Ayuda por medio del Espíritu Santo

Ayuda por medio del Espíritu Santo
Por el élder Chi Hong (Sam) Wong
De los Setenta

El Espíritu Santo puede ayudarte en la escuela, la familia y el trabajo, así como en cuestiones espirituales.

Chi Hong (Sam) WongEl Espíritu Santo puede ayudarnos en cada aspecto de la vida. Aprendí eso de manera práctica cuando estudié en la Universidad Brigham Young–Hawái.

Por aquel entonces trabajaba e iba a la universidad horario completo. Además, mi esposa y yo teníamos un bebé que cuidar. Con todas esas exigencias en mi horario, no tenía mucho tiempo para estudiar. Cada día oraba para tener la compañía del Espíritu Santo. Necesitaba guía para ayudarme a aprovechar mi tiempo al máximo; necesitaba ayuda para entender el material y recordarlo luego durante los exámenes.

Ayuda del cielo para un examen

Un día, durante una clase, un profesor estaba escribiendo conjuntos de ecuaciones avanzadas en la pizarra para ilustrar un argumento. Aquellas ecuaciones complejas no se relacionaban con la clase, pero él quería comentarlas brevemente. Después de unos minutos, el profesor borró la pizarra.

La clase siguiente era de informática y ese día teníamos examen, ¡y nos preguntaron las mismas ecuaciones que estaban en la pizarra en la clase anterior! Lo más asombroso es que nunca las habíamos estudiado en la clase de informática. Me acordé de la clase anterior a la que había asistido y pude responder el problema.

Cuando el profesor de informática corrigió los exámenes, estaba tan seguro de que nadie había respondido ese problema específico de manera correcta que automáticamente marcó como erróneas las respuestas de todos los alumnos, pero cuando me devolvió el examen, le mostré que mi respuesta era correcta. Fue maravilloso.

El Espíritu Santo me ayudó a aprovechar al máximo todas las oportunidades de estudio que tuve en la universidad. Obtuve altas calificaciones y logré becas que me ayudaron a costearme los estudios.

Guía a lo largo de la vida

Hacia el final de mis estudios, muchos de mis amigos tenían pensado seguir estudiando y cursar una maestría. A mí me encantaba estudiar y quería hacer lo mismo que ellos, pero el Espíritu me dijo claramente que mi misión en Hawái había terminado: era hora de volver a casa en Hong Kong.

Mi esposa y yo hicimos caso de esa impresión. En aquel entonces no pude entender por qué se me disuadía a seguir con mi formación académica, pero a veces seguimos el Espíritu sin saber todos los detalles. Si bien ni mi esposa ni yo sabíamos qué esperar durante nuestra búsqueda de empleo y de un apartamento, fuimos bendecidos y no tardamos en tener éxito.

Al mirar ahora hacia atrás, entiendo por qué el Espíritu fue tan intenso al alentarnos a regresar a Hong Kong. Fue muy valioso para mi familia y para mí ser fortalecidos en la Iglesia entre los miembros de ese lugar. Serví como obispo, consejero en la presidencia de estaca y presidente de estaca antes de ser llamado como Setenta de Área. Después de jubilarme, obtuve una maestría. Todas aquellas experiencias contribuyeron a prepararme para mi llamamiento actual.

Les testifico que procurar la guía del Espíritu Santo y seguirla es siempre la mejor manera de planificar y vivir la vida. Ustedes ya recibieron el don del Espíritu Santo cuando fueron confirmados miembros de la Iglesia, y si utilizan ese don, les será de gran ayuda en todo lo que hagan.

Dos maneras de estar en armonía

Para el Padre Celestial todo es espiritual: cada parte de nuestra vida. Él sabe lo que es mejor para nosotros y quiere enseñarnos y guiarnos por la vida. De modo que, es vital que estemos en armonía con la guía espiritual del Espíritu Santo a fin de recibir esa dirección. Aquí tienen dos maneras que me han ayudado a estar en armonía con el Espíritu Santo:

1. Lean el Libro de Mormón a diario. Cuando yo era joven, el Presidente de la Iglesia, Ezra Taft Benson (1899–1994), enseñó sobre la importancia de leer el Libro de Mormón diariamente. Empecé a hacerlo y, según recuerdo, lo he hecho desde entonces. Cada día procuro un momento apacible para leer y meditar. Mientras leo, muchas veces el Espíritu Santo me enseña algo nuevo.

2. Eviten las distracciones mundanas. Ustedes son jóvenes y tienen muchos talentos. Son inteligentes y pueden estar en armonía espiritual de manera asombrosa; pero el mundo intenta distraerlos por todos los medios. Si están dispuestos a prestar atención y a bloquear las distracciones, entonces recibirán la guía que necesitan del Espíritu Santo.

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