Los domingos son para otro fin

Liahona Junio 2017

Los domingos son para otro fin

Por Alexei Chemezov
El autor vive en Leópolis, Ucrania.

Nos dimos cuenta de que invitar a Nikolai a vivir los principios del Evangelio era más eficaz que tan solo hablarle de ellos.

couple and friend walking to church

Hace muchos años, mientras trabajaba como vendedor ambulante en un pequeño poblado de Polonia, conocí a un hombre llamado Nikolai Shaveko. Descubrimos que ambos proveníamos de Chernígov, Ucrania, y pronto nos hicimos amigos.

Con el tiempo, me enteré de que Nikolai no tenía dónde alojarse, de modo que mi esposa y yo lo invitamos a quedarse con nosotros. Nuestro apartamento no tenía muy buena calefacción ni era muy cómodo, pero tenía una habitación adicional. Nos respondió que sí de manera agradecida y se alojó con nosotros durante algún tiempo; y comenzó a ver cómo vivíamos.

¿No trabajan los domingos?

Como la mayoría de los vendedores ambulantes de productos domésticos, necesitábamos trabajar arduamente muchas horas para tener dinero suficiente para subsistir. No obstante, a diferencia de la mayoría de las personas, mi esposa y yo no trabajábamos los domingos. Un día, Nikolai preguntó por qué. ¿Por qué dejamos de trabajar y de ganar dinero durante un día entero?

“Los domingos no existen para trabajar ni para ganar dinero”, le dije. “Se hicieron con un propósito diferente”.

“Pero, ¿cómo se las arreglan para pagar la comida y el alquiler del apartamento si no trabajan siete días a la semana?”, preguntó.

Para contestar su pregunta, lo invitamos a acompañarnos a los servicios de adoración. Aquella era la primera ocasión en que escuchaba sobre la Iglesia y no le dio mucha importancia en ese momento. Aún consideraba que éramos increíblemente extraños por preferir asistir a las reuniones en vez de ganar dinero. Sin embargo, de allí en adelante, le hablamos a menudo de nuestras creencias y, poco a poco, comenzó a interesarse más y más.

Ponlo a prueba y verás

Nikolai nos veía vivir lo que sabíamos que era verdadero; veía las bendiciones que recibíamos en nuestra vida. Es cierto, era difícil ganar el dinero suficiente para subsistir, pero sabíamos que lo correcto era santificar el día de reposo; y el Señor nos bendecía. Siempre teníamos suficiente dinero para pagar lo que necesitábamos. Aquello fortaleció nuestro testimonio de aquel principio y nos ayudó a ser mejores testigos para Nikolai. Tuvimos la convicción de invitarlo diciéndole: “¡Ponlo a prueba y verás!”.

Así lo hizo cierta semana; en lugar de ir a trabajar, asistió a la Iglesia con nosotros. Él no creía que fuera posible trabajar solo seis días a la semana, pero debido a la esperanza y las bendiciones que había visto en nuestra vida, lo puso a prueba.

Aquella semana, cuando contó el dinero, se sorprendió; ¡había ganado más dinero esa semana que lo que normalmente ganaba al trabajar los siete días de la semana!

También pon a prueba el diezmo

Lo mismo ocurrió cuando hablamos sobre el diezmo. Al principio, Nikolai no podía entender cómo podíamos renunciar al 10 por ciento de nuestros ingresos.

“¡Jamás tendré suficiente dinero para hacerlo!”, insistía.

Nosotros tan solo nos encogimos de hombros y dijimos: “Si lo pones a prueba, verás que sí”.

Se mostró escéptico, pero luego comenzó a esbozar una sonrisa. “De modo que es como aquello de no trabajar los domingos”, dijo. “Si pagas el diezmo, tendrás suficiente dinero para ti y para lo que necesites”.

Aquella fue una gran revelación para Nikolai; aprendió por experiencia propia que si obedecemos los mandamientos de Dios, Él nos bendice y las cosas resultan para nuestro beneficio.

Cuando Nikolai regresó a casa en Chernígov, invitó a los misioneros a que le enseñaran a él y a su familia; y poco después todos se unieron a la Iglesia. Más adelante, Nikolai prestó servicio como presidente de rama y su hija como misionera, en Rusia.

Nos agradaba hablar con Nikolai sobre la Iglesia pero, en definitiva, invitarlo a vivir los principios del Evangelio fue más poderoso que tan solo hablarle de ellos. Él y su familia obtuvieron un testimonio y cambiaron sus vidas porque eligieron vivir las verdades del Evangelio.

Vengan y vean

“Los invitamos a oír las verdades restauradas del evangelio de Jesucristo a fin de que las estudien, las mediten, oren y lleguen a saber por sí mismos si lo que estamos compartiendo con ustedes es verdad…

“Así como Jesús invitó a dos de Sus discípulos a venir y ver (véase Juan 1:39), los instamos a que vengan y vean si el evangelio restaurado de Jesucristo aumenta y enriquece aquello que ustedes ya saben que es verdad”.

Élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, “Vengan y vean”, Liahona, noviembre de 2014, pág. 107.

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