este edificio tiene 100 años. Puedo imaginarme que bajo este techo se han escuchado numerosos y grandes sermones de profetas, apóstoles y otros líderes; puedo imaginar las numerosas oraciones, profundas y sinceras, ofrecidas por las Autoridades Generales; puedo imaginar a los coros que han cantado aquí a través de los años; ha sido aún gran servicio el que este edificio ha prestado. Confío en que pueda permanecer de pie por otros 100 años por lo menos.

Creo que el hermano Hunter, ha- blando sobre la obra misional dijo que si fuéramos a leer desde este pulpito los nombres de las personas que están por salir como misioneros, llevaría todo el resto del día sólo nombrarlos, porque los misioneros que hemos llamado en este año serían tantos como las personas que forman esta congregación en el Tabernáculo. ¿Qué sucedería si es llamásemos a todos vosotros como misioneros?

Desearía que hubiera tiempo para mencionar algunos de los otros maravillosos sermones, porque eso me ayuda a hacer un sumario de estas cosas y de todo lo que oí, sacar lo que quiero retener y lo que quiero que me sirva para hacer algo positivo en mi vida. Desearía mencionar el poderoso sermón del hermano Perry en relación al matrimonio. Este es un problema real, cuando pensamos en que Satanás está embarcado en la tarea de atacarnos con aquellas cosas que nos destruirán. Y este punto es muy importante, ¿no es así? Si dejamos de lado el matrimonio y la vida del hogar, estamos derrotados.

Pues bien, queridos hermanos, os digo que éste es el evangelio de Jesucristo y a todos los que nos están escuchando les decimos que no estamos engañando. Lo que hemos dicho durante estos tres días es verdad, verdad absoluta y clara y e ercerá una gran influencia en la salvación y exaltación de toda alma que pueda escuchar y comprender.

Este es el evangelio de Cristo. Él es nuestro Señor. Esta es una Iglesia cristiana. A El seguimos; a El amamos, honramos y glorificamos. Y ahora debemos continuar hacia adelante y seguirle en todo detalle. El evangelio ha sido res­taurado; está aquí para que lo utilicemos en su plenitud. Nunca en la historia ha sido tan pleno, completo y com­prensible; nunca, que sepamos, ha suce­dido esto en el mundo. Y aquí está a disposición de nosotros y de millones de personas, algunas de las cuales nos están escuchando. Confiamos en que no cometeréis el error de dejarlo de lado o ignorarlo. Que el Señor bendiga a los que escuchan y ponen atención.

Que el Señor os bendiga a todos los que estáis aquí; que os acompañe a vuestros hogares y al regresar a vuestras familias, que la paz os acompañe, que vuestra propia vida sea maravillosa, que la vida de vuestra familia sea grandiosa. Pido estas bendiciones y dejo mi testi­monio en cuanto a la divinidad de la obra, en cuanto a que Dios vive, que Je­sús es el Cristo, nuestro Salvador, nues­tro Redentor. Y que la vía que Él ha pre­parado, el camino de vida, es correcto y verdadero en todo detalle. Y os dejo es­te testimonio con gran afecto, con todo nuestro amor y aprecio, en el nombre de Jesucristo. Amén.

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