¿Hay una Iglesia Verdadera?

¿Hay una Iglesia Verdadera?

Por Bruce R. McConkie
Liahona Junio 1947

No hay preguntas en el mundo de más importancia en cuanto a la salvación del hombre como estas:

¿“Cuál de todas las iglesias es la verdadera; o, están todas juntamente equivocadas? ¿Si alguna de ellas es la verdadera, cuál es, y como podré saber cuál es? ¿Dónde, si en alguna parte, puedo encontrar el plan de salvación?”

Casi la mayor parte de la historia humana en vano ha intentado de contestar estas preguntas con la espada. Ejércitos se han puesto en marcha, reinos se han levantado, imperios se han caído al polvo así como una religión tras otra ha procurado de probar la verdad de sus doctrinas por medio de la fuerza y matanzas. Millones han muerto para probar que su gran fuerza hizo sus creencias ciertas.

Hoy nosotros reclamamos vivir en una época de racionalidad, una época en la cual nos podemos sentar en concilio, exentos de pasiones, y llegar a conclusiones tranquilas y científicas en cuanto a la verdad de muchas cosas. Esta es una era en la cual los hombres se jactan en aceptar cualquier verdad que se pueda demostrar y probar. En medio de centenares de reclamaciones en conflicto, ¿Pode-aprender la verdad acerca de la religión?

¿Pueden todas las iglesias ser verdaderas?

Básica a cualquier búsqueda permanece el hecho de que la verdad es eterna.

Aquella porción de verdad que cualquier grupo de hombres hubiera ganado por investigación o por revelación varía, pero las realidades eternas en sí mismas son siempre las mismas. Lo que fué la verdad hace 2,000 años es la verdad hoy.

Toda verdad está en perfecta armonía con la verdad; no existe allí el más mínimo conflicto. Donde las opiniones diferencian, la verdad ha sido debilitada por el error. El simple hecho de que hay en el mundo centenares de iglesias Cristianas y no Cristianas igualmente, que enseñan y sostienen doctrinas en extremo opuestas de unas con otras, es prueba de que todas esas iglesias no tienen la verdad. Todas las iglesias no pueden, por lo tanto ser verdaderas, porque todas las iglesias se diferencian en creencias, doctrinas y prácticas.

¿“Cristo está dividido”?

Estos hechos simples están abundantemente atestiguados por los escritos de hombres inspirados. A los Corintios, Pablo dijo: “Os ruego pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habláis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, antes seáis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer”, (1Cor. 1.10). Qué es esto sino una repetición de la oración de Cristo mismo a su Padre Celestial concerniente a los discípulos, “¿Para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa?”. (Juan 17:22).

Entonces Pablo añade, después de decir que ha oído que hay contenciones entre los Santos,

“Cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.

¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fué Crucificado Pablo por vosotros? ¿O habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?”. (1 Cor. 1:12-13).

Si Pablo habló la verdad, y si “Divisiones” han ocurrido en las iglesias Cristianas de tal manera que ya no “hablan todos una misma cosa”, y que no todos están “perfectamente unidos en una misma mente y parecer”. ¿Pueden todas ellas justamente reclamar de estar completamente edificadas en un cimiento de verdad Eterna? Si no, ¿Hay una iglesia entre ellas la cual es la verdadera?

¿Dónde está el plan de salvación?

Pablo también aconsejó a los santos de su día a que: “se ocuparán en su salvación con temor y temblor”. (Filipen. 2:12). ¿Qué tiene que hacer la persona para cumplir con esta instrucción?

Para encontrar una respuesta general de esto, es necesario citar las palabras de Cristo como fueron dadas en el Sermón Del Monte: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: más el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad”. (Mateo 7:21-23).

De estas escrituras está claro, primero, que para que un hombre pueda labrar su propia salvación en el remo de Dios necesita hacer la voluntad del Padre; y segundo, que no es suficiente el hacer muchas obras maravillosas, solamente que esas obras sean verdaderamente las cosas que el Señor quiere que se hagan.

¿En dónde, entonces, podemos encontrar la voluntad del Padre, las leyes y ordenanzas por obediencia por la cual la salvación se puede ganar?

Seguramente que si están en el mundo hoy en nuestro día, tendrán que encontrarse en la Iglesia verdadera. Si no hay iglesia verdadera, no podremos encontrar, en su perfección estos cimientos sobre los cuales la salvación está predicha.

Buscando la iglesia verdadera

Entonces, como Pablo dice también, hay “Un Señor, una fe, un bautismo”, ¿Dónde se pueden encontrar tales cosas, y cómo se puede reconocer la verdad entre las muchas contiendas de bautismos, fes y conceptos de Dios?

Al buscar la respuesta de esto hay una premisa sobre la cual todos los Cristianos convienen. Es decir que el Nuevo Testamento es el documento constitucional del Cristianismo, y que en si nosotros podemos encontrar el único registro inspirado y autorizado de la Iglesia de Jesucristo en el meridiano del tiempo. Este documento bosqueja brevemente las características, atributos y requisitos puestos en el mundo por Cristo.

En nuestra búsqueda de la verdad eterna, podemos acudir al modelo del Nuevo Testamento, para asegurar e indagar la naturaleza de la Iglesia y los principios de salvación que Cristo dió en los días de su ministerio personal, y entonces ver si hay en el mundo hoy, una Iglesia que tenga todas y las mismas características y principios. Si hay solamente una Iglesia en el mundo hoy, la cual cumple en cada particular al modelo del Nuevo Testamento, entonces tendremos que llegar a la conclusión que tal organización es la única que tiene un derecho válido de ser la Iglesia verdadera que fué establecida por Cristo.

Hay seis encabezamientos bajo las cuales se puede bosquejar todo lo que pertenece a la Iglesia del Nuevo Testamento. Y son estas: Nombre, autoridad, organización, ordenanzas, doctrinas y dones. Nuestra investigación consiste en indagar la naturaleza de estos seis títulos en la Iglesia Primitiva, y entonces determinar si hay en el mundo alguna iglesia hoy que conforme al mismo modelo.

El nombre

¿Cuál es el nombre de la Iglesia que organizó Cristo durante su ministerio? El Nuevo Testamento no da ninguna declaración categórica en cuanto al nombre exacto de la iglesia, pero si nos da alguna información la cual solamente se puede entender al concluir que el nombre de la iglesia es alguna combinación de los nombres de Cristo. Por ejemplo, Cristo mismo le llama “Mi Iglesia”, y Pablo habla de la “Iglesia del Señor”, y de la “Iglesia del Primogénito” las cuales todas indican que la iglesia sería llamada en el nombre de Cristo.

Esta conclusión es apoyada por el hecho de que los santos antiguos hacían todas las cosas en el nombre de Cristo, tomaban sobre sí mismos su nombre en las Aguas del bautismo, y enseñaron que “No hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.

Autoridad

¿Qué autoridad tenían los ministros en la Iglesia Primitiva? Ellos fueron ordenados al Sacerdocio, y fueron enseñados que todos los predicadores de justicia tenían que ser “Llamados de Dios, como Aarón”. Todos fueron “ordenados” y a algunos les fueron dadas las “Llaves del reino” para que pudieran ligar y sellar en la tierra y en el cielo, y lo que es de vital importancia, es que el del Sacerdocio consiste en dos, el orden Levítico o de Aarón y el de Melquisedec. El Sacerdocio es la autoridad de Dios delegada al hombre aquí en la tierra.

A menos que un hombre efectivamente tenga esta delegación de autoridad, ¿Cómo puede esperar que sus hechos sean ligados en la tierra y en el cielo?

Organización

En la Iglesia Primitiva se encuentra una organización muy bien definida. Además de otras, encontramos las siguientes posiciones: Apóstoles, Profetas, Maestros, Élderes, Diáconos y Setentas. Las funciones de cada una de estas posiciones se puede escudriñar del registro Sagrado.

Que el grupo de los doce apóstoles iba a continuar como la piedra angular en la organización de la Iglesia es evidente del hecho de que la vacación causada por el suicidio de Judas fué ocupado con el selecciona miento de Matías, y el nombramiento subsiguiente de tales hombres como Pablo y Bernabé al Apostolado.

En verdad está claramente establecido que estos oficiales y también los otros fueron designados para permanecer en la iglesia hasta que los reinos del mundo llegaran a ser reinos de nuestro Dios y de su Hijo Jesucristo.

Pablo explicó esto diciendo que Cristo mismo dió “Ciertamente Apóstoles; y otros, Profetas; y otros, Evangelistas; y otros, Pastores y Doctores; para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo; Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto a la medida de la edad de la plenitud de Cristo”, (Efesios 4:11-13).

Ordenanzas

Que hubo definidas ordenanzas en la Iglesia que Cristo estableció es un hecho del cual no discutiremos. Entre estas había: El rito del bautismo el cual es claro que fué practicado por inmersión en agua, una ordenanza de la imposición de las manos para comunicar el Don del Espíritu Santo, un bautismo para los muertos, otra de ungir a los enfermos con aceite para levantarlos de la cama; etc.

Una explicación característica acerca de una de las varias ordenanzas conocidas en el Nuevo Testamento se encuentra en esta declaración de Pablo acerca del bautismo para los muertos: “De otro modo, que harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? Por qué se bautizan por los muertos? (1Cor. 15:29).

Doctrinas

Las aserciones, Credos y dogmas de todas las iglesias intentan encontrar apoyo en las doctrinas registradas en el Nuevo Testamento, sin embargo, estos conceptos modernos son diferentes cuando se comparan con los principios primitivos. ¿Dónde encontramos nosotros una iglesia que proclame el mismo plan de salvación que Pedro enseñó, la de ejercer fe en Cristo, de Arrepentirse de los pecados, ser bautizados para la remisión de ellos, recibir el espíritu Santo por la imposición de las manos, y entonces continuar viviendo en toda justicia?

¿Dónde encontramos iglesias ensenando la doctrina de salvación para los muertos como lo hizo Pedro en la antigüedad al explicar que Cristo, entre su crucifixión y resurrección, fué y predicó el evangelio a los espíritus de aquellos hombres que vivieron en los días de Noé?

¿Dónde encontramos un pueblo que tiene una esperanza en el futuro y en la congregación literal de Israel tal como los discípulos en la antigüedad cuando preguntaron, al tiempo de la asención, “Señor, restituirás el reino-de Israel en este tiempo”?

¿Dónde están aquellos que creen que el cielo se compone de tres reinos, la gloria de las cuales Pablo comparó como la del sol, la luna y las estrellas?

¿Dónde podemos encontrar una creencia de un Dios personal en cuya imagen el hombre es creado, y de creencia de una vida pre-existente en la cual todos los hombres fueron literalmente los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial, Etc.?

Dones

Dones del espíritu, tal como revelaciones, visiones, sanidades, profecías y lenguas, y otros más fueron disfrutados por los santos de la antigüedad. En verdad Cristo anunció esto como una ley inalterable que “Estas señales seguirían a los que creyeren”. A menos que las señales se encuentren, los investigadores imparciales estarían justificados en rechazar el reclamo de cualquier grupo que sus miembros son verdaderamente creyentes en los principios puros de la verdad, los cuales forman aquel Cristianismo dado por el Maestro aproximadamente hace 2000 años. A menos que las señales en verdad sigan, ¿Cómo puede una iglesia reclamar hoy de tener dentro de sus límites la verdad completa como se encontraba en la Iglesia Primitiva?

¿Que de las iglesias modernas?

Las iglesias de hoy día reclaman haber abrazado algunas partes de la verdad que poseyeron los santos de la antigüedad. Pero la mayor parte de las doctrinas de las escrituras no encuentran lugar en los credos de las sectas. Como fué predicho por hombres inspirados: “Traspasaron las leyes, falsearon el derecho, rompieron el pacto sempiterno”.

Pero por la misericordia y revelaciones de Dios, hoy en nuestro día la única iglesia verdadera ha sido restaurada en la tierra, y se conoce como la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Solamente en ella pueden ^encontrar la misma organización, las mismas ordenanzas, la plenitud de las doctrinas, todos los dones, y toda la autoridad de la iglesia como en el día de Pedro. Por lo tanto, si cualquier hombre desea la misma tranquilidad y gozo en esta vida, y la misma recompensa eterna la cual fué la suerte de los santos de la antigüedad, él tiene que entrar a esta Iglesia la cual realmente tiene “La potencia de Dios para salud a todo aquel que crea”.

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