Los tiempos de refrigerio

El 29 de septiembre de 1967 en la sesión del viernes por la tarde en la Conferencia General Semianual número 137 de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, desde el Tabernáculo de la Manzana del Templo, en Salt Lake City, Utah. Discurso publicado en Conference Report, octubre 1967. Improvement Era, diciembre 1967. Revista Liahona octubre 1968.

Los tiempos de refrigerio

por el Élder Bruce R. McConkie
del primer concilio de los setenta

Permitidme grabar en la mente de aquellas personas sinceramente cristianas, preguntas como éstas:

¿Predice la Biblia la misión y ministerio de José Smith?

¿Se habla del advenimiento del mormonismo en las escrituras antiguas?

¿Sabían los antiguos Profetas y Videntes, de su establecimiento, progreso y consiguiente destino de expansión en la tierra?

¿Sabían Pedro, Santiago y Juan y los otros antiguos Apóstoles que sus mantos apostólicos descansarían, a su debido tiempo, en hombros de élderes mormones, en Profetas y Apóstoles de tiempos modernos?

¿Sabían los antiguos Apóstoles y Profetas que después de la predicción de la separación de la fe dada una vez a los santos, habría un día de restauración y renovación, un día en que todas las glorias serían vistas y conocidas nuevamente?

A primera vista, estas preguntas parecerán extrañas, pero una investigación más extensa revelará su profundo significado.

Si en realidad los hombres inspirados de los primeros tiempos sabían y hablaron de los acontecimientos actuales en lo concerniente a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, entonces el conocimiento de esta Iglesia y sus doctrinas adquiere más importancia que cualquier otro conocimiento en la extensa rama de la religión.

Si en realidad estos autores del Nuevo Testamento predijeron tanto la apostasía como la restauración, entonces el concepto tradicional de otras sectas igualmente cristianas debe dar paso a la realidad de que hay, y sólo puede haber una Iglesia verdadera en la tierra, un lugar en donde los administradores legales marquen el verdadero camino a la salvación.

Permitidme abrir la puerta a la investigación concerniente a estos asuntos. Poco  después que el Cristo resucitado  ascendiera al cielo, Pedro habló inspiradamente a aquellos que eran culpables  por la muerte de nuestro Señor:

“Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan tiempos de refrigerio de la presencia del Señor,

Y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;

A quien de cierto es menester que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempos antiguos.” (Hechos 3:19-21)

Ahora analicemos cuidadosamente esta declaración profética. Pedro no está extendiendo una invitación a los asesinos del Señor para que se bauticen y se unan a la Iglesia; ellos no son herederos de la salvación, ya han rechazado y matado a su Mesías: Pero Pedro guarda una esperanza para ellos en un día futuro, un día llamado los tiempos de refrigerio. Este periodo particular, estos tiempos de refrigerio, se llevará a cabo durante la Segunda Venida del Hijo del Hombre, en el día en que el Padre envié a Cristo nuevamente a la tierra.

Si hemos de captar la visión de la profecía de Pedro, debemos saber con seguridad y específicamente lo que significa tiempos de refrigerio. En una ocasión Jesús se refirió a esto como “la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria.” (Mateo 19:28) En el día “cuando la tierra sea transfigurada según el modelo que les fue mostrado a mis  apóstoles  sobre  el monte.”,  dice  el  Señor.  (Doctrinas  y  Convenios 63:21) Es el día en que “la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisíaca.” (Décimo Artículo de fe) Es el día de la “nueva tierra” que Isaías vio (Isaías 65:17), la tierra que prevalecerá cuando cese la iniquidad, cuando se introduzca la era del milenio, cuando “toda cosa corruptible, bien sea del hombre o de las bestias del campo, las aves del cielo o los peces del mar, que more sobre la faz de la tierra, será consumida.” (Doctrinas y Convenios 101:24)

Es el día en que los hombres “volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces” (Isaías 2:4), un  día  de  paz  y justicia universal, una era milenial durante la cual Cristo reinará personalmente en la tierra.

Por tanto, habiendo sido anunciado que Cristo vendrá en este día de refrigerio, de regeneración, de transfiguración, este día de gloria paradisíaca en la era milenaria, entonces Pedro dice que el cielo debe recibirlo “hasta los tiempos de restauración de todas las cosas”. Aquí entonces necesitamos otra definición. ¿Qué es lo que quiere decir con los tiempos de restauración? Estas palabras significan, una época de restablecimiento, una era en que Dios ha prometido restaurar todas las cosas que habló por boca de sus santos profetas desde la creación del mundo.

De este modo, Cristo vino y anduvo entre los hombres, culminando su ministerio con la expiación y ascensión al Padre. Él volverá una segunda vez, en un día de refrigerio y renovación, a reinar personalmente en la tierra; pero esto no puede cumplirse hasta que comience una nueva era en la historia de la tierra la cual lleve el nombre, los tiempos de restauración, o en otras palabras, Él no puede venir hasta el período de restablecimiento; y en ese tiempo o época, todas las cosas esenciales que Dios haya dado cualquier época en la tierra para la salvación, mejoramiento, bendición y edificación de sus hijos serán restauradas nuevamente.

¡Qué doctrina tan gloriosa! ¡Y qué poco se conoce y entiende en el mundo! He aquí una enfática proclamación profética, de que antes de la Segunda Venida del Hijo del Hombre, comenzará una era en la historia de la tierra con el nombre de, la era de restauración, y en un momento del curso de esta era o período, todo lo que Dios habló, dijo o reveló a todos los profetas antiguos volverá a aparecer a los hombres en la tierra. ¡Cuán grandiosa es la puerta de la investigación que se deja ver!

Ahora, ¿qué es lo que Dios reveló antiguamente? ¿Ha comenzado la gran era de la restauración? Entremos por la puerta de la investigación.

¿Fue conocido Dios en los tiempos antiguos? ¿Anduvo y habló con sus profetas? ¿Se revelaron sus leyes con claridad y perfección? Si es así, todo esto ocurrirá.

¿Poseían los hombres antiguos el Santo Sacerdocio, el poder y autoridad de Dios para  actuar  en  todas  las  cosas  para  la salvación del hombre en la tierra? ¿Había administradores legales que tuvieron el poder de Dios para ejecutar las ordenanzas de salvación para de esta manera sellar en la tierra y tener completa eficacia y fuerza en la eternidad? Si es así, este poder y sacerdocio vendrá nuevamente.

¿Poseían  los  hombres  antiguos  las  llaves  del  cielo?  Con  estas  llaves,

¿podían sellar en la tierra y sellar eternamente en los cielos? Si es así, tal poder divino debe ser ejercido nuevamente por los hombres.

¿Tenían los administradores legales antiguos el poder de bautizar con fuego y el  Espíritu  Santo? ¿Podían  sellar a los hombres para la vida eterna?

¿Tenían los santos todos los dones del Espíritu? Si es así, todos estos poderes y dones deben volver.

¿Había Apóstoles y Profetas en los primeros tiempos, hombres que realmente representaban al Señor; que estaban delante de Él y su pueblo; los cuales daban a saber su voluntad a los hombres, cuya voz era la voz de Dios a los mortales? ¿Es cierto que la Iglesia en los primeros tiempos estaba edificada sobre la fundación de Apóstoles y Profetas, siendo Jesucristo mismo la piedra angular? Si es así, ésta se encontrará en la era de la restauración.

En los tiempos antiguos ¿poseían los hombres el don del Espíritu Santo?

¿Eran sus mentes dirigidas e inspiradas desde lo alto? ¿Recibieron y pronunciaron palabras incomprensibles para los hombres? ¿Predijeron el futuro? ¿Estaban las puertas de la eternidad abiertas para los videntes antiguos, para que pudieran saber de cosas pasadas, presentes y futuras?

¿Descendieron ángeles de las cortes de gloria para darles consejo, dirección y entendimiento? Si es así, todas estas cosas deben revelarse en la era de la restauración.

¿Hubo milagros en esos tiempos? ¿Hubo señales que siguieron a aquellos que creyeron? ¿Pudieron ver los ojos del ciego, fueron abiertos los oídos del sordo, pudieron los cojos brincar y los muertos resucitar? ¿Poseía el Sacerdocio el poder de sanar? ¿Fueron controlados los elementos, gobernadas las bestias salvajes, apagada la violencia del fuego, los ríos movidos de su curso y las montañas cambiadas de lugar? Si es así, milagros como éstos volverán a suceder.

Ahora testificamos –libre y verdaderamente– que todas estas cosas fueron parte de la verdadera religión antiguamente, y que han sido, son y serán restauradas precisamente en esta época en que vivimos. Proclamamos que los tiempos de restauración, la era de restablecimiento, comenzó en la primavera de 1820, con la aparición del Padre y el Hijo a José Smith; que continúa y continuará hasta la Segunda Venida del Hijo del Hombre.

Ciertamente, es verdad que la Santa Biblia predice la misión y ministerio de José Smith. Es verdad que en las antiguas escrituras se habló del advenimiento del mormonismo y que los profetas y videntes sabían de su establecimiento, progreso y su consiguiente destino de expansión en la tierra.

Es verdad que los tiempos de restauración han comenzado; y ese Ser Supremo, quien es el mismo ayer, hoy y para siempre, ese Ser en quien no hay variabilidad ni cambio, está nuevamente dando a sus santos toda gracia, derecho, don, poder, prerrogativa y cosas buenas que jamás han gozado.

Estas cosas son verdaderas. Merecen ser investigadas y demandan investigación. El conocimiento de ellas trae paz en esta vida y la seguridad de una gloria inmortal en el mundo venidero.

Lo afirmo en el nombre de Jesucristo. Amén.

 

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