Esta es la vida eterna

El 5 de abril de 1952 en la sesión del sábado por la mañana en la Conferencia General Anual número 122 de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, desde el Tabernáculo de la Manzana del Templo, en Salt Lake City, Utah. Discurso publicado en Conference Report 1951, abril.

Esta es la Vida Eterna

por el Élder Bruce R. McConkie
del primer concilio de los setenta.

Nosotros creemos que Dios se ha manifestado otra vez en nuestros días para que los hombres puedan ganar la vida eterna en su reino. El conocimiento de Dios y el conocimiento de como él es, son los cimientos de piedra sobre los cuales se basa la religión verdadera. Sin ese conocimiento y sin revelación de él es imposible que el hombre espere las bendiciones, honores y las glorias de la eternidad.

El Maestro dio la clave a este principio en su gran oración intercesora, cuando dijo:

“Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Juan 17:3)

El profeta José Smith dijo,

El primer principio del evangelio es saber con certeza la naturaleza de Dios, y saber que podemos conversar con El como un hombre conversa con otro.” (Enseñanzas del Profeta José Smith página 192)

Durante todas las edades cuando el evangelio ha estado en la tierra ha existido este conocimiento de que Dios siempre ha venido por revelación. Los profetas la han conocido y han dado testimonio delante de la gente de sus atributos y leyes. Crio a Adán a imagen de su propio cuerpo”. (Moisés 6: 9) Entonces anduvo y hablo con él; con el mismo hombre que él había criado a su propia imagen. Envió a su Hijo, Jehová, primogénito en el espíritu, para comunicarse con Moisés “cara a cara, como habla cualquiera a su compañero.” (Éxodo 33:11.) Una de las razones porque mandó a su Hijo en el meridiano de los tiempos fue para mostrar al mundo la clase de persona que es, para que los hombres le conocieran y guardaran sus mandamientos y así ser dignos de regresar a su presencia otra vez.

Cristo dijo que él fue el Hijo de Dios. Dijo que salió del Padre y que vino para dar testimonio del Padre. De él está escrito que él es la misma imagen de la sustancia del Padre. Esto fue conocido en todas las edades. Sin embargo, durante el tiempo de la negra apostasía los hombres sin revelación y sin el Espíritu del Señor se reunieron en conferencias y conclaves para formar un credo que procuraría definir como él era. Ellos dijeron que en una manera mística, él era tres en uno, que llenaba la inmensidad del espacio, que estaba en todas partes y en ningún lugar exacto, que era incomprensible, insabible, increado, incorpóreo y todo lo demás.

Y esa fue la idea que existió en el año 1820 cuando el joven, José Smith, fue a aquel lugar retirado en la arboleda para pedir a Dios cual de las muchas Iglesias era la verdadera y a cual debía unirse.

El Profeta dijo:

. . . Vi una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta descansar sobre mí.

. . . Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Éste es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!” (José Smith 16-17)

Desde aquel momento el conocimiento de Dios empezó a llenar el mundo. En tiempo esperamos el día cuando el conocimiento de Dios cubrirá la tierra como las aguas cubren el abismo; cuando no será necesario que un hombre diga a su vecino, “Conoce al Señor,” porque todos le conocerán desde el más grande hasta el más pequeño.

Tenemos escrituras que dicen:

El Padre tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre; así también el Hijo; pero el Espíritu Santo no tiene un cuerpo de carne y huesos, sino es un personaje de Espíritu. De no ser así, el Espíritu Santo no podría morar en nosotros.” (Doctrinas y Convenios 130:22)

Si hubiéramos vivido en el principio, En los días de Adán y si hubiésemos recibido el conocimiento de Dios tal como fue enseñado por revelación por la boca de Adán, el sumo sacerdote administrador de la Iglesia, nos habríamos dado cuenta de que el mismo nombre del Padre  significaba Varón de Santidad, porque como la escritura dice:

En el lenguaje de Adán, su nombre es Hombre de Santidad, y el nombre de su Unigénito es el Hijo del Hombre.” (Moisés 6:57)

Cuando repetidas veces Cristo se refirió a sí mismo como el Hijo del Hombre, estaba afirmando que él era el Varón de Santidad, Dios el Eterno Padre, es su Padre, y no se refirió a su mortalidad, a su nacimiento como hijo de María.

Todos nosotros que hemos aceptado el evangelio tenemos el poder de llegar a ser hijos de Dios. Lo podemos hacer por fe. Pablo dijo que los que lleguen a ser hijos adoptivos de Dios son coherederos de Jesucristo, de modo que son dignos de recibir, heredar y poseer, tal como Cristo antes ha heredado.

Él apóstol Juan, discípulo amado del Señor, escribió estas palabras:

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce a él.”

Ahora fíjense bien en lo que dice:

Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que  hemos  de  ser;  pero   sabemos   que   cuando   él aparezca, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

Y todo aquel que  tiene  esta esperanza en  él  se purifica,  así  como  él es puro.” (1 Juan 3:2-3) Esas palabras escribió al ser inspirado por el Espíritu Santo.

A esto mismo el Señor dijo Juan:

El que venciere heredará todas las cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo.” (Apocalipsis 21:7)

Y otra vez:

Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.” (Apocalipsis 3:21)

Estas escrituras del Nuevo Testamento, y muchas otras que se podrían citar, enseñan la doctrina de la vida eterna y vidas eternas, una doctrina de herencia junto con Cristo el Hijo. Otra vez por revelación moderna se ha dado este conocimiento con más detalles. Se nos enseña que Cristo no recibió de la plenitud al principio mas recibía de gracia en gracia; hasta que recibió la plenitud, y que al fin recibió todo poder, tanto en el cielo como en la tierra. Después de que se hizo registrar esta verdad en la revelación, el Señor dice que esto es para que podamos saber y comprender a quién debemos adorar y en que manera lo debemos hacer. De modo que si guardamos sus mandamientos podemos ir de gracia en gracia hasta que seamos uno en él así como él es uno en su Padre y así heredaremos una plenitud de todas las cosas.

El conocimiento de Dios es el principio de toda religión verdadera. Sin eso no puede haber fe en Dios. El conocimiento de Dios es el fin de toda religión verdadera. Si tenemos ese conocimiento y procuramos, como dice Juan, purificarnos como él también es limpio, entonces podemos seguir en progresión eterna, habiendo alcanzado las bendiciones de paz y felicidad en este mundo y teniendo la seguridad de un galardón eterno en las mansiones que están preparadas; en el nombre de Jesucristo. Amén.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s