Cómo vencer la tentación

Resistan al diablo, y huirá de ustedes. Pónganse a jugar con él y pronto tendrán cadenas, no en las muñecas sino en el alma.

Una persona que se deje llevar por sus apetitos, ya sea en secreto o no, tiene un carácter que no la sostendrá cuando se vea tentada a ceder antes sus pasiones1.

Los pensamientos que un hombre abrigue constantemente determinarán sus acciones cuando se le presente la oportunidad o esté bajo presión. Su forma de reaccionar cuando se inciten sus apetitos e impulsos indica qué tipo de carácter tiene; en esas reacciones se revelan su potestad para gobernarse o su servilismo para ceder2.

Las acciones que están en armonía con la ley divina y con las leyes de la naturaleza brindan felicidad, mientras que las que están en oposición a la verdad divina acarrean infelicidad. El hombre es responsable no sólo de cada una de sus acciones sino también de cada una de sus palabras y pensamientos ociosos. El Salvador dijo:

“…de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mateo 12:36)3.

Todo lo bueno requiere esfuerzo. Cualquier cosa que valga la pena tener les costará esfuerzo físico y fuerza intelectual y del alma. “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). Pero tienen que buscar, tienen que llamar. Por otra parte, el pecado se les ofrece; camina junto a ustedes, los tienta, los atrae, los seduce, no tienen que hacer ningún esfuerzo en ese sentido… Es como el gran cartel de propaganda que los invita a beber y a fumar; es como el mensaje que entra en su hogar por la televisión y la radio… El mal los busca, y se requiere esfuerzo y entereza para combatirlo. Pero la verdad y la sabiduría se obtienen sólo si se buscan, si se ora al respecto y si se hace el esfuerzo4.

Recordemos siempre que la vida es, en gran parte, lo que nosotros hagamos de ella; y que el Salvador de la humanidad ha marcado claramente la forma de lograr gozo y paz. Ésta se encuentra en el Evangelio de Jesucristo y en nuestra fidelidad a él5.

Que al procurar establecer mejor el reino de Dios, Él nos conceda que enseñemos a nuestros jóvenes y a los miembros de la Iglesia en todas partes a resistir las tentaciones que debilitan el cuerpo, que destruyen el alma, a fin de que sintamos el verdadero arrepentimiento que sentimos al entrar en las aguas del bautismo; que podamos sentirnos renovados en el verdadero sentido de la palabra, nacer de nuevo; que nuestra alma pueda deleitarse en la luz del Santo Espíritu y que podamos avanzar como verdaderos miembros de la Iglesia de Jesucristo hasta completar nuestra misión en la tierra6.

La condición de miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días lleva consigo la responsabilidad de vencer la tentación, de combatir el error, de mejorar el estado mental y de cultivar el espíritu hasta que llegue a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.


  1. En “Conference Report”, abril de 1968, pág. 8.
  2. En “Conference Report”, abril de 1967, pág. 8.
  3. En “Conference Report”, abril de 1950, pág. 33.
  4. En “Conference Report”, oct. de 1965, págs. 144–145.
  5. En “Conference Report”, oct. de 1963, pág. 9.
  6. En “Conference Report”, abril de 1960, pág. 29.

 

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