Miren hacia el futuro

Ha llegado el momento de dejar de mirar al pasado y ver el futuro. Esta es una época con miles de oportunidades; depende de nosotros el utilizarlas y avanzar, ¡Qué maravilloso es el que cada uno de nosotros haga su pequeña parte para hacer avanzar la obra del Señor hacia su magnífico destino.

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”

Al mirar hacia el futuro, veo que el Espíritu del Señor se derramará sobre ese pueblo. La educación abrirá las puertas de la oportunidad y el Evangelio llevará más luz y mayor entendimiento a sus vidas.

Ahora bien, ¿qué será del futuro?, ¿qué sucederá en los años que están por delante? Se ve prometedor. La gente está empezando a vernos por lo que somos y por los valores que profesamos. Por lo general, los medios de comunicación nos tratan bien; disfrutamos de buena reputación, por lo cual estamos agradecidos.

El futuro será esencialmente igual al pasado, sólo que más brillante y mucho más grande. Debemos seguir tratando de llegar a todo el mundo, enseñando el Evangelio en el hogar y en el extranjero. Un mandato divino descansa pesadamente sobre nuestros hombros; no podemos escapar de él; no podemos evitarlo.

El Señor resucitado declaró a los que amaba: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado”

Al mirar hacia el futuro, debemos extender la gran obra que se lleva a cabo en los templos, tanto para los vivos como para los muertos. Si este pueblo no se puede salvar sin sus muertos, como lo declaró el Profeta José, debemos entonces hacer posible que muchos más cumplan esta obra.

Discurso completo: Miren hacia el futuro

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