Armados con rectitud

MENSAJE DE LA PRIMERA PRESIDENCIA

Liahona Marzo 2017
Armados con rectitud
Por el presidente Henry B. Eyring
Primer Consejero de la Primera Presidencia

Henry B. Eyring

El profeta de Dios sobre la tierra, el presidente Thomas S. Monson, ha dicho: “Hoy, nos encontramos ante el despliegue más grande de pecado, vicio y maldad que jamás se haya congregado ante nuestros ojos”1.

Family reading scriptures

¿Les sorprendería saber que el presidente Monson pronunció esas palabras hace cincuenta años? Si en ese entonces nos encontrábamos acampados contra un arsenal sin precedentes de maldad, ¿cuánto más nos amenaza el mal hoy en día? Por una buena razón, el Señor ha dicho de nuestra dispensación: “… he aquí, el enemigo se ha combinado” (D. y C. 38:12).

La guerra en la que “somos los soldados”2 comenzó antes de que naciéramos en la tierra; comenzó incluso antes de que se crease la Tierra; comenzó hace muchos años en la morada preterrenal, donde Satanás se rebeló y “pretendió destruir el albedrío del hombre” (Moisés 4:3).

Satanás perdió esa batalla y “fue arrojado a la tierra” (Apocalipsis 12:9), donde continúa esa batalla en la actualidad. Aquí en la Tierra, “hace la guerra a los santos de Dios, y los rodea por todos lados” (D. y C. 76:29) con mentiras, engaños y tentaciones.

Él lucha contra los profetas y apóstoles; lucha contra la ley de castidad y la santidad del matrimonio; lucha contra la familia y el templo; lucha contra lo que es bueno, santo y sagrado.

¿Cómo luchamos contra tal enemigo? ¿Cómo luchamos contra el mal que parece rodear nuestro mundo? ¿Cuál es nuestra armadura? ¿Quiénes son nuestros aliados?

El poder del Cordero

El profeta José Smith enseñó que Satanás solo tiene poder sobre nosotros en la medida en que se lo permitimos3.

Al ver nuestros días, Nefi vio “que el poder del Cordero de Dios descendió sobre los santos de la iglesia del Cordero y sobre el pueblo del convenio del Señor, que se hallaban dispersados sobre toda la superficie de la tierra; y tenían por armas su rectitud y el poder de Dios en gran gloria” (1 Nefi 14:14; cursiva agregada).

¿Cómo nos armamos con rectitud y poder? Santificamos el día de reposo y honramos el sacerdocio; hacemos y guardamos convenios sagrados, trabajamos en nuestra historia familiar y asistimos al templo; nos esforzamos continuamente por arrepentirnos y suplicamos al Señor que aplique “la sangre expiatoria de Cristo para que recibamos el perdón de nuestros pecados, y sean purificados nuestros corazones” (Mosíah 4:2). Oramos, servimos, testificamos y ejercemos fe en Jesucristo.

También nos armamos con rectitud y poder al “[atesorar] constantemente en [nuestras] mentes las palabras de vida” (D. y C. 84:85). Atesoramos esas palabras al escudriñar las Sagradas Escrituras y las palabras de los siervos escogidos del Señor, quienes compartirán Su voluntad, mente y voz (véase D. y C. 68:4) durante la conferencia general del mes que viene

En nuestra batalla contra el mal, siempre debemos recordar que tenemos ayuda de ambos lados del velo. Nuestros aliados incluyen a Dios el Eterno Padre, al Señor Jesucristo y al Espíritu Santo.

Nuestros aliados también incluyen las huestes invisibles del cielo. “No tengas miedo”, dijo Eliseo a un joven temeroso cuando hacían frente a un ejército inicuo, “porque son más los que están con nosotros que los que están con ellos” (véase 2 Reyes 6:15–16).

No tenemos que temer; Dios ama a Sus santos; Él nunca nos abandonará.

Sé que Dios, en respuesta a la oración, ha cumplido mis peticiones para librarme del mal. Testifico que con la ayuda de Dios el Padre, del Salvador del mundo y del Espíritu Santo, podemos tener la seguridad de que se nos dará más que suficiente poder para resistir cualquier fuerza maligna que enfrentemos.

Ruego que siempre estemos armados con rectitud para que podamos tener confianza en la victoria final.

Cómo enseñar con este mensaje

El presidente Eyring nos recuerda que estamos librando una guerra contra el mal. Para empezar, podría cantar “Somos los soldados” (Himnos, nro. 162) junto con las personas a quienes enseña. Después podría invitarlos a hablar de cómo han sido protegidos mediante la rectitud, y reflexionar sobre las diferentes maneras de proteger a su familia contra Satanás, tales como elegir medios de comunicación sanos, llevar a cabo consejos familiares, o efectuar la noche de hogar cada semana. Podría darles el reto de que mediten con espíritu de oración sobre la forma de edificar las defensas familiares y alentarlos a crear un plan para llevar sus ideas a la práctica.

Jóvenes
Ya había tomado una decisión

Por Madison Thompson
La autora vive en Utah, EE. UU.

Una vez recibí una valiosa lección en una clase de Mujeres Jóvenes sobre la pureza sexual —un tema que incomodaba a muchas de las jovencitas. No recuerdo todo lo que aprendí aquel día, pero sí recuerdo a mi líder hablando de una de sus normas personales: Mantenerse siempre sexualmente pura. Sus palabras dejaron huella en mí, así que tomé la decisión consciente de adoptar ese como uno de mis valores personales.

Un día, al regresar a casa en autobús después de un evento deportivo, una persona comenzó a jugar a “verdad o reto” Algunos chicos y chicas, aburridos, nos unimos al juego. Cuando llegó mi turno, me retaron a hacer algo que yo sabía que no era correcto. Esto podría haber sido una decisión difícil para mí, pero las palabras de mi líder de Mujeres Jóvenes vinieron a mi mente, y la decisión fue sencilla. De inmediato me negué a hacerlo. Ya había tomado una decisión en cuanto a lo que haría en esa situación.

Sé que, al asistir a la Iglesia y dar cabida a las cosas que allí se nos enseñan, seremos bendecidos con mayor fortaleza espiritual y protección frente a las tentaciones del mundo.

Niños
Ponte la armadura

Put On Your Armor
(haz clic para ampliar la imagen)

Hoy en día, hay muchas cosas malas en el mundo. El Evangelio es como un escudo que nos protege. A continuación hay diez cosas que el presidente Eyring nos dice que hagamos para protegernos: Para cada una de ellas, encuentra el número en la ilustración y haz una línea entre los puntos. ¡Coloréala cuando termines!

1. Santificar el día de reposo
2. Honrar el sacerdocio
3. Hacer convenios sagrados y cumplirlos
4. Trabajar en historia familiar
5. Ir al templo
6. Arrepentirse
7. Orar
8. Prestar servicio a los demás
9. Compartir tu testimonio
10. Leer las Escrituras

Notas

1. Thomas S. Monson, “Correlation Brings Blessings”, Relief Society Magazine, abril de 1967, pág. 247.
2. “Somos los soldados”, Himnos, nro. 162.
3. Véase Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 225.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Convenios, Oración, Profetas, Protección espiritual y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Armados con rectitud

  1. ROGER CHUNGA dijo:

    Gracias por compartir estos mensajes a mi correo.

    Me gusta

  2. Jose Luis Rodriguez dijo:

    Excelente enseñanza! Gracias por el magnifico esfuerzo que hacen por ayudar en el plan de Dios para llevar acabo la salvación del género humano!

    Me gusta

  3. esther vilma ramos dijo:

    al andar en rectitud delante de nuestro Dios siempre tendremos su proteccion y bendiciones

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s