Señora Patton: La historia continúa

Expliqué que el plan de la vida y una explicación de su curso eterno los recibimos del Maestro de los cielos y de la tierra, sí, Jesucristo el Señor. Para comprender el significado de la muerte, debemos entender el propósito de la vida.

Indiqué que en esta dispensación, el Señor declaró: “Y ahora, de cierto os digo, yo estuve en el principio con el Padre, y soy el Primogénito” . “También el hombre fue en el principio con Dios”.

Jeremías el profeta registró:

“Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo:

“Antes que te formase… te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”.

Desde el majestuoso mundo de los espíritus entramos al gran escenario de la vida para probar que seremos obedientes a todas las cosas que Dios ha mandado. Durante la vida terrenal avanzamos de una infancia indefensa, a una niñez inquisitiva y después a una madurez reflexiva. Experimentamos gozo y dolor, logros y decepciones, éxito y fracaso; saboreamos lo dulce y, no obstante, probamos lo amargo. Así es la vida.

Entonces, a la vida de cada uno llega la experiencia conocida como muerte; nadie está exento; todos deben pasar por sus puertas.

Para la mayoría, hay algo siniestro y misterioso en cuanto a ese inoportuno visitante al que llamamos muerte. Quizás sea el miedo a lo desconocido lo que hace que muchos teman su llegada.

Arthur Patton murió rápidamente; para otros la muerte es lenta. Sabemos, por medio de la palabra revelada de Dios, que “los espíritus de todos los hombres, en cuanto se separan de este cuerpo mortal… son llevados de regreso a ese Dios que les dio la vida” .

Le aseguré a la señora Patton y a todos los que estaban escuchando que Dios nunca los abandonaría; que Él envió a su Hijo Unigénito al mundo a enseñarnos, mediante el ejemplo, la clase de vida que debíamos vivir. Su Hijo murió en la cruz para redimir a toda la humanidad. Las palabras que dijo a la angustiada Marta y a Sus discípulos nos brindan consuelo hoy: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Discurso completo: Señora Patton: La historia continúa

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