Historias de éxito

Conference Report, octubre, 1975, Liahona febrero de 1976

Historias de éxito

por el élder Sterling Welling Sill

Como parte del programa para cada una de las reuniones de 1966 del liderazgo en relación con cada conferencia trimestral, se dieron dos casos de éxito de tres minutos. Una historia de éxito es un segmento de la experiencia de éxito que puede ser aislado en una sola persona y que puede tener un gran impacto en la vida de un gran número de otras personas.

Como una parte interesante de la personalidad humana, cada persona individual ha sido dotada por la creación con el instinto de un colector. Y como la ardilla recoge y almacena encima de las bellotas, así como coleccionar sellos y mariposas y monedas y acciones y bonos y pólizas de seguros y bienes inmuebles y cuentas bancarias. También recogemos las actitudes, habilidades, hábitos y rasgos de personalidad.

Pero desde 1966, he recogido setenta y dos casos de éxito. Estos son los segmentos de la experiencia de otra persona que he cincelado y pulido y pintado y memorizado y registrado para hacerlos inmediatamente y eternamente disponible para mí uso personal. Y en los doce minutos de su tiempo que se me han asignado a mí esta tarde, me gustaría hacerle un regalo de cuatro casos de éxito de tres minutos.

Historia de éxito número uno: Después del asesinato de Julio César, el mundo estaba dividido en dos campos grandes de guerra, uno dirigido por los conspiradores Bruto, y el otro dirigido por Octavio César y Marco Antonio, un amigo de Julio César. Durante la guerra larga y dura que siguió, Marco Antonio se distinguió como el mejor soldado en el mundo. Y podríamos preguntarnos: “¿Cómo lo hizo?” Si podemos descubrir los secretos de su éxito, podemos ponerlos a disposición de nuestro propio torrente sanguíneo de éxito.

Las siguientes son algunas de las pistas que se han dado de los logros de Marco Antonio. “Armado con su discurso convincente, el poder de su lógica, el valor de su liderazgo, y su propia autodisciplina, barrió todo lo que tenía por delante. Tomó sobre sí mismo las tareas más difíciles con el ánimo más maravilloso. Vivió durante semanas con una dieta de insectos y la corteza de los árboles. Y ganó la lealtad incuestionable de sus hombres, el aplauso de la gente, el apoyo de Octavio, y confianza en sí mismo”.

Con la oposición de tal dedicación y habilidad, los generales enemigos uno por uno pronto comenzaron a caer fuera de  la lucha. Y cuando se ganó la guerra, Marco Antonio se quedó donde el gran Julio César se había alzado como el amo del mundo. Pero cuando había pasado la necesidad de la lucha, Marco Antonio se dedicó a la flojera y la pereza, representando algunas de las historias de fracasos más trágicas de la vida.

Marco Antonio se fue a Egipto, donde se enamoró de la reina hechicera, Cleopatra. Se convirtió en una víctima de la suavidad del lujo, la elegancia perfumada, y la inmoralidad de la corte egipcia. Su gran mente se nubló por el humo del vino, y se convirtió en lo que Plutarco llamó “un general con su caña de pescar.” Marco Antonio abandonó lo mejor de si mismo, perdió la lealtad de sus hombres, el aplauso de la  gente,  el  apoyo  de  Octavio,  y  su  propio respeto. Finalmente se envió una guardia de soldados para tomar a Marco Antonio en custodia y traerlo de vuelta a Roma en cadenas.

No se requería de un ejército ahora para superar a Marco Antonio. Sólo un puñado de los más malos soldados era todo lo que era necesario. Sin embargo, Marco Antonio evitó ser detenido y empujó un puñal en su propio corazón, y en su lecho de muerte le contó a Cleopatra que no había habido ningún poder en el mundo suficiente para derrocarlo, con excepción de su propio poder. El dijo: “Sólo Antonio pudo conquistar Antonio.” Y luego al contemplar la llegada de los soldados romanos y el pensamiento de la terrible desgracia que había traído sobre su país y la vergüenza y la humillación que le había causado a su familia, hizo su último discurso, que William Haines Lytle ha traducido en verso, en la que Antonio le dice a Cleopatra:

“No permitas que los subordinados
De César escarnezcan al león caído.
No fue soldado el que provocó su caída,
Sino él mismo quien el golpe se asestó.
Fue aquel que hoy reposa en tu regazo
Quien se alejó de la gloriosa luz,
El que embriagado en tus caricias,
Insano todo un mundo despreció.”

(“Antony and Cleopatra” The Best Loved Poems of the American People, Com. Hazel Felleman, 1936, pág. 203)

Marco Antonio había mantenido firmemente en sus manos el control de un mundo entero, y no había nadie en la tierra con el poder suficiente para quitárselo, excepto él mismo. Pero cada uno de nosotros tiene a su alcance un mundo que es mucho más significativo que el mundo que perteneció a Marco Antonio. No hay poder en el universo que puede interponerse entre nosotros y el reino celestial, sino nuestro propio poder. Sólo Antonio puede conquistar Antonio.

La segunda historia es de “The Pilgrim´s Progress” (El progreso del peregrino), de John Bunyan:

El nos hace el relato de un hombre que se pasó su vida entera rastrillando el tamo y el estiércol de la tierra. Sin embargo, había constantemente un ángel suspendido sobre su cabeza, con una corona celestial en la mano y le ofrecía cambiarle la corona por el rastrillo. Pero siendo que este hombre se había preparado sólo para dirigir la vista hacia abajo, pasó por alto la oportunidad que el ángel le brindaba y continuó rastrillando el tamo y la basura de la tierra.

También hay un ángel que está suspendido sobre nuestra cabeza, con una corona celestial en la mano y nos promete cambiarla por nuestro rastrillo si sólo dirigimos la vista hacia Dios con toda fe, rectitud y compresión. A la bestia se le dieron cuatro patas y por tal motivo su visión está limitada a la tierra; pero el hombre fue creado a la imagen de su Creador, de tal forma que pueda mirar hacia Dios.

La tercera anécdota tiene su origen en la mitología griega y es la historia de Pigmalión y Galatea:

Pigmalión era un escultor de Chipre y como todos los grandes artistas, amaba su trabajo. Entonces llegó el día en el cual creó su gran obra maestra; en inmortal marfil esculpió la estatua de una bellísima mujer y mostró la forma humana y los rasgos de su personalidad en toda su excelencia. Trabajó incansablemente, semana tras semana y mes tras mes, hasta que finalmente terminó la estatua. Fueron tan maravillosos la devoción y el amor que Pigmalión prodigó a su obra, que los dioses decretaron que la estatua tuviera poder para respirar, moverse y vivir. Y cuando la obra maestra descendió de su pedestal, Pigmalión la llamó Galatea y se casó con ella. Pero esto es mucho más que un simple mito.

La historia de Pigmalión es la historia de cada ser humano; porque Dios decretó que todo aquel que ame su obra, logrará que su obra tenga vida.

La cuarta anécdota se refiere al rey Ricardo Corazón de León, que gobernó Inglaterra durante la segunda parte del siglo XII.

Ricardo organizó una cruzada a la Tierra Santa para quitarles a los turcos el Santo Sepulcro. La expedición no tuvo éxito y Ricardo fue capturado y confinado a una prisión extranjera. Durante su ausencia, los traidores se posesionaron del gobierno, y cuando el rey logró escapar y regresar a Inglaterra, por razones de su personal fue necesario que se vistiera con ropa común y sin armadura.

Cuando regresó en secreto reunió a algunos de sus más fieles seguidores con la idea de que Inglaterra volviera a manos de sus legítimos gobernantes. Una de las primeras cosas que hizo después de formar este pequeño grupo, fue atacar el castillo de Torquilstone, que era la fortaleza del enemigo en la cual Ivanhoe, el fiel amigo y seguidor del rey, había sido herido y puesto en prisión. Cuando Ivanhoe escuchó los ruidos del asalto que se iniciaba afuera del castillo y siendo que estaba imposibilitado de levantarse del lecho por las heridas y la pérdida de sangre, pidió a su enfermera, Rebeca, que se parara cerca de la ventana y le explicara lo que estaba sucediendo. La primera cosa que deseaba saber era quien dirigía a los atacantes; con ese fin le pidió a Rebeca que le describiera la insignia o cualquier otra marca en la armadura del líder, pues así podría saber quién eran y qué esperanzas tenía de ser rescatado. Rebeca le informó que el líder peleaba con una armadura común y sin marcas y que no tenía insignias ni identificación alguna. Ivanhoe dijo: “Entonces dime cómo pelea y yo sabré quién es.” (Esto quiere decir que cada uno tiene un conjunto de rasgos tan característicos como sus huellas digitales y que la mejor clave para nuestra identificación es lo que hacemos.)

Cuando uno comienza a poner su corazón en lo que está haciendo, es entonces cuando se pueden producir los milagros.

Así fue que Rebeca trató de describir a este grandioso caballero que vestía una armadura negra mientras contendía y movía su potente espada con poderosos golpes, asaltando el castillo casi sin ayuda. Y éstas son algunas de las cosas que ella le describió: “Cae sobre él las piedras y vigas de las paredes del castillo, pero él las trata como si fueran plumas o pajas. Pelea como si tuviera la fuerza de veinte hombres en un solo brazo. Es peligroso pero aun así, magnífico, presenciar cómo el brazo y el corazón de un solo hombre pueden triunfar sobre cientos”. Supongo que el brazo de Ricardo no sería más fuerte que el de cualquiera de sus guerreros, pero no era de allí de dónde provenía su fortaleza. Rebeca había dicho: “El brazo y el corazón de un solo hombre.” Ricardo estaba peleando con su corazón, estaba luchando por su Patria; y cuando uno comienza a poner su corazón en lo que está haciendo, es entonces cuando se pueden producir los milagros.

Ivanhoe desconocía quien era ese hombre; aunque sabía que Ricardo peleaba de esa manera, y que nadie podía luchar como el rey, creía que éste todavía estaba prisionero en un calabozo.

Fue en esa ocasión cuando rindió tributo a un líder desconocido, pues era capaz de reconocer los rasgos que caracterizan a la grandeza.

Sus palabras fueron: “Juro por el honor de mi casa que soportaría diez años de cautiverio para luchar un solo día al lado de ese grandioso hombre, en una contienda como esta”. No podría haber para él una tortura mayor que el cautiverio, pero aun así declaró: “Con gusto languidecería diez años en un calabozo, por el privilegio de luchar bajo el estandarte de un hombre grandioso y por una causa justa”.

Nuestra causa es justa, es la más grandiosa que se haya conocido en el mundo; la única pregunta que podríamos hacernos es: “¿Cómo lucharemos?” Y nuestro Líder nos ha dicho:

Por tanto, oh vosotros que os embarcáis en el servicio de Dios, mirad que le sirváis con todo vuestro corazón, alma, mente y fuerza, para que aparezcáis sin culpa ante Dios en el último día.” (Doctrina y Convenios 4:2)

Ahora, como un bono especial, me gustaría darles un segundo testigo de una de las más grandes experiencias de éxito que tenga lugar en esta tierra en la que el primer profeta de nuestra dispensación ha dicho a todo el mundo;

Y ahora, después de los muchos testimonios que se han dado de él, este es el testimonio, el último de todos, que nosotros damos de él: ¡Que vive!

“Porque lo vimos, sí, a la diestra de Dios; y oímos la voz testificar que él es el Unigénito del Padre;

“Que por él, por medio de él y de él los mundos son y fueron creados, y sus habitantes son engendrados hijos e hijas para Dios.” (Doctrina y Convenios 76:22-24)

Que el Señor nos bendiga con una cantidad suficiente de su éxito para que podamos ser levantados con él en la gloria celeste. Por esto ruego sinceramente en el nombre de Jesucristo. Amén.

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