La historia familiar y las bendiciones del templo

Febrero 2017
La historia familiar y las bendiciones del templo
Por el élder Dale G. Renlund
Del Cuórum de los Doce Apóstoles
Y por Ruth L. Renlund y Ashley R. Renlund

Dale G. Renlund

Tomado de un presentación que se hizo en la Conferencia de Historia Familiar RootsTech 2016 en Salt Lake City, Utah, EE. UU., el 6 de febrero de 2016. Para ver la grabación de la presentación en español.

Durante su presentación en RootsTech 2016, el élder Dale G. Renlund, junto con su esposa Ruth y su hija Ashley, recordaron a los Santos de los Últimos Días que se obtiene un poder verdadero al combinar la historia familiar con las bendiciones del templo.

The Renlunds at RootsTech
ÉLDER RENLUND: En diciembre de 1963, mi familia hizo un recorrido en automóvil desde Helsinki hasta la isla de Larsmo, en la costa oeste de Finlandia. Fue en ese lugar donde mi padre se crio y donde vivía mi abuela Lena Sofía.

Años antes, en 1912, Lena Sofía y mi abuelo Leander escucharon a misioneros de Suecia predicar el Evangelio restaurado. En aquel entonces, había menos de 800 misioneros en todo el mundo.

Esos misioneros enseñaron el mensaje del Evangelio restaurado, Lena Sofía y Leander se bautizaron al día siguiente, y se hicieron miembros de una pequeña rama que era la primera en Finlandia.

Solo unos años antes, la madre de Leander, quien había estado viviendo con ellos, murió de tuberculosis. En 1917, Leander también murió de tuberculosis, dejando a Lena Sofía viuda y embarazada con su décimo hijo. Ese hijo era mi padre y nació dos meses después de la muerte de Leander. Con el tiempo, Lena Sofía enterró a 7 de sus 10 hijos. Fue muy difícil para ella, por ser una mujer campesina en la pobreza, mantener intacto lo que quedaba de su familia.

Durante cerca de dos décadas no tuvo una buena noche de descanso; durante el día se apresuraba a hacer trabajos esporádicos a fin de juntar lo suficiente para comer; por la noche cuidaba a sus familiares que estaban enfermos de gravedad. La muerte literalmente rondaba sobre su cabeza. En ese tiempo, se cortaban maderos, se ponían a secar en las vigas del techo y se utilizaban para hacer los ataúdes de los que morían. Es difícil imaginar cómo se sentía Lena Sofía.

El día en que la conocí en 1963, yo acababa de cumplir 11 años y ella tenía 87; estaba encorvada por la vida de trabajo arduo que había llevado; tanto así, que cuando se levantaba de su silla, su estatura era la misma. Tenía curtida la piel del rostro y de las manos, tan áspera y tan rugosa como el cuero viejo.

Se puso de pie lo mejor que pudo y, señalando una foto de Leander que había en la pared, me dijo en sueco: “Det här är min gubbe” (Él es mi esposo).

Ese otoño yo había asistido a una escuela donde se hablaba sueco, y apenas estaba volviendo a aprender el idioma. Pensé que mi abuela había utilizado el tiempo presente del verbo de forma incorrecta al decir “él es mi esposo”, ya que Leander había fallecido 46 años atrás. Le dije a mi madre que Lena Sofía debió haber dicho: “él era mi esposo”. Mamá solo me dijo: “Es que no comprendes”.

Tenía razón. No comprendía; no de la forma que ahora comprendo. Desde entonces, he reflexionado en muchas ocasiones en cuanto al significado de esa experiencia y sobre lo que mi abuela me había enseñado.

¡Imaginen la fortaleza y el consuelo que Lena Sofía sintió al saber del poder de sellar! A ese poder se le brinda guía cuando investigamos y averiguamos acerca de nuestros antepasados. Tanto la historia familiar como las bendiciones del templo pueden tener significado en nuestra vida, pero el verdadero poder proviene cuando las combinamos. No se trata de combinar dos cosas sin ton ni son, sino que una ayuda a dirigir a la otra. El conocimiento de que algún día se efectuarían esas ordenanzas a favor de ella y de Leander dio consuelo y paz a Lena Sofía durante esos prolongados años de su viudez.

El verdadero valor de la historia familiar

ASHLEY: Sin la historia familiar, la autoridad para sellar no puede llegar donde necesita estar para utilizarse. El verdadero valor de la historia familiar solo se logra gracias a la autoridad para sellar. El verdadero poder radica en la combinación.

HERMANA RENLUND: Me encanta ese concepto. Aprendemos en cuanto a ambas bendiciones en muchas partes de las Escrituras. El hecho de combinarlas trae más bendiciones y poder a nuestra vida. Veamos algunos ejemplos:

En Doctrina y Convenios, el Señor nos dice que Él envió a Elías el Profeta a “[plantar] en el corazón de los hijos las promesas hechas a los padres”, y que eso haría que el corazón de los hijos se volviera hacia sus padres. Creo que esa parte, Dale, fue lo que tu abuela plantó en ti. Luego el Señor nos dice que “toda la tierra sería totalmente asolada a [la Segunda Venida del Salvador]” si no se volvía el corazón (véase D. y C. 2:2–3). Es un poderoso mensaje.

Entonces, aunque tengamos todos los registros genealógicos disponibles en el mundo y todo lo que pudiéramos recopilar, sin la autoridad para sellar que restauró el profeta Elías, el propósito de la creación se frustraría y sería “asolada”. Ese fue uno de los primeros mensajes que el Señor reveló al profeta José Smith en nuestra dispensación.

ÉLDER RENLUND: Tienes razón, Ruth. Sin darme cuenta, toda mi vida he sentido la fortaleza y el poder de las historias y los ejemplos de mi abuela y de otros antepasados.

Hay una profecía en Doctrina y Convenios sección 128 en la que José Smith cita Malaquías 4:5–6. Él explica la frase “volver… el corazón de los hijos hacia los padres” en el contexto del poder de sellar y del bautismo por los muertos. Luego dice: “Y no solo esto, sino que las cosas que jamás se han revelado desde la fundación del mundo, antes fueron escondidas de los sabios y entendidos, serán reveladas a los niños pequeños y a los de pecho en esta, la dispensación del cumplimiento de los tiempos” (véase D. y C. 128:17–18).

¡Piensen en eso! José Smith predijo que hasta los niños comprenderían y sabrían cosas que los hombres y las mujeres eruditos del mundo no podrían explicar. Niños y jóvenes de todo el mundo participan en estas bendiciones todos los días, como lo hice yo a los 11 años, al aprender esos conceptos de mi abuela y de mi madre. Las personas que nunca escuchan del Salvador mientras viven en la Tierra tienen la oportunidad de recibir las mismas bendiciones que las que sí reciben la oportunidad en esta vida. La oportunidad de recibir bendiciones no excluye a nadie.

Las ordenanzas del templo y el poder individual

HERMANA RENLUND: Además, las ordenanzas del templo son fundamentales para tener poder individual. De hecho, el Señor ha dado ejemplos de ese poder individual. A los primeros santos se les enseñó sobre la necesidad de recibir la investidura antes de que pudieran impulsar la obra de salvación:

“… me conviene que mis élderes esperen un corto tiempo la redención de Sion;

“para que ellos mismos se preparen, y mi pueblo sea instruido con mayor perfección, y adquiera experiencia, y sepa más cabalmente lo concerniente a su deber y a las cosas que de sus manos requiero;

“y esto no puede llevarse a cabo sino hasta que mis élderes sean investidos con poder de lo alto” (D. y C. 105:9–11).

El Señor estaba enseñando en cuanto a la importancia de prepararse para recibir la investidura del templo, a fin de que los élderes fuesen bendecidos con poder de lo alto. Esas bendiciones facultaron a los santos para que continuaran siendo instruidos con más perfección y pudieran emplear bien ese poder.

ÉLDER RENLUND: Ese aprendizaje se puede ampliar si vamos a la sección 109, que es la oración dedicatoria del Templo de Kirtland. En ella, José Smith dice: “… y para que todas las personas que pasen por el umbral de la casa del Señor sientan tu poder y se sientan constreñidas a reconocer que tú la has santificado y que es tu casa, lugar de tu santidad” (D. y C. 109:13).

ASHLEY: Así es, las ordenanzas del templo son puras y poderosas. Sin embargo, al agregar el templo a la labor de estudiar y averiguar respecto a nuestros antepasados, el poder es mayor y lleva nuestras bendiciones al siguiente nivel.

HERMANA RENLUND: Dale, ¿crees que Lena Sofía comprendía eso cuando te hizo ese comentario sobre Leander? ¿Era su comprensión más profunda debido a que reconocía el poder del templo junto con el amor que sentía por él y por su propia familia?

ÉLDER RENLUND: Sí, eso es precisamente lo que estaba enseñando. Lena Sofía sabía que su esposo que ya tenía años de fallecido fue y seguiría siendo suyo por las eternidades. Por medio de la doctrina de las familias eternas, Leander seguía presente en su vida y formaba parte de su gran esperanza en el futuro. Lena era como otras personas que “en la fe murieron… sin haber recibido las cosas prometidas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y aceptándolas, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (Hebreos 11:13).

En una contundente afirmación de la fe que tenía en la autoridad para sellar, Lena Sofía envió en 1938 los registros familiares de sus hijos fallecidos que tenían más de ocho años al momento de morir. De esa manera se pudo realizar la obra del templo de ellos, aunque ella no tendría la oportunidad de ir al templo durante su vida. Esos registros fueron de los primeros que se enviaron desde Finlandia a un templo para que se efectuaran ordenanzas.

¿Recuerdan el desafío que el élder Neil L. Andersen, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dio en RootsTech en 2014?

ASHLEY: Él dijo: “… [preparen] el mismo número de nombres para el templo que el número de bautismos que [efectúen] allí”1.

HERMANA RENLUND: En 2015, agregó nueve palabras al reto: “Y ayuden a alguien más a hacer lo mismo”2.

Cómo agregar poder espiritual

ÉLDER RENLUND: Exactamente. He pensado en ese desafío apostólico y en cómo puede continuar creciendo. Partiendo de nuestra conversación, creo que podemos agregar un elemento de poder espiritual a esa promesa. Leamos en el capítulo 47 de Ezequiel:

“Después, [el ángel] me hizo volver [a mí, Ezequiel] a la entrada de la casa [del Señor]; y he aquí aguas brotaban de debajo del umbral de la casa hacia el oriente, porque la fachada de la casa daba al oriente; y las aguas descendían desde debajo del lado derecho de la casa, por el costado sur del altar.

“Y me sacó por el camino de la puerta del norte y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, hasta la puerta exterior que mira al oriente; y he aquí, las aguas fluían del lado derecho.

“Y cuando el varón salió hacia el oriente, tenía un cordel en su mano; y midió mil codos y me hizo pasar por las aguas, con el agua hasta los tobillos.

“Y midió otros mil y me hizo pasar por las aguas, con el agua hasta las rodillas. Midió luego otros mil y me hizo pasar por las aguas, hasta los lomos.

“Y midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido, y el río no se podía pasar sino a nado…

“Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al desierto y entrarán en el mar; y al entrar en el mar, las aguas serán sanadas.

“Y acontecerá que toda alma viviente que nade por dondequiera que entren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, pues serán sanadas; y vivirá todo lo que entre en este río” (Ezequiel 47:1–5, 8–9).

Ezequiel ve un río que crece a medida que fluye de la casa. El agua que brota del templo representa bendiciones, las cuales fluyen de los templos para sanar a las familias y darles vida.

ASHLEY: Sin embargo, el agua se vuelve más profunda a medida que el río fluye. No tiene sentido para mí.

ÉLDER RENLUND: Pongamos por caso, yo (soy una persona), mis padres (son dos), mis abuelos (son cuatro); y así sucesivamente hacia adelante y hacia atrás. El crecimiento del río es similar al crecimiento exponencial de nuestra familia de una generación a otra.

Las bendiciones del templo están al alcance de todo y de todos; ¡y qué bendiciones! “Y vivirá todo lo que entre en este río”.

“Ella ya esperó suficiente”

Renlunds at RootsTech
ÉLDER RENLUND: El Señor tiene un plan para vencer las desgracias personales de Lena Sofía, nuestras pérdidas, las tragedias de ustedes; en fin, las calamidades de todos. Él restauró en la tierra Su sacerdocio y Su autoridad para sellar. Lena Sofía lo sabía y también mi mamá, Mariana.

SISTER RENLUND: ¿Te refieres a la forma en que ella envió el nombre de Lena Sofía para que se efectuara la obra del templo?

ASHLEY: Me encanta ese relato. Poco después de la muerte de Lena Sofía en 1966, mi abuela Mariana llevó el nombre de Lena al Departamento de Genealogía3. El hermano que la atendió le dijo que las pautas de la Iglesia indicaban que una persona tenía que llevar al menos un año de fallecida antes de que se pudiera efectuar la obra del templo en su favor. La abuela Mariana respondió: “No me gusta esa respuesta. Permítame hablar con alguien que me responda de otra forma. Ella ya esperó suficiente”.

El abuelo Åke dijo que trató de hacerla entrar en razón, pero ella le echó una mirada que él conocía muy bien, con la cual cualquier cosa que él dijera sería inútil. El abuelo escribió en su diario: “Sentí gran pesar por el hermano de la oficina que le dijo que no se podía hacer nada durante al menos un año. Ese hombre no sabía lo que le esperaba. Yo le pude haber dicho, pero no me preguntó”4.

ÉLDER RENLUND: Menos de dos meses después, con la autorización del Presidente de la Iglesia, la obra del templo de Lena Sofía y Leander se llevó a cabo. La abuela Mariana y el abuelo Åke actuaron como representantes de Lena Sofía y Leander, quienes fueron sellados por el tiempo y por toda la eternidad en el Templo de Salt Lake. Además, ¿sabían que, según las normas presentes de la Iglesia, si una persona no pudo disfrutar de las bendiciones del templo debido a la distancia no tiene que esperar todo un año? De ese modo, personas como Lena Sofía pueden recibir esas bendiciones lo más rápido posible. Tal como la abuela Mariana le dijo al hermano del Departamento de Genealogía: “Ellos ya han esperado suficiente”.

HERMANA RENLUND: ¡Fue un lindo día para tu familia! Imagínate el gozo que sintieron Leander y Lena Sofía, y qué decir del gozo que sintieron sus hijos. Esas bendiciones son la culminación de la combinación de la obra de historia familiar y del templo, lo cual desata el poder del que hemos hablado hoy.

Hace poco se me recordó que el élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, habló de ese poder. Hace años, él comenzó a tratar de instar a las personas a reconocer la bendición de combinar los dos aspectos divinos del templo y de historia familiar.

El élder Bednar dijo: “La historia familiar no es solo un programa y luego también adoramos en el templo. Todas las cosas están reunidas en Cristo. Sentimos poder al encontrar a nuestros antepasados y al llevar sus nombres a la Casa del Señor. Yo lo he hecho. He trabajado y he hablado con cientos y miles de personas que han hecho esa obra. Nuestra experiencia en el templo es aún mejor si hemos hecho la obra para poder efectuar esas ordenanzas en favor de nuestros antepasados fallecidos”5.

ASHLEY: El presidente Russell M. Nelson, Presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, también hizo la promesa de que podemos ver ese poder en nuestra vida. Él dijo: “Aunque la obra del templo y de historia familiar tiene el poder para bendecir a los que están más allá del velo, tiene el mismo poder para bendecir a las personas que están vivas. Tiene una influencia refinadora en aquellos que participan de ella. Estos literalmente están ayudando a exaltar a su familia”6.

Una promesa de protección

ÉLDER RENLUND: Siento gratitud al agregar mi testimonio al de ellos, para ser una voz apostólica más en apoyo a este desafío del templo. Extiendo la promesa de protección que se ha ofrecido en el pasado. Hermanos y hermanas, les prometo protección para ustedes y su familia a medida que acepten el desafío de preparar la misma cantidad de nombres para el templo que la cantidad de bautismos que efectúan en él, y de enseñar a los demás a hacer lo mismo.

Si aceptan el desafío, comenzarán a fluir bendiciones para ustedes y su familia como el poder del río que mencionó Ezequiel. Y el río crecerá a medida que sigan efectuando esta obra y enseñen a los demás a hacer lo mismo. No solo hallarán protección contra la tentación y los males de este mundo, sino que también hallarán poder personal: poder para cambiar, poder para arrepentirse, poder para aprender, poder para ser santificados y poder para hacer volver el corazón de su familia unos hacia otros y para sanar lo que necesite sanación.

Notas

1. Neil L. Andersen, “‘Mis días’ de templos y tecnología”, Liahona, febrero de 2015, pág. 31.
2. Neil L. Andersen, en Ryan Morgenegg, “RootsTech 2015: El élder Andersen agrega palabras al desafío del templo”, lds.org/church/news/rootstech-2015-elder-andersen-adds-to-temple-challenge.
3. Ahora se llama Departamento de Historia Familiar.
4. Mats Åke Renlund, “Reflections”, diario personal, pág. 119.
5. David A. Bednar, en “The Turning of Our Hearts” (video), lds.org/topics/family-history/turn-our-hearts.
6. Russell M. Nelson, “Generaciones entrelazadas con amor”, Liahona, mayo de 2010, pág. 94.

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