“Un camino más excelente”

El mundo en que vivimos, ya sea cerca de nuestro hogar o lejos de él, necesita el Evangelio de Jesucristo.

Provee el único camino mediante el cual el mundo llegará a lograr la paz. Debemos ser más bondadosos los unos con los otros, más tiernos y tolerantes. Debemos ser tardos para la ira y más prontos para prestar ayuda. Debemos extender una mano de amistad y no buscar la venganza. En una palabra, debemos amarnos los unos a los otros con el amor puro de Cristo, con caridad y compasión genuinas y, si es necesario, compartir el sufrimiento, pues es así como Dios nos ama.

El mundo en que vivimos se beneficiaría grandemente si todos los hombres y las mujeres pusieran en práctica el amor puro de Cristo, que es bondadoso, misericordioso y humilde. No tiene envidia ni orgullo. No es egoísta porque no busca nada a cambio. No tolera la maldad ni la mala voluntad; no se regocija en la iniquidad ni tiene lugar para el prejuicio, el odio ni la violencia. No tolera la burla, la vulgaridad, el abuso ni el despreciar a los demás. Alienta a las personas a que convivan en amor cristiano, no obstante sus creencias religiosas, su raza, nacionalidad, nivel económico, educación o su cultura.

Discurso completo: “Un camino más excelente

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