Cristo ha Resucitado

Liahona Abril 1968

Cristo ha Resucitado

Por el presidente David O. McKay

No hay razón para temer a la muerte; es tan sólo un incidente en la vida

Ningún hombre puede aceptar la resurrección—el acontecimiento que cele­bramos como la Pascua—y ser firme en su creencia, sin aceptar tam­bién la existencia de un Dios personal. Mediante la resurrección, Cristo conquistó la muerte. El creer en su resurrección también significa la inmor­talidad del hombre. Jesús pasó por todas las experiencias de la mortalidad así como vosotros y yo. Conoció la felicidad y experimentó el dolor. Se regocijó con otros, también se afligió. Conoció la amistad. Sufrió la muerte así como cualquier otro ser humano. Si su espíritu vivió después de lo que uno llama muerte, así también lo hará el vuestro y el mío.

Es un tesoro incomprensible el poder decir: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo.” (Job 19:25)

Por tanto, aquél que puede testificar del Redentor viviente, tiene su alma anclada en la verdad eterna.

El concepto de que el espíritu del hombre pasa triunfalmente a través de los portales de la muerte hacia la vida eterna, es uno de los gloriosos mensajes que Cristo, nuestro Redentor, nos ha dado. Para El, esta carrera terrenal es sólo un día, y su fin, tan sólo la puesta del sol de la vida. La muerte, que es un sueño solamente, es seguida por un glorioso despertar en la mañana de un reino eterno. Cuando María y Marta vieron a su hermano en la tumba oscura y silenciosa, Cristo lo vio todavía como un ser viviente. Este hecho lo expresó en dos palabras: “Lázaro duerme.”

Si todos los que participan en los servicios de la Pascua supieran que el Cristo crucificado, realmente se levantó de la tumba en el tercer día— que después de haber andado con otros en el mundo de los espíritus, su espíritu nuevamente revivió su cuerpo, y después de morar entre los hombres por un período de cuarenta días, ascendió a su Padre como un alma glorifi­cada— ¡qué paz tan benigna vendría a las almas perturbadas con duda e incertidumbre!

Es verdad que el conocimiento de la inmortalidad individual no depen­de de la existencia de la resurrección de Jesús: sin embargo, el estableci­miento del hecho de que se levantó de la tumba y se comunicó con sus discípulos, proporcionará en muchas maneras el apoyo más grande de esa esperanza.

No hay razón para temer a la muerte, es tan sólo un incidente en la vida. Es tan natural como el nacimiento. ¿Por qué habríamos de temerle? Algunos lo hacen porque piensan que es el fin de la vida, y muchas veces la vida es la cosa más preciada que tenemos. La vida eterna es la bendición más grande del hombre.

Si sólo los hombres “hicieran su voluntad” en vez de mirar sin espe­ranza hacia la oscura y lóbrega tumba, mirarían hacia el cielo y sabrían que “¡Cristo ha resucitado!”

Cristo vino al mundo para redimirlo del pecado. Vino con amor en su corazón para cada individuo, con redención y posibilidad de renovación para todos. Al escogerlo como nuestro ideal, creamos dentro de nosotros el deseo de ser como El, y de comunicarnos con El. Nosotros recibimos la vida como debería y como podría ser.

El apóstol Pedro, el incansable Pablo, el profeta José Smith y otros fieles seguidores del Señor resucitado, reconocieron en El al Salvador del individuo, porque ¿no dijo El, “. . . ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre”? (Moisés 1:39)

Los miembros de la Iglesia de Cristo tienen la obligación de tener como ideal al Hijo del Hombre. Él es el único ser perfecto que jamás haya ca­minado sobre la tierra, el ejemplo más sublime de nobleza, divino en su naturaleza, perfecto en su amor, nuestro Redentor, nuestro Salvador, el Hijo inmaculado de nuestro Padre Eterno, la Luz, la Vida, el Camino.

Con toda mi alma sé que Jesucristo conquistó la muerte.

¡Porque nuestro Redentor vive, nosotros también viviremos! □

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s