Ver a los demás como lo que pueden llegar a ser

A veces, el demostrarles a nuestros hermanos que se los necesita y son valiosos puede ayudarlos a dedicarse y activarse completamente. Esto se aplica a los poseedores del sacerdocio de todas las edades. Es nuestra responsabilidad darles oportunidades de vivir como deben. Podemos ayudarlos a vencer sus faltas. Debemos desarrollar la capacidad de ver a los hombres no como lo que son ahora, sino como lo que pueden llegar a ser al recibir un testimonio del evangelio de Cristo.

En una reunión en particular, N. Eldon Tanner, que en ese entonces era ayudante del Quórum de los Doce, acababa de regresar de su primera experiencia de presidir las misiones de Gran Bretaña y Europa Occidental. Contó de un misionero que había sido el misionero más exitoso de todos los que había entrevistado. Dijo que, mientras entrevistaba a aquel misionero, le había dicho: “Supongo que todas las personas que usted bautizó llegaron a la Iglesia mediante referencias”.

El joven contestó: “No, a todas las encontramos tocando puertas”.

El hermano Tanner le preguntó cuál era la diferencia de su método, por qué él había tenido un éxito tan fenomenal y otros no. El joven dijo que él intentaba bautizar a cada persona que conocía. Dijo que, si golpeaba a una puerta y veía a un hombre fumando un cigarro, vestido con ropa vieja y aparentemente indiferente a todo —en especial, a la religión—, él se imaginaba cómo se vería el hombre en circunstancias diferentes. En su mente, lo veía sin barba y de camisa blanca y pantalones blancos. Y el misionero se veía a sí mismo ayudando al hombre a entrar en las aguas del bautismo. Él dijo: “Cuando veo a alguien de ese modo, tengo la capacidad de expresarle mi testimonio en una forma que le llegue al corazón”.

Tenemos la responsabilidad de ver a nuestros amigos, nuestros colegas y nuestros vecinos de este modo. Repito: tenemos la responsabilidad de ver a las personas no como son, sino más bien como pueden llegar a ser. Les ruego que piensen en ellos de ese modo.

Hermanos, el Señor nos dijo algo acerca de la importancia de este sacerdocio que poseemos. Nos dijo que lo recibimos con un juramento y un convenio. Nos dio la instrucción de que debemos ser fieles y leales en todo lo que recibamos, y que tenemos la responsabilidad de guardar este convenio hasta el fin. Y entonces, todo lo que el Padre tiene, nos será dado2.

Valor es la palabra a la que debemos prestar oído y llevar cerca de nuestro corazón: valor para darle la espalda a la tentación, valor para alzar nuestra voz y testificar a todos los que conozcamos, recordando que todos deben tener la oportunidad de oír el mensaje. Aunque para la mayoría esto no es fácil, podemos llegar a creer en las palabras de Pablo a Timoteo:

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio.

“Por tanto, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor”

Discurso completo: Ver a los demás como lo que pueden llegar a ser

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