Tener un propósito en la vida

Ustedes son de una descendencia noble. La vida eterna en el reino del Padre es su meta y no llegarán a tal meta en un solo intento glorioso, sino que será el resultado de una vida dedicada a la rectitud, una acumulación de sabias decisiones, incluso una constancia de propósito. Al igual que el logro de una calificación alta en un curso obligatorio y difícil de la universidad, la recompensa de la vida eterna requiere del esfuerzo.

Permítanme proponer estas tres sugerencias:
Escojan a sus amigos con cautela.
Planeen su futuro con un propósito.
Enmarquen su vida con fe.

El gran Thomas Carlyle dijo: “Un hombre sin un propósito es como un barco sin timón, un desamparado, un nada, un don nadie. Tener un propósito en la vida le da tanta fuerza a tu mente y a tus músculos como el propósito que Dios tiene para ti”

Al escoger a sus amigos con cautela, al planificar su futuro con propósito y al enmarcar su vida con fe, serán merecedores de la compañía del Espíritu Santo. Tendrán un fulgor perfecto de esperanza y testificarán de la veracidad de las promesas del Señor con sus propias experiencias: “Yo, el Señor, soy misericordioso y benigno para con los que me temen, y me deleito en honrar a los que me sirven en rectitud y en verdad hasta el fin. Grande será su galardón y eterna será su gloria”

Discurso completo: Las decisiones determinan nuestro destino

Anuncios