Citas para Compartir

La lengua puede ser una espada aguda

Sed de los que nutren y edifican. Sed de los que tienen un corazón comprensible y perdonan, de los que buscan lo mejor en los demás. Dejad a las personas mejor de lo que las encontrasteis. Sed justos con vuestros competidores, ya sea en negocios, deportes o en cualquier otro aspecto. No os dejéis atraer por las charlatanerías de la actualidad tratando de “ganar” por medio de la intimidación o del menoscabo de la reputación de otra persona. Extended la mano a los que están afligidos, solitarios o cargados.


Compartir el Evangelio restaurado

Compartir el Evangelio no es una carga, sino un gozo. Lo que llamamos la “obra misional de los miembros” no es un programa, sino una actitud de amor y de participación para ayudar a los que nos rodean. Es también una oportunidad de ser testigos de lo que sentimos en cuanto al evangelio restaurado de nuestro Salvador. Tal como el élder Ballard enseñó: “La evidencia más significativa de nuestra conversión y de la forma en que nos sentimos con respecto al Evangelio en nuestra vida es el deseo que tengamos de compartirlo con los demás”


La obediencia: Una clave de la libertad

Al contrario de lo que muchos creen, la obediencia no es la antítesis de la libertad, sino su fundamento. Charles Kingsley distinguió entre la perspectiva de la libertad mantenida por el mundo y la del Señor: «Hay dos libertades, la falsa en la que se es libre de hacer lo que se desee, y la verdadera, en la que se es libre de hacer lo que se debe».9 Lehi se refería a la segun­da cuando aconsejaba a sus hijos, Lamán y Lemuel: «[escuchad] sus grandes mandamientos». El patriarca les dijo que si lo hacían el diablo no tendría poder «reinar sobre [ellos]». De Doctrina y Convenios afirman otro tanto: «la ley [o podríamos decir los mandamientos] también os hace libres». Jacob le dijo a su pueblo: «sois libres para obrar por vosotros mismos».  Leer más


Como encontrar el camino de regreso

Lucifer hará lo posible por tenerte cautivo; ya conoces su estrategia. El te susurra:
“Nadie sabrá.” “¡Sólo una vez mas!”
“No puedes cambiar; ya lo intentaste y no pudiste.” “Es demasiado tarde; has ido muy lejos ya.” No permitas que el te desaliente.
Cuando tomas el camino en subida, ese camino mas difícil del Salvador, encuentras recompensas en el. Al hacer algo bueno, al resistir la tentación, al alcanzar una meta, te sientes muy bien. Es un sentimiento muy diferente del que tienes cuando violas los mandamientos, totalmente diferente. Te brinda una sensación de paz y tranquilidad y el animo para seguir esforzándote.


Para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar

“La vida está proyectada de tal manera que tenemos que ‘vencer por la fe’ y no por agudeza intelectual, ni por riquezas ni por pericia política”.
La fe también supone confianza en la hora señalada por Dios, puesto que El ha dicho: “Mas todas las cosas tienen que acontecer en su hora”. Pero, por contradictorio que parezca, algunos que si reconocen a Dios no logran entender que para Dios todo tiene su hora, tanto en lo que toca a las personas en forma individual como a todo lo demás.
La fe igualmente supone tener fe en las pruebas que nos da Dios para el desarrollo nuestro, puesto que “…el Señor lo considera oportuno castigar a su pueblo; sí, el prueba su paciencia y su fe”


Ustedes son importantes para Él

Hermanos y hermanas, el Ser más poderoso del universo es el Padre de su espíritu; Él los conoce. Él los ama con un amor perfecto.
Dios los ve no sólo como un ser mortal que vive por un breve lapso en un pequeño planeta; Él los ve como Sus hijos o hijas; Él los ve como los seres capaces de llegar a ser aquello para lo que fueron concebidos. Él quiere que sepan que son importantes para Él.


Vivamos la vida abundante

No se pongan límites y no permitan que otras personas los convenzan de que lo que ustedes pueden hacer tiene un límite. Crean en ustedes mismos y luego vivan de tal modo que puedan lograr aquello de lo que son capaces.
Ustedes pueden lograr lo que crean que pueden lograr. Confíen, crean y tengan fe.
El valor se convierte en una virtud valiosa y significativa cuando se lo considera no tanto como la voluntad de morir con valentía, sino como la determinación de vivir con dignidad.


El Santo Templo: Un faro para el mundo

A los padres de niños pequeños, permítanme compartir un consejo sabio del presidente Spencer W. Kimball. Él dijo: “Sería algo muy bueno si… los padres tuvieran en cada cuarto de la casa un cuadro del templo para que [sus hijos], desde que [sean] bebés, puedan mirarlo todos los días [hasta] que llegue a ser parte de [su vida]. Cuando [ellos lleguen] a la edad en que [tengan que] tomar [la] decisión muy importante [en cuanto a ir al templo], la decisión ya se habrá tomado”.
Les ruego que enseñen a sus hijos sobre la importancia del templo.
El mundo puede ser un lugar difícil y desafiante en el cual vivir. Con frecuencia estamos rodeados por lo que nos destruye. Cuando ustedes y yo vayamos a las santas casas de Dios, cuando recordemos los convenios que hemos hecho allí, seremos más capaces de soportar toda prueba y superar cada tentación. En ese sagrado santuario encontraremos paz, seremos renovados y fortalecidos.


Guarden los mandamientos

Los mandamientos fueron dados por Dios. Al hacer uso del albedrío, podemos dejarlos de lado. Sin embargo, no podemos cambiarlos, así como no podemos cambiar las consecuencias que resultan de desobedecerlos y quebrantarlos.
Ruego que nos demos cuenta que la mayor felicidad en la vida vendrá como resultado de seguir los mandamientos de Dios y obedecer Sus leyes. “Y el efecto de la rectitud será paz; y el resultado de la rectitud, reposo y seguridad para siempre”. Tal paz y tal seguridad solo pueden ser producto de la rectitud.


Recuerden quiénes son

Dondequiera que vayan, su sacerdocio va con ustedes. ¿Están permaneciendo en lugares santos? Antes de que se pongan en peligro ustedes mismos y a su sacerdocio, aventurándose a entrar en ciertos lugares o participando en actividades que no sean dignas de ustedes ni de ese sacerdocio, deténganse a considerar las consecuencias. Recuerden quiénes son y lo que Dios espera que lleguen a ser. Ustedes son hijos de la promesa, hombres investidos con poder. Ustedes son hijos de Dios.


Escojamos el difícil bien en lugar del fácil mal

Aunque es fundamental que escojamos sabiamente, habrá momentos en los que tomaremos decisiones insensatas. El don del arrepentimiento, que proporcionó el Salvador, nos permite corregir nuestro rumbo para regresar al camino que nos llevará a esa gloria celestial que buscamos.
Que mantengamos el valor de desafiar la opinión general; que escojamos el difícil bien en lugar del fácil mal.
Al contemplar las decisiones que tomamos en nuestra vida cada día —elegir entre una cosa o la otra—, si escogemos a Cristo, habremos tomado la decisión correcta.


Estudiemos y meditemos las Escrituras

Repito lo que se ha dicho reiteradamente, que a fin de obtener y mantener la fe que necesitamos, es esencial que leamos, estudiemos y meditemos las Escrituras; la comunicación con nuestro Padre Celestial mediante la oración es fundamental. No podemos permitirnos descuidar estas cosas porque el adversario y sus huestes están buscando sin cesar el punto débil de nuestra armadura, una falla en nuestra fidelidad. El Señor dijo: “Escudriñad diligentemente, orad siempre, sed creyentes, y todas las cosas obrarán juntamente para vuestro bien”


El camino perfecto a la felicidad

Una parte fundamental del plan es nuestro Salvador Jesucristo. Sin Su sacrificio expiatorio, todo estaría perdido. Sin embargo, no es suficiente simplemente creer en Él y en Su misión; es necesario que nos esforcemos y aprendamos, que escudriñemos y oremos, que nos arrepintamos y mejoremos; es necesario que conozcamos las leyes de Dios y que las vivamos; es necesario que recibamos Sus ordenanzas de salvación, Y únicamente si lo hacemos, obtendremos la felicidad verdadera y eterna.


Tener un propósito en la vida

Permítanme proponer estas tres sugerencias:
Escojan a sus amigos con cautela.
Planeen su futuro con un propósito.
Enmarquen su vida con fe.
El gran Thomas Carlyle dijo: “Un hombre sin un propósito es como un barco sin timón, un desamparado, un nada, un don nadie. Tener un propósito en la vida le da tanta fuerza a tu mente y a tus músculos como el propósito que Dios tiene para ti”


Bondad, caridad y amor

Hermanos, si no somos bondadosos con los demás, no honramos el sacerdocio de Dios.
Mi amado amigo y colega, el élder Joseph B. Wirthlin, era en verdad un hombre benévolo. Él dijo:
“La bondad es la esencia de la vida celestial, es el modo en que una persona que se asemeja a Cristo trata a los demás. La bondad debe estar presente en todas nuestras palabras y obras, en la escuela, en el trabajo, la Iglesia y, especialmente, en el hogar.
“Jesús, nuestro Salvador, fue la personificación de la bondad y de la compasión”.

Anuncios