El Santo Templo: Un faro para el mundo

No es sino hasta que hayan entrado en la casa del Señor, y hayan recibido todas las bendiciones que les esperan allí, que ustedes habrán obtenido todo lo que la Iglesia tiene para ofrecerles. Las bendiciones supremas y de fundamental importancia del ser miembros de la Iglesia son las bendiciones que recibimos en los templos de Dios.

Ahora bien, mis jóvenes amigos adolescentes, siempre tengan el templo en la mira. No hagan nada que les impida entrar por sus puertas y participar de las bendiciones eternas y sagradas de allí. 

A los padres de niños pequeños, permítanme compartir un consejo sabio del presidente Spencer W. Kimball. Él dijo: “Sería algo muy bueno si… los padres tuvieran en cada cuarto de la casa un cuadro del templo para que [sus hijos], desde que [sean] bebés, puedan mirarlo todos los días [hasta] que llegue a ser parte de [su vida]. Cuando [ellos lleguen] a la edad en que [tengan que] tomar [la] decisión muy importante [en cuanto a ir al templo], la decisión ya se habrá tomado”.

Les ruego que enseñen a sus hijos sobre la importancia del templo.

El mundo puede ser un lugar difícil y desafiante en el cual vivir. Con frecuencia estamos rodeados por lo que nos destruye. Cuando ustedes y yo vayamos a las santas casas de Dios, cuando recordemos los convenios que hemos hecho allí, seremos más capaces de soportar toda prueba y superar cada tentación. En ese sagrado santuario encontraremos paz, seremos renovados y fortalecidos.

Discurso completo: El Santo Templo: Un faro para el mundo

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