Las llaves del Reino

Las llaves del Reino

Por el Presidente Wilford Woodruff

Publicado en Millennial Star, 2 de septiembre de 1889.

El profeta José se levantó y nos dijo: “He sellado sobre sus cabezas todas las llaves del reino de Dios… No importa a dónde vaya ni lo que haga, el reino descansa sobre ustedes”.

Antes de concluir esta conferencia, hay un asunto del que quisiera dar testimonio… Soy… el último ser que aún vive y que estuvo con… José Smith, el Profeta de Dios, cuando concedió a los Doce Apóstoles su cargo concerniente al sacerdocio y las llaves del reino de Dios; y como también yo pronto voy a morir, como todos los hombres algún día, deseo dejar mi testimonio a estos Santos de los Últimos Días.

Las nuevas del martirio

Me hallaba sentado con Brigham Young en la terminal de tren de la ciudad de Boston cuando los dos profetas [José Smith y su hermano Hyrum] fueron martirizados. En aquel entonces no había telégrafos ni los rápidos correos que tenemos hoy día para enviar mensajes por el país. En ese momento, el hermano Young se encontraba allí esperando el tren que lo llevaría a Peterborough, y mientras esperábamos sentados, nos vimos acongojados por una nube de tinieblas y melancolía tan grande como jamás había sentido en mi vida…

Ninguno de los dos supo ni entendió el motivo de aquello sino hasta que tuvimos conocimiento de la muerte de los profetas. El hermano Brigham partió y yo permanecí en Boston; al día siguiente conseguí un pasaje para las islas Fox, lugar que había visitado años atrás y en el que había bautizado a numerosas personas y organizado ramas en ambas islas. Mi suegro, Ezra Carter, me llevó en su carromato desde Scarborough hasta Portland, donde saqué pasaje en un barco de vapor. Subí mi baúl a bordo y me estaba despidiendo de mi suegro cuando un hombre salió de una tienda, un zapatero, con un periódico en la mano y diciendo: “¡Padre Carter, José Smith y Hyrum Smith han sido martirizados; han sido asesinados en la cárcel de Carthage!”. Seguir leyendo

Anuncios
Publicado en Autoridad, José Smith, Sacerdocio | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Seamos diligentes en hacer lo que nos corresponde

Seamos diligentes en hacer lo que nos corresponde

Por Henry D. Moyle
del Concilio de los Doce.

Dado el 4 de octubre de 1952 en la Conferencia General.

¡Oh, que fuera yo un ángel, y pudiera realizar el deseo de mi corazón, para poder adelantarme y hablar con la trompeta de Dios, con una voz tal que estremeciera la tierra, clamando el arrepentimiento a todas las gentes! (Alma 29:1), fué la declaración del Profeta de la antigüedad.

Estoy seguro que hoy entre nuestras vi- das muchos queremos ser otra cosa diferente de la que somos, pensando que la suerte dedos demás es mejor que la nuestra. Pero Alma siguió diciendo:

Si, declararía a toda alma viviente, como con voz de trueno, el arrepentimiento y el plan de redención, y que deben arrepentir­se y venir a nuestro Dios, para que ya no haya más dolor sobre toda la superficie de la tierra.

Mas, he aquí, que soy hombre, y peco en mi deseo; porque debería contentarme con lo que el Señor me ha concedido, (ib. 29:2-3).

Creo que nosotros, como colaboradores en el Sacerdocio, podríamos tomar a pecho la amonestación de Alma y contentarnos con lo que Dios nos ha concedido. Podría­mos estar seguros de que nosotros tuvimos algo que ver con nuestra porción en nuestro estado pre-existente. Esta sería otra razón para aceptar nuestra condición actual y disfrutar de ella hasta donde podamos. Concordamos en esto.

Se nos dice en las Doctrinas y Convenios que:

El que guarda sus mandamientos recibe verdad y luz, hasta que es glorificado en la verdad y sabe todas las cosas.

El hombre fué también en el principio con Dios. La inteligencia, o la luz de ver­dad, no fué creada ni hecha, ni tampoco lo puede ser.

Entonces el Señor dice: Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

¿Vió José Smith a Dios?

¿Vió José Smith a Dios?

por José P. Merrill
del Concilio de los Doce.

Un discurso dado en la conferencia general en el día 6 de abril de 1947 

Hermanos y hermanas, oyentes aquí y en otros lugares:

El mormonismo, como el mundo en general llama a la fe que enseña la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se distingue por muchas enseñanzas singulares, una de las cuales es que José Smith fué llamado divinamente, empezando con su visión tan gloriosa y maravillosa. En cuanto a este asunto, cada miembro de la Iglesia, tanto como cada investigador sincero, pueden hacer esta pregunta básica y fundamental: “¿Verdaderamente vió José Smith a Dios?”

Me parece que esta pregunta es la más natural y la más lógica que se podría hacer en cuanto al origen del mormonismo. Es una pregunta que con facilidad podría llamar la atención a cada persona que cree en Dios y en la vida del más allá del sepulcro, sea mormón o no.

Todos los miembros estudiados de la Iglesia conocen la historia de la primera visión como la cuenta José Smith. Era miembro de una familia muy religiosa aunque no pertenecía a ninguna iglesia. A pesar de que tenía nada más catorce años, este asunto de no pertenecer a ninguna iglesia le molestaba. Para ayudarse a resolver el problema leía en la Biblia, y la leía con mucho interés, porque quería saber cuál de las iglesias que disputaban era la correcta, para que pudiera juntarse con ella. Decidió seguir las instrucciones de Santiago (Santiago 1:5-6) y por eso fué al bosque y pidió en oración que pudiera saber qué hacer. Como contestación a la oración sencilla del joven, cuenta él que fué revestido de una columna de luz brillante que descendió de arriba. Mirando arriba vió a dos personajes cuyo brillo y gloria no admitieron descripción. Uno de ellos lo llamó por nombre y dijo, señalando al otro: ¡Este es mi Hijo Amado: Escúchalo! Y entonces José oyó la voz de Jesucristo, el Hijo, y recibió instrucciones de él. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | 1 Comentario

Tener el fin presente

Tener el fin presente


Conforme envejecemos, tendemos a vernos a nosotros mismos y a los demás de un modo muy diferente a cuando éramos más jóvenes. Es de esperar que hayamos aprendido algunas cosas, adquirido sabiduría, forjado amistades, y hecho contribuciones a este mundo. A veces llegamos a prestar atención a cosas que antes no nos interesaban.

Por ejemplo, un hombre de más de 60 años, lee todos los días los anuncios necrológicos en el periódico, no solo para ver si falleció algún conocido, sino para aprender más en cuanto a la vida, de personas cuyo trayecto por ella ahora culmina.

Los obituarios, así como los funerales, nos recuerdan nuestra propia mortalidad, y que es cuestión de tiempo hasta que ella llegue a su fin. A casi nadie le gusta pensar en esas cosas, pero nos sirve aprender de la forma como otras personas vivieron, de sus logros, sus éxitos y sus pesares. Los obituarios también nos permiten sentir lo que sienten los seres queridos que quedan atrás —su angustia, pero también su dicha al recordar una vida bien vivida, todo lo cual nos puede ayudar a vivir con más propósito.

Cuando leemos sobre la vida de otra persona, no podemos menos que pensar en la nuestra. ¿Qué se dirá de nosotros al rendírsenos el tributo final? ¿Cuáles relaciones y qué experiencias tendrán más valor? ¿Cómo queremos que se nos recuerde?

Algunas personas llaman a esto tener el fin presente. Lo cierto es que si uno sabe cómo quiere terminar, su vida diaria tendrá mayor propósito y significado. ¿Cómo podemos vivir un poco mejor hoy? ¿Cómo podemos influir más en la vida de otras personas? ¿Cómo podemos producir más luz y más gozo en el mundo? Estas y otras preguntas similares nos dan la oportunidad de, en cierto sentido, escribir nuestro obituario por adelantado. Entonces, cuando alguien lo lea algún día, tal vez se nos recordará con afecto e inspirará a otras personas a vivir una vida mejor.

•  Ver más palabras de inspiración

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

El amor no es calculable

El amor no es calculable


El amor no tiene límites, sino que permanece cuando todo lo demás falla; crece al entrelazarnos en actos de bondad, abnegación y compasión, y así como el amor nunca se agota, tampoco se le puede calcular ni detallar; apenas fluye libremente de un corazón pleno.

Como lo observó un conocido pastor norteamericano: “¿Cuándo contó una madre el número de veces que besó a su bebé, y cuándo una persona llevó la cuenta de los favores hechos a sus amigos o cuándo un padre hizo una lista de todas las cosas buenas que dio a sus hijos? El amor nunca se calcula. Su naturaleza es dar y seguir dando, y después buscar nuevas maneras de dar más e identificar necesidades adicionales que deban ser satisfechas”.

En verdad, amar es dar, pero, irónicamente, cuanto más damos, tanto más aumenta nuestro amor, así como nuestro anhelo y capacidad de dar. Las virtudes, las cualidades y los hábitos del corazón amoroso crecen en nosotros.

Del mismo modo, el amor no hace una lista de injusticias y ofensas. El apóstol Pedro preguntó una vez: “¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?”. La respuesta de Jesús de “hasta setenta veces siete”, no fue tanto una cantidad específica sino una invitación a dejar de contar, ya que el amor no es calculable.

Comprobamos esta verdad cada vez que vemos a un padre o una madre atender tiernamente a un hijo enfermo para que mejore. Entonces, décadas después, ese mismo hijo o hija presta similar atención a sus ancianos padres —no por sentirse endeudado, sino simplemente por amor. Los años llegan y se marchan, pero las palabras y los hechos de amor quedan siempre grabados en el corazón. ¿Quién olvidará jamás un acto de amor puro?

Al tratar de demostrar nuestro amor, recordemos que tales expresiones son un eco del continuo e ilimitado amor de Dios, porque al amar verdaderamente, llegamos a conocer Su amor perfecto.

•  Ver más palabras de inspiración

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

La maternidad es sagrada

La maternidad es sagrada

(Tomado de the Church News)

No hay nada más sagrado que la maternidad. En realidad, se relaciona estrechamente con Dios mismo, porque en ella se continúa la creación divina en la que participan Dios y el ser humano.

Sin embargo, la maternidad es algo más que dar a luz, pues también se expresa en otro campo de actividad creadora, o sea el de dar forma a nuestra personalidad y pensamientos, e implantar en nosotros nobles ideales, propósitos rectos y fe en Dios.

No es de extrañarse, entonces, que la maternidad sea tan íntima parte del plan divino; que entre la gente comprensiva se le adjudique alto honor; a las mujeres que en forma tan completa se consagran a proveernos la vida, primeramente, y luego el cuidado cariñoso.

Toda joven debe aspirar al noble ideal de ser buena madre; y para lograrlo debe prepararse para ello desde sus tiernos años de comprensión.

En vista de que la buena salud es fundamental para la madre, toda joven debe procurar, viviendo de acuerdo con lo que dicta la prudencia, desarrollar y mantener las cualidades físicas que la ayudarán a cumplir con su destino. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | 1 Comentario

Devocional mundial para jóvenes adultos (05/05/2019)

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario