Padres dignos, hijos dignos

Conferencia General Octubre 1985
Padres dignos, hijos dignos
presidente Ezra Taft Benson
del Quórum de los Doce Apóstoles

“Se enseña mediante el precepto y el ejemplo, con palabras y con hechos. El mejor maestro es el buen ejemplo; por lo tanto, la primera responsabilidad de un padre es la de dar el debido ejemplo.”

En esta ocasión, os hablare sobre el tema de padres dignos e hijos dignos. El Libro de Mormón se escribió para nosotros, para esta época, y debemos aplicar los pasajes a nosotros mismos (1 Ne. 19:23.)

Teniendo esto presente, consideremos lo que dice el Libro de Mormón respecto a la responsabilidad que tienen los padres de enseñar a sus hijos y a la que tienen los hijos de recibir instrucciones de sus padres. Dado que esta es una reunión general del sacerdocio, hablare del padre y del hijo varón, pero esta claro que estos consejos se aplican a todos los padres y a sus hijos.

En las primeras líneas del Libro de Mormón, dice: “Yo, Nefi, nací de buenos padres y recibí, por tanto, alguna instrucción en toda la ciencia de mi padre” (1 Ne. 1:1).

Los buenos padres enseñan a sus hijos y los buenos hijos escuchan y obedecen. Se enseña mediante el precepto y el ejemplo, con palabras y con hechos. El mejor maestro es el buen ejemplo; por lo tanto, la primera responsabilidad de un padre es la de dar el debido ejemplo.

Lehi, el padre de Nefi, vivió una vida ejemplar. Tuvo una visión en la que vio “un árbol cuyo fruto era deseable para hacer a uno feliz” (1 Nefi 8:10). Ese fruto representaba el amor de Dios. (1 Nefi 11:25.)Lehi participó de el y su “alma se llenó de un gozo inmenso” (vers. 12). Después de haber recibido un testimonio personal de que era bueno, dio el paso siguiente e invitó a su familia a participar también.

Padres, este es un modelo divino: Como líder de la familia, Lehi enseñó primero por medio del ejemplo. Dirigió con rectitud, mediante su conversión a Cristo, y después enseñó por la palabra, diciendo “crean como yo creo”.

¿Cual fue entonces la responsabilidad de Nefi después de recibir estas instrucciones de su padre? El Libro de Mormón dice que Nefi, después de haber escuchado l as palabras de s u padre concernientes a lo que había visto en una visión, sintió el deseo de conocer estas cosas “por el poder del Espíritu Santo, que es el don de Dios para todos aquellos que lo buscan diligentemente” (1 Ne. 10: 17).

Nefi había escuchado a su padre y le había creído, pero deseaba saber por el mismo medio que su padre sabia: por revelación. Los hijos dignos tienen el derecho de recibir confirmación de su Padre Celestial respecto a las instrucciones que les de su padre terrenal. Puesto que es preciso recibir una revelación para percibir una revelación, Nefi buscó diligentemente al Señor y recibió una revelación que reafirmó la que su padre le había dado a la familia.

¿Que les enseñaron a sus hijos los padres justos del Libro de Mormón? Muchas cosas, pero el mensaje principal fue “el gran plan del Dios Eterno”: la Caída, la Expiación, el nacer de nuevo, el Juicio y la vida eterna. (Alma 34:9. ) Enós dijo que sabia que su padre era un varón justo y añadió: “pues me instruyó en su idioma y también en el conocimiento y amonestación del SenorCy bendito sea el nombre de mi Dios por ello ” (Enós 1:1).

Los del Libro de Mormón a quienes no se les enseñó acerca del Señor sino solamente acerca del mundo se convinieron en gente astuta e inicua. (Mosíah 24:5, 7.)

No todas las verdades tienen el mismo valor. Las de salvación son las de mayor valor y estas son las que los padres enseñaron con claridad, con frecuencia y con fervor. ¿Estamos haciendo lo mismo nosotros, como padres’?

Lehi le enseñó a su hijo Jacob acerca del sacrificio del Mesías y la necesidad de tener “un corazón quebrantado y un espíritu contrito”. Le dijo a su hijo que hay “oposición en todas las cosas” y que los hombres son “libres para escoger la libertad y la vida eterna”, mediante el Señor, o “la cautividad y la muerte” mediante el diablo, que desea que todos los hombres sean “miserables como el” (2 Ne. 2:7, 11, 27).

La repetición es una clave del aprendizaje. Nuestros hijos necesitan escuchar la repetición de la verdad, especialmente porque abunda tanta falsedad. Los padres devotos del Libro de Mormón constantemente les recordaban a sus hijos las verdades de salvación. “;Oh recordad, recordad, hijos míos, las palabras que el rey Benjamin habló a su pueblo!”, dijo Helamán. “Sí, recordad que no hay otra manera ni medios por los cuales el hombre puede ser salvo, sino por la sangre expiatoria de Jesucristo. . .recordad, hijos míos, recordad que es sobre la roca de nuestro Redentor, el cual es Cristo. el Hijo de Dios, que debéis establecer vuestro fundamento” (Hel. 5:9-12).

Los padres fieles del Libro de Mormón constantemente expresaban su testimonio a sus hijos. “¡Oh hijos míos, quisiera que recordaseis que estas palabras son verdaderas, y también que estos anales son verdaderos!”, testificó a sus hijos el rey Benjamin (Mosíah 1:6). Alma testificó a su hijo Helamán: “Yo se; y el conocimiento que tengo viene de Dios” (Alma 36:26).

En el Libro de Mormón se conservan grandes legados familiares. Alma le enseñó a Helamán que había escuchado profetizar a su padre (Alma 36:17).

El rey Benjamin hizo que sus tres hijos “fueran instruidos en todo el idioma de sus padres” (Mosíah 1:2). Necesitaban poder comprender y utilizar el idioma de los escritos sagrados. Si no conocían las palabras correctas, no conocerían el plan. Los mulekitas no llevaron anales consigo y su idioma y su fe se corrompieron. (Omni 17.)

Los padres amorosos del Libro de Mormón felicitaban a sus hijos cuando lo merecían. Alma felicitó a Shiblón cuando dijo: “Has empezado en tu juventud a confiar en el Señor” (Alma 38:2). Mormón le dijo a su hijo Moroni: “Te encomiendo a Dios” (Moroni 9:22). Debemos motivar los esfuerzos justos de nuestros hijos .

Si los hijos se desviaban, los resueltos padres del Libro de Mormón continuaban enseñándoles. Lehi exhortó a sus dos hijos rebeldes con “todo el sentimiento de un tierno padre, a que escucharán sus consejos” (1 Ne. 8:37). Les predicó y les rogó que guardaran los mandamientos de Dios. (1 Ne. 8:37-38.)

Alma reprendió a su hijo Coriantón por su comportamiento inmoral. Este padre amoroso dijo que el hecho de que muchos mas también fueran culpables no lo justificaba (Alma 39:4). Alma le dijo francamente a Coriantón que su conducta había impedido que algunas personas creyeran en las palabras de el (de Alma) (Alma 39: 11.) Después le enseñó el principio de que “la maldad nunca fue felicidad” (Alma 41 :10).

¿Por que los padres justos del Libro de Mormón se esforzaron tanto por enseñar a sus hijos la palabra de Dios’? El rey Benjamin dijo que era con el fin de cumplir los mandamientos de Dios. (Mosíah 1:4. ) También dijo que de no haber sido por haber tenido las planchas de bronce que contenían los mandamientos, habrían “padecido en ignorancia” (Mosíah 1:3). ¿No es acaso probable que la falta de enseñanzas de las Escrituras en nuestros hogares sea la causa de que padezcamos en la ignorancia actualmente?

Así como las planchas de bronce bendijeron a Lehi y a sus descendientes, así también nuestras Escrituras deben bendecirnos a nosotros. “Y ahora, hijos míos”, dijo el rey Benjamin, “quisiera que os acordaseis de escudriñarlas diligentemente, para que en esto os beneficiéis; y quisiera que guardaseis los mandamientos de Dios” (Mosíah 1:7). En otras palabras, primero debemos leerlas y después, obedecerlas.

¿A que edad comenzamos a enseñar estas verdades del evangelio a nuestros hijos’? Alma le enseñó a su hijo Helamán mientras este “estaba en su juventud”. (Alma 36:3.) Nuestros jóvenes no deben esperar hasta llegar a la misión para comprender las Escrituras y acercarse al Señor. Lehi dijo que su hijo Jacob vio la gloria del Señor en su juventud. (2 Ne. 2:4.) Imaginad lo que sucedería en la obra misional si enviáramos jóvenes como el.

¿Con que frecuencia deben los padres enseñar estas verdades a sus hijos’? El rey Benjamin habla de tener los mandamientos siempre ante nuestros ojos (Mosíah 1:5).

Enós describe el comienzo de una gran experiencia espiritual de esta manera: “He aquí, salí a cazar bestias en los bosques; y las palabras que frecuentemente había oído a mi padre hablar, en cuanto a la vida eterna y el gozo de los santos, penetraron mi corazón profundamente” (Enós 3). Nótese la frase: “frecuentemente había oído a mi padre hablar”.

En resumen, el Libro de Mormón, que es el libro mas correcto que existe sobre la tierra, demuestra que la principal responsabilidad de enseñar a nuestros hijos el gran plan del Padre EternoCla Caída, la Expiación, el nacer de nuevo, la Resurrección, el Juicio y la vida eternaCdescansa sobre los hombros de los padres. Esto debe hacerse individualmente y también en familia. Debemos hablar de esto, predicarlo y comentarlo para que nuestros hijos conozcan los mandamientos, y debemos enseñárselo desde sus mas tiernos años y a menudo.

Ruego que los padres enseñemos a nuestros hijos, como lo hicieron los padres ejemplares del Libro de Mormón. Y ruego, asimismo, que nuestros hijos, al igual que Nefi, escuchen y obedezcan, sabiendo que por causa de esas enseñanzas, ellos también nacieron de buenos padres. Lo ruego en el nombre de Jesucristo. Amén.

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Una respuesta a Padres dignos, hijos dignos

  1. miguel dijo:

    excelente mensaje, deberiamos como padres aprender de este discurso para poder bendecir nuestra posteridad con la fortaleza y la fidelidad al Salvador y su obra.

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