“Fortalece tus estacas”

“Fortalece tus estacas”

por el presidente Ezra Taft Benson

La función de una estaca es unificar y perfeccionar a los miembros y ser un estandarte de rectitud, una defensa en contra del mal y un refugio de tormentas futuras.

El término estaca se usa como expresión simbólica. Imaginad una gran tienda de campaña sostenida por cuerdas, cada una de ellas atada a una estaca que se encuentra firmemente clavada en la tierra.

Los Profetas compararon a la Sión de los últimos días con una gran tienda que cubriera toda la tierra y que estuviera sostenida por cuerdas atadas a estacas. En nuestra época, por supuesto, las estacas son organizaciones locales que se encuentran en todo el mundo. En la actualidad, se está congregando a Israel en todas las estacas de Sión.

A fin de que comprendáis mejor el propósito de las estacas, os citaré algunos pasajes de las Escrituras:

“Y además, si hay padres que tienen hijos en Sión o en cualquiera de sus estacas organizadas, y no les enseñan a comprender la doctrina del arrepentimiento; de la fe en Cristo, el Hijo del Dios viviente; del bautismo y del don del Espíritu Santo por la imposición de manos, al llegar a la edad de ocho años, el pecado será sobre la cabeza de los padres.

“Porque ésta será una ley para los habitantes de Sión, o en cualquiera de sus estacas que se hayan organizado” (D. y C. 68:25-26; cursiva agregada).

En esas palabras vemos uno de los principales propósitos de las estacas: se han organizado para ayudar a los padres “que tienen hijos en Sión” a enseñarles el Evangelio de Jesucristo y administrar las ordenanzas de la salvación. Se forman estacas con el objeto de perfeccionar a los santos, y esa evolución empieza en el hogar, con la enseñanza apropiada del evangelio.

El programa completo de la Iglesia para el beneficio de los miembros se autoriza sólo en las estacas ya organizadas. Ese programa comprende los quórumes del sacerdocio para los varones jóvenes y adultos, y las organizaciones auxiliares de la Iglesia, que existen para ayudar a los miembros, individualmente y en los grupos familiares, a forjar y fortalecer su testimonio del evangelio y a prepararse para progresar espiritualmente durante su probación terrenal.

El Señor dice lo siguiente en otra revelación: “Porque Sión debe aumentar en belleza y santidad; sus fronteras se han de ensanchar; deben fortalecerse sus estacas; sí, de cierto os digo, Sión se ha de levantar y vestirse de sus ropas hermosas” (D. y C. 82:14).

En ese versículo, el Señor declara otro de los propósitos de las estacas: el ser un bello emblema que todo el mundo pueda contemplar. La frase “vestirse de sus ropas hermosas” se refiere, naturalmente, a la santidad interior que debe tener todo miembro que profese ser Santo de los Últimos Días. Sión es “los puros de corazón” (D. y C. 97:21).

Cuando la vida de los miembros refleja las normas de santidad que el Señor espera de su pueblo escogido, las estacas de Sión se fortalecen y sus fronteras se ensanchan.

“Vístete de poder, oh Sión” (véase Isaías 52:1) es una expresión que los Profetas han usado a través de las épocas. El profeta José Smith interpretó esas palabras de esta manera:

“[Se refiere] a los que Dios llamaría en los últimos días, los cuales habrían de tener el poder del sacerdocio para establecer la redención de Israel. Vestirse de poder significa vestirse con la autoridad del sacerdocio, al que ella, Sión, tiene derecho por linaje…” (D. y C. 113:8; cursiva agregada).

Hay otra revelación del Señor que explica el propósito de las estacas:

“De cierto os digo a todos: Levantaos y brillad, para que vuestra luz sea un estandarte a las naciones;

“a fin de que el recogimiento en la tierra de Sión y sus estacas sea por defensa y por refugio contra la tempestad y contra la ira, cuando sea derramada sin mezcla sobre toda la tierra” (D. y C. 115:5-6).

En esta revelación recibimos el mandamiento de hacer que nuestra luz brille para que se convierta en un estandarte para las naciones. Un estandarte es una insignia que representa a una institución, que puede ser de un grupo religioso; nuestro estandarte debe ser una representación de exactitud y perfección, o sea, que los santos deben ser un estandarte que represente la santidad para todo el mundo. Esa es la belleza de Sión.

A continuación, el Señor revela que las estacas de Sión deben ser “por defensa y por refugio contra la tempestad y contra la ira, cuando sea derramada sin mezcla sobre toda la tierra”. Las estacas son una defensa para los santos, tanto del enemigo visible como del invisible. Esa defensa consiste en la guía que se recibe por medio del sacerdocio y que fortalece el testimonio y fomenta la solidaridad familiar y la rectitud personal.

En el prefacio que el Señor dio a sus revelaciones de Doctrina y Convenios, advirtió lo siguiente: “…el día viene con rapidez; la hora no es aún, más está próxima, cuando la paz será quitada de la tierra, y el diablo tendrá poder sobre su propio dominio” (D. y C. 1:35).

En la actualidad, unos 160 años después de haberse recibido esa revelación, vemos el cumplimiento de esa profecía. Con incesante furia, Satanás despliega poder sobre “su propio dominio”: la tierra. Su influencia nunca ha sido tan grande como ahora, y solamente los que hayan tomado al Espíritu Santo como guía y seguido el consejo de los líderes del sacerdocio se librarán de los estragos de su maligno influjo.

En la misma revelación, el Señor declara que El “tendrá poder sobre sus santos, y reinará en medio de ellos” (D. y C. 1:36); esto lo hace obrando por medio de sus siervos ungidos y de las autoridades de estaca y barrio.

El profeta Nefi, del Libro de Mormón, contempló el día en que los santos estarían distribuidos en estacas por todo el mundo y la época en que, estando amenazados por una tempestad de destrucción que pondría en peligro su existencia, el Señor les extendería su protección. Nefi profetizó, diciendo:

“Y aconteció que yo, Nefi, vi que el poder del Cordero de Dios descendió sobre los santos de la Iglesia del Cordero y sobre el pueblo del convenio del Señor, que se hallaban dispersados sobre toda la superficie de la tierra; y tenían por armas la justicia y el poder de Dios en gran gloria” (1 Nefi 14:14).

Por las revelaciones sabemos que habrá peligros, calamidades y persecución en los últimos días, pero que los santos serán salvos por medio de la rectitud. La promesa que se encuentra en el Libro de Mormón es segura y dice que El “protegerá a los justos por su poder” (1 Nefi 22:17).

PROPÓSITOS

Leyendo estas revelaciones vemos que una estaca tiene por lo menos cuatro finalidades:

  1. Cada estaca, presidida por tres sumos sacerdotes y sostenida por un grupo de doce hombres que se conoce como sumo consejo, se convierte en una Iglesia en miniatura para los santos que vivan en la zona geográfica que cubra la estaca. Su propósito es unificar y perfeccionar a los miembros que residan dentro de su perímetro, poniendo a su disposición los programas de la Iglesia, las ordenanzas y la enseñanza del evangelio.
  2. Los miembros de las estacas deben ser modelos (o estandartes) de rectitud.
  3. Las estacas son un medio de defensa, y lo son al unificarse los miembros, dirigidos por sus líderes locales del sacerdocio, y al consagrarse al cumplimiento de su deber y a la obediencia de los convenios. Cuando éstos se obedecen, se convierten en una protección contra el error, la maldad y las calamidades.

Los templos, cuyas bendiciones y ordenanzas nos preparan para la exaltación, se construyen solamente donde hay estacas. Por supuesto, no es posible que haya un templo en todas las estacas, pero en la actualidad somos testigos de un progreso extraordinario —incluso milagroso— en la construcción de templos en distintas partes del mundo. Este programa permite a los miembros de la Iglesia recibir la plenitud de las bendiciones del Señor.

  1. Las estacas son un refugio de la tormenta que se desatará sobre la tierra.

RESPONSABILIDAD DE LOS MIEMBROS

Teniendo en cuenta estos propósitos de las estacas, quisiera referirme a la responsabilidad que recae sobre los miembros al tener una estaca. Lo resumiré así:

  1. Debemos ser para los demás la “luz” del Evangelio de Jesucristo. El Salvador mandó: “… ¿qué clase de hombres habéis de ser? En verdad os digo, aun como yo soy” (3 Nefi 27:27).
  2. Debemos buscar las oportunidades de dar a conocer el mensaje del evangelio a otras personas. La obra misional que lleven a cabo los miembros será la clave del crecimiento futuro de la Iglesia y una de las grandes claves del progreso individual de los Santos de los Últimos Días.
  3. Debemos hacer todo lo posible por contribuir a la preparación de nuestros hijos y nietos para ser misioneros, Todo varón debe tener desde niño una cuenta de ahorros para la misión.
  4. Es preciso que nuestro hogar sea un lugar de refugio, amor y armonía. Dirigida por el padre, toda familia debe reunirse diariamente para la oración y el estudio del evangelio, y llevar a cabo la noche de hogar todas las semanas.
  5. Debemos esforzarnos por recibir las ordenanzas y las bendiciones del templo. Esto quiere decir que guardamos los mandamientos del Señor —honradez, integridad, castidad— y que sostenemos a los líderes del sacerdocio. Para los hermanos, también significa que son dignos de que se les confiera el Sacerdocio de Melquisedec.
  6. Tenemos la obligación de efectuar la obra del templo por nuestros antepasados muertos. En consecuencia, haremos la obra de investigación necesaria para enviar sus nombres al templo. Si no estamos eternamente ligados a nuestros antepasados, no podemos recibir la exaltación.
  7. Nuestras familias deben tratar de ser autosuficientes. Desde 1936, los miembros de la Iglesia han recibido instrucciones de tener almacenadas provisiones para un año, tanto de alimentos como de ropa e incluso, si es posible, de combustible. Eso nos permitirá enfrentar y superar los problemas del desempleo, de la falta de ingresos e incluso de los desastres naturales que se predicen en las revelaciones.
  8. Los poseedores del sacerdocio deben velar por los miembros de su quorum y sus familias valiéndose del programa de orientación familiar. También debemos demostrar interés en cada uno de los miembros de la Iglesia que se nos haya asignado y que no participe plenamente de las reuniones y actividades de ésta.
  9. Tenemos el deber de tomar parte activa en los programas y actividades de la Iglesia, o sea, de santificar el día de reposo, de asistir a las reuniones, de aceptar llamamientos y de magnificarlos. Prestad servicio con buena voluntad; os prometo que tendréis gran gozo haciéndolo.
  10. Todo miembro adulto debe pagar un diezmo íntegro y contribuir con una ofrenda de ayuno generosa.

Os testifico que ésta es la obra del Señor, la más grandiosa que existe en el mundo. Que Dios nos bendiga para que seamos fieles y valientes en nuestro testimonio de esta magnífica obra.

Concluyo con la exhortación de Moroni, aquel gran Profeta del Libro de Mormón:

“¡…vístete tus ropas hermosas, oh hija de Sión; y fortalece tus estacas, y extiende tus linderos para siempre, a fin de que ya no seas más confundida, y se cumplan los convenios que el Padre Eterno te ha hecho, oh casa de Israel!” (Moroni 10:31). □

Tomado de un discurso dirigido por el presidente Ezra Taft Benson a las estacas de la Iglesia.

Debemos buscar las oportunidades de dar a conocer el mensaje del evangelio a otras personas. La obra misional hecha por los miembros es la clave del crecimiento futuro de la Iglesia.

Toda estaca, presidida por tres sumos sacerdotes y sostenida por un grupo de doce hombres que se conoce como sumo consejo, se convierte en una Iglesia en miniatura para los santos que vivan en la zona geográfica que cubra la estaca.

  1. El Señor ha dispuesto que se organicen estacas con cuatro finalidades principales:
  • Para unificar y perfeccionar a los miembros que vivan dentro de su perímetro.
  • Para que sean modelos de rectitud.
  • Para que sean una defensa para los miembros.
  • Para que sean un refugio de la tormenta cuando ésta se desate sobre la tierra.
  1. El vivir dentro del perímetro de una estaca da importantes responsabilidades a los miembros:
  • De ser portadores de la luz del evangelio, de darlo a conocer a otras personas, y de preparar a los hijos y nietos para cumplir una misión.
  • De que nuestro hogar sea un lugar de refugio, de amor y de armonía.
  • De procurar recibir las ordenanzas y bendiciones del templo para nosotros y para nuestros familiares muertos.
  • De ser autosuficientes.
  • De participar en los programas y actividades de la Iglesia.
  • De pagar un diezmo íntegro y hacer contribuciones generosas de ofrenda de ayuno.
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