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El ser padre, un llamamiento eterno

“La paternidad es liderazgo, el liderazgo más importante. Siempre lo ha sido, y siempre lo será. Padre, con la ayuda, el consejo y el aliento de tu compañera eterna, tú presides en el hogar. No se trata de que tú seas más digno o estés mejor preparado, sino que tiene que ver con [una asignación divina]”.

El liderazgo que presten en sus hogares debe incluir dirigir a la familia al adorar.

“Tú presides cuando la familia se sienta a la mesa y cuando hace la oración familiar. Presides la noche de hogar y, con la guía del Espíritu del Señor, te aseguras de que tus hijos reciban la enseñanza adecuada con respecto a principios correctos. Tu responsabilidad principal consiste en brindar la dirección relacionada con toda la vida familiar.

“Ofreces bendiciones de padre. Tomas parte activa en el establecimiento de reglas y disciplina familiares. Como director de tu hogar, haces planes y te sacrificas para lograr las bendiciones de una familia unida y feliz. A fin de convertir esto en una hermosa realidad, toda tu vida debe girar alrededor de tu familia”.

El consejo del presidente Joseph F. Smith se aplica hoy en día: “No dejen a sus hijos en manos de especialistas… sino instrúyanlos por su propio precepto y ejemplo, en su propio hogar. Sean ustedes mismos especialistas de la verdad”

“No hay autoridad más alta en los asuntos relacionados con la organización familiar que la del padre, especialmente cuando preside esa organización un hombre que posee el Sacerdocio Mayor… El orden patriarcal es de origen divino y continuará a través de esta vida y de la eternidad. De modo que existe una razón particular por la que hombres, mujeres y niños deben entender este orden y esta autoridad en los hogares del pueblo de Dios, y procurar convertirlo en lo que Dios tuvo por objeto que fuese: una habitación y preparación para la exaltación más elevada de Sus hijos. En el hogar, la autoridad presidente siempre se confiere al padre, y no hay otra más primordial que ésta en todos los asuntos del hogar y de la familia”

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Acordaos de mí

El Señor nos ha exhortado a recordarle. El acordarnos de Él nos encaminará a vivir su evangelio y llegar a ser como Él.

Si prestamos oídos a las súplicas del Señor de acordarnos de Él, las cuales se encuentran en las Escrituras, seremos más felices en esta vida terrenal y tendremos más bendiciones. El presidente Spencer W. Kimball dijo: “Al buscar en el diccionario la palabra más importante, ¿sabéis cuál es? Podría ser recordar.

Porque todos vosotros habéis hecho convenios —sabéis qué hacer y sabéis cómo hacerlo—, nuestra necesidad mayor es recordar. Por esa razón es que todos van a la reunión sacramental cada día de reposo: a tomar la Santa Cena y escuchar a los presbíteros orar diciendo ‘recordarle siempre, y guardar sus mandamientos que él les ha dado’.

Nadie debería olvidar concurrir a la reunión sacramental. La palabra es recordar. Recordar es el programa.

El élder Dallin H. Oaks explicó: “Cuando tomamos la Santa Cena, atestiguamos ante Dios el Eterno Padre que recordaremos siempre a su Hijo.

Todos los domingos, millones de Santos de los Últimos Días hacen esa promesa. Cuando nos referimos al Salvador, ¿qué quiere decir ‘recordarle siempre’?

“Recordar quiere decir traer algo a la memoria. En las Escrituras muchas veces quiere decir conservar a una persona en la memoria y relacionar con ella sentimientos de amor, lealtad o gratitud. Cuanto más fuerte sea ese sentimiento, tanto más vivido y poderoso será el recuerdo” (“Recordad siempre al Señor”, Liahona, jul. de 1988).


El perfecto amor echa fuera el temor

Sin duda nuestro mundo siempre ha sido y seguirá siendo imperfecto. Demasiadas personas inocentes sufren por circunstancias de la naturaleza, así como también por la inhumanidad del hombre. La corrupción y la iniquidad de nuestros días son singulares y alarmantes.
Sin embargo, a pesar de todo esto, no cambiaría el vivir en esta época por ninguna otra de la historia del mundo. Tenemos la bendición incalculable de vivir en tiempos de prosperidad, entendimiento y ventajas incomparables. Sobre todo, somos bendecidos con la plenitud del evangelio de Jesucristo, el cual nos da una perspectiva única de los peligros del mundo y nos muestra cómo evitar dichos peligros o afrontarlos.
Cuando pienso en estas bendiciones, siento el deseo de arrodillarme y ofrecer alabanzas a nuestro Padre Celestial por Su amor eterno por todos Sus hijos.
No creo que Dios desee que Sus hijos tengan miedo ni se centren en la maldad que hay en el mundo. “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio”.
Él nos ha dado una abundancia de razones para regocijarnos; solo tenemos que buscarlas y reconocerlas. El Señor a menudo nos dice “no temáis”, “sed de buen ánimo” y “no temáis, pequeño rebaño”.
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He ahí tu madre

Así como Jesús le dijo a Juan al momento de la Expiación, así nos dice a todos nosotros: “He ahí tu madre”.

Hoy declaro…: que ningún otro amor en la vida mortal llega a aproximarse más al amor puro de Jesucristo que el amor abnegado que una madre siente por un hijo.

Cuando Isaías, al describir al Salvador, quiso explicar el amor de Jehová, utilizó la imagen de la dedicación de una madre y pregunta: “¿Acaso se olvidará la mujer de su niño de pecho?”. Da a entender que es absurdo, pero no tanto como pensar que Cristo alguna vez se olvidará de nosotros.

El amor maternal tiene que ser divino. No hay otra explicación. Lo que las madres hacen es un elemento esencial de la obra de Cristo. El saber eso debería bastar para indicarnos que el efecto de ese amor oscilará entre lo insoportable y lo extraordinario, una y otra vez hasta que, cuando todo hijo en la tierra esté seguro y reciba la salvación, [entonces], podamos decir con Jesús: ‘[¡Padre!] He acabado la obra que me diste que hiciese’”.


Busquen conocimiento: Tienen una obra que realizar

El presidente Gordon B. Hinckley sabiamente aconsejó…: “El modelo de estudio que establezcan durante los años de estudio formal afectará en gran medida la sed de conocimiento que tengan durante toda la vida”
“Deben obtener toda la educación académica que les sea posible… Sacrifiquen lo que sea necesario sacrificar para reunir los requisitos a fin de llevar a cabo la obra de [este] mundo… Entrenen su mente y sus manos para llegar a ser una influencia para bien conforme sigan adelante con su vida”
“El nivel de formación académica de una madre tiene una profunda influencia en las decisiones educativas de sus [hijos]”. La formación académica de una madre puede ser la “clave para salir del ciclo de la pobreza”.


“Recordarle Siempre”

“para que… Os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por obra” (números 15:39).
Nuestra vida debe ser una expresión viva de nuestra fe. Y el símbolo de nuestra adoración.
Hay momentos en la vida en que todos tal vez reaccionemos que hemos sido abandonados. En medio de la angustia que nos aqueja cuando tenemos un problema, es posible que no recordemos todas las ocasiones en que el Señor nos ha ayudado y nos ha bendecido.
A veces las responsabilidades cotidianas nos absorben de tal manera que no siempre nos acordamos del Señor. Pero, ¿cómo podemos “recordarle siempre”? (D. y C. 20:79). Para tenerlo presente, debemos pensar en El con frecuencia y en lo que desearía que hiciéramos; debemos orar, leer las Escrituras y cumplir con sus mandamientos; debemos recordar las bendiciones que hemos recibido, tanto pasadas como presentes, y agradecerle a nuestro Padre Celestial Su bondad para con nosotros.


Recordarle por medio de la oración

Cuando nos dirigimos a nuestro Padre Celestial por medio de la oración, lo hacemos en el nombre de Jesucristo y recibimos respuestas mediante el Espíritu Santo. De esa manera, por medio de la oración, los tres miembros de la Trinidad forman parte de nuestra vida.
Algunas oraciones expresan gratitud, otras solicitan algo, como la bendición de los alimentos, y están las que son súplicas desesperadas. Con respecto a la oración, sea del tipo que fuera, Jesús nos instruyó que oráramos “…con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo”.
Todos necesitamos la guía y el consuelo de nuestro Padre. Los libros canónicos están repletos de relatos en los que el Señor guio a los que le pidieron su ayuda. Cuando Rebeca, esposa de Isaac, tenía problemas con su embarazo “…fue a consultar a Jehová” y así se enteró de que de su seno nacerían dos naciones. — Génesis 25:21-23.
La pregunta que José Smith le hizo a Dios dio como resultado la restau¬ración del evangelio, (José Smith — Historia.)
“La oración”, sea cual fuere la razón por la que se ofrece, y tal como dijera el presidente Thomas S. Monson, “soluciona más problemas, alivia más sufrimiento, previene más transgresiones y brinda más paz y contentamiento al alma humana como ninguna otra cosa podría hacerlo”.
En realidad, lo que todos buscamos es la paz del Salvador, la cual está al alcance de todos nosotros, por medio de la oración.


Prepárense para presentarse ante Dios

Las Escrituras nos brindan guía para las relaciones más importantes.
Al mirar a nuestro alrededor vemos la devastación de la iniquidad y la adicción en cada esquina. Si realmente nos preocupa el juicio final de nuestro Salvador, debemos procurar arrepentirnos. Me temo que muchas personas ya no se sienten responsables ante Dios y no se vuelven a las Escrituras ni a los profetas en busca de guía. – Prepárense para presentarse ante Dios


El profeta de Dios

El Señor, quien controla la vida y la muerte, selecciona a Su profeta.
Jesús también enseñó una importante verdad en cuanto a los siervos que nos envía. “El que os recibe a vosotros”, dijo Él, “a mí me recibe; y el que a mí me recibe, recibe al que me envió”.
La función más importante del profeta del Señor es enseñarnos acerca del Salvador y guiarnos a Él.
Un profeta es un atalaya en la torre y nos protege de los peligros espirituales que quizá no veamos.
El Señor le dijo a Ezequiel: “A ti, pues, oh hijo de hombre, te he puesto como atalaya de la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca y les advertirás de mi parte”.
Escuchamos al profeta del Señor con la fe que sus palabras son “como si vinieran de [la] propia boca [del Señor]”.
Por nuestra propia voluntad y elección, levantamos la mano esta mañana, declarando nuestro deseo de sostener al profeta del Señor mediante nuestra “confianza, fe y oraciones” y seguir su consejo.
Para aquellos que buscan diligentemente la vida eterna, la voz del profeta brinda seguridad espiritual en tiempos muy turbulentos.
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Los preciosos dones de Dios

Hace varios años visité la Tierra Santa. Mientras pasábamos por una planta de mostaza, el director del Centro de BYU en Jerusalén me preguntó si alguna vez había visto un grano de mostaza. Le respondí que no, así que nos detuvimos. Me mostró los granos de la planta de mostaza; eran sorprendentemente pequeños.
Recordé las enseñanzas de Jesús: “… porque de cierto os digo que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible”.
Si tenemos una fe tan pequeña como un grano de mostaza, el Señor puede ayudarnos a mover las montañas del desaliento y la duda en las tareas que nos aguardan a medida que servimos con los hijos de Dios, entre ellos los miembros de nuestra familia, los miembros de la Iglesia y aquellos que aún no son miembros de ella.
Hermanos y hermanas, la vida puede estar llena de fe, gozo, felicidad, esperanza y amor cuando ejercemos la mínima cantidad de fe verdadera en Cristo, aun un grano de mostaza de fe.
El élder George A. Smith recordó un consejo que le dio el profeta José Smith: “Me dijo que no debía desalentarme nunca, fueran cuales fueran las dificultades que me rodearan; que si estaba hundido en el pozo más profundo de Nueva Escocia, con todas las Montañas Rocosas apiladas encima, no debía desalentarme sino sobrellevarlo, ejercer la fe y mantener el valor, y al final saldría a la cima”.
Debemos recordar la declaración de Pablo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, y saber que este es otro don precioso de Dios.
Dada la realidad de nuestras debilidades y limitaciones humanas, ¿cómo seguimos adelante en nuestra tarea de apoyarnos y sostenernos el uno al otro? Comienza con la fe: una fe verdadera y sincera en el Señor Jesucristo. La fe en el Salvador es el primer principio de la doctrina y el Evangelio de Cristo.
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La obra del Templo e Historia Familiar

Al participar en la obra del Templo e Historia Familiar hoy también nos hacemos merecedores de las bendiciones de sanación prometidas por los profetas y apóstoles
Estas bendiciones también son verdaderas e increíbles por su alcance
Estas bendiciones incluyen lo siguiente:
Más comprensión del salvador y del sacrificio expiatorio.
Más influencia del Espíritu Santo en nuestras vidas para disfrutar de fortaleza y guía para nuestra vida.
Más Fe la cual hace que nuestra conversión hacia Él sea más profunda y perdurable.
Más capacidad y motivación para aprender y arrepentirnos.
Más protección ante las tentaciones y la creciente influencia del adversario.


Cómo enfrentar los desafíos del mundo actual

Ustedes viven en un período crítico de la vida. Las decisiones que tomen con respecto a la misión, la educación, el matrimonio, la carrera y el servicio en la Iglesia moldearán su destino eterno; eso significa que siempre mirarán hacia adelante, hacia el futuro.
Queridos jóvenes adultos, hermanos y hermanas, quiero ayudarles a “volar derecho” en las tormentas de los últimos días. Ustedes son el piloto. Tienen la responsabilidad de considerar las consecuencias de cada una de sus decisiones. Pregúntense: “Si tomo esa decisión, ¿qué es lo peor que puede suceder?”. Sus decisiones rectas les evitarán desviarse del curso.
El Señor siempre cumplirá Su promesa: “… yo os guiaré”. La cuestión es, ¿nos dejaremos guiar? ¿Escucharemos Su voz y la de Sus siervos?
“Si puedes vivir feliz con lo que tienes, eres rico”. ¿Cómo se hace eso? ¡Paguen el diezmo y luego ahorren! Cuando ganen más, ahorren más. No compitan con otros para tener cosas caras que no necesiten; no compren lo que no pueden pagar.


Desafios de esta Vida

Los desafíos que enfrenta la sociedad humana en estos días, entre ellos la inmoralidad, la pornografía, los conflictos armados, la contaminación, el abuso de sustancias y la pobreza, se extienden debido a que muchos en el mundo han decidido, por elección propia, seguir “la voluntad del diablo y la carne” en lugar de la voluntad de Dios. “No buscan al Señor para establecer su justicia, antes todo hombre anda por su propio camino, y en pos de la imagen de su propio dios, cuya imagen es a semejanza del mundo”.
Sin embargo, Dios invita a todos Sus hijos a que obtengamos Su ayuda para vencer y sobrellevar los desafíos de la vida con estas palabras:
“Yo soy Dios; yo hice el mundo y a los hombres antes que existiesen en la carne…
“Si te vuelves a mí y escuchas mi voz, y crees y te arrepientes de todas tus transgresiones, y te bautizas en el agua, en el nombre de mi Hijo Unigénito… recibirás el don del Espíritu Santo, pidiendo todas las cosas en su nombre, y te será dado cuanto tú pidieres”.


Por designio divino

Cuando nuestro Padre Celestial dijo: “Esta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre”, se refería a todos Sus hijos; y a usted en particular.

La mano del Señor los guía. Por “designio divino”, Él se ocupa de los pequeños detalles de su vida, así como de los sucesos importantes. Tal como dice en Proverbios: “Confía en Jehová con todo tu corazón, … y él enderezará tus veredas”.


Como una vasija quebrada

Mis hermanos y hermanas, sea cual fuere su lucha, mental, emocional, física o de otro tipo, ¡no nieguen el preciado valor de la vida acabando con ella! Confíen en Dios. Aférrense a Su amor. Sepan que un día el alba brillará intensamente y todas las sombras de la mortalidad huirán. Aunque sintamos que somos “como una vasija quebrada”, debemos recordar que esa vasija está en las manos del Alfarero Divino. Las mentes quebradas se pueden curar de la misma manera que se curan los huesos y los corazones rotos. Mientras Dios trabaja haciendo esas reparaciones, el resto de nosotros puede ayudar siendo misericordiosos, imparciales y amables.


Reclamar las preciosas y grandísimas promesas

El apóstol Pedro testifica que “el Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros…” (2 Pedro 3:9). Hoy en día, en que la tintorería limpia la ropa en una hora y que hay restaurantes de comida rápida de un minuto o menos, a veces, puede llegar a parecernos que nuestro amoroso Padre Celestial ha perdido nuestras promesas, las ha puesto en lista de espera o en una carpeta con el nombre equivocado. Tales eran los sentimientos de Raquel…..


Sí, ¡Podemos Ganar y Ganaremos!

…el capitán Moroni en el Libro de Mormón. Ese extraordinario joven tuvo el valor de defender la verdad en una época en la que había muchas disensiones y guerras, lo cual amenazaba con destruir a toda la nación nefita. Aunque llevaba a cabo sus responsabilidades con eficiencia, Moroni siguió siendo humilde. Junto con otros atributos, eso hizo que fuera un instrumento extraordinario en las manos de Dios en ese entonces…, si todos los hombres hubieran sido como Moroni, “los poderes mismos del infierno se habrían sacudido para siempre; [y] el diablo jamás tendría poder sobre el corazón de los hijos de los hombres”. Todos los atributos de Moroni provenían de su gran fe en Dios y en el Señor Jesucristo, y de su firme determinación de seguir la voz de Dios y de Sus profetas.
En sentido figurado, todos debemos convertirnos en un capitán Moroni moderno a fin de ganar la guerra contra el mal.
Discurso completo: Sí, ¡Podemos Ganar y Ganaremos!


Bendiciones Patriarcales

Es­tas bendiciones privilegiadas constituyen un testimonio poderoso de la mi­sión del Salvador y de su propósito de darnos a cada uno de nosotros la opor­tunidad de ganar la exaltación.
Cada vez que leemos nuestra bendi­ción patriarcal, nuestro testimonio pue­de fortalecerse aún más y nuestra vida puede adquirir un mayor propósito. De­bido a su propia naturaleza, todas las bendiciones dependen del grado de fi­delidad de las personas que las reci­ben y están basadas en ciertas condi­ciones, sea que éstas se mencionen o no cuando se les otorgan a la persona dichas bendiciones.
Las bendiciones patriarcales deben leerse frecuentemente y con espíritu de humildad y devoción. Son muy personales, pero pueden compartirse con los miembros de la familia. Son guías sagradas de consejo, promesas e información que provienen del Señor.


Tomar su nombre sobre nosotros

“Hay una doctrina popular en el mundo en la actualidad que dice que el pan y el vino de la Santa Cena se transforman literalmente en la sangre y carne de Cristo. Nosotros no enseñamos tal doctrina, porque sabemos que cualquier transformación que ocurre al participar de la Santa Cena se suscita en el corazón de los que lo hacen con amplio conocimiento. Son las personas que participan de ella quienes, en forma individual, quedan afectadas de la manera más maravillosa, porque se les da el Espíritu del Señor para que las acompañe.”

Cada hecho de nuestra vida puede convertirse en un compromiso con el Señor cuando tomamos Su nombre sobre nosotros. Y cuando no somos lo que quisiéramos, a pesar de nuestro esfuerzo por llegar a la perfección, nos hallaremos esperando ansiosamente, con un sentido más profundo de gratitud que nunca, el día de reposo y el momento de participar de la Santa Cena, para poder experimentar esa gloriosa transformación que nos hace sentir bien espiritualmente cuando de nuevo nos comprometemos a seguir Sus pasos.

Articulo Completo: Tomar su nombre sobre nosotros


La boca blasfema

Pero aún a pesar de todas estas amonestaciones, en las calles, en los lugares públicos, en los sitios de trabajo, en las mesas de banquetes, se oyen palabras obscenas y en muchas ocasiones se menciona el nombre de Dios en vano. Cuando vamos a lugares de entretenimiento y nos mezclamos entre la gente, quedamos aterrados al oír tanta blasfemia que entre ellos parece ser aceptada sin problemas. Los escenarios, las películas, la televisión y la radio están llenos de ella. Ahora entendemos cómo se sintió Lot cuando, de acuerdo con las enseñanzas de Pedro, estaba “abrumado por la nefanda conducta de los malvados”. Nos preguntamos sobre aquellos que usan esa clase de vocabulario grosero y profano, aun cuando no están dispuestos a obedecer la voluntad de Dios, ¿por qué tienen que tener esa mentalidad tan limitada que destruye poco a poco su capacidad de comunicarse en otros términos? El idioma es como la música, puesto que de ambos nos regocijan la belleza, la dulzura y la armonía; pero al mismo tiempo nos desagrada de ellos la repetición de notas disonantes.
Discurso Completo: La boca blasfema


¿Qué más me falta?

No obstante, a lo largo del camino necesitamos pedir instrucciones al Señor. Tenemos que hacer algunas preguntas difíciles, como: “¿Qué debo cambiar?”, “¿Cómo puedo mejorar?”, “¿Qué debilidad debo fortalecer?”.
Consideremos el relato del joven rico, en el Nuevo Testamento. Era un joven recto que ya cumplía los Diez Mandamientos; pero él deseaba ser mejor. Su meta era la vida eterna.
Cuando se encontró con el Salvador, preguntó: “¿Qué más me falta?”.
“Le dijo Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y da a los pobres… y ven, sígueme”.
El joven quedó atónito; nunca había considerado tal sacrificio. Él era lo suficientemente humilde para preguntar al Señor, pero no lo suficientemente fiel para seguir el consejo divino que recibió. Nosotros debemos estar dispuestos a actuar cuando recibimos una respuesta. Leer más


Jesús: el líder perfecto

Sabio es el líder o el discípulo que sabe escuchar y hacer frente a las “amonestaciones de la vida”. Pedro pudo hacerlo, pues sabía que Jesús le amaba y fue por eso que el Maestro lo preparó para ocupar un alto lugar de responsabilidad en el reino de su líder.
Jesús jamás aprobó el pecado, pero veía en él algo que emergía del interior por necesidades insatisfechas de parte del pecador. Esta percepción le permitió condenar el pecado sin condenar al pecador. Del mismo modo podemos nosotros poner de manifiesto nuestro amor hacia otras personas aun cuando tenemos la responsabilidad de reprenderlas. Tenemos que ser capaces de ver en lo más profundo de su vida a fin de detectar las causas básicas de sus fracasos y defectos.


El Verdadero Propósito de la Vida

“…todo hombre lleva dentro de sí mismo la responsabilidad de vivir noble o indignamente. Toda persona normal debe enfrentarse diariamente con la necesidad de escoger entre la sumisión a lo que Pablo designó como “las obras de la carne”, o la obtención de los frutos del espíritu, que sor “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; porque contra tales cosas no hay ley.”


¡Pueden hacerlo ahora!

A nadie le gusta fracasar. En particular, no nos gusta cuando los demás, especialmente aquellos que amamos, nos ven fracasar. Todos queremos que nos respeten y aprecien; queremos ser campeones. Pero los mortales no llegamos a ser campeones sin esfuerzo y disciplina, o sin cometer errores.
Hermanos, nuestro destino no está determinado por el número de veces que tropezamos, sino por el número de veces que nos levantamos, nos quitamos el polvo y seguimos adelante.


Amabilidad, Amor, Matrimonio

Podemos evaluarnos al hacernos unas preguntas. Adaptándolas un poco, estas preguntas se pueden aplicar a la mayoría de nosotros, ya sea que estemos casados o solteros, o cualquiera sea la situación en nuestro hogar.
¿Cuándo fue la última vez que decidí ser feliz en lugar de querer “tener la razón”?
Si cualquiera de estas preguntas los hace sentir incómodos o culpables, recuerden que el élder David A. Bednar nos enseñó que “la culpa es para nuestro espíritu lo que el dolor es para nuestro cuerpo: una advertencia de peligro y una protección contra daño adicional”.


Santidad al Señor – La Casa del Señor

“Santidad al Señor”, la cual indica que tanto el templo como sus objetivos son santos. Los que entren en el templo también deben llevar el distintivo de la santidad. Puede que sea más fácil atribuir santidad a un edificio que a las personas. Podemos adquirir la santidad sólo mediante el esfuerzo constante y firme. A lo largo de las edades, los siervos del Señor nos han advertido de la falta de santidad. Jacob, hermano de Nefi, escribió: “He aquí, si fueseis santos, os hablaría de cosas santas; pero como no sois santos, y me consideráis como maestro, es menester que os enseñe las consecuencias del pecado”.
El templo es la casa del Señor. La base de toda ordenanza y convenio del templo —el corazón del plan de salvación— es la expiación de Jesucristo. Toda actividad, toda lección, todo lo que hacemos en la Iglesia señalan hacia el Señor y Su Santa Casa.


La lengua puede ser una espada aguda

Sed de los que nutren y edifican. Sed de los que tienen un corazón comprensible y perdonan, de los que buscan lo mejor en los demás. Dejad a las personas mejor de lo que las encontrasteis. Sed justos con vuestros competidores, ya sea en negocios, deportes o en cualquier otro aspecto. No os dejéis atraer por las charlatanerías de la actualidad tratando de “ganar” por medio de la intimidación o del menoscabo de la reputación de otra persona. Extended la mano a los que están afligidos, solitarios o cargados.


Compartir el Evangelio restaurado

Compartir el Evangelio no es una carga, sino un gozo. Lo que llamamos la “obra misional de los miembros” no es un programa, sino una actitud de amor y de participación para ayudar a los que nos rodean. Es también una oportunidad de ser testigos de lo que sentimos en cuanto al evangelio restaurado de nuestro Salvador. Tal como el élder Ballard enseñó: “La evidencia más significativa de nuestra conversión y de la forma en que nos sentimos con respecto al Evangelio en nuestra vida es el deseo que tengamos de compartirlo con los demás”


La obediencia: Una clave de la libertad

Al contrario de lo que muchos creen, la obediencia no es la antítesis de la libertad, sino su fundamento. Charles Kingsley distinguió entre la perspectiva de la libertad mantenida por el mundo y la del Señor: «Hay dos libertades, la falsa en la que se es libre de hacer lo que se desee, y la verdadera, en la que se es libre de hacer lo que se debe».9 Lehi se refería a la segun­da cuando aconsejaba a sus hijos, Lamán y Lemuel: «[escuchad] sus grandes mandamientos». El patriarca les dijo que si lo hacían el diablo no tendría poder «reinar sobre [ellos]». De Doctrina y Convenios afirman otro tanto: «la ley [o podríamos decir los mandamientos] también os hace libres». Jacob le dijo a su pueblo: «sois libres para obrar por vosotros mismos».  Leer más


Como encontrar el camino de regreso

Lucifer hará lo posible por tenerte cautivo; ya conoces su estrategia. El te susurra:
“Nadie sabrá.” “¡Sólo una vez mas!”
“No puedes cambiar; ya lo intentaste y no pudiste.” “Es demasiado tarde; has ido muy lejos ya.” No permitas que el te desaliente.
Cuando tomas el camino en subida, ese camino mas difícil del Salvador, encuentras recompensas en el. Al hacer algo bueno, al resistir la tentación, al alcanzar una meta, te sientes muy bien. Es un sentimiento muy diferente del que tienes cuando violas los mandamientos, totalmente diferente. Te brinda una sensación de paz y tranquilidad y el animo para seguir esforzándote.


Para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar

“La vida está proyectada de tal manera que tenemos que ‘vencer por la fe’ y no por agudeza intelectual, ni por riquezas ni por pericia política”.
La fe también supone confianza en la hora señalada por Dios, puesto que El ha dicho: “Mas todas las cosas tienen que acontecer en su hora”. Pero, por contradictorio que parezca, algunos que si reconocen a Dios no logran entender que para Dios todo tiene su hora, tanto en lo que toca a las personas en forma individual como a todo lo demás.
La fe igualmente supone tener fe en las pruebas que nos da Dios para el desarrollo nuestro, puesto que “…el Señor lo considera oportuno castigar a su pueblo; sí, el prueba su paciencia y su fe”

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