Seminario: Donde establecemos relaciones

Liahona Agosto 2017

Seminario: Donde establecemos relaciones

Por David A. Edwards
Revistas de la Iglesia

En muchos sentidos, Seminario es donde todo se combina.

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¿Te sientes aislado a veces al tratar de comprender tu vida, tus pruebas y las Escrituras? Si es así, una forma de escapar de ese sentimiento es establecer relaciones.

Uno de los mejores lugares para hacerlo es Seminario. Las siguientes son algunas de las relaciones que puedes establecer allí.

Relaciónate con otras personas

Seminario es un gran recordatorio de que no estás solo, y es un gran lugar para relacionarte con otras personas en un ambiente seguro y alentador.

Ya sea que se reúnan todos los días en un salón o que estudies en casa o por internet, Seminario te permite relacionarte con otros jóvenes y con un maestro afectuoso. Esas son personas con las que puedes ser lo mejor que puedas ser. Puedes escudriñar las Escrituras, hacer preguntas, buscar respuestas, compartir pensamientos y sentimientos y experiencias; pueden reír, llorar y cantar juntos y, posiblemente, hasta comer juntos (pregúntale a tu maestro; si la respuesta es no, no te preocupes).

Relaciónate con las Escrituras

Aunque las Escrituras se escribieron hace mucho tiempo y muy lejos, Seminario te ayuda a atravesar el espacio y el tiempo para realmente relacionarte con ellas. Te ayuda a entender las similitudes y diferencias entre el mundo antiguo y el mundo actual. Y te ayuda a ver la uniformidad del mensaje de Dios a Su pueblo y al mundo. De esta manera, Seminario puede ayudarte a ver la forma en que Dios puede hablarte por medio de las Escrituras y el Espíritu para darte guía personalizada. También contribuye a hacer que las Escrituras se conviertan en amigas para toda la vida, en una fuente constante de consuelo, consejo y ayuda.

Relaciona las Escrituras entre sí

¿Qué relación tiene Alma con Mateo? ¿Tienen algo en común Isaías y Doctrina y Convenios? Seminario te ayuda a ver los hilos que unen todas las enseñanzas del Evangelio en las Escrituras. Una vez que comienzas a establecer esas relaciones, las Escrituras se vuelven tanto útiles como emocionantes, así como también amigables y familiares. Eso avivará tu interés en establecer más de esas relaciones entre las Escrituras, y Seminario te ayudará a hacerlo.

Relaciona tu presente con tu futuro

Es posible que el actual tú haya escuchado del futuro tú, pero sería bueno que se conocieran mejor. Por medio de Seminario puedes tener una mejor idea de quién es el futuro tú. Por ejemplo, podrías ver cómo el futuro misionero tú utiliza las Escrituras para enseñar el Evangelio a las personas, resolver sus dudas y ayudarlas a cambiar su vida. O podrías echar un vistazo a cómo el futuro padre tú siembra el amor por las Escrituras en el corazón de sus hijos. O podrías empezar a comprender cómo el enfocarte en verdades de las Escrituras puede ayudar al futuro tú que sirve en la Iglesia a prestar servicio, enseñar e inspirar a otras personas. Y, por supuesto, verás cómo el futuro tú siente gozo personal, paz e inspiración gracias al hábito de estudiar las Escrituras a diario.

Relaciónate con tu verdadera identidad

Tu verdadera identidad es la parte de ti que sabe qué tipo de ser eres, de dónde provienes y quiénes son tus Padres Celestiales. Tu verdadera identidad también sabe cuál es tu verdadero potencial, qué tipo de poder ya posees y el vasto poder al que puedes tener acceso si tomas las decisiones correctas.

A medida que, por medio de Seminario, domines las doctrinas que se hallan en las Escrituras y sientas que el Espíritu Santo confirma la verdad de ellas a tu corazón, tu conocimiento aumentará. También sentirás los susurros del Espíritu que te inspirarán a actuar: a arrepentirte, servir, orar, aprender y hacer todo lo posible para relacionarte con la verdadera identidad que tu Padre Celestial y Jesucristo saben que puedes desarrollar.

Relaciónate con el Padre Celestial

Puedes fortalecer tu relación con el Padre Celestial al orar a Él, aprender de Él y el Salvador y vivir como Ellos desean que vivas. En Seminario aprendes cómo el Padre Celestial te habla mediante las Escrituras y el Espíritu Santo, el cual se acerca a ti cuando estudias fervientemente las Escrituras. Seminario también te da frecuentes oportunidades de orar, meditar, testificar y relacionarte de muchas otras maneras con el Padre Celestial.

Mira la forma en que los siguientes jóvenes establecieron relaciones.

Cada vez que estoy en Seminario sé que el Padre Celestial me ama y se interesa por mí. Asistir a Seminario me ha bendecido con una comprensión más clara de quién soy y por qué estoy aquí. Los principios y las doctrinas que he aprendido en Seminario me han ayudado a tomar decisiones justas. Ahora tengo una mayor determinación de servir en una misión de tiempo completo y tengo más ganas de compartir el Evangelio con los demás.

Marlou T., 20 años, Sorsogón, Filipinas

De pequeña nunca fui activa en la Iglesia; no tenía un testimonio firme, pero al asistir a Seminario todos los días aprendí que puedes orar y recibir consuelo y respuestas. Me sentí identificada con los relatos de las Escrituras. Creo que nunca leí un capítulo por mí misma antes de Seminario. Aprendí los principios básicos del Evangelio gracias a que me inscribí en Seminario, y siempre hallé paz allí. Me faltan palabras para expresar que Seminario es guiado por el Señor.

Brynn W., 17 años, Idaho, EE. UU.

Durante los años que he asistido a Seminario, he aprendido mucho acerca de dónde provengo, por qué estoy aquí y qué debo hacer. Seminario me enseñó a hacer preguntas y hallar respuestas. Antes me costaba aplicar las Escrituras a mí misma, pero en cada lección hicimos paralelismos con nuestra vida, así que no solo aprendí relatos de las Escrituras, sino que también me di cuenta de que mi vida es parte de esa historia y que los profetas me han dejado indicaciones. Gracias a eso, es más fácil para mí buscar el camino correcto y tomar buenas decisiones.

Anastasia V., 18 años, Moscú, Rusia

Mi amor por los libros canónicos aumenta profundamente cada año de Seminario. Ese amor me ayudó a sentir un mayor deseo de cumplir lo que el Padre Celestial desea que hagamos. Me ayudó a sentir un amor sincero por mi prójimo. Tuve la oportunidad de compartir el Evangelio con todos los que me rodean. Por medio de Seminario, un programa inspirado por Dios, pude librarme de las dificultades que el mundo me presentó. El Padre Celestial me ayudó a saber qué tipo de hija Él quiere que yo sea, en qué cosas debo enfocarme y cómo debo actuar.

Mirian C., 18 años, Guatemala, Guatemala

Durante los últimos años he luchado contra la depresión clínica y la ansiedad. El año pasado fue el peor para mí. Estaba perdiendo mi testimonio, y Seminario fue lo único que, apenas, me estaba ayudando a salir adelante. Conocí a algunas chicas y enseguida nos hicimos buenas amigas. Empecé a sentirme identificada con las Escrituras. Y nuestra maestra enseñaba de manera tal, que los relatos del Nuevo Testamento sobre Jesucristo, que habían pasado hace tanto tiempo, se volvieron relevantes para nuestra vida adolescente. Llegué a conocer a mi Salvador y a mi Padre Celestial. Lentamente no solo recuperé mi testimonio, sino que se hizo más fuerte y más inamovible. Mi lucha contra la salud mental nunca desapareció, pero, gracias a Seminario, la esperanza que una vez perdí ahora es abundante. Tengo un testimonio de Jesucristo; sé que Él vive, nos ama y puede llevar nuestras cargas si venimos a Él. Sin Seminario no hubiera recibido esa bendición.

Jalee D., 16 años, Colorado, EE. UU.

Antes de mi primer año en Seminario yo no comprendía por qué tenemos que estudiar las Escrituras. Pensaba que solo tenían historias aburridas, pero, gracias a Seminario, aprendí que cada relato contiene una lección valiosa que ahora mismo puedo aplicar en mi vida. Tengo el deseo de continuar aprendiendo en las Escrituras.

Oscar B., 15 años, Limón, Costa Rica

Me bauticé en mayo de 2016. Mi primer año de Seminario comenzó unos meses después. Al principio tenía mis dudas, y no estaba lista para levantarme temprano, pero sentí que debía ir. Todavía no estaba segura de cómo reconocer la voz del Espíritu, pero estar en Seminario me ha ayudado a reconocerla. Por medio del Espíritu puedo saber que las Escrituras son verdaderas. Sé que el Espíritu me inspira a marcar las Escrituras que tienen significado y que siempre hay una razón. Las Escrituras me guían cuando estoy perdida, y me enseñan. Cada vez que tengo un mal día, puedo abrirlas y hacer que el día sea mejor.

Shelby L., 16 años, Montana, EE. UU.

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