Cristóbal Colón “El Espíritu de Dios Obró Sobre El”

Cristóbal Colón
“El Espíritu de Dios Obró Sobre El”

Por Cyril Drew Pearson
Liahona Abril/Mayo 1950

Y mirando, vi a un hombre entre los Gentiles que estada separado de la posteridad de mis hermanos por las muchas aguas; y vi como descendió el Espíritu de Dios, que obró sobre él; y, saliendo el hombre a la mar, atravesó las aguas y llegó hasta encontrar a los descendientes de mis hermanos, que estaban en la tierra de promisión. (1 Nefi 13:12).

Muchos miembros de la Iglesia interpretan este pasaje como refiriéndose a Cristóbal Colón. ¿Qué clase de hombre era Colón? ¿Pensó él mismo que era el escogido de Dios para llevar a cabo la proeza? ¿Vivió él y murió él como uno sobre quien el Espíritu de Dios había obrado?

En la Biblioteca Colombina en Sevilla, España, a la cual visitó el autor de este artículo en 1948, hay un volumen de Tragedias por Séneca, el filósofo Romano que era contemporáneo de Pablo, el Apóstol. Séneca nació en Córdoba, España en el mismo año en que el Salvador nació en Judea. Este mismo volumen en, Sevilla contiene, la tragedia Medea, de Séneca, y era en un tiempo una posesión de mucho valor para Colón. Contiene un pasaje muy marcado que dice así:

Vendrá una época después de muchos años cuando el Océano aflojará las cadenas y revelará una tierra inmensa, cuando Tifis descubrirá nuevos mundos y Tule no será ya lo último.

Junto con el pasaje referido hay una nota escrita a mano en Latín por Fernando, el hijo menor de Colón:

La profecía fué cumplida en mi padre. . . el Almirante en el año 1492.

Poco después de que Colón fué regresado a España en cadenas, escribió de nuevo el pasaje de Séneca para que se refiriese más a él.

La versión de Colón es:

En un tiempo muy distante en el futuro, vendrá el día en que el océano se librará de su esclavitud, y se descubrirá un continente muy grande, y un nuevo marinero, como aquel Tifis que guio a Jason, descubrirá un nuevo mundo.

El día 26 de febrero de 1501, Colón escribió al Padre Gorrico en Sevilla pidiendo que un cierto Libro de Profecía fuera escrito otra vez en una manera más sencilla, así como le gustaba al Rey Fernando.

Este libro de Profecías era una compilación de Colón mismo de cada pasaje de la Biblia que se pudiera interpretar como una predicción del descubrimiento del nuevo mundo. Colón tenía esperanzas de que la esposa de Fernando, La Reina Isabel, una mujer de piedad indiscutible, se convencería por las escrituras que él, Colón, era el siervo escogido de Dios para descubrir el nuevo mundo, y que la reina sería movida a mandarle en una expedición.

Un estudio de la vida de Colón revelará la regla que Dios suele usar cuando prepara a sus siervos para sus propósitos divinos. Esta norma suele incluir un nacimiento humilde; un ambiente en la vida de estos escogidos que les incita e inspira a que cumplan con su destino; períodos de trabajo duro, desesperación, y burla; uno logra de repente su meta, más allá de lo que se puede comparar; entonces viene el repudio de sus semejantes; finalmente quebranto de corazón y muerte; y al pasar el tiempo, el mundo les canta alabanzas.

La ciudad nativa de Colón es Génova, también visitada por el autor en 1948. Colón nació en 1452 en un cuarto de la atalaya de Olivelia donde su padre, Domenico Colón, era el tenedor. En 1447, Domenico había abandonado el arte de tejedor para poder aceptar el puesto político de tenedor al Portodeir Olivelia. Un año después del nacimiento de Colón los infieles Turcos capturaron a Constantinopla, y el comercio italiano fué impedido. Hasta entonces el comercio y tráfico de Génova era maravilloso ante el mundo.

En 1271, Marco Polo había ido de Italia hasta la China. Regresó a Italia en 1295. Sus narraciones maravillosas tocante al oro y las joyas del oriente encendió la imaginación de toda Europa. Reposa en la Biblioteca de Sevilla una copia muy usada de la historia de Marco Polo que pertenecía a Colón, con notas marginales escritas con su propia mano. Cada muchacho de Génova en el siglo quince sabía de memoria las hazañas de los aventureros quienes viajaban a lo largo de la costa de África y hacia el norte hasta Islandia. Pero después de la caída de Constantinopla a los Mahometanos, ¿cuál niño italiano había que no sabía de seguro que las naves orgullosas de Génova estarían para siempre impedidas de obtener las riquezas de la India a no ser que una nueva ruta se descubriera?

El secreto de noticias es usar repetición. El resultado de repetidas sugestiones a un joven es maravilloso. Cada día y noche de luna de su vida juvenil, Colón podía mirar desde el puerto de Génova y pensar en lo que yacía más allá. Y de tal manera fué sembrada la semilla de su plan de buscar la India, y en la manera particular de Dios, Colón fué preparado para su misión como lo predijo Nefi, el profeta. En ese mismo momento yacían escondidas en el nuevo mundo unas láminas de oro que guardaban el secreto del destino de Colón.

Después de un viaje significativo a Islandia en 1477, Colón se fué a Portugal, que fué en esa época una nación marítima de mucha importancia. Obtuvo en Lisboa, Portugal, copias de una carta con fecha de 25 de junio de 1473, escrita por el Doctor Pablo Toscanelli de Florencia, Italia, a un cierto Cannon Martins, un prelado en el servicio del rey de Portugal. La carta mostraba al mundo como una esfera, y la carta describió cómo una nave podría navegar hacia el oeste y llegar a la India.

Colón, teniendo apenas 25 años de edad, preparó una súplica al Rey Juan II usando como base la carta Toscannelli. Tenía proyectada la Grande Empresa a la India que eventualmente resultó en el cumplimiento de la profecía de Nefi. La entrevista de Colón con el Rey le interesó a éste tanto que refirió el asunto a su consejo de ingenieros. El reporte del consejo fué contrario.

Los siguientes años que pasó Colón en Portugal fueron para él demasiado tristes. Al cumplir los treinta años, su bella esposa. Felipa, falleció, dejando a un hijo, Diego. En los años subsiguientes Fernando, el segundo hijo de Colón (de una mujer de Sevilla) habló de los días de su padre en Portugal. —En su juventud su cabello (de Colón) era rubio, más al llegar a su trigésimo cumpleaños se tornó canoso.

Aún estas tribulaciones tuvieron su efecto sobre la Grande Empresa porque ahora Colón, como otros humanos, trató de olvidar sus tristezas por medio de su trabajo. Empezó a examinar cada libro que logró obtener que trataba de la forma del mundo. Un volumen, Imago Mundi, por el Obispo D’Ailly, que contiene más de ochocientas notas marginales escritas por la mano de Colón, se encuentran en la Biblioteca Colombina en Sevilla. Lo siguiente es un ejemplo de las notas de Colón.

Un grado es 56 y 3/4 millas romanas.

La India está cerca a España.

Dice Las Casas, un historiador quien conoció personalmente a Colón:

D’Ailly es en verdad el que inspiró en Colón la mayor confianza en sus hazañas.

Aunque Colón trajo a la atención española su empresa en 1483, su acceso principal al Rey Fernando y la Reina Isabel tuvo su estreno en 1485. Posiblemente por temor al encarcelamiento por sus deudas, con su hijito Diego, salió prestamente de Lisboa aquel año. Se fueron a dar a Palos, España. Fué en mayo de 1486 que los monarcas españoles escucharon a Colón. En vez de decir “No” de una vez, como lo hizo el rey portugués, los españoles le mantuvieron en espera. Las Casas dice de Colón en ese período entre 1486 y 1492.

Empezó a mantener una batalla terrible, asidua, penosa y prolongada; una con armas de material no hubiera sido tan horrible como la que tuvo que soportar por tener que informar a tanta gente de falta de entendimiento, aunque pretendieron saberlo todo, y responder pacientemente a tantas personas que no le conocían, ni tenían respeto siguiera de su persona, y recibir burlas que afligían su alma.

Más tarde en 1486, Isabel ordenó a Colón a que presentase su empresa ante la comisión real de la Universidad de Salamanca. Un Maddonado quien estuvo presente, reportó que el Padre Talavera (quien encabezaba la comisión) —. . .con otros hombres ilustres y marineros discutieron con el dicho Almirante (Colón) tocante su viaje a dichas islas, y todos estaban de acuerdo que lo que decía el Almirante no había posibilidad de que fuera cierto, y contrario a lo que les parecía a la mayoría el Almirante persistió. . .

(¿No nos hace recordar esto a la manera en que obró el Espíritu de Dios cuando Pablo estaba ante Agripa y el joven, José Smith estaba ante los pobladores de Palmyra?).

La comisión de Talavera se tardó cuatro años —hasta 1490— en dictaminar un reporte contrario. Fernando e Isabel ni lo aceptaron y lo rechazaron. Solamente informaron a Colón que podría traerles su problema cuando hubiere acabado la guerra con los Moros.

Colón se quedó por algunos meses más y luego decidió abandonar a España para siempre para irse con su hermano, Bartolomé, en la Corte de Francia. En agosto, de 1491, el Padre Pérez, un prelado de la Reina Isabel, persuadió a ella a que se hiciese a Colón presentarse de nuevo ante ella. Una vez más la reina presentó la empresa ante la comisión real y una vez más la rechazaron. Para suavizar el golpe, los soberanos le invitaron a Colón a marchar en la procesión de victoria que entró a Granada el 2 de enero de 1492. Unos cuantos días después los monarcas dejaron caer el hacha. Le avisaron a Colón que su empresa estaba final y absolutamente rechazada, pero le desearon buena suerte.

Se retiró de la corte, desconcertado y aturullado con la realización de que esto fué el único resultado de sus seis años de trabajo asiduo, de ser insultado, de esperar e importunar. Seis de los mejores años de su vida estaban perdidos, para no volver jamás.

Pero la extremidad del hombre es la oportunidad de Dios. El mismo día que Colón salió para Santa Fe, a la orilla de Granada, Luis de San Angel, un judío Cristiano, tesorero al Rey Fernando, buscó a la Reina Isabel y le dijo sin vacilar —él (San Angel) estaba atónito al ver que su Magestad, quien siempre había mostrado un espíritu de resolución en asuntos de grande consecuencia, le faltara ahora para una empresa de tan pequeño riesgo, pero a la vez podría probarse de tanto servicio a Dios. . . y si algún otro príncipe aceptara lo que el Almirante le había ofrecido a ella, sería de mucho daño a su corona y un reproche muy grande a ella.

Isabel decidió en ese momento. Envió inmediatamente un mensajero para alcanzar a Colón. El mensajero le alcanzó en el Puente Pinos, diez millas de Granada rumbo a Francia.

Cada alumno en las Américas conoce la siguiente fase de la saga de Colón. El día 3 de agosto de 1492, bajo el mando del Almirante, ahora de 40 años de edad, las naves La Niña, La Pinta y La Santa María salieron del Puerto de Palos, España en lo que se ha nombrado el viaje de más importancia en el mundo. Ahora Colón tenía que hacer uso de la paciencia que le había sido enseñada por el Espíritu de Dios a través de los años. Comenzando desde sus capitanes rebeldes hasta sus tripulaciones sediciosas Colón tenía que prometer, animar y aguantarlos hora tras hora mientras andaban la senda desconocida. El 12 de octubre de 1492, Colón descubrió’ el nuevo mundo. En tiempos subsiguientes describió un sueño que tuvo que muestra como sintió, con respecto a su proeza.

¡Fátuo, (hablando de sí mismo) y lento para creer y servir a tu Dios, el Dios de cada hombres! ¿Cuánto más hizo para Moisés, o para David su siervo que para tí? Desde tu nacimiento te ha cuidado con especialidad. ¡Maravillosamente ha causado que tu nombre resonara sobre toda la faz del mundo! . . .No temas, sino ten confianza; todas estas tribulaciones están escritas en tablas de mármol, pero no sin propósito. Añade él, “Oí todo esto como en sueño, más no tenía respuesta para dar en palabras definidas, sino solamente pude llorar a causa de mis transgresiones. (Compárense con esto la palabra del Señor a José Smith mientras estuvo en la Cárcel de Liberty, Doc. y Con. sec. 122).

El día 16 de enero de 1493, Colón emprendió su regreso a España. En las Azores, él y sus hombres se subieron a la playa para dar gracias a Dios por su regreso sin novedad. Mientras se hincaban ante el altar, los habitantes portugueses les llevaron a todos presos. Años después Washington Irving describe este evento.

Tal fué el primer recibimiento del Almirante en su regreso al Viejo Mundo, una muestra de las cruces y tribulaciones que le afligirían durante su vida, en cambio de uno de los beneficios más grandes conferidos sobre sus semejantes.

Colón entró a Sevilla el domingo de Palmas el 31 de marzo de 1493, y celebró la Semana de Pascua en la gran catedral. En el domingo de Pascua, en 1493, la copa del gozo del italiano extranjero fué sobrellenada cuando una carta de alabanza le llegó del rey y la reina de Barcelona. Llevó la dirección: “Don Cristóbal Colón, su Almirante de los Mares, Virrey y Gobernador de las Islas las cuales él ha descubierto en las Indias”.

Cuando Colón se acercó a Barcelona el 15 de abril toda la corte y ciudad le salieron a encontrar. Al arrimarse al rey y la reina, se levantaron y le invitaron a sentarse con ellos. Esto era la cumbre de sus fortunas. En ningún otro tiempo en esta vida recibiría tantos honores de los hombres. Aquí citamos otra vez a Las Casas—

Parecía muy agradecido a Dios por los beneficios recibidos de su mano divina; odiaba la blasfemia y maldiciones.

Era un caballero de mucha fuerza de espíritu, de altos pensamientos inclinados naturalmente… a embarcarse en hazañas justificadas y empresas buenas; paciente y muy sufrido, y uno que perdonaba injurias; muy asiduo y dotado con indulgencia en las dificultades y diferencias que siempre le venían, las cuales eran increíbles e infinitas; siempre manteniendo gran confianza en la divina providencia.

Con todo, Colón hizo cuatro viajes al Nuevo Mundo. En el tercero sus enemigos le arrestaron y le regresaron a Sevilla en cadenas. Fué en su prisión en Sevilla que escribió en octubre de 1500.

En siete años, yo por la voluntad divina, hice la conquista (de aquellas tierras descubiertas), Al tiempo en que tenía yo derecho de esperar galardones y pensiones, fui arrestado inmediatamente y enviado cargado de cadenas. . .

El día 7 de noviembre de 1504, a la edad de 52, arribó a Sevilla de su último viaje. Entre un mes recibió las tristes nuevas de que su fiadora, la Reina Isabel, se había muerto. Inmediatamente ceso su pensión. Rentó entonces un cuarto arriba de un establo en Valladolid donde se encontraba la corte real. Para ayudar a pasar el tiempo mientras suplicaba por sus derechos, cortó un agujero en el piso de su cuarto para poder mirar a su mula en el establo abajo. Atormentado con los dolores de una artritis, se aventuró humildemente a comparar sus propios sufrimientos con los del Salvador. Se murió el día 20 de mayo de 1506 en su pobre cuarto a la edad de cincuenta y cuatro años, con las palabras del Salvador en sus labios—

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Cristóbal Colón “El Espíritu de Dios Obró Sobre El”

  1. Alejandro dijo:

    Todo marinero tiene una historia , no creo que colon descubriera y conquistara el el continente americano; el continente ya estaba habitado, y tenía sus fuerzas para defenderse….
    No hay registros , pero las rutas ya estaban marcadas por viejos navegantes Vikingos, Noruegos , Y Daneses….y también se sabe porque aparecen los rubios y ojos azules entre los indios sud americanos y norte , los vikingos saqueaban y violaban a más mujeres….
    Cualquier ciudadano latinoamericano o sud americano sabemos que como se llevaba los tesoros de la tierra , engañándolos a la gente humilde que allí vivían…
    No me creo la historia de Colón…en cuanto desembarco en el puerto de palos Buenos Aires , bajo con una cruz imponiendo sus creencias, y si no se aceptaba eras muerto.
    Toda historia tiene su lado oscuro, el de los marineros tenían mucho tiempo para pensar imaginar….No dudo que el viejo continente descubriera que la tierra era redonda, pero tampoco dudó que los mejores navegantes del mundo fueron los vikingos, navegaron por las aguas más peligrosas del mundo y llegando a todos los extremos de la tierra…entre ellas el continente americano …las cartas de navegación están escritas mucho antes que las de colon.

    Me gusta

  2. Gerardo Ordaz dijo:

    Tienes razón,hay evidencias que los vikingos llegaron primero que Colon a este continente;y tampoco Colon descubrió America porque en ese entonces,no tenía ese nombre;Colon murió con la idea de que había descubierto un paso a las Indias,podremos decir que redescubrió estas tierras ,tampoco los Vokingos tenían la idea de que este era un nuevo continente;Colon solo quería descubrir un paso a las Indias porque los Moros habían bloqueado el paso a esas tierras por la vía terrestre.Cierto,Colon no fue el primero en llegar a este continente y él nunca dijo que hubiese sido el primero en este aspecto;sin embargo,es el único descubridor a quien se le atribuye Oficialmente este hecho.Aunado a esto,el Libro de Mormon lo menciona como un “hombre entre los gentile que descubre la posteridad de los hermanos de Nefi”

    Me gusta

  3. Dexis dijo:

    Muchas obras del Señor se han torcido por la iniquidad de los hombres y el enemigo aprovecha la debilidad de ellos para empañar con tristeza lo que puede brillar con luz propia. El continente americano ha sido bendecido por su inmensa biodiversidad y diversidad de materiales que a los ojos de los codiciosos son riquezas por eso siempre el enemigo siempre encontrará aliados de como emprender invasiones

    Me gusta

  4. Anónimo dijo:

    Los Vikingos no descubrieron nada, no existen pruebas.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s