2 Nefi 26:33

2 Nefi 26:33


33  Porque ninguna de estas iniquidades viene del Señor, porque él hace lo que es bueno entre los hijos de los hombres; y nada hace que no sea claro para los hijos de los hombres; y él invita a todos ellos a que vengan a él y participen de su bondad; y a nadie de los que a él vienen desecha, sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres; y se acuerda de los paganos; y todos son iguales ante Dios, tanto los judíos como los gentiles.

El Libro de Mormón es una dádiva de Dios para toda la humanidad, y Él “ha mandado a su pueblo que persuada a todos los hombres a que se arrepientan”. Él invita a todos “a que vengan a él y participen de su bondad”, y Él no desecha “a nadie de los que a él vienen… sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres…”

Sin embargo, si a Dios no le importa de dónde o de qué etnia es alguien, entonces ¿qué es lo importante para Él? Él solo desea que las personas hagan lo que Él pide.1 Nefi culminó en el versículo 33 al mandar a las personas lo que deberían hacer y al enumerar las iniquidades que las personas no deben cometer (2 Nefi 26:24-32). Él ordena a todas las personas a “particip[ar] de su salvación” (v. 24), a venir a él (v. 25), a “persuad[ir] a todos los hombres a que se arrepientan” (v. 27), a “particip[ar] de su bondad” (v. 28), para buscar “el bien de Sion” y no para buscar “lucro y alabanza del mundo” (v. 29), y para que todos “tengan caridad” (v. 30).

Nefi luego dio una lista de admoniciones adicionales, que de alguna manera hacen referencia a los Diez Mandamientos, pero se expresan con una actitud amable y amonestadora: “Y además, el Señor Dios ha mandado a los hombres no cometer homicidio; no mentir; no robar; no tomar el nombre del Señor su Dios en vano; no envidiar; no tener malicia; no contender unos con otros; no cometer fornicaciones; y no hacer ninguna de estas cosas” (2 Nefi 26:32).

Luego declaró que “ninguna de estas iniquidades viene del Señor” (2 Nefi 26:33). Esta lista de iniquidades es lo que la gente necesita rechazar si quiere ser como Dios, el cual “hace lo que es bueno entre los hijos de los hombres”. Rechazar estos vicios y volverse más como Dios es la manera en que todas las personas, unidas y libres, hombres y mujeres, puedan “[venir] a él y particip[ar] de su bondad”. Dios aceptará y bendecirá a cualquiera que haga esto, sin importar de dónde sea o cuál sea su apariencia.2

Dios ama a cada uno de Sus hijos perfectamente e invita a todos a venir a Él, y de esta manera todos son iguales ante Él.3 Esto es central para el carácter de Dios. Él no es como los dioses falsos de otros países que solo se preocupaban por su propio pueblo.4 Incluso con sus diferencias, Dios ama a todos en la tierra y quiere que todos guarden sus mandamientos y se unan a él. Esto es el punto principal del mensaje que Nefi dirigía a su pueblo. Estaba mostrando a sus hermanos que Cristo “se manifiesta por el poder del Espíritu Santo a cuantos en él creen; sí, a toda nación, tribu, lengua y pueblo… según su fe” (2 Nefi 26:13).

En un mundo donde algunas personas odian a otras por su apariencia, el idioma que hablen o su país de origen, las palabras de Nefi le recuerdan al lector moderno del amor de Dios.5 Cristo “ama al mundo, al grado de dar su propia vida para traer a todos los hombres a él. Por tanto, a nadie manda él que no participe de su salvación” (2 Nefi 26:24). Él no exclama a nadie, “diciendo: [¿]Apártate de mí? He aquí, os digo que no; antes bien, dice: Venid a mí, vosotros, todos los extremos de la tierra, comprad leche y miel sin dinero y sin precio” (v. 25). Él ha hecho la salvación abierta y “gratuitamente para todos los hombres” (v. 27) y las mujeres. Simplemente le pide a su pueblo que tenga caridad y que “persuada a todos los hombres a que se arrepientan” (v. 27).

El élder Patrick Kearon dijo: “Debemos tomar una postura contra la intolerancia y defender el respeto y el entendimiento entre las culturas y tradiciones”.6 Esto es lo que Nefi también enseñó. Dios ama a todos, sin importar de dónde son, cómo son o qué idioma hablan. Si las personas desean ser como Él, deben hacer lo mismo.


  1. Joseph Fielding McConkie y Robert L. Millet, Doctrinal Commentary on the Book of Mormon, 4 vols. (Salt Lake City, UT: Bookcraft, 1987–1992), 1:312.
  2. McConkie y Millet, Doctrinal Commentary, 1:308.
  3. Documento de base sobre el Dominio de la doctrina(Salt Lake City, UT: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 2016), en línea en lds.org.
  4. Hugh Nibley, The Prophetic Book of Mormon, The Collected Works Hugh Nibley, Volume 8 (Salt Lake City y Provo, UT: Deseret Book y FARMS, 1989), 529.
  5. Brant A. Gardner, Second Witness: Analytical and Contextual Commentary on the Book of Mormon, 6 vols. (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2007), 2:373.
  6. Patrick Kearon, ” Refugio de la tempestad“, Liahona, abril 2016, pág. 111.
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