La familia: Una proclamación para el mundo

 La familia: Una proclamación para el mundo

• La felicidad en la vida familiar tiene más posibilidades de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo. Los matrimonios y las familias que logran tener éxito se establecen y mantienen sobre los principios de la fe, la oración, el arrepentimiento, el perdón, el respeto, el amor, la compasión, el trabajo y las actividades recreativas edificantes.”

Nuestras asignaciones más importantes y poderosas están en la familia; son importantes porque la familia tiene la oportunidad, al comienzo de la vida de un niño, de poner sus pies firmemente en el sendero de regreso al hogar”. — Ayúdenlos en el camino de regreso al hogar. Henry B. Eyring

“El progreso individual se fomenta en la familia, la cual ‘es la parte central del plan del Creador para el destino eterno de Sus hijos’”.

“Cerca del fin de sus días, un padre reflexionaba en cómo había empleado su tiempo. Siendo un aclamado y respetado autor de numerosas obras de erudición, dijo: ‘Desearía haber escrito un libro menos y haber llevado a mis hijos de pesca un poco más a menudo’. El tiempo pasa fugazmente. Muchos padres dicen que fue ayer cuando sus hijos nacieron. Ahora esos hijos han crecido; quizás tengan sus propios hijos. ‘¿A dónde se fueron los años?’, se preguntan. No podemos reclamar el tiempo pasado, no podemos detener el tiempo actual y no podemos vivir el futuro en el presente. El tiempo es un don, un tesoro que no podemos hacer a un lado para el mañana, sino para usarlo sabiamente hoy”.

• Cómo edificar una familia de fe

La fe en nuestra familia comienza teniendo confianza en nuestro Padre Celestial y Sus promesas. Seguimos adelante, a pesar de los desafíos, nunca dándonos por vencidos, ni nosotros mismos ni con nuestros hijos. Enseñamos a nuestra familia a tener fe en Cristo al vivir lo que sabemos que es verdad. Nuestros hijos aprenden las lecciones más poderosas por medio de nuestra fidelidad.

“El temor es lo opuesto a la fe. Nosotros avanzamos seguros de que el Señor nos cuidará, especialmente dentro de la familia”. — El poder del sacerdocio. Boyd K. Packer

Él es el amado Padre Celestial de ustedes, quien procura su bien, su felicidad. Él desea con todo el amor de un Padre perfecto y puro que lleguen a su destino divino… Todo lo que tienen que hacer es confiar en su Padre Celestial. Confiar lo suficiente en Él para seguir Su plan”. — Ser felices para siempre. Dieter F. Uchtdorf

Como hijos de Dios que somos, confiamos en Él al saber de Su gran amor y Su conocimiento supremo de lo que es mejor para nuestro bienestar eterno. El primer principio del Evangelio es fe en el Señor Jesucristo, y la fe significa confianza”. — Sanar a los enfermos. Dallin H. Oaks

• Una casa de oración

Al igual que queremos que nuestros hijos acudan a nosotros para recibir consejo y consuelo, nuestro Padre Celestial desea que nosotros acudamos a Él. Él nos pide, “orad siempre, sed creyentes” (D. y C. 90:24). Cuando nuestros hijos se arrodillan con nosotros en oración y escuchan nuestras peticiones a favor de ellos, se sientan las bases de la oración en sus propias vidas.

“Quizás nunca ha habido una época en la que necesitáramos orar más y enseñar a nuestra familia a hacerlo. La oración es una defensa contra la tentación. Es por medio de la oración sincera y genuina que podemos recibir las bendiciones y el apoyo necesarios para seguir adelante en éste, a veces, difícil y desafiante trayecto al que llamamos vida terrenal”.

“Los padres deben enseñar a sus hijos a orar. El niño aprende de sus padres, tanto de lo que hacen como de lo que dicen. El hijo que ve a su madre o a su padre pasar por las tribulaciones de la vida orando a Dios fervientemente y que después oye su sincero testimonio de que Él contestó con bondad, recordará lo que vio y oyó. Cuando le sobrevengan las pruebas, estará preparado”.

“En las Escrituras se nos dice que Satanás nos tentará en los últimos días antes de la venida del Salvador. Por este motivo, nuestros jóvenes necesitan saber que Dios y Jesús siempre les amarán y contestarán sus oraciones. Este conocimiento será su gran fortaleza”. — Enseñar por la fe. Robert D. Hales

“Como pueblo, ¿no estamos agradecidos de que la oración familiar sea una práctica que no está anticuada para nosotros? No hay nada más hermoso en este mundo que ver a una familia orando junta. El dicho que se cita con frecuencia de que ‘La familia que ora unida permanece unida’ tiene verdadero significado. El Señor mandó que lleváramos a cabo las oraciones familiares cuando dijo: ‘Orad al Padre en vuestras familias, siempre en mi nombre, para que sean bendecidos vuestras esposas y vuestros hijos’ (3 Nefi 18:21)”.

Con todas las influencias adversas que rodean a nuestros hijos, ¿podemos imaginarnos verlos irse por la mañana sin arrodillarse y pedir con humildad la protección del Señor? ¿O terminar el día sin arrodillarse juntos y reconocer nuestra responsabilidad ante Él y nuestro agradecimiento por Sus bendiciones? Hermanos y hermanas, es preciso que llevemos a cabo la oración familiar”. — Los profetas y los grillos cebolleros espirituales. Neil L. Andersen

• El poder sanador del arrepentimiento

Nuestras familias son las personas a las que más amamos; sin embargo, a veces herimos sentimientos, ofendemos o incluso quebrantamos promesas. Esto nos permite recordar que el arrepentimiento no sólo se aplica a nuestra relación con nuestro Padre Celestial. La sanación, la felicidad y la paz llegan al matrimonio y a la familia cuando decimos “lo siento” e intentamos mejorar.

La verdad es que todos necesitamos el arrepentimiento. Si somos capaces de razonar y tenemos más de ocho años de edad, todos necesitamos la purificación que proviene del poner en práctica el efecto total de la Expiación de Jesucristo”. — No demores. Henry B. Eyring

Recuerdo haber escuchado detenidamente a una pareja que me fue a visitar. Había enojo entre ambos. Sé que en una época su amor había sido profundo y verdadero; pero se habían acostumbrado a hablar de las faltas mutuas. No estando dispuestos a perdonar ni siquiera la clase de errores que todos cometemos, y sin el más mínimo interés en olvidarlos y vivir por encima de ellos y con paciencia, se criticaron mutuamente hasta que el amor que un día se tuvieron se apagó. Se había convertido en cenizas por medio del decreto de un divorcio del cual supuestamente nadie tenía la culpa. Ahora sólo existe la soledad y la recriminación. No me cabe duda de que si hubiera habido una pequeña cuota de arrepentimiento y perdón, aún estarían juntos, disfrutando del compañerismo que otrora les había bendecido tan abundantemente”. — A vosotros os es requerido perdonar. Gordon B. Hinckley

“La invitación a arrepentirnos rara vez es una reprimenda; es más bien una petición amorosa de que nos demos vuelta y de que nos volvamos de nuevo hacia Dios. Es el llamado de un Padre amoroso y de Su Hijo Unigénito a que seamos más de lo que somos, que alcancemos un nivel de vida mejor, que cambiemos y que sintamos la felicidad que proviene de guardar los mandamientos”.

“Quienes vengan a Cristo, se arrepientan de sus pecados y vivan en fe, vivirán para siempre en paz. Piensen en el valor de este obsequio eterno. Rodeados de los que amamos, conoceremos el significado de una dicha mayor al progresar en conocimiento y felicidad… ‘Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para aquellos que le aman’ (1 Corintios 2:9)”.

• Hoy es el día para perdonar

Sabiendo lo imperfectos que somos, de seguro podemos extender el perdón sanador a aquellos que amamos. Jesús dijo: “Yo, el Señor, perdonaré a quien sea mi voluntad perdonar, mas a vosotros os es requerido perdonar a todos los hombres” (D. y C. 64:10). El consuelo y la paz morarán en nuestro hogar cuando nos perdonemos los unos a los otros liberalmente.

¿Conocen a alguien que necesite ser perdonado? ¿Hay alguien de su casa, de su familia… que haya hecho algo injusto, algo cruel o algo que una persona cristiana no debería hacer? Todos somos culpables de tales transgresiones; por eso, seguramente hay alguien que necesita su perdón”. — Asombro me da el amor que me da Jesús. Jeffrey R. Holland

“El espíritu debe quedar libre de las fuertes cadenas y de los viejos rencores a fin de que el entusiasmo por la vida conceda optimismo al alma. En muchas familias hay sentimientos heridos y renuencia a perdonar. Independientemente de cuál haya sido el problema, no puede ni debe permitirse que siga causando daño. El seguir culpando a los demás mantiene abierta la herida; sólo el perdonar la cicatriza”.

“No atesoren los agravios del pasado, procesándolos una y otra vez. En una relación matrimonial, el resentimiento es destructivo; perdonar es divino (véase D. y C. 64:9–10). Supliquen la guía del Espíritu del Señor, a fin de perdonar las ofensas… superar las faltas y fortalecer su relación”.

“Para lograr la unión, hay mandamientos que debemos guardar en cuanto a lo que sentimos. Debemos perdonar y no tener malicia alguna contra los que nos ofendan. El Salvador nos dio el ejemplo desde la cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). No sabemos lo que llevan en el corazón los que nos ofenden”. — Para que seamos uno. Henry B. Eyring

• Cada uno merece respeto

¿Puede alguien merecer más respeto que un hijo literal de Dios? Cada uno de nosotros, esposo y esposa, padres e hijos, tiene ese maravilloso legado y potencial. A veces perdemos la visión del verdadero valor de los demás, pero a medida que respetamos, nuestro amor se hace más profundo, el potencial florece y las relaciones eternas se fortalecen.

“Espero que el ruido de nuestros hogares disminuya unos cuantos decibelios, que nuestras voces sean más tenues y que nos hablemos el uno al otro con mayor aprecio y respeto”.

“La felicidad abunda cuando nos respetamos mutuamente. La mujer se siente más cerca de su marido, el marido aprecia más a su mujer y los hijos son felices, como deben serlo”.

Enseñen a sus hijos a respetar a su prójimo; a respetar a sus obispos y a los maestros que vayan a la casa a darles instrucción. Enseñen a sus hijos a respetar a los ancianos, las canas y los cuerpos endebles por la vejez; enséñenles a venerar a los padres y a recordarlos con orgullo, y a ayudar a todos los incapacitados y menesterosos… Enséñenles que cuando vayan a la escuela honren a sus maestros en todo lo que sea verdadero y honrado… Enseñen a sus hijos a honrar la ley de Dios y la ley del estado y la del país… y por de ese modo, crecerán para ser hombres y mujeres selectos entre todos los hombres y las mujeres del mundo”. — Doctrina del Evangelio Joseph F. Smith

Entre los… valores que se deben enseñar a los hijos está el respeto hacia los demás, comenzando por sus propios padres y familiares; el respeto por los símbolos de la fe y por las creencias patrióticas de los demás; el respeto por la ley y el orden; el respeto por la propiedad ajena y el respeto por la autoridad… Sin disciplina, los hijos no respetarán las reglas del hogar ni las de la sociedad”. — Un millar de hebras de amor James E. Faust

• Vivir juntos con amor

“Que os améis unos a otros; como yo os he amado” (Juan 13:34). De esta sencilla frase depende el éxito de cada matrimonio y familia. Bajo la luz del amor de Cristo vemos el potencial divino de nuestra familia. La amamos con todo nuestro corazón, alma y mente, y al hacerlo, una familia común y corriente se convierte en una familia extraordinaria.

“El sentir la seguridad y la constancia del amor de un cónyuge, de un padre o de un hijo es una rica bendición. Ese amor nutre y sostiene la fe en Dios, es una fuente de fortaleza y aleja el temor (véase 1 Juan 4:18). Ese amor es el deseo de toda alma humana”.

“Las experiencias más felices y las más dolorosas se tienen dentro de las relaciones familiares. La felicidad viene al poner el bienestar de los demás por encima del nuestro; eso es lo que significa el amor. Los dolores vienen ante todo a causa del egoísmo, que es la ausencia de amor. El ideal de Dios para nosotros es que establezcamos una familia de una manera que con más probabilidad nos lleve hacia la felicidad y nos aleje del pesar”.

“Establecemos relaciones familiares profundas y amorosas al hacer cosas sencillas juntos, como cenar en familia, la noche de hogar, y simplemente al divertirnos juntos. En las relaciones familiares, amor en realidad se deletrea t-i-e-m-p-o, tiempo. El tomar tiempo para estar juntos es la clave para la armonía en el hogar. Hablamos el uno con el otro, en vez del uno sobre el otro. Aprendemos unos de otros y apreciamos nuestras diferencias así como nuestras cosas en común. Establecemos un vínculo divino los unos con los otros al acercarnos a Dios juntos mediante la oración familiar, el estudio del Evangelio y la adoración dominical”.

• La compasión en el hogar

Cuando la vida parece difícil, el hogar puede ser un lugar en el que encontramos amor, compasión y calidez. Dentro de la familia sentimos la tranquilidad de que alguien nos comprende y se interesa por cómo nos sentimos. La compasión que presenciamos y experimentamos en el hogar nos inspira a tener más compasión por los demás.

“Hay tantas personas necesitadas en quienes podríamos pensar en vez de pensar en nosotros mismos, y por favor no se olviden nunca de su familia y de su propia esposa. Hay tantas formas en las que podríamos prestar servicio. No tenemos tiempo para estar absortos en nosotros mismos”.

“Compasión significa sentir amor y misericordia hacia otra persona. Significa sentir compasión y tener el deseo de aliviar el sufrimiento de los demás. Significa mostrar bondad y ternura hacia alguien más. El Salvador nos ha pedido que hagamos las cosas que Él hizo, que llevemos las cargas los unos de los otros, que consolemos a los que necesitan de consuelo, que lloremos con los que lloran, que alimentemos al hambriento, que visitemos al enfermo, que socorramos a los débiles, que levantemos las manos caídas y que nos ‘[enseñemos] el uno al otro la doctrina del reino’ [D. y C. 88:77]”.

Algunas de las mejores lecciones que aprendemos provienen de nuestros padres. Los míos me enseñaron lecciones excelentes mientras crecía. Con frecuencia, esas lecciones tenían que ver con el prestar servicio a los demás. Tengo muchos recuerdos de los años de mi infancia, entre ellos la expectativa con la que aguardábamos la comida de los domingos. Precisamente cuando mis hermanos y yo llegábamos a lo que llamábamos el nivel de hambre total y nos sentábamos a la mesa atraídos por el aroma de la carne asada al horno, mi madre me pedía: ‘Tommy, antes de comer llévale este plato de comida a Bob; y no te demores’”. — Examples of Great Teachers Thomas S. Monson

• No hay sustituto para el trabajo

Edificar una familia fuerte requiere un trabajo arduo y parte de ese trabajo consiste en enseñar a nuestros hijos a trabajar. Aunque algunos vean el trabajo como algo a evitar, el Evangelio enseña que trabajar para nuestras familias y con ellas trae grandes bendiciones. Dios mismo llama al plan para Sus hijos “mi obra y mi gloria” (Moisés 1:39).

Desde el principio, el Señor mandó a Adán que cultivara la tierra y ejerciera dominio sobre las bestias del campo, y que se ganara el pan con el sudor de la frente. Siempre me ha interesado la frecuencia con que nos advierten las Escrituras que cesemos de ser ociosos y seamos productivos en todos nuestros esfuerzos… Enseñar a los hijos el gozo del trabajo honrado es uno de los dones más grandes que podemos otorgarles”. — El gozo del trabajo honrado L. Tom Perry

“El trabajo es siempre una necesidad espiritual, aunque para algunos no sea una necesidad económica”

Trabajemos juntos como familia, incluso cuando pueda ser más rápido y fácil hacer el trabajo nosotros mismos.Hablemos con nuestros hijos e hijas mientras trabajemos juntos”. — El fortalecimiento de las familias: Nuestro deber sagrado Robert D. Hales

• Jugar juntos, permanecer juntos

Las familias que juegan juntas permanecen juntas, especialmente cuando su juego es edificante y sano. Las vacaciones familiares, días festivos, las celebraciones de cumpleaños y otras actividades edifican fuertes lazos y sentimientos de autoestima. La frase “Se acuerdan cuando…” de seguro traerá amor y risas en los años venideros.

“La recreación sana forma parte de nuestra religión y es un cambio de actividad necesario; hasta el mero hecho de pensar en un entretenimiento nos puede levantar el ánimo”. — “No os desalentéis Ezra Taft Benson

“Creen firmes lazos familiares que les den a sus hijos una identidad más fuerte de la que puedan encontrar en su grupo de compañeros, en la escuela o en cualquier otro lugar. Esto se puede lograr mediante tradiciones familiares para los cumpleaños, los días festivos, la hora de la cena y los domingos”.

Planifiquemos y tomemos vacaciones significativas juntos, considerando las necesidades, los talentos y las habilidades de los hijos. Ayudémosles a crear recuerdos felices, a mejorar sus talentos y a edificar sus sentimientos de autoestima”. — El fortalecimiento de las familias: nuestro deber sagrado Robert D. Hales

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