El gozo de la obra de historia familiar

El gozo de la obra de historia familiar
Por el élder Quentin L. Cook
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Quentin L. Cook

La promesa de Elías el Profeta deja en claro que cada uno de nosotros tiene una obligación con las generaciones que nos preceden y con las generaciones que nos siguen.

Nunca olviden que la historia familiar —y las ordenanzas del templo que son posibles gracias a ella— es una parte esencial de la obra de salvación y que la participación en esa obra sagrada por los muertos bendice la vida de los vivos. Fortalece nuestra fe en el Evangelio y nuestro compromiso con él, nos ayuda a resistir la tentación, acerca a las familias y fortalece a nuestros barrios y estacas.

Deseo hacer hincapié en los aspectos de “encontrar, llevar y enseñar” de la obra de Historia Familiar. Al decir encontrar, nos referimos al uso del sitio web de FamilySearch o del cuadernillo Mi familia: Historias que nos unen1 para encontrar el nombre de uno o más de sus antepasados o de los descendientes de ellos. Luego,lleven esos nombres al templo o compártanlos con otras personas para que ellos los lleven. (Si es posible, vayan al templo como familia). Finalmente, enseñen a su familia y luego enseñen a otras personas a hacer lo mismo.

Ilustración por Brad Teare; ilustraciones fotográficas por Welden C. Andersen, Alexander Borges y Les Nilsson.

El plan de nuestro Padre está hecho para las familias y se simboliza con un gran árbol. Para que un árbol viva y crezca, necesita tanto raíces como ramas. Del mismo modo, nosotros necesitamos estar conectados a nuestras raíces: nuestros padres, abuelos y otros antepasados; y a nuestras ramas: nuestros hijos, nietos y otros descendientes. Varios pasajes conmovedores de las Escrituras usan la analogía de un árbol con raíces y ramas para representar a la familia (véanse Isaías 11:1; Jacob 5).

La misión de Elías el Profeta

El profeta Malaquías, en el último libro del Antiguo Testamento, profetizó de una época en la que Elías el Profeta regresaría a la tierra “antes que venga el día de Jehová, grande y terrible… [para] volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que [Él] venga y hiera la tierra con maldición” (Malaquías 4:5–6).

Cuando el ángel Moroni se apareció a José Smith —quien tenía 17 años— en 1823, citó esos mismos versículos de Malaquías, pero de forma diferente. Esa noche de septiembre Moroni dijo:

“He aquí, yo os revelaré el sacerdocio por medio de Elías el profeta, antes de la venida del grande y terrible día del Señor…

“Y él plantará en el corazón de los hijos las promesas hechas a los padres, y el corazón de los hijos se volverá a sus padres. De no ser así, toda la tierra sería totalmente asolada a su venida” (José Smith—Historia 1:38–39).

Cuatro veces el ángel Moroni repitió las palabras de Malaquías al joven José.

Imaginen si todo lo que supiéramos sobre ese grandioso profeta Elías fuera lo que José Smith sabía por la Biblia. Gracias a ese libro canónico, sabemos que Elías el Profeta vivió en una época de tribulación, alrededor de novecientos años antes del nacimiento de Cristo. El maligno dúo de Acab y Jezabel reinaban en iniquidad sobre Israel como rey y reina, induciendo a sus súbditos a adorar al falso dios Baal y asesinando a los profetas del Señor, entre otros.

Elías fue un profeta notable. Los cristianos y los judíos de todo el mundo aceptan la historia del Antiguo Testamento en cuanto a Elías el Profeta.

Las Escrituras registran cómo la vida de Elías se salvó milagrosamente y cómo protegió a la viuda de la hambruna y levantó a su hijo de la muerte (véase 1 Reyes 17). Elías el Profeta describe la forma en que una “voz apacible y delicada” le aseguró que no estaba solo en su devoción hacia Jehová (véase 1 Reyes 19:4–14). Por último, fue trasladado y llevado al cielo sin gustar de la muerte (véase 2 Reyes 2:7–12).

Solamente mediante la revelación moderna se revela la función completa de Elías el Profeta. Él fue el último profeta que poseyó el poder sellador del Sacerdocio de Melquisedec antes de la época de Jesucristo. Junto con Moisés, se apareció al Salvador y a Pedro, a Santiago y a Juan en el Monte de la Transfiguración en el meridiano de los tiempos (véanse Mateo 17:1–4; Marcos 9:2–5). Como elemento fundamental de la Restauración, Elías el Profeta se apareció a José Smith y a Oliver Cowdery en 1836 en el Templo de Kirtland. Allí restauró nuevamente las llaves del poder para sellar, esta vez para sellar a las familias de esta dispensación en cumplimiento de la profecía de Malaquías (véase D. y C. 110:13–16). Gracias a que Elías el Profeta fue enviado en esta dispensación, la plenitud de la salvación está disponible para los vivos y para los muertos.

La misión de Elías el Profeta se facilita mediante lo que en ocasiones se llama el espíritu de Elías, el cual, como el presidente Russell M. Nelson, Presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, ha enseñado, es “una manifestación del Espíritu Santo que da testimonio de la naturaleza divina de la familia”2. Es por eso que a menudo llamamos a las manifestaciones del Espíritu Santo relacionadas con las obras de historia familiar y del templo el espíritu de Elías.

De los que han fallecido antes que nosotros, leemos en Doctrina y Convenios que “sin ellos nosotros no podemos perfeccionarnos, ni ellos pueden perfeccionarse sin nosotros” (D. y C. 128:18). ¿Qué significa eso? Encontramos la respuesta en las Escrituras:

“Y ahora, mis muy queridos hermanos y hermanas, permítaseme aseguraros que estos son principios referentes a los muertos y a los vivos que no se pueden desatender, en lo que atañe a nuestra salvación. Porque su salvación es necesaria y esencial para la nuestra, como dice Pablo tocante a los padres: que ellos sin nosotros no pueden ser perfeccionados, ni tampoco podemos nosotros ser perfeccionados sin nuestros muertos” (véase D. y C. 128:15; cursiva agregada).

El que “su salvación [sea] necesaria y esencial para la nuestra” significa que la salvación de toda la familia humana es interdependiente y está interconectada, como las raíces y las ramas de un gran árbol.

Llevar a cabo una reunión de Árbol Familiar

Los compromisos y las expectativas de la familia deben ser nuestra máxima prioridad, ya que protegerán nuestro destino divino. A fin de que las familias comiencen su labor de historia familiar, les doy el desafío de llevar a cabo lo que he llamado una “reunión de Árbol Familiar”, la cual debe llevarse a cabo en forma periódica. Todos podrían llevar a esas reuniones historias familiares existentes, relatos y fotos, incluso las preciadas posesiones de sus abuelos y sus padres. Se puede utilizar el cuadernillo Mi familia como ayuda para registrar datos familiares, relatos y fotos que después se cargarán al Árbol Familiar en FamilySearch.org.

Sin embargo, no debe hacerse una sola vez. Requiere de toda una vida de diligencia. Para los que buscan una manera más productiva de pasar el día de reposo con la familia, el apresurar esta sagrada obra es terreno fértil.

El centro de Historia Familiar es el hogar. Necesitamos ayudar a nuestros jóvenes a adquirir amor por esta obra. Muchos de ellos ya han vuelto el corazón hacia sus padres. A nuestros jóvenes les gusta conocer la vida de los miembros de su familia, de dónde vinieron y cómo vivían. Algunos de ellos se emocionan tanto con la obra que pierden la noción del tiempo y se frustran cuando tienen que interrumpirla.

A los jóvenes les encantan las historias y las fotos, y ahora tienen fácil acceso a la competente tecnología que permite conservar esos recuerdos en el Árbol Familiar en FamilySearch.org. Pueden encontrar a parientes que necesiten las ordenanzas del templo con la herramienta recientemente lanzada de función de “Sugerencias de registros” de FamilySearch.org3.

Las sugerencias de registros de parientes proceden de la labor de indexación hecha por miembros de la Iglesia en todo el mundo. Esos registros, de los cuales hay millones, les ayudarán a encontrar a más antepasados que todavía no estén conectados con su familia y para quienes se necesite efectuar las ordenanzas en el templo. Otros registros de todo el mundo que cuentan con tecnología de sugerencias en sitios web se encuentran en Ancestry.com, Findmypast.com y MyHeritage.com, a los cuales todos los miembros de la Iglesia tienen acceso gratuito.

Aunque el centro de Historia Familiar es el hogar, la Iglesia continuará proporcionando centros de Historia Familiar donde las familias podrán descubrir juntas a sus antepasados y acceder a internet si no lo tienen disponible en su casa.

Todos los miembros de la Iglesia de doce años o mayores pueden obtener una recomendación de uso limitado para el templo a fin de efectuar bautismos por los muertos, tras una entrevista con uno o dos líderes eclesiásticos. Eso incluye a todos los nuevos conversos.

El tener una recomendación firmada que puedan presentar en cualquier templo es un gozo. Una recomendación también conlleva una protección sagrada. En su función como Presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, el presidente Boyd K. Packer (1924–2015) dijo:

“Ninguna obra constituye mayor protección para esta Iglesia que la obra del templo y la investigación de Historia Familiar que la apoya. Ninguna otra obra produce mayor refinamiento espiritual; ninguna otra obra que llevemos a cabo nos da mayor poder; ninguna otra obra nos exige una norma más elevada de rectitud.

“Nuestras labores en el templo nos cubren con un escudo y una protección, individualmente y como pueblo”4.

La obligación que tenemos para con nuestros antepasados

La historia familiar es un asunto de familia, pero no todos los miembros de ella enfrentan la misma situación. Muchos de nuestros antepasados han muerto sin haberse casado o tenido hijos. Algunos se divorciaron y otros se casaron varias veces. Muchos tuvieron hijos con discapacidades o que murieron jóvenes. Todas las personas tienen una historia.

Cada alma, de vivos o muertos, que es responsable por sus actos, necesita las bendiciones de las sagradas ordenanzas del templo, y nosotros podemos ayudar a nuestros familiares a recibirlas. No importa si ustedes son solteros, si su cónyuge o ustedes mismos son menos activos, o incluso si son o no son miembros de esta Iglesia; ustedes también pueden ayudar en la salvación de las almas. No puede haber una obra más importante, gratificante o gloriosa.

El que dirige esta obra es nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Después de Su muerte, Él abrió la puerta de la prisión en la que los muertos estaban cautivos:

“… organizó sus fuerzas y nombró mensajeros de entre los justos, investidos con poder y autoridad, y los comisionó para que fueran y llevaran la luz del evangelio a los que se hallaban en tinieblas, es decir, a todos los espíritus de los hombres…

“y los mensajeros escogidos salieron a declarar el día aceptable del Señor, y a proclamar la libertad a los cautivos que se hallaban encarcelados; sí, a todos los que estaban dispuestos a arrepentirse de sus pecados y a recibir el evangelio” (D. y C. 138:30–31).

Nuestro mensaje es sencillo, pero es profundo. No requiere de retórica elevada ni de doctrina compleja. Se trata de tener un corazón quebrantado y un espíritu contrito, y el compromiso de seguir a nuestro Salvador.

En calidad de apóstol del Señor Jesucristo, prometo que si ven más allá de los límites del tiempo y la mortalidad, y ayudan a los que no pueden ayudarse a sí mismos, serán bendecidos con mayor unión y gozo en su familia, y con la divina protección concedida a los que son fieles en Su servicio.

La promesa de Elías el Profeta deja en claro que cada uno de nosotros tiene una obligación con las generaciones que nos preceden y con las generaciones que nos siguen. Ruego que ustedes los padres, los jóvenes y los niños encuentren gozo y sean bendecidos en todos los demás aspectos de su vida a medida que cumplan con la obligación que ha sido enviada del cielo de participar en la obra sagrada por los muertos.

Tomado del discurso “El plan de nuestro Padre está hecho para las familias”, pronunciado en la Conferencia de Historia Familiar RootsTech 2015, en Salt Lake City, Utah, el 14 de febrero de 2015. VisiteRootsTech.org para aprender más en cuanto a la conferencia RootsTech 2016.

Notas

  1. Para obtener mayor información en cuanto al cuadernillo Mi familia, acuda a familysearch.org/campaign/myfamily.

  2. Russell M. Nelson, “Un nuevo tiempo para la cosecha”, Liahona, julio de 1998, pág. 36.

  3. La función de Sugerencias de registros muestra “los resultados de una extensa búsqueda de la colección [de FamilySearch] en busca de sus antepasados” .(familysearch.org/blog/en/give-research-boost-record-hints/).

  4. Véase de Boyd K. Packer, “El Santo Templo”, Liahona, octubre de 2010, pág. 35.

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2 respuestas a El gozo de la obra de historia familiar

  1. Mariana Acosta dijo:

    Que hermoso la vida del profeta Elías

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  2. Luis Gullermo Gonzalez Morav dijo:

    Como consultor de historia familiar puedo ver que fascinante y glorioso el plan de nuestro Padre Celestial en este 2016 debemos apresurar la obra por nuestros antepasados , debemos unir los eslabones (lazos familiares ) antes que sea demasiado tarde .

    Me gusta

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