Mormón

Liahona Agosto 1968

Mormón

Recopilador del Libro de Mormón, Autor, Soldado, Hombre Santo de Dios

Por Marion D. Hanks
Ayudante del Consejo de los Doce

Mormón, compendiador y recopilador del Libro de Mormón, fue un profeta y un hombre san­to que también sirvió como caudillo en las fuerzas armadas de la nación de los nefitas. Combinando en su carácter las cualidades de gran fortaleza y pro­funda espiritualidad, fue un maestro y guía para su pueblo, testificando de Jesús y predicando el arre­pentimiento mientras dirigía sus ejércitos hacia una brillante victoria militar.

Cuando su pueblo, enfermo con su arrogancia y olvidándose de Dios, celebraba los triunfos mili­tares jactándose de sus fuerzas, Mormón rehusó diri­girlos en batalla. Desaprobó sus juramentos de ven­ganza y muerte contra los enemigos, pero se compa­deció cuando su terrible derrota y destrucción llegó a ser inevitable; marchó con sus ejércitos y murió con ellos en los estragos que dieron como resultado la extinción de la nación de los nefitas.

Mormón recibió su nombre en recuerdo de su tierra, donde Alma, convertido mediante las prédi­cas de Abinadí, encontró amparo en la corte del rey Noé, y estableció la Iglesia de Cristo. A pesar de todos sus otros deberes, fue historiador y custodio de los registros de su gente, y se le asignó el gran deber de recopilar aquellos registros en un relato conciso. Por ser una figura literaria y por su tra­bajo, se le dio al libro su nombre, a pesar de haber sido escrito por muchos autores.

Mormón el Hombre

¿Qué fue lo que hizo de este profeta un histo­riador general? ¿Qué fue lo más importante para él? ¿Qué enseñó? ¿Hasta qué punto se reflejaron en su vida sus convicciones?

Mormón fue “descendencia pura” de Lehi y Nefi. Es asombroso observar como a tan temprana edad su disposición y logros llegaron a ser evidentes:

A la edad de diez años, un hombre responsable lo consideró como un “muchacho sensato,. . . presto para observar,” y recibió una significativa asignación para el futuro.

A los 11 años viajó con su padre a la tierra de Zarahemla.

A los 15 años “me visitó el Señor, y probé y conocí la bondad de Jesús”.

A la edad de 16 años dirigió los ejércitos de los nefitas.

Durante su adolescencia intentó intrépidamente predicar el arrepentimiento al pueblo, época en que “. . . no hubo dones del Señor, y el Espíritu Santo no descendió sobre ninguno. . .”

Como ha sucedido con otros grandes hombres, incluido el Señor mismo cuando estuvo en la tierra, la misión y contribución sobresaliente de Mormón tuvo lugar desde su juventud. Tomó una decisión y comprometió su vida desde temprana edad; la gran promesa se cumplió en una vida de servicio desinteresado.

Amó al Señor

La rúbrica de sus servicios se encuentra en una simple declaración de Mormón: “He aquí, soy dis­cípulo de Jesucristo, el Hijo de Dios. He sido lla­mado de él para anunciar su palabra a su pueblo, a fin de que pueda alcanzar la vida eterna.”

El creyó y pensó fuertemente que: “. . . por Cris­to habría de venir todo lo que es bueno.”

Los amonestó diciendo: “. . . Os suplico herma­nos, que busquéis diligentemente según la luz de Cristo, para que podáis distinguir el bien del mal; y si os allegáis a todo lo que es bueno,. . . cierta­mente seréis hijos de Cristo.” Porque dijo que Cristo, “defiende la causa de los hijos de los hombres.”

Amó a su pueblo

Pese a sus iniquidades, Mormón amó a su pue­blo:

“. . . los había dirigido a la batalla; y los había amado con todo mi corazón, de acuerdo con el amor de Dios que había en mí; y todo el día había ele­vado mi alma en oración a Dios a favor de ellos. . .” “. . . Y mi súplica a Dios concerniente a mis hermanos es que otra vez vuelvan al conocimiento de Dios; sí, a la redención de Cristo. . .”

“. . . amo a los niños pequeñitos con un amor perfecto; y son todos iguales y participan de la salvación.”

Mormón oró por su pueblo, dándose cuenta de que su arrepentimiento no era sincero sino que era “el lamento de los condenados” y que “. . . el día de gracia había pasado para ellos, tanto temporal como espiritualmente. . . .” La ambición más seria de su corazón fue “Y quisiera persuadir a todos vosotros, extremos de la tierra, a que os arrepintieseis y os preparaseis para comparecer ante el tribunal de Cristo.”

Un maestro sabio y fiel

Mormón vivió sus convicciones. La gran pro­fundidad espiritual de sus enseñanzas estuvo com­binada con sabios consejos para los problemas de la vida diaria y conducta personal de acuerdo con sus profesiones. Humildemente rogó a su gente que vi­vieran con honor para proteger “lo que es más caro y precioso que todas las cosas, que es la castidad y la virtud.”

Los amonestó a:

  • “saber que Dios no es un Dios parcial.”
  • tener caridad porque “. . . la caridad es el amor puro de Cristo, y permanece para siempre. . .”
  • orar, actuar y dar “. . . con verdadera intención de corazón. .
  • ser sensitivos al Espíritu de Cristo “. . . A todo hombre se da el Espíritu de Cristo para que pueda distinguir el bien del mal. . .”
  • creer en los profetas, ángeles y milagros, por­que Dios trabaja en “diversos modos” para “manifestar cosas a los hijos de los hombres.”
  • creer en la restauración de los judíos y los la­manitas, en la congregación de la casa de Ja­cob y la casa de José.

Admonición y promesa

Mormón vivió la mayor parte de su vida entre matanzas, destrucción y trágica iniquidad, a pesar de haber luchado contra el mal y los enemigos hasta la muerte. Fuerte y fiel, procuró hasta el fin llevar a su pueblo al arrepentimiento. Su despedida bien pudo estar en su ruego de que “los que tienen fe en El, se allegarán a todo lo que es bueno”, y en la admonición dada mediante su hijo Moroni:

“Por consiguiente, mis amados hermanos, pedid al Padre con toda la energía de vuestros corazones que os hincha este amor que él ha concedido a todos los que son discípulos verdaderos de su Hijo, Jesu­cristo; que lleguéis a ser hijos de Dios.” □

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s