La amistad: un principio del Evangelio

La amistad también es una parte vital y maravillosa del cortejo y del matrimonio. La relación entre un hombre y una mujer que comienza con la amistad, que después madura y se convierte en romance y que culmina con el matrimonio, usualmente se convertirá en una amistad eterna. Nada es más inspirador en este mundo actual de matrimonios que se desbaratan con tanta facilidad que el observar a un marido y su mujer apreciarse calladamente el uno al otro y disfrutar de su amistad año tras año al experimentar juntos las bendiciones y las pruebas de la mortalidad. Un informe publicado recientemente sobre una investigación acerca de parejas que han llegado a los 25 años de casados indica que “la parte esencial de un matrimonio duradero… es un concepto sencillo con un profundo impacto: la amistad” . En una carta conmovedora que el profeta José Smith escribió a su esposa, Emma, durante las separaciones y las tribulaciones de Misuri, la consoló diciendo: “Oh, mi afectuosa Emma, quiero que recuerdes que soy un amigo fiel, para ti y para los niños, para siempre jamás”

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Las amistades

En cuanto lo hicisteis a uno de éstos, mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Mateo 25:40

Todos necesitan buenos y verdaderos amigos, quienes serán una gran fortaleza y bendición para ti. Influirán en tu modo de pensar y actuar, e incluso ayudarán a determinar la persona que llegarás a ser. Te ayudarán a ser una persona mejor y harán que vivir el evangelio de Jesucristo sea más fácil para ti. Elige amistades que tengan los mismos valores que tú, a fin de que puedan fortalecerse y animarse mutuamente a vivir normas elevadas.

Para tener buenos amigos, sé un buen(a) amigo(a); demuestra interés genuino en los demás; sonríe y hazles saber que te preocupas por ellos. Trata a todos con bondad y respeto, y evita juzgar y criticar a quienes te rodeen. No participes en ninguna forma de intimidación o agresión. Haz un esfuerzo especial por ser amigo(a) de aquellos que sean tímidos, que se encuentren solos, que tengan necesidades especiales o que sientan que no son parte del grupo.

Al procurar tener amistad con los demás, no comprometas tus normas. Si tus amigos(as) te instan a hacer cosas malas, sé la persona que defienda lo bueno, aun si te encuentras solo(a); quizás tengas que buscar a otros amigos que te apoyarán a guardar los mandamientos. Procura la guía del Espíritu Santo al tomar esas decisiones.

A medida que te esfuerces por vivir el Evangelio, alentarás a tus amistades a hacer lo mismo. Sé un ejemplo del guardar los mandamientos participando en las actividades de la Iglesia, preparándote para servir al Señor a lo largo de tu vida y permaneciendo digno(a) de asistir al templo.

Invita a tus amistades que tengan otras creencias religiosas a asistir a las reuniones y actividades de la Iglesia; ayúdales a sentirse bien recibidos y aceptados. Muchas personas se han unido a la Iglesia por medio del ejemplo y del hermanamiento de sus amistades. Además, haz un esfuerzo especial por tender una mano de ayuda a los nuevos conversos y a los que sean menos activos.

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