Consejos familiares

Conferencia General abril 2016
Consejos familiares

Del Cuórum de los Doce Apóstoles

M. Russell Ballard

Cuando los padres están preparados y los hijos escuchan y participan en el intercambio de ideas, ¡el consejo familiar realmente está funcionando!

Mis hermanos y hermanas, la ironía de ser padres es que generalmente nos volvemos buenos en ello cuando nuestros hijos ya han crecido. Esta tarde compartiré con ustedes algo que me habría gustado comprender mejor cuando Bárbara y yo empezamos a criar a nuestros queridos hijos.

Durante mi ministerio apostólico, con frecuencia he enfatizado el poder y la importancia de los consejos de la Iglesia, incluso los consejos de misión, estaca, barrio y organizaciones auxiliares.

Creo que los consejos son la manera más eficaz para obtener resultados reales. También sé que los consejos son la manera en la que el Señor obra y que Él creó todas las cosas en el universo mediante un consejo celestial, como se menciona en las Santas Escrituras1.

Sin embargo, hasta ahora, nunca había hablado en la conferencia general acerca del consejo más básico y fundamental, y probablemente el más importante de todos: el consejo familiar.

Siempre ha habido necesidad de los consejos familiares. De hecho, son eternos. En nuestra existencia premortal, cuando vivimos con nuestros Padres Celestiales como Sus hijos procreados en espíritu, pertenecimos a un consejo familiar.

Cuando un consejo familiar se lleva a cabo con amor y atributos cristianos, contrarrestará el impacto de la tecnología que con frecuencia nos distrae de pasar tiempo de calidad juntos y también tiende a traer el mal a nuestros hogares.

Por favor recuerden que los consejos familiares son diferentes a la noche de hogar que tiene lugar los días lunes. La noche de hogar se enfoca principalmente en la enseñanza del Evangelio y las actividades familiares. Los consejos familiares, por otro lado, pueden tener lugar cualquier día de la semana, y son principalmente reuniones en las que los padres se escuchan mutuamente y escuchan a sus hijos.

Considero que hay por lo menos cuatro tipos de consejos familiares:

Primero, un consejo familiar general que consta de la familia completa.

Segundo, un consejo familiar ejecutivo que consta de la madre y el padre.

Tercero, un consejo familiar limitado que consta de los padres y uno de los hijos.

Cuarto, un consejo familiar uno a uno que consta de un padre y un hijo.

En todos esos escenarios de consejos familiares, los dispositivos electrónicos deben estar apagados a fin de que todos puedan mirarse y escucharse. Durante los consejos familiares y en otras ocasiones adecuadas, posiblemente quieran disponer de una canasta para los dispositivos electrónicos a fin de que, cuando la familia se reúna, todos —incluyendo al padre y la madre— puedan colocar sus teléfonos, tabletas y reproductores de MP3 allí. Después de eso, podrán deliberar en consejo sin sentir la tentación de responder un mensaje de Facebook, texto, Instagram, Snapchat o correo electrónico.

Permítanme compartir brevemente cómo puede funcionar cada uno de esos tipos de consejos familiares.

Primero, el consejo de la familia completa incluye a todos los miembros de ella.

El folleto de la Iglesia titulado Guía para la familia declara: “Esas reuniones se realizan para… resolver problemas familiares, hablar acerca de asuntos financieros, hacer planes, apoyarse y fortalecerse mutuamente… y orar unos por otros [y por la unidad familiar]”2.

Este consejo se debe reunir en un momento designado con anticipación y generalmente es más formal que cualquier otro tipo de consejo familiar.

Debe iniciar con una oración, o puede ser una extensión natural de una conversación que haya iniciado en otro lugar. Sírvanse notar que un consejo familiar no siempre inicia o concluye de manera formal.

Cuando los padres están preparados y los hijos escuchan y participan en el intercambio de ideas, ¡el consejo familiar realmente está funcionando!

Sin importar lo particular de nuestra situación familiar, es fundamental que comprendamos las circunstancias únicas de cada miembro de la familia. Aunque compartimos el ADN, puede haber situaciones y circunstancias entre nosotros que nos hagan diferir grandemente uno del otro y que requieran la colaboración misericordiosa del consejo familiar.

Por ejemplo, todo el amor del mundo, las conversaciones y nuestros sentimientos posiblemente no resuelvan un problema médico o un desafío emocional que uno o más miembros de la familia enfrenten. En esos momentos, el consejo familiar se convierte en un lugar de unidad, lealtad y apoyo amoroso mientras se consigue ayuda externa en la búsqueda de soluciones.

Los hermanos, en especial los mayores, pueden ser mentores poderosos para los hijos pequeños si los padres usan el consejo familiar para solicitar su ayuda y apoyo durante los tiempos de dificultad y adversidad.

En este sentido, una familia es como un barrio. Cuando el obispo hace participar a los miembros del consejo de barrio, puede resolver problemas y lograr mucho bien en maneras en las que nunca podría hacerlo sin su ayuda. De una manera similar, los padres necesitan incluir a todos los miembros de la familia para hacer frente a los desafíos y la adversidad. De esa manera, el poder del consejo familiar se pone en acción. Cuando los miembros del consejo familiar sienten que son parte de la decisión, brindan su apoyo y se pueden alcanzar resultados positivos específicos.

No todo consejo familiar consta de ambos padres y los hijos. Su consejo familiar puede verse muy diferente a como se veía el nuestro cuando estábamos criando a nuestros siete hijos. Actualmente nuestro consejo familiar consta de Bárbara y yo, a menos que llevemos a cabo un consejo de familia extendida que incluye a nuestros hijos adultos, sus cónyuges y, en ocasiones, nuestros nietos y bisnietos.

Aquellos que están solteros e incluso los estudiantes que viven lejos de casa pueden seguir el modelo divino de los consejos al reunirse con amigos y compañeros de apartamento para deliberar en consejo.

Consideren cómo cambiaría el ambiente en un apartamento si los compañeros se reunieran regularmente para orar, escuchar, analizar y planear las cosas juntos.

Todos pueden adaptar un consejo familiar para sacar provecho de este modelo divino establecido por nuestro amoroso Padre Celestial.

Como mencioné anteriormente, en ocasiones un consejo de familia extendida puede ser de ayuda. Un consejo de familia extendida puede componerse de los abuelos y los hijos adultos que ya no estén viviendo en el hogar. Incluso si los abuelos o los hijos adultos viven lejos, ellos pueden participar vía telefónica, Skype o FaceTime.

Tal vez quieran considerar llevar a cabo un consejo familiar general el domingo, que es el primer día de la semana; la familia puede evaluar la semana que pasó y hacer planes para la semana siguiente. Esto puede ser exactamente lo que su familia necesita a fin de ayudarles a hacer del día de reposo un día deleitable.

El segundo tipo de consejo familiar es un consejo familiar ejecutivo que involucra solamente a los padres. Durante ese tiempo juntos, los padres pueden evaluar las necesidades físicas, emocionales y espirituales, y el progreso de cada hijo.

El consejo familiar ejecutivo también es un buen momento para que tanto esposos como esposas hablen acerca de su relación personal. Cuando el élder Harold B. Lee efectuó nuestro sellamiento, nos enseñó un principio que puede ser útil para toda pareja. Él dijo: “Nunca se vayan a dormir sin arrodillarse juntos, tomados de la mano para orar. Tales oraciones invitan al Padre Celestial a aconsejarnos por el poder del Espíritu”.

El tercer tipo de consejo familiar es un consejo familiar limitado. En este, ambos padres pasan tiempo con un solo hijo en un escenario formal o informal. Esta es una oportunidad para hablar sobre tomar decisiones con anticipación respecto a las cosas que el hijo o hija hará o no hará en el futuro. Al tomar esas decisiones, tal vez él o ella quiera anotarlas para consultarlas en el futuro si fuese necesario. Si su hijo o hija los ve como padres que lo apoyan firmemente, estas reuniones de consejo pueden establecer metas y objetivos para el futuro. Este también es un momento para escuchar cuidadosamente las preocupaciones serias y los desafíos que un hijo puede enfrentar con asuntos como la falta de confianza, el abuso o maltrato, el acoso escolar o el temor.

El cuarto tipo de consejo familiar es un consejo familiar uno a uno que incluye a un padre y un hijo. Generalmente este tipo de consejo familiar ocurre naturalmente. Por ejemplo, el progenitor y el hijo pueden aprovechar oportunidades informales mientras viajan en el automóvil o trabajan en casa. Un paseo con uno de los hijos y el padre o la madre puede brindar un tiempo especial para crear lazos emocionales o espirituales. Programe esas ocasiones con anticipación a fin de que los hijos puedan anticipar y esperar el tiempo especial a solas con mamá o papá.

Ahora, hermanos y hermanas, hubo un tiempo en el que las paredes de nuestros hogares proveían toda la defensa que necesitábamos contra las intromisiones e influencias externas. Cerrábamos las puertas, las ventanas; asegurábamos los portones, y nos sentíamos a salvo, seguros y protegidos en nuestro pequeño refugio del mundo exterior.

Esos días se han ido. Las paredes físicas, las puertas, las cercas y los portones de nuestros hogares no pueden evitar la invasión imperceptible de internet, el Wi-Fi, los teléfonos móviles y las redes; estas pueden penetrar nuestros hogares con unos cuantos clics y pulsaciones de teclas.

Afortunadamente, el Señor ha brindado una manera para contrarrestar la invasión negativa de la tecnología que puede distraernos de pasar tiempo de calidad juntos. Lo ha hecho al proveer el sistema de consejos para fortalecer, proteger, salvaguardar y nutrir nuestras relaciones más valiosas.

Los hijos necesitan desesperadamente padres que estén dispuestos a escucharlos, y el consejo familiar puede brindar un tiempo durante el cual los miembros de la familia puedan aprender a comprenderse y amarse unos a otros.

Alma enseñó: “Consulta al Señor en todos tus hechos, y él te dirigirá para bien”3. Invitar al Señor a ser parte de nuestro consejo familiar a través de la oración mejorará nuestras relaciones. Con la ayuda del Padre Celestial y de nuestro Salvador, podemos llegar a ser más pacientes, considerados, serviciales, indulgentes y comprensivos a medida que pedimos ayuda en oración. Con Su ayuda, podemos hacer de nuestros hogares un pedacito de cielo aquí en la tierra.

Un consejo familiar que sigue el modelo de los consejos celestiales, lleno de amor cristiano y guiado por el Espíritu del Señor nos ayudará a proteger a nuestra familia de las distracciones que pueden robar nuestro preciado tiempo juntos y nos protegerá de los males del mundo.

En conjunto con la oración, un consejo familiar invitará la presencia del Salvador, como Él lo prometió: “… donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”4. Invitar al Espíritu del Señor a ser parte de su consejo familiar trae bendiciones que exceden toda descripción.

Para concluir, por favor recuerden que un consejo familiar que se efectúa con regularidad nos ayudará a notar problemas familiares desde su inicio y a resolverlos antes de que crezcan; los consejos darán a cada miembro de la familia un sentimiento de valía e importancia; y sobre todo nos ayudarán a ser más exitosos y felices en las preciadas relaciones dentro de las paredes de nuestros hogares. Que nuestro Padre Celestial bendiga a todas nuestras familias a medida que deliberamos juntos en consejo, es mi humilde ruego en el nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Notas

  1. Véanse Abraham 4:26; 5:2–3.
  2. Guía para la familia, folleto, 2001, pág. 12.
  3. Alma 37:37.
  4. Mateo 18:20.
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