Profecía y revelación personal

Profecía y revelación personal
Por el presidente Henry B. Eyring
Primer Consejero de la Primera Presidencia

Henry B. EyringLa Iglesia verdadera de Jesucristo se ha restaurado y se encuentra sobre la tierra en la actualidad. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días siempre ha sido dirigida por profetas y apóstoles que reciben guía constante de los cielos.

En la antigüedad, también se siguió ese modelo divino. En la Biblia leemos: “Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7).

Dios ha vuelto a hablar en nuestra época mediante el profeta José Smith. Por medio del profeta José, Él reveló el evangelio de Jesucristo en su plenitud; restauró Su santo sacerdocio con las llaves y todos los derechos, poderes y funciones del sagrado poder del sacerdocio.

En nuestros días, profetas y apóstoles vivientes están autorizados para hablar, enseñar y dirigir con la autoridad otorgada por Dios el Padre y el Señor Jesucristo. El Señor le dijo al Profeta: “Lo que yo, el Señor, he dicho, yo lo he dicho, y no me disculpo; y aunque pasaren los cielos y la tierra, mi palabra no pasará, sino que toda será cumplida, sea por mi propia voz o por la voz de mis siervos, es lo mismo” (D. y C. 1:38).

family watching general conferenceDos veces al año, en la conferencia general, se nos bendice con la oportunidad de escuchar las palabras del Señor por medio de Sus siervos. Ese es un privilegio que no tiene precio. Pero el valor de esa oportunidad depende de si recibimos las palabras bajo la influencia del mismo Espíritu por medio del cual las recibieron esos siervos (véase D. y C. 50:19–22). De la misma manera que ellos reciben guía de los cielos, también debemos recibirla nosotros. Eso requiere de nosotros el mismo esfuerzo espiritual.

“Haz el esfuerzo”

Hace muchos años, uno de los miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles me pidió que leyera el discurso que él estaba preparando para la conferencia general. Yo era uno de los miembros más recientes del Cuórum. Me sentí honrado de que confiara en mí para que pudiera ayudarlo a encontrar las palabras que el Señor quería que él pronunciara. Me dijo con una sonrisa: “Esta es la revisión número veintidós del discurso”.

Recordé el consejo que el amoroso y amble presidente Harold B. Lee (1899–1973) me había dado hacía años con mucho énfasis: “Hal, si quieres recibir revelación, haz el esfuerzo”.

Leí y medité esa vigésimo segunda revisión del discurso, y oré en cuanto a ella. La estudié lo mejor que pude bajo la influencia del Espíritu Santo. Para cuando llegó el momento en que ese miembro del cuórum dio su discurso, yo había hecho el esfuerzo. No estoy seguro de haber ayudado, pero sé que se produjo un cambio en mí cuando escuché el discurso. Recibí mensajes más allá de las palabras que había leído y que él expresó. Las palabras tenían más significado que las que leí en la versión del discurso; y los mensajes parecían ser específicos para mí, adaptados a mis necesidades.

Los siervos de Dios ayunan y oran para recibir el mensaje que Él quiere que transmitan a aquellos que necesitan revelación e inspiración. Lo que aprendí de esa experiencia, y de muchas otras similares, es que para disfrutar de los grandes beneficios que se pueden recibir al escuchar a los profetas y apóstoles vivientes, debemos pagar el precio que requiere el recibir revelación.

El Señor ama a todas las personas que escuchan el mensaje, y conoce el corazón y la situación de cada uno. Él sabe qué corrección, qué incentivo y qué verdad del Evangelio ayudará mejor a cada persona a escoger su camino a lo largo del sendero hacia la vida eterna.

Con frecuencia, quienes escuchamos y vemos los mensajes de la conferencia general, al terminar, pensamos: “¿Qué es lo que más recuerdo?”. El Señor tiene la esperanza de que la respuesta de cada uno de nosotros sea: “Nunca olvidaré los momentos en que sentí la voz del Espíritu, en la mente y en el corazón, diciéndome lo que podía hacer para complacer a mi Padre Celestial y al Salvador”.

Podemos recibir esa revelación personal cuando escuchamos a los profetas y apóstoles, y al esforzarnos con fe para recibirla, tal como lo dijo el presidente Lee. Sé que eso es verdad por experiencia propia y porque me lo ha testificado el Espíritu.

Cómo enseñar con este mensaje

Podría leer en voz alta el relato del presidente Eyring de cuando se le pidió que leyera el discurso que un miembro de su Cuórum iba a dar en la conferencia general. Tal vez podrían preguntar: “¿Cuál es el precio que hay que pagar para recibir revelación?”. Después de analizarlo, podría invitar a quienes visita a que mediten y pongan en práctica un plan para que reciban los mensajes de la próxima conferencia general “bajo la influencia del mismo Espíritu por medio del cual [los] recibieron [los] siervos [de Dios]”.

Jóvenes

El Padre Celestial me habló por medio de un discurso de la conferencia

La autora vive en Sergipe, Brasil.

Estaba teniendo dudas acerca de lo que debía estudiar en la universidad. La mayoría de las personas hablaba mal del curso que yo quería tomar, así que oré al Señor para ver si Él estaba de acuerdo con mi decisión.

Mi respuesta llegó al día siguiente, mientras leía un discurso de la conferencia general en la revista Liahona. Sentí como si el Padre Celestial me estuviera diciendo que no podía elegir por mí; esa era una decisión que yo tendría que tomar sola. Supe que, sin importar lo que eligiera, tendría que trabajar mucho para tener éxito.

Sé que mi oración fue contestada; la confirmación del Espíritu Santo me ayudó a tomar una decisión. He aprendido a hacer mi mejor esfuerzo y sé que nuestro Padre Celestial me ayudará.

Niños

Sigue al profeta

Los profetas y los apóstoles hablan en nombre de nuestro Padre Celestial y Jesucristo. Nos enseñan cómo seguir a Jesús. Sigue los senderos para llegar a algunas de las cosas que el profeta y los apóstoles nos han pedido que hagamos.

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Una respuesta a Profecía y revelación personal

  1. que hermosa enseñanza deja este precioso mensaje que comparte el Pdte Eyring acerca de esforzarnos por obtener el Espíritu de la profecía para comprender el verdadero mensaje de nuestro Padre Celestial en voz de nuestros lideres cuando se dirigen a nosotros en verdad puedo sentir el Espíritu cuando me esfuerzo para comprender lo que el Señor quiere cuandom se dirige a mí por medio de estos hermosos mensajes gracias queridos lideres, gracias Padre Celestial, por darnos Lideres y autoridades que buscan la forma de poder guiarnos de acuerdo a tu voluntad Señor.

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