Él espera listo para abrazarnos

Nuestro Salvador conoce nuestras circunstancias. Si ejercemos el albedrío dado por Dios y avivamos todas nuestras facultades en humildad y fe, nuestro Salvador, Jesucristo, puede ayudarnos a hacer frente a los retos y los gozos de la vida. La fe abarca el deseo y la decisión de creer. La fe también viene al obedecer los mandamientos de Dios, dados para bendecirnos, a medida que seguimos Su senda de convenios.

Cuando nos hemos sentido, o nos sentimos, inseguros, solos, frustrados, enojados, abandonados, decepcionados o alejados de Dios y de Su Iglesia restaurada, quizá tengamos que hacer un mayor esfuerzo para volver a Su senda de convenios. ¡Pero vale la pena! ¡Por favor vengan, o vuelvan, al Señor Jesucristo! El amor de Dios es más fuerte que los lazos de la muerte, ya sea temporal o espiritual. La expiación de nuestro Salvador es infinita y eterna. Cada uno de nosotros se aparta y se queda corto. Quizá, por un tiempo, nos perdamos. Dios amorosamente nos asegura que, sin importar dónde estemos o qué hayamos hecho, no hay punto del que no podamos volver. Él espera listo para abrazarnos.

Leer discurso completo

Anuncios