El programa militar de la Iglesia

El 2 de abril de 1960 en la sesión del Sacerdocio el sábado por la tarde en la Conferencia General Anual número 130 de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, desde el Tabernáculo de la Manzana del Templo, en Salt Lake City, Utah. Discurso publicado en Conference Report, abril 1960.

El programa militar de la Iglesia

por el Élder Bruce R. McConkie
del primer concilio de los setenta

Presidente McKay y hermanos del  sacerdocio.

Acabamos de ver y escuchar una dramática y convincente presentación que resume el programa de los militares de la Iglesia un programa diseñado para cuidar del bienestar espiritual de nuestros hermanos en las fuerzas armadas.

Además del excelente consejo dado en esta presentación, me permito sugerir dos cosas adicionales que son muy adecuadas y que sabiamente se debe hacer en la Iglesia para ayudar a cuidar el bienestar espiritual de nuestros hermanos que están en el servicio. Como prefacio a estas dos sugerencias quisiera leer tres breves extractos de cartas las cual han sido recibidos por el Comité de los militares.

Desde la primera carta: “Durante mi gira como Capellán L.D.S. por Fort Ord, California, fue un privilegio para mí ministrar a un particular y excepcional grupo militar Santo de los Últimos Días. En numerosas ocasiones llamó mi atención, por los altos mandos sobre este puesto, que nuestros alumnos mormones eran de un muy alto calibre, que poseen un inusual liderazgo y capacidad.

“Durante un año, veinticuatro de nuestros hermanos recibieron logros excepcionales y premios por sus varios servicios en las escuelas. Diecinueve de estos fueron ex misioneros.

Uno de nuestros partidarios y amigos más fieles en Fort Ord era el comandante del centro militar, el general Robert B. McClure. En varias ocasiones, en que yo estuve presente en calidad de funcionario como uno de los capellanes, el General de McClure, en su orientación inicial a los nuevos soldados, pidió que los misioneros mormones se levantaran. A continuación, se dirigió a los oficiales y hombres presentes, y dijo: “Hombres, miren a estos buenos misioneros mormones, salúdenlos, conózcanlos, síganlos, hagan lo que ellos hacen, estos hombres serán sus líderes.”

“En una carta que recibí del General McClure, después de ser relevado del servicio, el escribió lo siguiente: “Tengo el mayor respeto por los oficiales Santos de los últimos Días, y aprecio su servicio patriótico que prestan a su país. Desde que he estado en Fort Ord, he observado con gran interés personal, los esplendidos logros en sus entrenamientos, por los oficiales y hombres mormones, y particularmente los ex misioneros.” Firmado por Ben F. Mortensen, un capellán Santo de los últimos Días.

En una segunda carta: “Cuando yo era capellán estaba estacionado en Fort Ord, mi asignación era con la división de artillería. Cada sábado yo estaba presidiendo como capellán en la graduación de la escuela de liderazgo y el general Robert B. McClure, fue el discursante regular durante muchas de estas graduaciones, el general McClure, pidió que los ex misioneros Santos de los últimos Días, se pusieran de pie. Luego dijo: “Estos ex misioneros de la iglesia mormona, son hombres jóvenes sobresalientes, y si siguen sus ejemplos, nunca se equivocarán.”

Yo me asocie íntimamente con el general McClure, y he volado con él en varias ocasiones. Él siempre me presentó a los demás como un capellán mormón y decía, “Este capellán ha estado en una misión por dos años para la iglesia mormona. Estos ex misioneros son algunos de los mejores soldados en la armada.”

En muchas ocasiones en las sesiones generales de orientación, el general McClure pidió que los ex misioneros se pusieran de pie. Entonces dijo al grupo de reclutas, que estos jóvenes han estado en una misión por dos años en alguna parte del mundo, y saben como vivir “sigan sus ejemplos.”

“Mi otra asignación fue en Corea durante 18 meses, mientras servía en la segunda y séptima división, los oficiales han señalado, que un ex misionero Santo de los últimos Días, es un soldado responsable.” Firmado por John R. Connell, Jr., Capellán.

El hermano Frank C. Kimball, quien representa a la iglesia como capellán en el comité general en Washington, después de asistir por tres días a la conferencia anual de capellanes en los Estados Unidos, incluyó la siguiente declaración en su informe: “El capellán John C. O’Laughlin, de la oficina del jefe de los capellanes de la fuerza aérea, señala que los jóvenes que entran en el servicio militar, deben tener una mejor formación de pre-inducción en los asuntos militares. Dijo que a partir de estudios que se han hecho, muestra que nuestros jóvenes son tristemente, analfabetos espiritualmente.”

Ahora, mis dos sugerencias, además de las que han sido bien resumidas en la película, son las siguientes: En primer lugar, el programa del servicio militar, no comienza con la entrada a las fuerzas armadas, probablemente lo más importante que esté conectado a este programa, es el curso de preparación que se realiza en el hogar, a través de las organizaciones de la iglesia, que prepara a los jóvenes para que estén listos para salir al mundo, y puedan levantarse contra los efectos negativos del medio ambiente al que se enfrentan nuestros jóvenes al estar lejos de casa.

Creo que esto significa que todos los programas de la iglesia que se preocupan de nuestros jóvenes, deben estar orientados, hacia la preparación para el servicio militar. Específicamente y especialmente, significa que debemos animar a todos nuestros hombres jóvenes, a ser dignos de servir en una misión de tiempo completo, tenemos que estimularlos más, tenemos que darle formación, dirección y adoctrinamiento, tanto en el hogar como a través de los programas de la iglesia, incluyendo la oportunidad de participar en actividades misionales.

Mi segunda sugerencia es la siguiente: Desde que los hombres jóvenes están en el servicio, hasta el final de su periodo de formación básica, tenemos que utilizarlos en las organizaciones de la iglesia, cerca de las instalaciones donde están estacionados. No hay sustituto para el servicio en la iglesia. Aumentarán su espiritualidad, su testimonio y su perspectiva de ganar las bendiciones del evangelio. Ahora tenemos militares que están en Presidencias  de  Estaca,  en  el  Sumo  Consejo,  en  obispados,  y  en  las organizaciones auxiliares, además de un gran ejército de ellos sirviendo como misioneros a tiempo parcial en las estacas y en las misiones.

Tenemos más de 12.000 hombres jóvenes en el servicio. Es probable que entre ellos haya miles que podrían ser puestos en el servicio misional y su trabajo daría lugar a que muchos que son honestos y justos y que a aún no han tenido el privilegio de escuchar el verdadero evangelio sean enseñados.

Probablemente no hay nada más importante, y nada que sea de mayor beneficio en el largo plazo para nuestra programa conjunto de militares que entrenar a nuestros jóvenes para calificar para el servicio misional antes de entrar en las fuerzas armadas, y luego utilizar su talento, fe y testimonio en la causa misional, después de que hayan cumplido con su responsabilidad gubernamental y cívica en el servicio.

Dios quiera que podamos efectuar tal programa. En el nombre de Jesucristo. Amén.

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