El  mensaje de la restauración

El 1 de octubre de 1949 en la sesión del sábado por la mañana en la Conferencia General Semianual número 120 de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, desde el Tabernáculo de la Manzana del Templo, en Salt Lake City, Utah. Discurso publicado en Conference Report, octubre, 1949, Revista Liahona Julio, 1953.

El  mensaje de la restauración

por el Élder Bruce R. McConkie
del primer concilio de los setenta

Si el Espíritu Santo me da palabras, quiero decirles unas cosas en cuanto a la manera en que yo creo que el mensaje de la restauración puede ser llevado al mundo con poder y efecto.

Mensaje de la restauración

Primeramente, antes de todo, y sobre todo, este mensaje es: que Jesucristo es el Hijo del Dios Viviente; que él es el Salvador del mundo y el Redentor de los hombres; que la salvación fue, es y será, solamente en y mediante su nombre. Creemos que él vino al mundo para hacer la voluntad del Padre y labrar la infinita y eterna expiación, y que en virtud de esta expiación todos los hombres que creen y obedecen las leyes del evangelio serán levantados en inmortalidad para vida eterna. Sólo por obediencia a sus Leyes y ordenanzas podemos nosotros alcanzar el reino celestial.

Segundo, este mensaje es, que José Smith hijo, es el profeta escogido por el cual ha sido restaurada en esta dispensación la plenitud del evangelio. Fue escogido por Cristo para ser el restaurador y revelador de todas las cosas necesarias para la salvación y exaltación del hombre; él dio de nuevo a la tierra cada ley, cada principio y cada doctrina para obediencia a los que podemos lograr al reino de Dios.

Este mensaje es, luego, que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es, ahora, la única Iglesia verdadera y viviente sobre la faz de la tierra. Es el único lugar en donde se encuentra el plan de vida y salvación. No hay otra senda y ninguna otra manera por la cual los hombres pueden esforzarse y lograr la paz y felicidad disponible para los que vivan rectamente en esta vida, y la vida eterna que ha prometido Dios a los Santos en el mundo venidero.

Guiados por el Espíritu Santo

Ahora, queremos llevar este mensaje al mundo en la manera en que el Señor quiere que lo llevemos. Queremos predicar la verdad en pureza y en perfección, y hacerlo en las condiciones en que el Señor quiere que sea hecho. La única fórmula por la que podemos hacer esto es vivir de tal manera (y que nuestros élderes en el campo misional vivan de tal manera) que podamos ser guiados por el Espíritu Santo. Tenemos que ser guiados por el Espíritu.

Necesitamos que el Señor nos diga cómo quiere que enseñemos el mensaje de la restauración, y cada doctrina del evangelio, y esto lo hará El por revelación del Espíritu Santo si somos dignos de recibirla.

Una de las diferencias mayores entre nosotros y las otras iglesias que son edificadas, mas no para el Señor, es que el Espíritu Santo nos da expresión si somos fieles, mas las gentes del mundo enseñan de su propio saber, y niegan al Espíritu Santo, que da expresión.

El Espíritu Santo reveló a Nefi tocante a las condiciones en las iglesias de los últimos días. Hablando de este mismo día, Nefi presagió que muchas enseñarían “falsas, vanas y locas doctrinas”. Dijo él que:

. . .A causa del orgullo, y a causa de falsos maestros y falsa doctrina, sus iglesias se han corrompido. . .

. . . Se han extraviado, salvo unos pocos que son los humildes discípulos de Cristo; sin embargo, son guiados de tal manera que a menudo yerran porque son enseñados por los preceptos de los hombres. (2 Nefi 28:14)

La sana doctrina

No nos interesamos en enseñar según la sabiduría o erudición de los hombres, o según los preceptos de ellos. Queremos enseñar el evangelio en la manera en que el Señor quisiera que lo enseñáramos, y hacerlo bajo el poder y la influencia del Espíritu Santo.

Si hacemos eso, enseñaremos doctrina correcta. Será la verdad. Edificará la fe y aumentará la rectitud en los corazones de los hombres, y ellos serán guiados por la senda que conduce al mundo celestial.

Pero si enseñamos sin el Espíritu del Señor, si no somos guiados por el Espíritu Santo, nos será peligroso predicar. Es una cosa seria enseñar doctrina falsa, enseñar lo que no es verdadero, enseñar lo que no edifica fe en los corazones de los hombres.

En ese mismo sermón sobre las condiciones de las iglesias de los últimos días, Nefi dijo, el Espíritu Santo dándole expresión;

. . . todos aquellos que predican falsas doctrinas. . . ¡Ay, ay, ay de ellos, dice el Señor Dios Todopoderoso, porque serán arrojados al infierno! (2 Nefi 28:15)

Por llevar un mensaje al mundo mediante el poder del hombre, no hay esperanza, ni salvación, ni bendición. Las filosofías del mundo y la sabiduría de los sabios perecerán. No podemos nosotros tocar los corazones de hombres, pero el Señor sí puede, y los tocará mediante nuestro ministerio si tenemos el Espíritu del Señor en nuestro corazón. Obtendremos ese Espíritu si somos rectos en nuestra manera de vivir y en las cosas que hacemos.

Así es que el Señor dijo por revelación a la Iglesia entera mediante el profeta José Smith, que:

Y se os dará el Espíritu por la oración de fe; y si no recibís el Espíritu, no enseñaréis. (Doctrinas y Convenios 42:14)

Así es que ha enviado El a sus élderes en este día, mandándoles que no se preocupen de antemano por lo que van a decir, pero instruyéndoles que atesoren en su mente continuamente las palabras de la vida. De ellos, entonces, es la promesa que les será dada en la hora cuando necesiten aquella porción que debe ser proporcionada a cada hombre.

Si podemos tener como guía el Espíritu Santo, podremos tocar los corazones de hombres rectos; haremos las cosas que el Señor quiere que hagamos; y este derrotero nos dará paz aquí y un galardón eterno después.

De esta dispensación

Ahora, asociado con este principio, este único plan perfecto y fórmula para llevar nuestro mensaje al mundo, es otro principio. El Señor dijo al profeta José Smith:

. . . esta generación recibirá mi palabra por medio de ti. (Doctrinas y Convenios 5:10)

Ahora, considero yo que no estamos obligados a enseñar el mensaje de salvación en la manera en que fue revelado a Pedro, Santiago y Juan, a Moisés, o Adán o cualquier otro de los profetas antiguos, sino que el Señor quiere que llevemos este mensaje en la manera en que fue dado mediante el profeta José Smith. Es el mismo mensaje de salvación ahora que fue en aquel entonces. El evangelio nunca cambia. Todo hombre que gane salvación lo logrará por obediencia a las mismas leyes eternas. Pero en cada edad, tiene que ser aceptado de los oráculos quienes el Señor manda por aquel tiempo y edad.

A José Smith le fueron dadas las llaves de salvación con respecto a todo hombre que vive en la Dispensación del cumplimiento de los Tiempos. Eso quiere decir que él está a la cabeza de esta dispensación. Quiere decir que bajo Adán, el gran sumo sacerdote que encabeza todas las dispensaciones, y bajo Cristo que es Salvador del mundo, él dirige en el mundo los asuntos de Dios pertenecientes a esta dispensación.

Escrituras modernas

Cuando conectamos el nombre de José Smith con el de Jesucristo en los testimonios que damos, hacemos lo que agrada al Señor. Si hubiéramos vivido en Israel antiguo  y asistido a los  cultos de testimonio que ellos celebraron, habríamos conectado el nombre de Moisés con el de Jesús, porque él encabezó aquella dispensación. Si hubiéramos vivido en el tiempo de Enoc, o de Abraham, o de Adán, habríamos testificado de Cristo y del hombre que estaba a la cabeza de aquellas dispensaciones.

Pero a nosotros, la palabra del Señor es mandada mediante José Smith. Ha sido dada mediante él en la manera y forma, en el grado y con la claridad que es adaptada a las capacidades y habilidades de la gente que ahora vive en el mundo. Algunas de las escrituras antiguas no son tan claras o inteligibles a nosotros como las modernas. Fueron escritas para una gente que tenía las condiciones sociales, las filosofías y el ambiente que existía hace generaciones y miles de años. Lo que tenemos nosotros, como ha venido mediante José Smith, es adaptado a nuestra inteligencia y nuestras capacidades. Si lo estudiamos antes de cualquier otra cosa, tendremos más luz, más verdad, y más entendimiento de la mente y voluntad del Señor, y de las cosas que tenemos que hacer para ser salvos en su reino, de lo que podríamos obtener de cualquier otra fuente.

Esto no quiere decir que no aceptamos la Biblia. La aceptamos de todo corazón, y no tratamos de quitar el espíritu de sus enseñanzas. Creemos que es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente. Creemos todo lo que Dios ha revelado, y cada revelación dada a José Smith está en armonía más estricta con cada revelación dada por medio de cualquier profeta en cualquiera edad. Verdad siempre es lo mismo; las revelaciones nunca se contradicen. Pero no hay salvación en leer la Biblia y no hacer otra cosa. La gente tiene que encontrar un oráculo viviente, un administrador legal, alguien que pueda atar en la tierra y sellar en el cielo, alguien cuyas enseñanzas y ministraciones serán reconocidas por el Señor. Y ahí es donde entran José Smith y los actuales oráculos vivientes.

El libro de Mormón

Para que podamos llevar el mensaje de salvación al mundo en esta generación, mediante José Smith nos han sido dadas ciertas herramientas. La principal de éstas es el Libro de Mormón. Ese libro es un testigo de Jesucristo. Tal es su propósito principal. Testifica de Él, y enseña la doctrina de su evangelio con claridad y pureza, y no se olviden que nuestra misión principal es dar testimonio de Cristo y enseñar las doctrinas de su evangelio.

Luego, el Libro de Mormón es un testigo que José Smith es un profeta de Dios, que él restauró la plenitud del evangelio y es todo lo que reclamamos. Ningún hombre habría podido escribir el Libro de Mormón, y cualquier persona que lo estudie, con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, siguiendo el consejo de Moroni, recibirá testimonio en su corazón que José Smith obtuvo el libro de las planchas exactamente de la manera en que dijo que lo había obtenido.

Así es que, por usar el Libro de Mormón para llevar nuestro mensaje al mundo, llevaremos el testimonio de Cristo y de José Smith. Si aquellos a quienes predicamos tienen rectitud en sus corazones, pronto reciben por el poder del Espíritu Santo el testimonio que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios Viviente; pronto reciben por revelación del Espíritu Santo el testimonio que José Smith es Su profeta y el caudillo de Su obra para esta edad y dispensación.

Entonces, porque el Señor no da su Espíritu en porciones, y porque han saboreado del poder e inspiración del Espíritu Santo tocante a estas dos cosas, recibirán, también por revelación del mismo origen, el testimonio que esta Iglesia, este reino, es la única verdadera y viviente Iglesia sobre la faz de la tierra.

Estas tres cosas son las que queremos que todos los rectos en todo lugar acepten, y el Libro de Mormón es el medio por el cual podemos lograr que las acepten.

El más correcto de todos los libros

El profeta José Smith dijo que el Libro de Mormón era el más correcto de cualquier libro en el mundo y la clave de nuestra religión, y que el hombre se acercaría más a Dios por observar sus preceptos que los de cualquier otro libro.

Pues, eso es exactamente lo que queremos que el mundo haga. Queremos que los oyentes del mensaje que llevamos se acerquen tanto al Señor que en contrición y humildad se arrepientan de sus pecados, entren por la puerta del bautismo, y crezcan en fe y rectitud hasta que lleguen a ser hijos de Dios, herederos de su reino eterno.

En cuanto a los Santos de los Últimos Días, si leen y estudian el libro con el mismo intento verdadero, propósito y fe en Cristo de que habló Moroni, descubrirían que la fe crecería en sus corazones. Obtendrían un conocimiento de estos principios de salvación. Sentirían brotar en su alma deseos de rectitud. Pronto no tendrían inclinación alguna o deseos u objetos menos los de estar en armonía con todos sus hermanos, sus obispos y presidentes de estaca, y con cada persona recta del reino.

Si obtiene el espíritu del Libro de Mormón, no pueden fallar en estar en armonía con la obra del Señor y con su mente y voluntad en este día.

Testimonio

Con estos hermanos quienes han testificado, yo tengo en mi corazón un conocimiento y seguridad reales, positivos y ciertos que la obra es verdadera. Sé tan bien como sé otra cosa cualquiera en este mundo, que Jesús es el Hijo de Dios y que José Smith es su profeta principal y su testigo principal para esta dispensación. En la puerta estrecha por donde los hombres tienen que entrar si alcanzan el mundo celestial, está el que guarda la puerta el cual es el Muy Santo de Israel. No tiene ningún siervo allí.

. . . y no hay otra entrada sino por la puerta; porque él no puede ser engañado, pues su nombre es el Señor Dios. (2 Nefi 9:41)

Pero los que reciben a los siervos del Señor le reciben a Él, y El en turno los recibe a ellos porque ellos recibieron a sus siervos. Y en cuanto a las personas que vivieron en esta dispensación, cuando el juicio final sea fijado y los libros abiertos, encontrarán que el profeta José Smith estará sentado a la derecha de Cristo, y será con su consentimiento, su aprobación y su consejo que todo hombre de su dispensación que alcance la salvación sea permitido heredarla

Me glorío del testimonio que tengo. Sé que esta obra es verdadera y que ésta es la Iglesia del Señor. Oro que la obra se desarrolle y que prevalezcan los propósitos del Señor sobre la tierra, en el nombre de Jesucristo. Amén.

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