La noche de hogar

Conferencia General Octubre 1975

La noche de hogar

Por el élder James A. Cullimore
Ayudante del Consejo de los Doce
Viernes 3 de octubre Sesión de la tarde

Mis amados hermanos y her­manas, esta tarde quisiera decir algo sobre la noche de hogar. Tal como lo expresó el presidente Kimball en la Conferencia de Área en Estocolmo, existe una gran necesidad de orienta­ción familiar y de la noche de hogar pa­ra ayudar a neutralizar las enfermeda­des del mundo. Dijo el profeta: “El espíritu de esta hora es mundano. El vandalismo es común. Jóvenes aparen­temente de buenas familias manifiestan su rebeldía en actos de destrucción. Muchos se resisten y enfrentan a los re­presentantes de la ley. Parece que se ha perdido el respeto por la autoridad, ya sea secular, religiosa o política. La in­moralidad, el abuso de drogas y el deterioro moral y espiritual parecen crecer mientras el mundo es todo confusión. Pero en nuestro tiempo, el Señor nos ofrece su programa eterno con un nue­vo aspecto y promete hacer que el mun­do retorne al estilo de una vida familiar sana y a la interdependencia familiar. Se trata de devolver al padre el lugar que le corresponde a la cabecera de la familia, quitar a la madre de la vida social y el empleo para llevarla al hogar, y quitar a los hijos de las actividades triviales. El programa de enseñanza en el hogar con su maravillosa actividad, la noche de hogar, neutralizará los efectos nocivos sólo si la gente aplica el reme­dio.”

En la Conferencia de octubre de 1964, el presidente David O. McKay reintrodujo el programa de la noche de hogar, diseñado para ayudar a los padres en las enseñanzas del evangelio en el ho­gar. Desde entonces, la Iglesia ha puesto énfasis en este importante programa y ha establecido el lunes por la noche pa­ra llevarlo a cabo.

Cada año se imprimen más de 907 mil hermosos ejemplares del manual de la noche de hogar preparados por ex­pertos escritores, cerca de 830 mil en in­glés y 77 mil en otros idiomas, los cua­les se distribuyen en 48 países. En el manual de la noche de hogar de 1973-74, la Primera Presidencia manifestó: ‘Per­mitidnos recordaros cuán importante es la unidad familiar en el plan de nuestro Padre Celestial. De hecho, la organiza­ción de la Iglesia existe para ayudar a la familia y a sus miembros a alcanzar la exaltación. Todo Santo de los Últimos Días tiene la gran responsabilidad de asegurarse que los miembros de su fa­milia se esfuerzan por crear en el hogar un clima y condición en el que todos puedan alcanzar la perfección. En cuan­to a los padres, es necesario que dedi­quen su tiempo y energía mucho más allá de la simple provisión de los ele­mentos físicos para los hijos. De los hi­jos se espera que controlen la tendencia natural hacia el egoísmo.

Tanto los padres como los hijos de­ben esforzarse por poner las respon­sabilidades familiares primero, para po­der alcanzar la exaltación familiar.” (Manual para la noche de hogar para la familia, pág. 4.)

Nuestro programa de la noche de hogar ha sido objeto de menciones es­peciales en los Estados Unidos. Muchos grupos y organizaciones fuera de la Iglesia han solicitado información sobre el programa pidiendo que se les enviara el manual. Podemos mencionar algunas:

Iglesia Luterana Immanuel de Lincoln. Nebraska: “He visto recientemente un ejemplar de su manual de la noche de hogar y quedé altamente impresionado con la calidad y enfoque de su progra­ma”.

Escuela de la Divina Trinidad Evangélica de Deerfield, Illinois: “He visto recien­temente varios materiales en vuestro manual de noche de hogar. Estaría sumamente interesado en obtener todo el material que tuvieran disponible, es­pecialmente manuales de la noche de hogar”.

Departamento de Salud del Estado de Ok- lahoma: “Se nos ha informado que su Iglesia ha iniciado un nuevo programa llamado ‘Noche de hogar’ en el que se hace énfasis en la relación familiar. Consideramos que la fuente mayor de desarrollo sanitario resulta de una vida familiar positiva. Nos sentiríamos com­placidos si pudiéramos ser partícipes de vuestra información sobre el progra­ma”.

Colegio Ambassador, Big Sandy, Texas: “En una discusión sobre relaciones fa­miliares que se realizó recientemente, se mencionó algo sobre vuestra noche de hogar. Deseamos saber si nos pue­den proporcionar literatura sobre este tema”.

Han sido muchos los artículos escri­tos a nivel nacional e internacional reconociendo nuestros esfuerzos. Luego de haber asistido a una noche de hogar, el fallecido Louis Cassels de la United Press International escribió lo siguiente:

“Un niño recibe en el hogar las en­señanzas más importantes sobre reli­gión. Es sumamente difícil para la Es­cuela Dominical o cualquier otra or­ganización de la Iglesia comunicar la fe cristiana a los jóvenes que no han reci­bido esa enseñanza en el ambiente fa­miliar.

Todas las denominaciones están de acuerdo en esto. Una de ellas, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se encuentra dedicada a algo positivo, para ayudar a las familias a al­canzar su responsabilidad primordial concerniente a la educación religiosa de los niños.

Todos los lunes en casi 350 mil ho­gares mormones en todo el mundo, pa­dres e hijos se unen en la noche de ho­gar. El aspecto más notable de la noche de hogar mormona”, declaró este obser­vador, “es la manera tan natural y es­pontánea con que participan los jó­venes. . .

El presidente Harold B. Lee es un fir­me precursor del concepto de la noche de hogar. Dijo recientemente a un gru­po de líderes mormones que la obra más importante del Señor es aquella que realizamos dentro de las paredes de nuestro propio hogar.

El presidente Lee dice que las noches de hogar no son solamente una inmejo­rable oportunidad para la instrucción sino que sirven también para unir a las familias, para solucionar los problemas entre jóvenes y adultos y para mantener la comunicación abierta entre padres e hijos.

‘Cuando la vida en el hogar se desa­rrolla normalmente, demuestra que se han hecho grandes esfuerzos para pre­venir los problemas’, dijo el presidente de los mormones a la United Press Inte­rnational. ‘Por lo tanto, mucho del es­fuerzo que hacemos, ya sea en el mun­do como en la Iglesia, es para compen­sar los fracasos en el hogar. Hemos ha­llado que la noche de hogar es de gran ayuda para que los padres puedan criar una buena y segura relación familiar, lo que ayuda a que el hogar sea el santua­rio contra las influencias malignas y co­mo fuente de recursos de fortaleza para cada miembro de la familia.”

Muchos intendentes de grandes ciu­dades y gobernadores, han comprobado las virtudes de la solidaridad familiar y reconocen los valores del programa de la noche de hogar. Muchos han emitido proclamas, declarando o estableciendo o designando una semana o mes para la “unidad familiar.” Por ejemplo:

“CONSIDERANDO que oficiales públicos en todos los Estados Unidos se muestran preocupados ante el deterioro de la unidad familiar y sus efectos en la totalidad de la sociedad; y

CONSIDERANDO que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha originado un programa de no­che de hogar, el que ha recibido recono­cimiento mundial, cuyo primordial ob­jetivo es unir nuevamente a la familia mediante una actividad semanal en que la familia se une en actividades de dife­rente índole; y

CONSIDERANDO que las buenas relaciones familiares constituyen la fuente principal de fortaleza en la co­munidad:

Yo, Fred Hofheinz, Intendente de la Ciudad de Houston, proclamo solemne­mente el mes de diciembre como MES DE LA UNIDAD FAMILIAR.”

Se recibió copia de otra excelente proclama de parte del Gobernador de Arizona quien reconoció la práctica de la Iglesia concerniente a la enseñanza a los niños mediante la noche de hogar. Hizo un elogio de esto recomendando dicha práctica a todos los habitantes del estado, lo que hizo por medio de esta proclama:

“CONSIDERANDO que la familia es la institución básica e indispensable de nuestra sociedad. . . y

CONSIDERANDO que observamos un marcado deterioro en la vida fami­liar de nuestra nación, de una forma nunca vista en la historia, con serios efectos y repercusiones en muchos seg­mentos de nuestra sociedad, particular­mente el bienestar de los niños y el de­bilitamiento de la fuerza mayor de este país; y

CONSIDERANDO el aumento de preocupación entre todos los habitantes conscientes de esta tierra, en cuanto a la disolución de la vida familiar, y los efectos que dicha destrucción trae apa­rejado a nuestra nación;

CONSIDERANDO que prominentes líderes religiosos han dicho: ‘Ningún éxito en la vida puede compensar el fra­caso en el hogar’ y que ‘el trabajo más importante que jamás se pueda hacer está realizado entre las paredes de nues­tro propio hogar’;

Yo, Jack Williams, Gobernador de Arizona, proclamo solemnemente que la semana que comienza el 2 de junio de 1974, sea reconocida como la SEMANA FAMILIAR, y hago un llamado a los ha­bitantes conscientes de esta tierra, a que reflexionen en cuanto al valor de la vida familiar entre ellos mismos, para sus hi­jos, para los hijos de sus hijos y para nuestra gran nación. . .”

La Iglesia también recibió una pro­clama del nonagésimo tercer congreso de los Estados Unidos, ‘. . . cumplimen­tando a los miembros por su espíritu pionero, por su modo de vida íntegro, por su preocupación hacia sus semejan­tes y por sus muchos logros.”

El presidente Kimball declaró: ‘Estos reconocimientos de parte del gobierno, estados y ciudades mediante sus líderes que no son miembros de la Iglesia, son alentadores. Ellos saben qué es lo que se requiere para crear naciones y go­bernantes. Ellos saben qué es lo que destruye ciudades y estados y gobie­rnos. Ellos saben que el deterioro de la familia es el comienzo de la caída del imperio. Saben perfectamente que la deshonestidad, la inmoralidad, los ho­gares destruidos por el divorcio, la infi­delidad, la familia de número limitado, y la entrega de los adultos a entreteni­mientos denigrantes llevan al gobierno a la ruina total”. (Discurso del presiden­te Spencer W. Kimball en la Conferen­cia de Área en Estocolmo.)

Os dejo mi humilde testimonio so­bre la divinidad de esta obra. Sé que las Autoridades Generales fueron inspira­das cuando establecieron el programa de la noche de hogar y sé que también lo son aquellos que preparan los manuales. Dejo este testimonio en el nombre de Jesucristo. Amén.

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