Los Judíos Regresan a Palestina

Los Judíos Regresan a Palestina

Por el Élder Ezra Taft Benson
del Concilio de los Doce.

Mis queridos hermanos y hermanas: si puedo yo tener una parte de su fe y oraciones y el Espíritu del Señor, es mi deseo darles algunos pensamientos que han estado en mi corazón desde que regresé de las playas de Europa hace unos tres años.

Quisiera hablar de un drama maravilloso que se está llevando a cabo hoy día ante nuestros propios ojos. En gran parte se pasa sin ser observado, particularmente por los líderes espirituales, sin embargo ha sido predicho por los profetas hace miles de años, y en tiempos modernos los profetas de los Santos de los Últimos Días han hecho referencia a ello durante los últimos ciento veinte años.

En cuestiones espirituales el género humano es propenso a adorar al pasado e ignorar las revelaciones nuevas del presente. Las gentes generalmente reverencian a los profetas muertos y persiguen a los que viven mientras no se fijan en el cumplimiento de las profesías modernas y antiguas. Esta condición fué verificada en el meridiano de los tiempos cuando las gentes proclamaban a Moisés y a Abraham y desecharon al más grande de todos los profetas, sí, aun el Redentor del mundo. El mismo espíritu caracteriza lo presente en gran parte.

Este gran evento de lo cual hablo es una de las señales de los tiempos, y es muy importante, según me parece, particularmente a todos los cristianos. Se está llevando a cabo en un pedazo angosto de tierra que mide 176 kilómetros de largo y 96 de ancho, en una área más o menos del tamaño del estado de Vermont. Esta pequeña sección tiene una población aproximadamente de tres millones, divididos como sigue: (aproximadamente……1.700,000 árabes; 140,000 cristianos y otras sectas menores; y 1.000,000 descendientes de Judá, el hijo de Jacob).

El número de judíos ha aumentado en los años recientes en una manera sorprendente. Los planes se están formando para incorporar alrededores de un millón y medio más durante los meses próximos, y planes proyectados dan lugar para algunos cuatro millones en este pequeño lugar.

Este millón y medio que llegará durante los meses próximos según los planes, traerán cerca de doscientos mil judíos de campos de personas disgregadas por todo Europa fatigada de guerras; unos setecientos mil otros judíos europeos; seiscientos mil que actualmente viven en tierra musulmana; y aproximadamente cien mil de otros continentes.

En conexión con este drama, me parece que las palabras de Dios por medio de Isaías se están cumpliendo otra vez, esto es, que en los últimos días el Señor empezaría una obra maravillosa, que la sabiduría de los sabios perecería y la prudencia de los prudentes se desvanecería. (Véase Isaías 29:14).

Mientras estuve en Europa en 1946, cuando los periódicos hacían mención frecuente del problema judaico, recibí un comentario de uno de nuestros líderes industriales de nuestro país quien era un estudiante de este problema particular, en lo cual dijo que la única salvación que tenían los judíos era que fuesen tan buenos ciudadanos posibles en cualquiera nación donde residiesen.

Entonces más tarde, uno de nuestros hombres prominentes de negocios citó a un líder de una iglesia cuyos miembros llegan a varios millones en los países de Sud América, y dijo que los judíos harían mucho por su causa si procuraban cambiar su pueblo de lugares donde no eran bien recibidos a lugares donde sí son bien recibidos, por ejemplo, a Sud América, donde hay bastante lugar.

Como Santos de los Últimos Días, conociendo las profecías modernas tanto como antiguas, por supuesto no estamos de acuerdo con la idea de que se puede encontrar a un lugar más conveniente para los descendientes de Judá. Creemos en el poder gobernante de la providencia en los asuntos de las naciones. Creemos que el Antiguo Testamento en sus profecías predice claramente una dispersión de la Casa de Israel y un recogimiento eventual de Judá a la tierra dada a sus padres.

Algunas de nuestras revistas han comentado en sus editoriales sobre este mismo problema. Tengo aquí una cita de una de las revistas más populares que fué hecha en 1948 y republicada en el New York Herald-Tribune, que tiene una circulación amplia por medio de la edición europea editada e imprimida en París, en la cual el autor dice:

Lo que realmente necesitan los judíos no es un estado nacional, sino un mundo apropiado. “Si las naciones llevasen a cabo las provisiones en la Carta de las Naciones Unidas para el respeto universal, y la observancia del derecho humano y libertad fundamental para todos sin distinción de raza, sexo, lenguaje o religión,” haría mucho más para resolver el problema judaico que cualquiera multiplicación de la población de los judíos en Palestina.

En 1949, hace como un año, la United States News y World Report hizo un comentario sobre los malos cálculos de los oficiales del gobierno y los expertos militares con referencia al resultado de la lucha que en ese tiempo estaban teniendo en Palestina, y reportó que las “profecías de los expertos militares, particularmente, han necesitado revisión”. Entonces continuó, dando un bosquejo de las predicciones de las autoridades militares en nuestro propio país y especialmente en la Gran Bretaña, dando a entender que sería de muy poco tiempo hasta que los judíos serían conquistados y aniquilados y “los árabes ganarían el control sobre Palestina. Ahora, “dice el artículo, “estos previsores oficiales, sin embargo particulares, están en un estado de confusión”, y los “Estados Unidos y la Gran Bretaña, como resultado, tienen que ajustarse su estrategia militar a este hecho, de un Israel fuerte en medio de una Arabia débil”.

Esto nos parece otra prueba de que la sabiduría de los sabios perecerá. Las profecías de los economistas, políticos, y expertos militares fracasan, mientras las del Señor por medio de sus profetas son establecidas.

Una cosa interesante con respecto a este acontecimiento reciente es el hecho de que muchos de los descendientes de Judá quienes se han congregado en Palestina miran los eventos que han pasado en los últimos meses como cosa de milagro. Es un dicho común entre ellos que la victoria, a lo menos en ojos de ellos, era un milagro que no puede ser explicado en términos militares. Algunos de nuestros misioneros regresando de Europa quienes han visitado a esa tierra nos traen el mismo reporte.

Ahora las profecías son muy claras con referencia a la dispersión de Israel y Judá. Moisés, Ezequiel, Amos, Jeremías, y otros hicieron predicciones muy claras de que Judá sería esparcida. El Maestro hizo referencia a ello cuando los discípulos le pidieron una señal para saber el fin del mundo. El Señor dijo:

Y caerán (refiriéndose a los judíos) a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones: y Jerusalén será bollada de las gentes, hasta que los tiempos de las gentes sean cumplidos. (Lucas 21:24.)

Jeremías lo hizo claro que ellos, los judíos, serían perseguidos con espada, hambre y pestilencias y que el Señor los daría por escarnio a todos los reinos de la tierra, por maldición y por espanto, y por silbo y por afrenta a todas las gentes a las cuales las habré arrojado;

Porque no oyeron mis palabras, dice Jehová. (Jeremías 29:18-19.)

¿Será posible que el tiempo de los gentiles está llenándose, que el tiempo se aproxima cuando el evangelio será llevado a los descendientes de Judá? Para mí uno de los capítulos más tristes es el de la dispersión y los sufrimientos de los Judíos.

Tengo aquí una cita del libro de Will Durant, The Story of Civilization, (La historia de la Civilización), en el cual declara que “no hay pueblo en la historia que halla peleado tan tenazmente por su libertad como los judíos, ni que halla peleado contra tan grandes números en comparación como lo han hecho ellos”. Dice además, “No hay otro pueblo que haya conocido por tan largo tiempo un esparcimiento, ni que haya tenido tan triste hado”.

Entonces, refiriéndose al Sitio de Jerusalén por Tito, que duró por 134 días, durante los cuales 1,110.000 judíos perecieron y 97,000 fueron tomados cautivos; dice que los romanos destruyeron 987 pueblecitos en Palestina y mataron a 580,000 hombres, y aún un número más grande, nos dicen, perecieron a causa de hambre, enfermedades y fuego.

Casi toda Judea fué asolada. Tantos judíos fueron vendidos como esclavos que su valor calló hasta el de un caballo. Miles se escondieron en túneles para evitar su cautiverio. Rodeados por los romanos murieron uno por uno por falta de comer mientras los que permanecieron vivos se comieron los cuerpos de los muertos.

Apenas ocho mil judíos se quedaron en Palestina. Y aún su esparcimiento no dió fin a su persecución. Fueron expulsados de muchas naciones. Algunas naciones trataron de desterrarlos por completo. Fueron acusados ‘de haber causado la “Muerte Negra” que cubrió a Europa en el año 1348, y muchos fueron los judíos que crucificaron por esa causa.

Ni he hablado de los cruzados y los hechos de cobardía que se hicieron en el nombre del Cristianismo contra los judíos que se quedaron en Palestina. Sí, las profecías concernientes a la dispersión y los sufrimientos de Judá se han cumplido. Pero el recogimiento y el re-establecimiento de los judíos es también claramente predicho.

El recogimiento tiene tres fases: La congregación de Israel en la tierra de Sión, el hemisferio americano; el regreso de las Diez Tribus de la tierra del norte; y el establecimiento de los judíos en Palestina como pueblo escogido de Dios.

Este milagro del regreso de los judíos iba a ser uno de los eventos que antecediera la segunda venida de Cristo, y las escrituras son muy claras con respecto a este hecho. Isaías dijo que recogerían “los esparcidos de Judá de los cuatro cantones de la tierra” y “los pondría en su propia tierra”, y ellos “edificarán los lugares derribados”, y “repararán las ciudades destruidas”. (Isaías 11:11-12).

Jeremías, quien predijo tan claramente su dispersión, también declara que el Señor “les retornarán a la tierra que ha dado a sus padres, y la poseerán, “y las edificarán como las primeras”. (Jer. 30:3; 33:7).

Los profetas del Libro de Mormón aun más claramente predicen las condiciones bajo las cuales congregarán. Estos profetas también vieron el día cuando los judíos empezarían a creer en Jesucristo, que los reyes de los gentiles serían padres y las reinas serían madres para ellos en ayudarles a regresar a su tierra. Estos profetas lo hacen claro que la plenitud del evangelio será llevado a Jerusalén y a los descendientes de Judá.

En nuestro día, en aquella primera visión del profeta Moroni a José, se mencionó que los “dispersos de Judá serán recogidos desde los cuatro cantones de la tierra”. Trece años más tarde, cuando Moisés entregó las llaves para el recogimiento de Israel y el Templo de Kirtland fué dedicado, el Profeta José hizo más referencia a las promesas hechas a Judá e hizo una petición a Dios que el tiempo viniese pronto cuando los hijos de Judá regresarían a la tierra que fué prometida a su padre Abrahám.

En algunas de las revelaciones de las Doctrinas y Convenios, particularmente en la Sección 133, se refiere también al hecho do que los élderes irían a las naciones de la tierra, a los gentiles primeramente, y también a los judíos, que los judíos “huirían a Jerusalén”. (Doc. y Con. 133:8, 13: 35).

Como Santos de los Últimos Días, desde el principio de este trabajo en estos últimos días, hemos tenido un interés profundo en este grupo, de los hijos de nuestro Padre, los descendientes de Judá. Hace ciento diez años, en esta misma conferencia dos élderes de la Iglesia, Orson Hyde y Juan E. Page, fueron llamados para ir a la tierra de Palestina y dedicarla para el regreso de los descendientes de Judá.

Diez años más antes, el Profeta José Smith había predicho sobre la cabeza de Orson Hyde que iría a Jerusalén, la tierra de sus padres, y ser un atalaya para ese pueblo. La historia nos dice que el Eider Hyde sí fué en 1841 para dedicar esa tierra, y en 1873 el Eider Jorge A. Smith fué de nuevo a esa tierra para dedicarla para el regreso de los judíos.

En la oración dedicatoria del Eider Hyde sobre el monte de los Olivos, suplicó que la infructuosidad y la esterilidad fueran quitadas, que ojos de agua saltaran y que la tierra llegara a ser fructífera de nuevo, que el Señor dominara la incredulidad de ellos e “incitarles a congregar sobre esa tierra”. También oró para que los reyes de la tierra ayudasen a llevar a cabo las promesas hechas a Judá.

Otras profecías fueron hechas en conexión con este evento. Se refirió a la Gran Bretaña como una nación que haría un papel muy prominente en ayudar a llevar esto a cabo. Y casi inmediatamente después de que Jorge A. Smith visitara a esta tierra, las organizaciones empezaron a nacer, el propósito de las cuales era de ayudar a los judíos a regresar a Palestina.

En este mismo tiempo, el Presidente Wilford Woodruff pronunció una profecía muy importante con referencia a este pueblo, en la cual dijo,

…el Señor ha decretado que los judíos sean recogidos de entre todas las naciones gentiles donde han sido esparcidos, a su propia tierra, en cumplimiento de las palabras de Moisés, el dador de la ley. Y esto es el deseo de vuestro gran Elohim, O casa de Judá, y cuando quiera que seáis llamados para ejecutar esta grande obra, el Dios de Israel os ayudará. Vosotros tenéis un futuro y destino glorioso ante vosotros y no podéis evitar su cumplimiento; sois de simiente real, escogida, y el Dios de la casa de vuestro padre os ha guardado limpio como una nación por dieciocho siglos, bajo toda la opresión del mundo gentil. Quizá no esperaréis hasta que creáis en Jesús Nazareno, más cuando os encontréis con Shiloh vuestro rey, lo reconoceréis; vuestro destino está marcado, no podéis evitarlo. (Wildord Woodruff, Matthías F. Cowley, PP. 509.)

Entonces dijo que el tiempo vendría en que los ejércitos gentiles estarían congregados contra ellos, pero prometió además que:

el tiempo no está muy distante cuando el rico entre los judíos será peticionado a usar su abundancia para recoger los dispersos de Judá y comprar los lugares antiguos de las moradas de sus padres en y cerca de Jerusalén, y reconstruir el templo y la ciudad. (Ibid.)

Es algo significante que hasta 1948 más de setecientos millones de dólares se habían gastado por los judíos americanos en ayudar a cumplir esa profecía del Presidente Wilford Woodruff. Lo que hizo la Gran Bretaña en librar a Palestina de los turcos es cosa de historia que ocurrió durante la primera Guerra Mundial en una manera admirable. Entonces el Señor Balfour, el secretario de relaciones exteriores del gobierno inglés, hizo una declaración muy significativa al efecto de que el gobierno de su Majestad miraría “con favor al establecimiento de un hogar nacional en Palestina para el pueblo judío, y usaría sus mejores esfuerzos para facilitar el logro de esta proeza”.

Este curso de acción fué sostenido más tarde por el Congreso de los Estados Unidos. Fué mantenido por el Presidente Wilson y todos sus sucesores que es el plan de acción de nuestro país mirar con favor al establecimiento de un hogar nacional para los judíos en Palestina.

De manera que hoy día, mis hermanos y hermanas, en cumplimiento de estas profecías antiguas, un gran drama se está actuando en Palestina. Los judíos se están regresando como uno de los eventos de los últimos días. Los recursos están aumentándose por medio de reclamación, rehabilitación y modernización.

Leí el otro día de una autoridad que dijo que había más “saber cómo” científico concentrado hoy día en Palestina que en cualquiera otra área semejante sobre la faz de toda la tierra. Me pregunto si no hay un propósito atrás de esto. Noté además, del informe de la Comisión Anglo-Americana que fué sacada de su estudio en 1946, que comentaron que un gran número de los judíos estaban convirtiéndose al Cristianismo y que su actitud acerca del Cristo como el Redentor del mundo está cambiándo rápidamente. Ha habido mucha confusión en la cuestión de Palestina — mucha habla de la división de la tierra, de cuotas, limitaciones de importaciones — pero de todo, esto no puedo más que sentir que veremos un cumplimiento completo de las profecías que han sido hechas con respecto a este pueblo. Estas profecías están cumpliéndose rápidamente ante nuestros propios ojos hoy día.

Mientras estuve en Europa, viajando por los países destrozados por la guerra, fui impresionado profundamente que el Señor había usado, como manera de empujar a los judíos y llevar a cabo el cumplimiento de sus propósitos, la legalización de la persecución bajo el programa terrible de los Nazis. Los judíos fueron perseguidos y echados, me supongo, como ningún otro pueblo bajo los cielos.

Recuerdo haberme para.do sobre las ruinas de una de las secciones donde vivían los judíos en Varsovia, Polonia, en agosto de 1946. Ahí nos dieron una descripción de lo que había pasado, como siendo típico de lo que había pasado en varias partes de Europa por medio del establecimiento del barrio judío de la edad media.

Aquí 25,000 descendientes de Judá habían vivido antes de la guerra. Bajo el dominio Nazi, y por medio de trabajo esforzado, fueron requeridos a construir una muralla alrededor del barrio. Más tarde algunos 150,000 judíos de otras partes de Europa fueron traídos a ese lugar. Entonces por fin la entera sección fué destruida, exterminada por bombas después de que la gente habían sido robados y saqueados.

Mientras nos parábamos sobre el ladrillo y la mezcla desmigajada de algunos quince pies de profundidad, con solamente la torre de una sinagoga quedando — ningún otro edificio en esa comarca — nos fué dicho por el guía que algunos doscientos mil cuerpos, fué calculado, aún quedaban bajo los restos de una parte de la ciudad de Varsovia.

Visitamos algunos de los campos de concentración y crematorios donde, según el cálculo, seis millones de los hijos e hijas de Judá perdieron sus vidas, reduciendo su entera población desde diecisiete millones hasta once millones.

Fuimos impresionados hasta lágrimas mientras visitábamos algunos de estos vagabundos—estos hijos de nuestro Padre Celestial perseguidos, al encontrar cuan tercamente tenían la determinación de regresar a Palestina. A menudo, al entrar a las agencias de relevo para obtener ayuda por un corto tiempo, les preguntamos porqué no se establecían cerca de allí. Algunas veces fueron invitados a quedar. Pero tenían un deseo, y esto era de regresar a la tierra de sus padres.

Me recuerdo de que un examen hecho por la UNRRA. (La Administración de Relevo y Rehabilitación de las Naciones Unidas) en el cual entrevistaron a 3,628 en campos de personas disgregadas para determinar lo que quisieran hacer si fueran dados su libertad para moverse y localizarse donde les gustara. De éste número 3,619 indicaron que querían regresar a Palestina. Nueve de ellos expresaron el deseo de venir a los Estados Unidos, y uno a Austria. Este deseo, — que es casi una pasión — fué tan grande que era tan fuerte como la misma vida.

Por supuesto, mucho del movimiento fué hecho a escondidas y por contrabando. Tengo en mi mano un pedacito del periódico que saqué en Londres. Lleva el título, “Cien Barcos Judaicos Ahora”. Es tomado del London Evening News, de noviembre de 1946. Lee como sigue:

Oficiales de Inteligencia de la Marina Inglesa en Jerusalén revelaron hoy que los judíos, a escondidas, han comprado a lo menos cien buques, pagados con dinero americano, para llevar los refugiados a Palestina de puertos en las partes sur de Europa.

Los marineros son pagados a £ 10 por cabeza por los judíos que se meten a contrabando en la Palestina.—A. P.

Sí, mis hermanos y hermanas, este gran drama continúa ante nuestros propios ojos, sin darse cuenta el mundo cristiano. Uno casi nunca oye que se haga referencia a las profecías del regreso de Judá. Sin embargo, las promesas son claras de que sería uno de los eventos más grandes de los últimos días. Y, por supuesto, sabemos de revelaciones modernas que muchas más están para verificarse. Léase el capítulo catorce de Zacarías y el capítulo once de Apocalipsis con referencia a los grandes eventos que están aun para verificarse afectando directamente a este pueblo escogido, la Casa de Judá. Eventualmente su ciudad será rodeada por los ejércitos gentiles. Sí, durante su última lucha, el Señor se presentará mientras el Monte de los Olivos se parte en dos para la protección de los judíos.

Entonces, sin duda, realizaremos el cumplimiento del dicho glorioso del Señor en las Doc. y Con. hechos por medio del Profeta José Smith, con referencia a Judá, lo cual leo en conclusión:

Y entonces me mirarán los judíos y dirán: ¿Qué son estas heridas en tus manos y en tus pies?

Entonces sabrán que yo soy el Señor, porque les diré: Estas son las llagas que recibí en la casa de mis amigos. Yo soy el que fué levantado. Soy Jesús el que fué crucificado. Yo soy el Hijo de Dios.

Y entonces llorarán a causa de sus iniquidades; y se lamentarán porque persiguieron a su rey. (Doc. y Con. 15:51-53.)

Dios nos ayude, hermanos y hermanas, a realizar la importancia de estos eventos tan grandes y provocativos como señales de que la segunda venida del Maestro se está llegando rápidamente, y que puedan ser la manera de hacer para nosotros hincapié en la importancia de poner nuestras casas en orden, de retener la fe, y hacer todo en nuestro poder para ayudar el adelantamiento de esta grande obra en los últimos días, ruego en el nombre de Jesucristo. Amén.

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