Llamados y preparados desde la fundación del mundo

Conferencia General Abril 1986
“Llamados y preparados desde la fundación del mundo”
élder Neal A. Maxwell
del Quórum de los Doce Apóstoles

“Nosotros somos los herederos espirituales de José Smith, los que hemos sido llamados hace incontables siglos para cumplir con las responsabilidades de esta época presente. Cumplamos con esas responsabilidades y prediquemos el mensaje.”

¿Que sucedería si en los periódicos de mañana, o por televisión, se anunciara que se han encontrado escritos importantísimos de autores como Enoc, Abraham y Moisés’? Estos sorprendentes descubrimientos nos dicen, entre otras cosas importantes, que Dios instruyó a Moisés, le mostró otros mundos y luego le dijo la razón por la que creó la tierra y sus habitantes. (Moisés 1:4-6, 8, 10, 30, 37-39; Isa. 45:18.) Estos pasajes de las Escrituras indican que Abraham y otros fueron elegidos en los concilios premortales, como Jeremías, mucho antes de nacer. (Abr. 3:93; Jer. 1:5) Entre este distinguido grupo se encontraba el decimotercer Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el presidente Ezra Taft Benson. De hecho, aprendemos que todos los poseedores del sacerdocio que son fieles fueron “llamados y preparados desde la fundación del mundo” (Alma 13:3) a pesar de que, ante la opinión secular, son “lo débil de la tierra”. (D. y C. 133:59 )

La nueva información sobre Enoc contiene 18 veces mas que lo que dice la Biblia. Además, nos enteramos de que realmente existió una utopía, al leer la descripción del pueblo escogido que vivió en la Ciudad de Enoc. (Moisés 7: 17-19.)

Estos extraordinarios descubrimientos también nos muestran que el evangelio de Jesucristo se enseñó en tiempos de Adán, y que en ese amanecer de la historia se administraron sus ordenanzas. (Moisés 5:58-59.) Además, nos cuentan que Adán reunió a toda su posteridad digna, tres años antes de morir, y les enseñó, los bendijo y profetizó en cuanto al futuro. El Señor incluso estuvo presente en esta reunión de familia tan especial. (D. y C. 107:53-57.)

Al dársenos estos descubrimientos solemnes, ¿no seria apropiado que todos nosotros nos sintiéramos muy impresionados y prestáramos atención? ¿No se debiera producir una conmoción mucho mayor que la que ocurrió cuando se descubrieron los Rollos del Mar Muerto u otras escrituras antiguas’? El mundo, por supuesto, sólo le prestaría una atención temporaria y pronto regresaría a sus mundanas ocupaciones.

Como sabéis, estos descubrimientos son sólo parte de lo revelado en la Restauración, la cual refleja el ministerio de José Smith, por medio del que se revelaron tantas cosas. Para alcanzar estas verdades se requiere mas que una caminata descansada hasta la cima de una colina; ellas nos obligan a llegar a las cúspides de la realidad y al Everest del entendimiento. En un día despejado podemos ver absolutamente todo.

Nuestra Biblia actual tiene un total de casi mil seiscientas paginas escritas por múltiples autores. A estas se han agregado unas 900 paginas de Escrituras reveladas por medio del profeta José Smith-mas que los escritos combinados de Moisés, Pablo, Lucas y Mormón que tenemos en la actualidad-lo que ilustra la cantidad significante que hemos recibido con la Restauración.

En este breve discurso cito sólo algunos versículos, el equivalente a unas tres o cuatro paginas de nuestras Escrituras actuales, pero, encierran un enorme significado.

Antes de la Restauración, el vacío era evidente. Antes de conocer a José Smith, Brigham Young dijo que el hubiera recorrido toda la tierra arrastrándose, si fuera preciso, para encontrarse con alguien como Moisés que pudiera decirle lo que el quisiera saber sobre Dios y el cielo. (En Journal of Discourses, 8:228) Por medio de José Smith tenemos mas información escrita por Moisés precisamente sobre “Dios y el cielo”. Lo único que tenemos que hacer es abrir un libro o ir a una reunión del sacerdocio. Tal vez esto sea demasiado fácil o sencillo y lo apreciaríamos mas si tuviéramos que arrastrarnos. (1 Ne. 17:41) Sólo estudiando las Escrituras, no usándolas únicamente de vez en cuando como referencia, podemos empezar a comprender no sólo sus declaraciones sino también lo que implican.

Por ejemplo, tres versículos de Alma que hablan de la preparación y los llamamientos premortales rompieron formalmente siglos de silencio acerca de la preexistencia del hombre. (Alma 13:3-5.) En 1833 vino la confirmación.

No solo Jesucristo estaba “en el principio con Dios” sino que:

“También el hombre fue en el principio con Dios. La inteligencia, o la luz de verdad, no fue creada ni hecha, ni tampoco lo puede ser.” (D. y C. 93:29.)

Por lo tanto, podemos cantar ”Oh, mi Padre” (Himnos Sión, 208), seguros de que a El pertenecemos.

En 1832. en una ocasión maravillosa en la que Jesús se manifestó, también se oyó una voz que testificaba que El había creado este y otros mundos y que sus habitantes eran hijos de Dios. (D. y C. 76:23-24; Juan I :3; Heb. 1:2)

Hermanos, ¿cómo podemos entender quiénes somos a menos que sepamos quienes fuimos y lo que podemos llegar a ser? ¿Como puede existir una identidad real sin la historia que la respalde? ¿Como puede uno entender el papel que le corresponde, sin saber, aunque sea en parte, los grandiosos planes del Padre para nosotros?

En 1833, el Padre revelo que Jesús progreso de gracia en gracia hasta recibir la plenitud. (D. y C. 93:13. ) Esto nos alienta, especialmente debido a que el Padre y el Hijo nos han pedido que nos esforcemos por ser como ellos, desarrollando en nuestra vida las cualidades requeridas. (Mat. 5:48; 3 Ne. 12:48; 27:27) Jesús le dio gran importancia a lo que enseñó en el Sermón del Monte acerca de lograr esta meta loable. Además, después de habérsenos dicho que tenemos que ser como niños, se nos dicen las virtudes especificas que necesitamos adquirir. (Mat. 18:3; Mosíah 3: 19; Alma 7:23; 13:28.)

Al tratar de alcanzar  esta meta, todos los poseedores del sacerdocio deben amar a su esposa y bendecir a sus hijos; ser buenos patriarcas, poseyendo la autoridad del ejemplo así como la del sacerdocio .

Aprendemos de breves versículos que no somos las víctimas desventuradas del “pecado original”‘. Somos responsables de todos los pecados que cometamos y no de los Adán, al que Dios perdono hace muchos. muchos años ( Moisés 6:53-54; D. y C. 93:38: A. de F. 1:2.) En realidad, porque Adán cayo, nosotros existimos . . . “y existen los hombres para que tengan gozo” (2 Ne. 2: 25).

Cuando se le pidió a Moisés que escribiera estas verdades, también se le dijo que mucho de lo que escribiría lo quitarían mas adelante. Sin embargo, los hombres volverían a tener la verdad en los últimos días. (Moisés 1:40-48.)

Mis hermanos, nosotros poseemos otra vez estas valiosas verdades. Y debemos estar impregnados de ellas: Debemos estudiarlas, meditar sobre ellas, sentiríais y vivir de acuerdo con ellas.

Estas no son solo atracciones teológicas o notas filosóficas. Necesitamos familiarizarnos con sus implicaciones además de conocer sus declaraciones en cuanto a la vida diaria y la eterna.

Uno no puede tener una fe adecuada en un Cristo al que no conozca bien, “extraño para el, y . . . lejos de los pensamientos y de las intenciones de su corazón”. (Mosíah 5:13) En realidad, si nos despojamos de “todo peso y del pecado que nos asedia” fijando los ojos en Jesús y disfrutando de sus palabras, podremos seguir adelante con vigor mental y espiritual. Si no lo hacemos, como dijo Pablo, nuestro animo puede cansarse y desmayar. (Heb. 12: 1-3; 2 Ne. 31:20) Si comprendemos lo que se revelo a Adán, “Este es el plan de salvación para todos los hombres” (Moisés 6:62), entonces estos principios se aplican a las pruebas o tentaciones que pasaremos mañana o a la lastima que podamos sentir por nosotros mismos. Después de todo, la reprobación y la prueba de nuestra fe son parte dei plan. (Mosíah 23:21.)

Todo esta maravillosamente centrado en Jesucristo. Tanto la estructura del átomo como la de las galaxias, y como las verdades acerca de los templos y de las familias. Para los que tienen ojos para ver, todo, desde el principio del mundo, del testimonio de Dios. (2 Ne. 11:4; Moisés 6:63. ) Su objetivo es guiarnos a Cristo para que al ver su ejemplo. podamos seguirlo, tener fe en El y obedecer sus mandamientos.

Si buscamos con fe (Rom. 9:30-32) estos principios de la Restauración. veremos que nuestra vida en esta provincia apartada” se llena de propósito; y, como el hijo pródigo, recibimos la guía y la perspectiva que necesitamos a medida que procuramos volver a nuestro Padre. (Lucas 15: 11-32. )

Lo primero que tenemos que hacer con respecto a esta nueva doctrina es buscarla (1 Ne. 17:41), desviando con firmeza la mirada para no toparnos con las garras arrebatadoras y denigrantes de la perdición mundana.

El evangelio nos da una idea del horizonte lejano y nos revela el resplandor de las luces de la Ciudad de Dios. Este es un lugar de semblantes alegres donde la justicia y la misericordia al igual que la dignidad y la verdad, son compañeras constantes. Allí no existe la compulsión sino que prevalecen la generosidad y la bondad. El egoísmo y la vulgaridad son desconocidos puesto que pertenecían a un lugar pasado y primitivo. Aquí la envidia no podría florecer. Se estima a los vecinos como a uno mismo. En esta ciudad, en la que todos los residentes cumplen con el primero y el segundo mandamientos, habita una comunidad de personas excepcionales que son unidas en mente y corazón.

Nosotros no seremos extraños en la Ciudad de Dios. Allí vivimos antes, cuando las estrellas de la mañana alabaron juntas y los hijos de Dios se regocijaron ante la perspectiva de pasar por esta vida difícil pero necesaria. (Job 38:4 7. ) Lo que cantamos allí sin duda era un himno de loor muy superior al “Aleluya” de Handel, mas glorioso que el canto de Moisés e Israel al cruzar el Mar Rojo. (Ex. 15: 1-2)

Las maravillas se duplican a medida que los templos y las Escrituras nos hablan de otros mundos, de un universo que obedece a la voluntad divina. y en donde viven nuestros primos espirituales.

Cuando vemos las cosas como realmente fueron, como realmente son y realmente serán (Jacob 4:13; D. y C. 93:24), las dispensaciones se vuelven estaciones, las nuevas amistades son sólo vínculos renovados, y cuando el Señor o sus ángeles se aparecen a los profetas en montañas, arboledas, campos e incluso cárceles, sabemos que sólo están renovando relaciones del pasado. (Moisés 1: 1 -2; Mat . 17: 1 -7; JS-H 14; 48-50; Hechos 23:11.)

No estamos listos todavía para obtener todo lo que el Señor ha preparado en la Ciudad de Dios para los que lo aman. (1 Cor. 2:9.) Nuestros ojos humanos no están preparados para ver lo que aun no han visto, ni nuestros oídos para oír la música y los sonidos extraordinarios de esa ciudad.

La senda tendrá sus obstáculos. La fe, la paciencia y la obediencia serán esenciales (Mosíah 23:21; Abraham 3:25), pero los que lleguen a la meta recibirán una incalculable recompensa. (Abraham 3:26) Y los que fracasen verán sus posibilidades muy disminuidas.

Cuando lleguemos al hogar estaremos heridos y exhaustos. pero por fin podremos aplacar por completo la nostalgia de estar lejos de él. Entretanto, nuestros regresos al hogar terrenal no son mas que débiles vislumbres de aquel regreso al hogar eterno.

Hermanos, los valiosos principios restaurados en nuestra época por medio del profeta José Smith están tan repletos de posibilidades y son tan intensos que, como si fueran radioactivos, deben estudiarse y tratarse con gran cuidado.

Para contestar las cruciales preguntas sobre la identidad del hombre y su propósito, la Restauración tiene respuestas. Y acompañando las afirmativas también se nos ha indicado lo que no debemos hacer. Estas verdades restauradas no son misteriosas sino maravillosas. No representan las intrigas de las galaxias, sino sus secretos mas preciados, como los que Dios compartió con Enoc, Abraham, Moisés y José Smith, algunos de los cuales acabo de mencionar. Nada puede ser mas importante ni mas resplandeciente ni mas verdadero.

Demos loor al profeta que habló con Jehová. Nosotros somos los herederos espirituales de José Smith, los que hemos sido llamados hace incontables siglos para cumplir con las responsabilidades de esta época presente.

Hombres y jóvenes del sacerdocio, cumplamos con esas responsabilidades y prediquemos el mensaje. El mensaje del evangelio merece que lo proclamemos como Eter, que lo “clamaba desde la mañana hasta la puesta del sol”. (Eter 12:3)

Esta obra merece que nos sacrifiquemos por ella con valor, como Abinadí, que murió quemado, diciendo que después que terminara de dar su mensaje no importaba a dónde fuera. (Mosíah 13:9)

Los que quieran hacer la voluntad de Dios sabrán que esta es Su doctrina. No se sorprendan cuando los demás se burlen ni tampoco si esta doctrina los inquieta. Lo mismo sucedió cuando los antiguos Apóstoles llenaron Jerusalén con su doctrina. (Hechos 5:28.) Cuando Jesús enseñó nuevos principios a la gente, esta “se admiraba de su doctrina”. (Mat. 22:33.) La única cura para el analfabeto en doctrina es que aprenda a conocerla. (Isa. 29:24.)

“Mi corazón rebosa de alegría” (Alma 26:11) ante la grandeza de la Restauración. Pido disculpas por mi incapacidad de hablar sobre Jesús como El se lo merece; por no ser capaz de expresar “ni la mas pequeña parte de lo que siento”. (Alma 26:16) A pesar de eso, “Un canto en mi alma hay, canción al Rey Jesús, que El escucha con amor, y El me da su luz”.

En el santo nombre de Jesucristo. Amén.

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