Tenemos el mandato de compartir la verdad.

Una parte fundamental del plan es nuestro Salvador Jesucristo. Sin Su sacrificio expiatorio, todo estaría perdido. Sin embargo, no es suficiente simplemente creer en Él y en Su misión; es necesario que nos esforcemos y aprendamos, que escudriñemos y oremos, que nos arrepintamos y mejoremos; es necesario que conozcamos las leyes de Dios y que las vivamos; es necesario que recibamos Sus ordenanzas de salvación, Y únicamente si lo hacemos, obtendremos la felicidad verdadera y eterna.

Somos bendecidos por tenerla verdad, y tenemos el mandato de compartir la verdad. Vivamos la verdad, a fin de que merezcamos todo lo que el Padre tiene para nosotros. Él no hace nada a menos que sea para nuestro beneficio. Él nos ha dicho: “Esta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre”

Discurso completo: El camino perfecto a la felicidad

Anuncios