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El día de reposo de la tierra

Conference Report, abril, 1967. Improvement Era, junio, 1967

El día de reposo de la tierra

por el élder Sterling Welling Sill

Una de las memorias más sobresalientes de mi niñez es el recuerdo del día del reposo. En la granja, en esa época, el domingo era un día completamente apartado del resto de la semana. Del lunes al sábado, nuestra atención estaba centrada en el trabajo que teníamos que realizar con el poder de los músculos de hombres y animales.

Pero el domingo era diferente —era el día de reposo, el día sabático. Era el día del Señor. El sábado a la noche se dejaba a los caballos libres para pastar y se suspendía todo trabajo. El sábado era también un día especial de limpieza y se hacía para que todo y todos estuvieran listos para el domingo.

El acto final de la semana de trabajo era el acto ritual conocido como “el baño del sábado en la noche”. Esto estaba acompañado por la provisión de ropas bien remendadas y limpias, listas para usar al día siguiente.

La preparación completa, tanto física como espiritual, servía también como nuestro reconocimiento de la intención del Creador de que el día sabático debía ser el punto culminante de la semana. Se ha dicho que nuestra civilización no hubiera sobrevivido medio siglo si no hubiera sido por este séptimo día.

Es el día en que se espera que vivamos lo mejor posible, cuando nos ponemos nuestras mejores ropas, leemos los mejores libros, tenemos los mejores pensamientos, nos asociamos con las personas que tienen mayor gravitación en nuestras vidas, y después de dejar de lado nuestras preocupaciones de los otros seis días, vamos a la casa de oración y dejamos que nuestras mentes se eleven tratando de comprender las cosas de Dios.

La unidad de la vida es la semana y cada semana ha sido diseñada siguiendo el modelo de la memorable primera semana, que fue la semana de la creación.

Al abrirse la escena del primer día, sentimos que la pesada y densa oscuridad cubre la profundidad y nos regocijamos con el primer paso en la marcha del progreso cuando Dios dijo: “Sea la luz.” (Génesis 1:3.) Seguimos los otros pasos del acto de la creación hasta la escena culminante que tuvo lugar el sexto día, cuando Dios creó al hombre a su imagen y lo dotó con sus propios atributos y potencialidades.

Haciendo un resumen de los logros del período de la creación, el registro sagrado nos dice:

Y fueron acabados los cielos y la tierra, y todas las huestes de ellos. “Y  acabó  Dios  en  el  día  séptimo  la  obra  que  había  hecho, y reposó el día séptimo de toda la obra que había hecho.

“Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había creado y hecho.” (Génesis 2:1-3.)

Entonces, al programar la existencia mortal o terrenal del mundo, Dios le dio una asignación de siete mil años (Doctrina y Convenios 77:6-7), que representan cada uno de los siete días de la creación. Los primeros cuatro mil años comenzaron con la caída de Adán y terminaron con el nacimiento de Cristo; desde entonces se han agregado los mil novecientos sesenta y siete años de la era cristiana, de manera que en el calendario divino estamos ahora viviendo en el año del mundo cinco mil novecientos sesenta y siete, que es la última parte del sábado en la historia del mundo. Esta tabla divina junto con las señales de Dios, indican que el día de reposo de la tierra, que es el séptimo período de mil años, está por comenzar. Después de la creación, Dios miró su obra y dijo que era muy buena. La tierra era entonces un paraíso de belleza, paz y abundancia.

Nuestros primeros padres fueron puestos en el jardín del Edén en donde se había provisto todo para su bienestar. Al anunciar el castigo por la desobediencia del hombre, Dios dijo:

“. . . Maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

“Espinos y cardos te producirá. . .” (Génesis 3:17-18)

Podemos pensar que la tierra es un lugar hermoso tal como es, pero por casi seis mil años ha estado funcionando en una condición inferior como mundo telestial. No sólo ha producido espinas y cardos, sino también el desorden, la corrupción y toda clase de desobediencia florecieron sobre la faz de la tierra.

Su superficie ha sido hecha improductiva por desiertos y lugares desolados mientras que la enemistad y el odio han estado ulcerando los corazones de hombres y bestias, y durante todo este largo y triste período, el pecado, sufrimiento y muerte han sido la porción general de toda la humanidad.

Pero el próximo período de mil años será el día de reposo de la tierra. Será un período en el cual descansará y gozará de su estado santificado. En este período será renovada y ganará su antiguo estado de esfera terrestre con toda su belleza paradisíaca, gloria y justicia completamente restauradas.

Pero en primer lugar la tierra deberá ser limpiada. Durante su larga historia de pecado y problemas, nuestra tierra se ha ensuciado y mancillado y debe recibir su “baño del sábado en la noche” y ser vestida con ropas frescas y limpias en las que pueda vivir, apropiadamente, sus mejores mil años.

En varias ocasiones anteriores, Dios ha tratado de limpiar la tierra: una vez por un diluvio en los días de Noé y en otras oportunidades ha usado guerras, hambre, pestilencias y enfermedad, tratando de librarla de la iniquidad que mancha su faz. Pero en la preparación para el día de reposo de la tierra, Dios ha indicado que el fuego será el agente limpiador y que toda cosa corrupta será consumida. (Doctrina y Convenios 101:24)

Por medio de Malaquías el Señor ha dicho:

Porque he aquí, viene el día ardiente como  un  horno,  y  todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; y aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.” (Malaquías 4:1)

Entonces vendrá el ansiado período de mil años. Será el período de paz cuando Cristo reinará personalmente sobre la tierra como Rey de reyes y Señor de señores. Este cambio en su estado se iniciará con la gloriosa segunda venida de Jesucristo y después de la purificación, el nuevo rey sacará la maldición de sobre ella y restituirá su anterior magnificencia terrestre.

Este grandioso período milenario con su gobierno perfecto ha sido el tema favorito de los profetas desde el comienzo de los tiempos, y debería ser también una de las fuerzas más inspiradores de nuestras vidas.

Hace más de tres mil años, el salmista miró más allá de la apostasía, la época de tinieblas y la iniquidad e incredulidad de nuestros días, y dijo:

Vendrá nuestro Dios y no callará; fuego consumirá delante de él, y alrededor de él habrá gran tempestad.

Convocará a los cielos desde lo alto y a la tierra, para juzgar a su pueblo.

Reunidme a mis santos, los que hicieron conmigo convenio mediante  sacrificio.” (Salmos 50:3-5.)

En este período final de mil años, se producirán muchos cambios terribles tanto en la tierra misma como en la vida de las personas que vivan en ella.

La hermosa condición paradisíaca de la tierra con su belleza de jardín de Edén será restaurada. Sus desiertos y lugares desolados desaparecerán; Satanás será atado y no habrá más corrupción, muerte o enfermedad, como los que conocemos en la actualidad.

Sobre esto, Juan el revelador dijo:

Y vi a un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo y una gran cadena en la mano.

“Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años;

“Y lo arrojó al abismo, y lo encerró y puso un sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años. Y después de esto, debe ser desatado por un poco de tiempo.” (Apocalipsis 20:1-3)

Durante este milenio, la enemistad entre los hombres y las bestias cesará. Isaías dice:

Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; y el becerro y el leoncillo y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.

“Y la vaca y la osa pacerán; sus crías se echarán juntas, y el león, como el buey, comerá paja.

“Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.

“No harán mal  ni  destruirán   en   todo   mi   santo monte,   porque la tierra estará llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.” (Isaías 11:6- 9)

Entonces nadie dirá que Dios está muerto, que sus revelaciones han cesado o que la vida no tiene propósito.

Hace muchos años Harry Emerson Fosdich escribió un interesante libro titulado Es una gran época para estar vivos. El señor Fosdich señaló algunos de los milagros y asombros que han hecho que nuestra era sea la más excitante desde la creación, y aun así, la magnificencia del período de mil años que vendrá hará que nuestros días de asombro y milagros parezca época de tinieblas en comparación.

Por supuesto el Señor no vendrá a la tierra solo, como dice Pablo: vendrá “con los ángeles de su poder, en llama de fuego.” (2 Tesalonicenses 2:7-8.)

Y muchos de los justos que han muerto resucitarán y se unirán con el Señor y su compañía en el aire.

Hablando de este evento, el apóstol Pablo dijo a los tesalonicenses:

Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que  no tienen esperanza.

“Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

“Luego nosotros, los que vivamos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (1 Tesalonicenses 4:13-14, 16-17.)

¡Qué maravilloso será ese tiempo para estar vivos! ¡Y qué maravillosa época será cuando el éxito, felicidad y paz cubrirán la tierra y los niños crecerán sin pecado a la salvación! ¡Cuánto significado tendrá entonces la promesa del Señor hecha a Zacarías!:

¡Canta y  regocíjate,  oh hija de  Sion  porque,  he  aquí,  vengo y moraré en medio de ti!, ha dicho Jehová.” (Zacarías 2:10)

Isaías dice:

Y edificarán casas y morarán en ellas; y plantarán viñas y comerán el fruto de ellas.

“No edificarán para que otro habite ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos.

“No trabajarán en vano ni darán a luz  para  desgracia,  porque son descendencia de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.

“Y acontecerá que antes que clamen, yo responderé; mientras aún estén ellos hablando, yo habré oído.

“El lobo y el cordero pacerán juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte, ha dicho Jehová.” (Isaías 65: 21- 25)

Entonces los hombres no morirán ni dormirán en la tierra sino que serán cambiados en un abrir y cerrar de ojos, serán arrebatados y su descanso será glorioso. Dios enjugará las lágrimas de sus ojos y no habrá más muerte, ni pena, ni llanto, tampoco habrá más dolor.

¡Qué maravillosa época para vivir cuando Cristo sea nuestro abogado y los hombres y mujeres justos de ambos lados del velo vivan y reinen con Cristo por mil años! Pero por otra parte, ¡qué tiempo tan trágico será para aquellos que no se hayan calificado! Supongamos que nos encontramos en el grupo mencionado por Juan el Revelador cuando dijo:

Pero los otros muertos no volvieron a vivir sino hasta que se cumplieron mil años. . .” (Apocalipsis 20:5.)

Una revelación moderna nos dice:

“Porque. . . el Señor hablará desde el cielo. . . y la tierra temblará. . . y dirá a las naciones dormidas. ¡Levantaos santos, y vivid; quedaos, pecadores, y dormid hasta que os llame otra vez!” (Doctrina y Convenios 43:18)

Al final del séptimo período de mil años, Satanás será desatado antes que la maldad sea sacada completamente de la tierra para siempre. Después del milenio, el estado de la tierra aumentará nuevamente hasta alcanzar su destino final como una esfera celestial en donde los seres selectos vivirán para siempre como miembros del orden exaltado al que pertenece Dios.

Ruego que Dios nos ayude a lograr el éxito en el logro de ésta la más noble de todas las metas, lo ruego humildemente en el nombre de Jesucristo. Amén.

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La segunda venida

Conference Report, abril de 1966. Improvement Era, junio

La segunda venida

por el élder Sterling Welling Sill

Mis hermanos y hermanas, aprecio mucho este privilegio de estar con  ustedes  en  esta   gran   conferencia   general   de   la Iglesia. Recibiremos instrucciones importantes, que nos ayudaran a seguir con más detalle la instrucción divina que . . . No solo de pan vivirá el hombre. . .” (Mateo 4:4). Es deseable en todo momento vivir por la palabra del Señor, pero esto se aplica particularmente a nosotros, ya que nuestra época es la más importante y la más emocionante que el mundo haya conocido. Nuestros antepasados vivían en una tierra estacionaria, plana y araban la tierra con un palo de madera. Ahora vivimos en una tierra asistida, la propulsión a chorro, y la energía atómica, y necesitamos la personalidad el carácter y las cualidades para que coincida con los tiempos. Grandes eventos se están llevando a cabo a una velocidad impresionante en cumplimiento de la palabra del Señor. En cuanto a nuestros días hace veinticinco siglos a Daniel se le dijo:

Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del  fin.  Muchos  correrán  de aquí  para allá,  y el conocimiento aumentará.” (Daniel 12:4)

Ciertamente, la explosión del conocimiento de nuestros días le suministre un cumplimiento literal de esta profecía ante nuestros propios ojos. Es interesante recordar que George Washington tomó posesión de su mandato montado en un carro tirado por caballos, pero dos mil años antes, Julio César había subido a la capital romana exactamente de la misma manera. Poco o ningún cambio había tenido lugar en todo ese largo período. Cuando nací, los hermanos Wright aún no habían hecho su famoso vuelo de 60 pies en Kill Devil Hill. Durante la primera parte de nuestro siglo no teníamos misiles guiados, ni viajes espaciales, ni automóviles, ni radios, ni televisión, ni películas, ni bombas atómicas. Y la mayor parte del trabajo del mundo se realizaba con la potencia muscular de hombres y animales. Sin embargo, los antiguos profetas han sabido mucho acerca de nuestra época y de los milagros durante muchos siglos.

A Moisés se le permitió ver la historia de nuestra tierra desde su inicio hasta su final (Moisés 1:8). Gran parte de los escritos de Isaías se refiere a nuestros días, aunque parecía un poco sorprendido cuando miró por la ventana hacia el futuro y exclamó:

¿Quiénes son estos que vuelan como nubes y como palomas a sus ventanas?” (Isaías 60:8)

En previsión de nuestros días, dijo el profeta Habacuc:

Y serán sus caballos más ligeros que leopardos y más feroces que lobos nocturnos; y sus jinetes se dispersarán; vendrán de lejos sus jinetes y volarán como águilas que se apresuran a devorar.” (Habacuc 1:8)

Nahum da una visión mental clara de una de nuestras escenas nocturnas cuando dijo:

“. . . Los carros serán como fuego de antorchas, y temblarán los cipreses.

“Los carros se precipitarán a las plazas; con estruendo rodarán por las calles; su aspecto será como antorchas encendidas; correrán como relámpagos.” (Nahum 2:3-4)

Los acontecimientos mundiales más importantes parecen haber sido predicho. La gente de los días de Noé fueron advertidos acerca de la inundación, y Dios dio a conocer a Sodoma y Gomorra que su mal atraería una lluvia de fuego y azufre del cielo. Jesús advirtió a Jerusalén  de  su  muerte   inminente   y   predijo   su   propia muerte. Anunció la apostasía de Dios y predijo la edad oscura que seguiría al rechazo del Salvador.

Pero uno de los eventos más importantes en el calendario divino del futuro del mundo es la segunda venida gloriosa de Jesucristo. Este será probablemente el más trascendental suceso que tenga lugar en toda la historia del mundo. El caso más mencionado en toda la Biblia es esa maravillosa experiencia, sin embargo será horrible cuando Jesucristo venga a juzgar nuestro mundo. Hay muchas doctrinas del Evangelio importantes en la Biblia que sólo se mencionan brevemente. El nuevo nacimiento es mencionado en la Biblia nueve veces; el bautismo es mencionado 52 veces, el arrepentimiento es mencionado 89, pero la segunda venida de Cristo es mencionado más de 1.500 veces en el Antiguo Testamento y 300 veces en el Nuevo Testamento. Si Dios pensó en este tema tan importante, debe haber querido que hagamos algo al respecto. La Santa Biblia predice eventos antes de que sucedan, y gran parte de nuestra historia en realidad ha sido escrita antes de que ocurriera. La Biblia predijo con exactitud la primera venida de Cristo en cada detalle, con cientos de años  de  antelación. Se  reveló  que  vendría  de  la  tribu  de  Judá (Miqueas 5:2; Juan 7:42), que su lugar de nacimiento sería Belén (Miqueas 5:2; Juan 7:42), que nacería de una virgen (Isaías 7:14), que iba a huir a Egipto (Oseas 11:1; Mateo 2:15), que iba a sanar a los enfermos, que su propia gente lo rechazarían (Isaías 53:3), que él sería traicionado por un amigo y vendido por 30 piezas de plata (Zacarías 11:12-13), que iba a tomar sobre sí los pecados del mundo y que sería crucificado con los pecadores (Isaías 53:3-12; Lucas 22: 37; Marcos 15:27), que iba a instituir una resurrección universal y que resucitaría personalmente de entre los muertos al tercer día (Oseas 6:2; Lucas 9:22).

Esta misma Biblia también predice que va a venir a la tierra por segunda vez, aunque de una manera diferente. La primera vez que vino como un hombre de dolores, que estaba familiarizado con el sufrimiento (Isaías 53:3), pero la segunda vez vendrá como el poderoso Dios (Isaías 9:6). Él vino la primera vez como el Príncipe de la Paz (Isaías 9:6). Él vendrá la segunda vez como Rey de reyes y Señor de señores (Apocalipsis 17:14). Él vino la primera vez para expiar nuestros pecados; y vendrá la segunda vez para juzgar a los pecadores que no se han arrepentido. El apóstol Pablo dice:

. . .Se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles,

“En llama de fuego, para dar retribución a los que no conocen a Dios,   ni obedecen el evangelio de   nuestro    Señor    Jesucristo.” (2 Tesalonicenses 1:7-8)

Malaquías dice:

. . . Y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis. . .

¿Y quién  podrá soportar el  día  de  su venida?,  o,  ¿quién podrá estar cuando él se manifieste?” (Malaquías 3:1-2)

De acuerdo con el plan divino, a nuestra tierra se le ha asignado una existencia mortal o temporal de siete mil años, modelado después de los siete días de la creación. Los primeros cuatro mil años comenzaron con la caída de Adán y terminaron con el nacimiento de Cristo. Pero más de 1966 años han pasado desde  ese momento. Por lo tanto, de acuerdo al calendario divino ahora estamos viviendo en la noche del sábado de los tiempos. Esta segunda venida gloriosa de Cristo está programada para marcar el comienzo de reposo de la tierra de los mil años, conocidos por los profetas como el milenio. Durante este período Cristo reinará personalmente sobre la tierra. Sin embargo, antes de que esto pueda suceder, los malos serán destruidos por el fuego (Doctrina y Convenios 43:33) y Satanás será atado (Doctrina y Convenio 43:31). En la venida de Cristo un gran número de cosas muy interesantes van a tener lugar. Él no viene solo; como dice Pablo, él vendrá con sus poderosos ángeles (2 Tesalonicenses 1:7-8). A su llegada un gran número de fieles que están muertos serán resucitados y arrebatados para recibir al Señor en el aire. Y algunos de los justos, que vivan en la tierra serán cambiados de la mortalidad a la inmortalidad en un abrir y cerrar de ojos (Doctrina y Convenios 43:32)  para  unirse  a  esa  compañía  impresionante   en   el aire. Ciertamente esto es algo que esperamos con interés (1 Tesalonicenses 4:13-17)

En el momento de la caída de Adán, una maldición vino sobre la tierra, y desde entonces ha existido en su estado caído o telestial. Durante casi seis mil años ha dado a luz espinas, cardos, (Génesis 3:17-18),  y las malas hierbas nocivas, mientras que el crimen, la corrupción, la guerra, y el pecado han florecido. Pero en la segunda venida de Cristo, la tierra será purificada por el fuego (Hebreos 6:7). A continuación, será renovada y recibirá su gloria paradisíaca (Artículos de Fe 10), y será eleva a la categoría de una esfera terrestre.

En el último martes de la vida del Señor, sus discípulos se acercaron y le dijeron:

. . .Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida y del fin del mundo? (Mateo 24:3).

Jesús les advirtió de la gran maldad que existiría sobre la tierra y el engaño de los falsos maestros. Él dijo:

. . . Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.

Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.” (Mateo 24:10,12)

En aquel tiempo, Jesús dijo algunas cosas bastante poco halagüeñas sobre nosotros. Él dijo: “. . . Como los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37). Al parecer los días de Noé fueron días bastante agitados; algunas de sus características principales fueron la falta de preparación del pueblo y su falta de fe en Dios. Al igual que en nuestros días, los antediluvianos pensaban que los cielos fueron sellados y que Dios no volverían a revelarse a sí mismo. Debe haber sonado un poco ridículo cuando en un día despejado y cálido Noé profetizó que una inundación vendría y destruiría su sociedad entera si no se arrepentían, hoy estamos en una situación similar. Sin embargo, estamos lejos de cambiar nuestras maneras. En cambio, muchos hombres de nuestro tiempo están contendiendo por un tipo de comportamiento que tolera el alcoholismo, la inmoralidad, y una amplia variedad de desviaciones con respecto a las leyes de Dios.

Como una de las señales que precederían su venida, Jesús dijo que habría guerras y rumores de guerras (Mateo 24:6), y un odio terrible existiría  entre  las  personas. Él  dijo:  “Porque  se  levantará  nación contra nación y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres y terremotos en diferentes lugares.” (Mateo 24:7)

El Dr. Carl Joachim Hambro, presidente de la Liga de las Naciones, dijo que en la Primera Guerra Mundial, treinta y cinco millones de seres humanos murieron por el hambre y las epidemias. Pero eso es sólo una gota en el océano comparado con el posible horror y la mutilación de la guerra actual. Ahora podemos soltar fuego concentrado en una nación y, literalmente, asar su población. La guerra no resuelve ningún problema humano, y sin embargo, el único lugar donde nuestra generación más sobresale es en su capacidad para hacer la guerra. La guerra moderna es, sin duda, la más desarrollada de todas nuestras ciencias. Incluso un tipo horrible de guerra fría destructiva ahora parece haberse convertido en una parte fija de nuestra desafortunada forma de vida. Pero el hombre de pecado, inestable tiene en sus manos la capacidad de destruir todo sobre la tierra en unas pocas horas. Nuestro fracaso ha sido que mientras hemos perfeccionado las armas, no hemos logrado perfeccionar a los hombres que se les podría pedir que las utilicen. Pero todavía no hay descanso en nuestro mal. Al igual que los antiguos, podemos discernir el aspecto del cielo, pero un error en la lectura de los signos de los tiempos (Mateo 16:3).Esto siempre ha sido uno de los problemas más graves del mundo.

En el Monte de los Olivos el Señor también predijo otro evento que precedería a su gloriosa segunda venida. Él dijo:

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Mateo 24:14).

Mensajeros angelicales con la autoridad de Dios han sido enviados a la tierra en nuestros días para restaurar los principios y ordenanzas del Evangelio que cumple esta profecía. La Iglesia de Jesucristo de nuevo se ha establecido sobre la tierra, construida sobre la base necesaria de apóstoles y profetas (Efesios 2:19-20)

En obediencia al mandato de Dios, al mundo también se le ha dado tres grandes volúmenes de nueva escritura que describen con todo detalle los principios sencillos del Evangelio de Cristo. Estas escrituras modernas añaden muchas declaraciones proféticas adicionales a los del Antiguo y del Nuevo Testamento, que nos advierte de estar listo para este gran evento que está ahora en nuestras puertas (Doctrina y Convenios 110:16; JS-H 39). Que Dios nos ayude a hacerlo así, lo ruego humildemente en el nombre de Jesucristo. Amén.

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“Soís dioses”

Conference Report, octubre de 1965. Improvement Era, diciembre, 1965

“Soís dioses”

por el élder Sterling Welling Sill

Mis hermanos y hermanas, aprecio mucho el privilegio de tener una parte con ustedes en esta gran conferencia general de la Iglesia.

Una de las mayores empresas en el mundo es el negocio de la celebración de convenciones. Esta semana y cada semana los hombres y mujeres de todo el mundo se reúnen para discutir sus problemas, intercambiar ideas, y tratar de desarrollar técnicas más eficaces. Si, es  deseable que los médicos y los abogados y los profesores y los agricultores se reúnan para poner en común sus ideas y experiencias y luego usarlos para elevar y motivar a los demás, ¿Cuánto más importante que un programa de este tipo debe ser para nosotros, que trabajamos en la más grande de todas las empresas a la que Jesús se refirió como “los negocios de mi Padre” (Lucas 2:49). Este es el negocio de la formación del carácter, la piedad, y la exaltación eterna en las vidas humanas. Dios ha dicho que es su trabajo y su . . .Gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39). Pero ese también es nuestro trabajo, y también es nuestra gloria, Dios nos ha invitado a cada uno de nosotros a tener una calidad de miembros firmes y tomar una parte grande en la promoción de nuestro propio bienestar eterno. Y lo que es una idea estimulante es que podamos encontrar nuestro mayor empleo en esa obra en la que Dios mismo pasa todo su tiempo.

Una de las principales características de nuestra época es nuestro alto nivel de logro. Vivimos en el período de mayor ilustración y progreso que ha conocido el mundo. Nadie podría quejarse de las maravillas o milagros de nuestra época. En aviones podemos volar a través de la estratosfera más rápido que el sonido. En los submarinos atómicos podemos vivir cómodamente en las profundidades del mar o ir de viaje bajo la capa del hielo polar. Y estamos incluso ahora batiendo las alas para una aventura en el espacio. Pero junto a Dios mismo, lo que menos sabemos en el mundo es acerca de nuestro propio ser individual. Esa gran obra maestra de la creación que Dios formó a su imagen sigue siendo el misterio del universo.

Cuando alguien nos hace preguntas acerca de la ciencia, la invención, o de la historia, podemos responder a ellos. Pero si se nos pide escribir un análisis de nosotros mismos y hablar de nuestra mente y las cualidades de nuestra alma, no podríamos dar una respuesta muy buena. Ni siquiera podríamos explicar por qué hacemos lo que hacemos y por qué creemos, en lo que creemos. O cuando se les pide a los hombres hablar acerca de la finalidad de la vida o el origen y destino de sus propias almas, por lo general se confunden y en gran medida permanecen en silencio.

Macbeth de Shakespeare expresó su filosofía diciendo, “vida. . . Es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no significa nada.” (Macbeth, acto V, escena 5.) Es decir, la vida no significa nada para Macbeth, y hay muchos en nuestros días que comparten esta opinión de la vida. Hamlet dijo, “¿Cómo cansados, rancio, plana y poco rentable me parece que todos los usos de este mundo de un jardín sin maleza, que crece a la semilla; Cosas rango y gruesas en la naturaleza poseen simplemente?” (Hamlet, acto I, escena 2.) Y en este país el año pasado, más de 20.000 personas siguieron esta persuasión y destruyeron sus propias vidas.

El viejo filósofo persa Omar Khayyam, que fue uno de los hombres más sabios de su época, confesó su propia incapacidad para comprender la vida diciendo:

“Vine como el agua, y como viento voy” “Dentro de este universo, y por qué no saber
ni de dónde, como el agua que fluye de cualquier manera;
y fuera de ella, como de viento a lo largo del Residuo, yo no sé ¿A dónde, se quiera o no sopla?
“Arriba del centro de la Tierra a través de la Séptima Puerta Me levanté, y en el Trono de Saturno ESTADO,
Y más de un nudo por el camino;
pero no el capitán de los nudos del destino humano.
“Había una puerta a la que no se le encontró ninguna clave; Allí estaba el velo a través del cual yo no podría ver.”
(De “El Rubaiyat,” st 28-29, 31-32, tr por Edward Fitzgerald)

Alguien ha tratado de ayudar a entender la vida, comparándola con una obra de teatro en tres actos. Las escrituras hablan de una existencia  pre-mortal  que  es  larga,  ese  fue  nuestro   primer acto. Luego, la mortalidad que es corta, que es el segundo acto; y entonces hay un tercer acto eterno, eterno. Y alguien ha dicho que si usted entra en el teatro después de que el primer acto ha terminado y antes de que el tercer acto alla comenzó, es posible que no entienda el juego. Con frecuencia la vida simplemente no tiene sentido, cuando como Macbeth o Hamlet u Omar Khayyam lo miran desde una perspectiva demasiado limitada. Lo afortunados que somos por lo tanto, al tener el punto de vista acerca de la vida de Dios y conocer sus respuestas a las grandes preguntas. Se ha dicho que “las tres grandes preguntas” en la vida son éstas; de dónde, por qué y hacia dónde. Debido a la particular relación que existe entre Dios y el hombre, que puede ser mejor estudiado juntos.

Fuera de la edad de oro de Grecia, oímos decir a Sócrates, “Conócete a ti mismo.” Y Jesús le dio una instrucción a sus compañeros cuando dijo:

. . . Esta es la vida eterna:  que  te conozcan a  ti,  el  único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Juan 17:3).

Para tener una mejor apreciación de Dios como de nosotros mismos, podríamos volver a entrar en las escrituras para una revisión de nuestro propio primer acto.

La Biblia dice que Dios es el Padre literal de nuestros espíritus, y Jesucristo fue su primer hijo engendrado (Hebreos 1:6). Al igual que Jesús todo lo que hemos visto a Dios, ya que vivimos con él durante ese largo período de nuestro primer estado. Es de suponer que vimos los fundamentos de esta tierra siendo despedidos y sabíamos que íbamos a tener el gran privilegio de vivir en ella. Se nos informó en ese momento que durante nuestro segundo estado que se añadiría gloria sobre sus cabezas (Abraham 3:26) con estos hermosas cuerpos maravillosos, sin el cual no podríamos tener una plenitud de la alegría, ya sea aquí o en el futuro. Nos dijeron que durante unos años tendríamos este poder milagroso de la procreación, por lo que es posible para nosotros tener hijos y organizar una familia, que bajo la autoridad del sacerdocio sería la unidad básica por toda la eternidad. Cuando se nos dio esta buena noticia la Escritura nos dice que “todos los hijos de Dios gritaban de alegría. . .” (Job 38:7). Y estoy seguro de que si ahora se entendiese la importancia de la vida tal como la entendíamos entonces, estaríamos dispuestos a arrastrarnos sobre nuestras manos y rodillas  por  la  vida  por  este  gran  privilegio  que  actualmente disfrutamos. Pero también sabíamos entonces que durante nuestro segundo estado sería necesario que aprendiéramos a caminar un poco por la fe. Fue importante en nuestro desarrollo que conociéramos el bien y el mal. Teníamos que ser probado con las tentaciones de la mortalidad y desarrollar un carácter piadoso por el ejercicio de nuestro propio libre albedrío.

Henry Thoreau, un filósofo americano, dijo una vez que hay que agradecer a Dios todos los días de nuestras vidas por el privilegio de haber nacido, y luego se puso a especular sobre la suposición bastante singular de lo que podría haber sido si no hubiéramos nacido, y señaló algunas de las ventajas que nos hubiéramos perdido como consecuencia. Sin embargo, las Escrituras nos dicen que un tercio de todos los hijos espirituales de Dios nunca nació y nunca podrán nacer porque se unieron a la rebelión de Satanás y fallaron en su primer estado (Apocalipsis 12:4,7-9). Y sin embargo, todos los espíritus tienen hambre de un cuerpo. Algunos espíritus no encarnados que se presentaron a Jesús en su día preferían tener los cuerpos de los cerdos en lugar de no tener ningún cuerpo en absoluto (Mateo 8:31-32). Pero debido a que hemos pasado con éxito las exigencias de nuestro primer estado; nos hemos ganado el derecho a seguir nuestro progreso en esta vida. Desde el principio hemos vivido bajo la promesa de que si pasamos la prueba de la fidelidad durante los años de la mortalidad, nos graduaremos en un tercer estado glorioso, eterno. El tercer acto es donde los finales son felices; es decir, donde los premios son entregados. El tercer acto es el que, al igual que el mismo Redentor, podemos calificar para una gloriosa resurrección corporal y tener todas las posibilidades de progreso eterno puesto a nuestra disposición. Para ayudar a conseguir esto podemos pre-vivir nuestro propio tercer acto mediante el estudio de las páginas proféticas de las sagradas escrituras.

Tengo un pariente que practica esta filosofía de interesante futuro. Cuando lee una novela, siempre lee el último capítulo primero. Él quiere saber antes de que empiece a dónde va  a llegar. Eso también es una idea bastante buena para la vida.

Nada está más claramente escrito en la Escritura que el hecho de que la vida de Cristo no comenzó en Belén; ni qué terminó en el Calvario. Jesús dijo:

Salí del Padre y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo y voy al Padre.” (Juan 16:28).

En su oración en Getsemaní, dijo:

Ahora pues, Padre, glorifícame tú en tu presencia con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.” (Juan 17: 5).

Jesús fue el primer Hijo de Dios engendrado en el espíritu y el Unigénito Hijo de Dios en la carne (Hebreos 1:6; Juan 1:14). Pero Dios también es nuestro eterno Padre Celestial, y  es  tan  cierto que nuestras vidas no comenzaron cuando nacimos; tampoco se termina cuando morimos. Al igual que nuestro Hermano Mayor, en el espíritu también fuimos engendrados a la imagen de Dios. También fuimos dotados de un conjunto de sus atributos, herederos de su gloria. Y la idea más grande en el mundo es la promesa de Dios que a través de nuestra fidelidad podemos llegar a ser como él es.

Pero estas verdades tienen que ver con nuestro propio destino glorioso, siempre han sido difíciles para algunas personas para entrar en sus almas. Cuando Jesús dijo: “Yo y el Padre somos uno” (Juan 10:30), las personas que tomaron piedras para apedrearlo por blasfemia. Dieron su razón al decir: . . . Porque tú, siendo hombre, te haces Dios” (Juan 10:33). Jesús citó a ellos el antiguo Salmo en el que Dios señaló el destino de sus hijos fieles diciendo: Yo dije:

Vosotros sois dioses” (Salmos 82:6). A continuación, para ayudarnos a entender, Jesús dijo:

. . . ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije: Sois dioses?
“Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada),
“¿A quién el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Soy Hijo de Dios?” (Juan 10: 34-36).

Todavía tenemos algunos de estos problemas en nuestros días. En nuestra incredulidad rebajamos nuestras posibilidades divinas. Pablo dijo a los Corintios, “que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1Corintios 2:9). Podemos imaginar algunas cosas maravillosas, pero ni siquiera podemos concebir esa magnífica experiencia  que  está  más  allá  de  las  fronteras   de   esta vida. Ciertamente, las más grandes maravillas del futuro no estarán en nuestra televisión o nuestros aviones; sino que estarán principalmente en nosotros mismos. Cuanto mayor sea la comprensión de nuestro propio futuro, más efectiva será la manera de prepararnos para ella. Y ¿por qué debemos llamar a Dios nuestro Padre Celestial y al mismo tiempo dejar de creer en su promesa de que el linaje de Dios puede llegar a ser algún día como el padre? El gran mensaje de la Iglesia en nuestros días es que Dios el Padre Eterno ha vuelto a aparecer en esta tierra para restablecer entre los hombres la creencia en el Dios del Génesis, el dios del monte Sinaí, el Dios del Calvario, y el Dios de este último días. El mensaje ha sido renovado en que la segunda venida de Jesucristo a la tierra está a la mano, y él también ha reafirmado el hecho de que aquellos que son fieles serán exaltados y se les permitirá gobernar con él por toda la eternidad. Si sólo creemos, entonces todo es posible (Marcos 9:23) y vamos a ser capaces de hacer los preparativos necesarios. Si los poderes divinos del hombre son tan manifiestos incluso en su actual estado caído, imagínense lo que puede ser el potencial eterno de la gran obra maestra que Dios creó a su imagen.

El universo es la obra de Dios, pero el hombre es su hijo. Dios puso el oro y la plata en la tierra, pero doto a sus hijos con sus propios atributos y sus potencialidades. Y de acuerdo con sus propias leyes inmutables de herencia, los niños pueden esperar algún tiempo para llegar a ser como los padres. Debemos aferrarnos a nuestra herencia. Hay de todo, en saber nuestro origen y destino posible y en constante reafirmación de ellos en nuestras vidas. Alguien dijo una vez a su amigo, “¿Quién crees que eres?” Y susurró en voz baja para sí: “Me gustaría saber.”

Algún día sabremos con mayor claridad lo que somos. Nosotros entendemos la gran enseñanza bíblica de que Dios, los ángeles, espíritus y los hombres son todos de la misma especie en diferentes etapas de justicia y desarrollo. Las escrituras señalan que Jesús, el Hijo primogénito de Dios, estaba en “el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia. . .” (Hebreos 1: 3). Pero esta misma gran verdad también se aplica a nosotros y se manifestará en nuestro propio futuro.

En el canto de la gloria del hombre, dijo el salmista inspirado:

Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste,
“Digo: ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites?
“Pues le has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra.
“Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies.” (Salmos 8: 3-6)

Otra traducción de esta línea dice: “Le hiciste un poco inferior a los ángeles” (Hebreos 2:7) Ciertamente, Dios debe haber tenido un gran destino en mente para nosotros cuando prometió darnos el dominio sobre las obras de sus manos y poner todas las cosas bajo nuestros pies. Juan el revelador se refiere a las posibilidades divinas del hombre diciendo que Dios nos hará reyes y sacerdotes para él para siempre (Apocalipsis 1: 6)

Hace muchos años, al hablar de la posibilidad del progreso eterno de los hijos de Dios, BH Roberts dijo, “Piense por un momento en lo que progresa un hombre dentro de los estrechos límites de esta vida. Considérelo mientras yace en el regazo de su madre, un bebé recién nacido. Hay ojos, de hecho, que pueden ver, pero no pueden distinguir objetos; oídos que pueden oír, pero no pueden distinguir sonidos; manos tan perfectamente modeladas como la suya o la mía, pero impotentes: los pies y las piernas, pero son incapaz de soportar el peso de su cuerpo, y mucho menos a pie. Allí yace un hombre en estado embrionario, pero impotente, y sin embargo, en el lapso de tres años a setenta años, por la asombrosa obra de ese maravilloso poder dentro. . . un cambio en él puede ser forjado. Del indefenso bebé pueda surgir uno como Demóstenes o Cicerón, o Pitt, o Burke, o Fox, o Webster. O de tal bebé puede llegar un Nabucodonosor, o un Alejandro, o un Napoleón, que conquistan imperios y le dan otra dirección a la historia. De tal principio puede llegar un Licurgo, un Solon, un Moisés, o una Justiniano, quien deberá emitir las constituciones y leyes de los reinos, imperios y repúblicas, bendiciendo a millones felices por haber nacido en su día, y dirigir el curso de las naciones a lo largo de caminos de una ordenada paz y virtuosa libertad. O puede venir un Miguel Ángel, el niño indefenso que, a partir de una masa cruda de piedra de la ladera de la montaña procederá a efectuar una visión nacida del cielo que mantendrá la atención de los hombres por todas las generaciones. O un Mozart, Beethoven, o una Handel que llevaron a cabo desde el silencio esas melodías y armonías   que levantan el alma de su actual prisión estrecha y darle la comunión para una temporada con los dioses. O de ese bebé puede surgir una mente maestra que deberá tomar el timón de la nave del Estado, y dar curso a una nación y dirección a través de tiempos difíciles, y anclarlo al fin en un remanso de paz, la prosperidad y la libertad; coronar con honor, también, y darle un pie orgulloso entre las naciones de la tierra; mientras que él, el salvador de su país, es seguido por las bendiciones de sus compatriotas.

“Y todo esto se puede hacer por un hombre en [una corta] vida. Es más, se ha hecho, entre la cuna y la tumba. . . Entonces lo que no puede hacerse en la eternidad por uno de estos hombres-Dios. Eliminar de su camino el incidente de la muerte, o, mejor aún, contemplarlo como un ser resucitado de entre los muertos, y darle a él en todo su esplendor, la herencia, la inmortalidad, la existencia sin fin de la edad adulta, lo que no podemos esperar que va a lograr con qué límites? ¿Se puede aventurar a fijar como marca el límite de su desarrollo, de su progreso?… ¿por qué debería haber ningún límite? Conceder la inmortalidad para el hombre y Dios por su guía, ¿qué hay en el camino de lo intelectual, moral, y el desarrollo espiritual que no pueda aspirar? Si dentro del corto espacio de la vida mortal hay hombres que se levantan de su infancia y llegan a dominar los elementos de fuego y agua y tierra y aire, y los gobiernan casi como Dioses, ¿Qué no podrían hacer en unos cuantos cientos o miles o millones de años? . . . ¿A qué alturas del poder y la gloria podrían ascender? “(BH Roberts, La doctrina mormona de la Deidad, 1903, pp. 33.)

Sin duda uno de los más grandes conceptos de la escritura sagrada es esta gran verdad en la que habla de nuestra potencialidad, Dios mismo ha proclamado: “Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo” (Salmos 82:6)

Que Dios bendiga nuestras vidas que a través de nuestra comprensión, nuestra fe y nuestras buenas obras podemos llegar al destino glorioso que él ha ordenado. Es esta mi humilde oración en el nombre de Jesucristo. Amén.

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El instinto de muerte

Conference Report, abril de 1965, págs. 86-90. Improvement Era, junio

El instinto de muerte

por el élder Sterling Welling Sill

Mis hermanos, aprecio mucho este privilegio de tener parte con ustedes en esta gran hermandad del sacerdocio bajo la cual recibimos nuestra comisión para servir a Dios.

Hace algún tiempo, un amigo mío que vive en una granja me decía que a medida que sus hijos tenían la edad suficiente para participar en la responsabilidad del trabajo agrícola, el le entrega un poco de tierra para cultivar o algunos animales de la granja para cuidar. Y, por supuesto, que reciben la compensación en cuestión.

El Señor también tiene ese tipo de programa. A medida que sus hijos son lo suficientemente maduros, les invita a tomar parte en esa gran empresa a la que Jesús se refirió como “los negocios de mi Padre” (Lucas 2:49). Ese es el negocio de la formación del carácter, la integridad, y la vida eterna en sus hijos. Dios ha dicho que es su obra y su gloria “. . . llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).

Y a continuación, a modo de invitación para nosotros es que él ha dicho, “Si tenéis deseos de servir a Dios, sois llamados a la obra. . .” (Doctrina y Convenios 4:3). Y es posible que tengamos una parte si somos capaces  de calificar para la misma obra en la que Dios mismo pasa todo su tiempo. Por supuesto, también hay que estar preparados para aceptar nuestra parte de responsabilidad.

Se nos ha dado el sacerdocio, que es la autoridad para actuar en el nombre del Señor. Pero nosotros mismos debemos desarrollar el liderazgo, que es la capacidad para actuar en el nombre del Señor. Y supongo que uno no es de gran importancia sin el otro. Es decir, ¿de qué serviría que un misionero tenga la autoridad para hacer conversos si no tienen la capacidad de hacer conversos?

Nuestro mundo en sí se compone de contrapuestos. Hay una especie de polo norte y el polo sur en cada vida. Vivimos en medio de los contrastes de lo positivo y lo negativo, el bien y el mal, cuesta arriba y cuesta abajo, el cielo y el infierno. Jesús habló sobre el camino recto y estrecho que conduce a la vida (Mateo 7:13-14), Pero también hay que ser conscientes de los peligros de ese camino ancho que conduce hacia la muerte.

El Señor mismo ha dicho;

He aquí,  yo  pongo  hoy  delante  de  vosotros  la  bendición y la maldición:

La bendición, si obedecéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy;

Y la maldición, si no obedecéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios y os apartáis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.” (Deuteronomio 11: 26-28)

Y determinamos la dirección de nuestras vidas por cuál de las afinidades, los antagonismos, o inclinaciones que construimos en ellos. Existe una dualidad natural en la vida que Platón llama “la parte superior e inferior del alma.” Jesús se refirió a este antagonismo como “el espíritu y la carne” (Mateo 26:41), pero hace algún tiempo un psicólogo dijo que cada uno de nosotros  tiene dentro de sí mismo “un instinto de vida” y también “una pulsión de muerte.”

El diccionario dice que un “instinto” es una aptitud natural o tendencia que conduce hacia una meta. Al presentar al Maestro, el apóstol Juan dijo:

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Juan 1:4) El mayor de los productos básicos en el universo es la vida. Y Jesús anunció su misión diciendo: “Yo he venido para que tengáis vida y la tengan en abundancia” (Juan 10:10). Dios ha dotado a cada semilla con un germen de vida mediante el cual es capaz de mirar hacia arriba, hacia cosas mejores. Pero el mayor regalo de Dios es la vida eterna (Doctrina y Convenios 14:7), y después de dotar a sus hijos con sus propias potencialidades, implantó en ellos una especie de alcance hacia arriba, una inclinación natural o una tendencia a luchar por el linaje de Dios y poder aspirar a ser como el padre.

Pero el instinto de vida también tiene su opuesto. A nuestro alrededor vemos los resultados de esa atracción siniestra que conduce hacia la muerte que podría ser comparado con el instinto que conduce a la polilla hacia la llama que la destruirá. Es un hecho interesante que la naturaleza nunca se cansa de imponer un castigo. La desafortunada polilla puede quemar sus alas, y se consumirá, pero la llama sigue y sigue, sin ser molestada, ilesa, y ni siquiera es consciente del terrible dolor que ha causado. En realidad, nadie sabe qué tan grave puede ser el tormento del cuerpo. Sabemos que pueden ser suficientes para provocar su muerte. Pero el espíritu es eterno; que puede sufrir, pero no puede morir. No hay tal cosa como una cancelación de la existencia. La principal característica de la muerte eterna no es el olvido, sino el dolor interminable y el pesar. Cuando uno muere las cosas que conciernen a la justicia, a continuación, la miseria y la desesperación se hacen con el control de la vida; y de algunos han pasado el punto de no retorno, el Señor dijo:

El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es impuro,  sea impuro todavía. . .” (Apocalipsis 22:11)

Y, ciertamente, los que permiten ser manejados por sus impulsos morirán y serán miserable para siempre, ya que no puede haber felicidad en la maldad.

La experiencia más temida de la vida es la muerte. De manera instintiva nos aferramos a la vida con cada onza de nuestra fuerza. En los días de Job se dijo, . . . todo lo que el hombre tiene dará por su vida.” (Job 2:4). No hay nada que podamos hacer, no hay ningún gasto que podríamos involucrar en prolongar la vida durante una semana o un mes, a pesar de que sabíamos que ese período estaría lleno de dolor e infelicidad. Pero cuando Juan dijo: “No es un pecado de muerte” (1 Juan 5:16), él estaba hablando de una muerte más terrible que la del cuerpo. Y Pablo describe este pecado diciendo;

Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,

“Y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios, y de los poderes del mundo venidero,

Y cayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, puesto que crucifican de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y le exponen a vituperio.” (Hebreos 6:4-6)

Pero esta segunda muerte no tiene lugar al mismo tiempo. Espiritualmente morimos            un poco a la vez. Nuestro entusiasmo muere, muere nuestra fe y nuestra ambición muere.

Nadie baja el camino recto y estrecho en ángulo recto, y el pecado no nace completamente desarrollado. Todo pecado es un menor de edad, para empezar. Porcentualmente, muy pocas personas van a perder sus bendiciones porque se han convertido en asesinos o hijos de perdición. Como alguien ha señalado, no son las secoyas gigantes las que nos hacen tropezar al caminar por el bosque, sino que es la vid y la maleza.

Y uno de los pecados más perjudiciales y da mayor fuerza a nuestro instinto de muerte es la violación de esa gran revelación dada hace 132 años llamada la Palabra de Sabiduría. Algunos violadores de esta ley tienden a excusarse porque parece ser una cosa tan pequeña. Parece que fue un poco de desobediencia, un poco de cafeína, un poco de nicotina, un poco de indulgencia amigable al alcohol. Sin embargo, estos son los trampolines a la enfermedad, hogares rotos, la inmoralidad, la deslealtad a Dios, la muerte física y la muerte de muchos de nuestros intereses eternos.

En la revista Vida del 26 de febrero de 1965, hay un artículo acerca de la espantosa cifra sobre el tráfico de droga en los Estados Unidos. Y entre sus efectos más concluyente es la adicción mortal se forma y las buenas inclinaciones que son destruidas por su antojo. Los usuarios de esta droga a menudo mienten, roban, matan para satisfacer estos apetitos de la muerte. Sin embargo, en cierto grado, estos mismos resultados son característicos  de  cada pecado. Cada desobediencia, cada falta de honradez, y cada ejercicio  de  la  lujuria  forman  una  adicción  mala  y  fortalece  los instintos de muerte. Nadie necesita un ángel registrador para mirar por encima del hombro y tomar notas de sus pecados. Bueno o malo, todo lo que hacemos está siendo grabado en nuestros apetitos, nuestros sistemas nerviosos, nuestra personalidad, nuestras mentes y nuestros espíritus inmortales. Cada cigarrillo, cada crimen, y cada irreverencia se escriben de forma indeleble en la persona de su víctima. Un violador de las leyes hechas por el hombre puede al menos esperar que no será descubierto su crimen. Sin embargo, para los violadores de las leyes de Dios, no hay ninguna posibilidad de escapar al castigo. Y cada transgresor se convierte en su propio fiscal, en su propio juez, su propio jurado, y su propio verdugo.

Una violación de la ley civil nos puede poner en la cárcel. Un crimen contra nuestra salud podría ocasionar el estar encerrado en algún hospital fatigado de dolor, pero un pecado contra nuestra vida eterna podemos dar a nuestros instintos de muerte la potencia suficiente para echarnos en el fuego del infierno. Y, por desgracia, a partir de este veredicto no hay apelación, y nos convertimos a nosotros mismos en adictos, alcohólicos, débiles morales, o siervos inútiles,

¿qué poder puede anular la condena?

El apóstol Pablo dijo: . . .La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). La muerte es la consecuencia irrevocable de permitir que esta extraña afinidad por el mal se establezca en nuestras vidas. El pecado puede parecernos atractivo que damos la espalda a la justicia y luchamos contra Dios.

El otro día un hombre que había sido testigo de la larga agonía de muerte de un cáncer sufrido por su padre se disparó a sí mismo cuando el médico le dijo que los síntomas indicaban que podría sufrir un destino similar. El suicidio puede resolver su problema en lo que se refiere a esta vida, pero ¿qué pasa con la eternidad? Si tememos tanto a la penosa y persistente e infeliz muerte del cuerpo, como será entonces la muerte eterna de nuestra propia alma.

De los que pecan hasta la muerte el Señor ha dicho; “hubiera sido mejor para ellos no haber nacido;

Porque son vasos de ira, condenados a padecer la ira de Dios con el diablo y sus ángeles en la eternidad;

Concerniente a los cuales he dicho que no hay perdónen este mundo ni en el venidero.

Estos son los que irán al lago de fuego y azufre, con el diablo y sus ángeles,

Y  los  únicos  sobre  quienes  tendrá   poder   alguno   la segunda muerte.” (Doctrina y Convenios 76:32-34,36-37)

Y sin embargo la muerte cancerosa más dolorosa que podemos traer sobre nosotros mismos puede ser sólo un símbolo de nuestro pesar y sufrimiento eterno.

Pero en el otro lado de nuestra posibilidad, lo que es una oportunidad emocionante que tenemos que desarrollar nuestros instintos de vida. Vivimos en la mejor edad, con las condiciones más favorables que ha conocido en el mundo. El camino a la exaltación ha sido perfectamente marcado y brillantemente iluminado, y nadie tiene que bajarse del camino recto y estrecho, excepto por su propia elección. En la revelación, el Señor dijo:

Y todos  los santos que se acuerden de guardar y hacer estas cosas, rindiendo obediencia a los mandamientos, recibirán salud en el ombligo y médula en los huesos;

Y hallarán sabiduría y grandes tesoros deconocimiento, sí, tesoros escondidos;

Y correrán sin fatigarse, y andarán sin desmayar.

Y yo, el Señor, les prometo que el ángel destructor pasará de ellos, como de los hijos de Israel, y no los matará. Amén.” (Doctrina y Convenio 89:18-21)

El cuerpo es el templo del espíritu, y ambos reaccionan mutuamente el uno del otro. John Locke dijo, “Una mente sana en un cuerpo sano es una breve pero completa descripción de un estado feliz en este mundo.” Cuando la mente y el cuerpo están funcionando correctamente y los tejidos están llorando por ejercicio, entonces hay alegría y ganas de vivir. Para mantener su salud y la fuerza del cuerpo debe trabajar. Del mismo modo, un espíritu sano debe ser constante y vigorosamente empleado en hacer el bien. El letargo es una parte de la pulsión de muerte, mientras que el celo justos se acumula al instinto de vida. Probablemente la idea más grande en el universo es la promesa de Dios para nosotros . . . Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10). Y nuestras vidas fallan en la medida en que nuestros instintos de vida pierden su ascenso al tolerar esos pequeños males que causan nuestra adicción al pecado.

Se cuenta la historia de un explorador que recorrió el ártico en invierno. Estaba cansado y con frío, y decidió sentarse y descansar. Después de unos minutos empezó a sentirse mejor. El cansancio y desagrado comenzaron a desaparecer. Debido a que era un poco somnoliento, decidió que una siesta de quince minutos le daría la ayuda que necesitaba. Entonces, de repente se le ocurrió que estaba muriendo de frío. En su desesperación, se puso de pie y corrió con todas sus fuerzas. Estaba corriendo por su vida, y pronto la sangre se revolvía por sus venas, produciendo el calor natural que lo salvó de la muerte.

A través de nuestro mundo de los opuestos, también estamos corriendo por nuestras vidas, y Jesús ha indicado lo que la cantidad de nuestro esfuerzo debe ser cuando dijo: “Oh vosotros que se embarcan en el servicio de Dios, mirad que le sirváis con todo tu corazón, alma, mente y fuerza, para que aparezcáis sin culpa ante Dios en el último día ” (Doctrina y Convenios 4:2)

Que Dios nos ayude a mantener todas nuestras ropas, en su mejor momento lo que significa que tengan vida y la tengan en abundancia (Juan 10:10). Esto lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén.

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Pre arrepentimiento

Conference Report, octubre de 1964

Pre arrepentimiento

por el élder Sterling Welling Sill

Hay un antiguo mito griego sobre una raza de gigantes llamado Titanes que asaltaron los cielos. Armados se lanzaron contra los dioses, que buscaban su destrucción. Sin embargo, los rayos de Zeus y las flechas de Hércules fueron demasiado para los atacantes, y los Titanes fueron finalmente destruidos.

De esta historia tenemos la palabra titanismo. Esta es una palabra destinada a representar nuestra inclinación humana desafortunada de luchar contra la justicia. Siguiendo el ejemplo de los antiguos gigantes, nuestro mundo está llevando a cabo actualmente una guerra total contra Dios y sus propósitos.

Jesús oró: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:10). Y a partir de este principio la Deidad  ha estado tratando de elevar nuestros estándares a este nivel por el cual nuestro Redentor oró. La historia de la humanidad se compone de un largo historial de desagradable antagonismo hacia Dios.

La desobediencia provocó la expulsión del Edén. El espíritu que causó Caín al asesinar a su hermano Abel con el fin de poseer sus rebaños se extendió rápidamente por toda la tierra. La sociedad humana no era tan antigua antes de que fuera necesario que Dios invocara la inundación con el fin de limpiar la tierra de su pecado. Esta devastación acuosa fue seguida de cerca por la confusión de las lenguas y la dispersión de los pecadores  de Babel. La rebelión del meridiano de los tiempos en contra de Dios condujo al rechazo y la crucifixión del Salvador del mundo, y esta tragedia fue seguida por la larga noche negra de la apostasía que llamamos la Edad Media.

La Escritura nos recuerda que el mismo Satanás se convirtió en lo que es a causa de su pecado de titanismo. En el gran consejo premortal se describe en las Escrituras, Satanás trató de derrocar a Dios mismo y acertó en alejar de Dios un tercio de todos los ejércitos celestiales. Desde ese momento, la lucha de Satanás ha continuado con el aumento de potencia para alcanzar su pináculo del mal en nuestros días.

Ciertamente, el mayor problema de nuestra generación es su titanismo, como lo demuestra nuestra enemistad hacia el Todopoderoso. Cada acto injusto, por pequeño que sea, tiende a poner mal sobre el trono del universo. El apóstol Juan dice que el pecado es la transgresión de la ley (1 Juan 3:4), y que es la característica distintiva de nuestros días.

Jesús hizo su propio análisis de nuestra situación cuando hace mil novecientos años vio nuestros días y lo comparó con el momento inmediatamente anterior al diluvio (Mateo 24:37). A pesar del hecho de que en la lucha contra Dios, pecamos contra nosotros mismos, sin embargo, hemos sido completamente incapaz de detener el gran aumento de la delincuencia y la delincuencia que cada año alcanza un nuevo máximo devastador en nuestras vidas. Estamos entrenándonos a nosotros mismos a amar el pecado.

Contra el  mando  directo  de  Dios,  pecamos  contra  nuestra salud; pecamos contra nuestra felicidad; pecamos contra nuestro éxito; y pecamos contra la misma Deidad. Pero nadie puede practicar el mal con impunidad. La incidencia de la enfermedad psiquiátrica está aumentando entre nosotros con  pasos  de gigante. La tasa de la quiebra  está  creciendo  a  pasos agigantados. Las organizaciones empresariales están reportando inauditos aumentos en  el  robo  y  otras  evidencias  de  crisis moral. Todos los días los periódicos informan nuevos escándalos en el trabajo, así como escándalos en el propio gobierno. El informe Kinsey de hace unos años es un testimonio de una decadencia generalizada en la moral que es una extraña reminiscencia de Sodoma y Gomorra.

Cuando construimos bares en nuestros hogares, en lugar de altares, estamos luchando contra Dios. En nuestras violaciones del día de reposo nos estamos motivando por un mayor interés en las carreras de caballos y los  partidos  de  béisbol  que  en  el  reino celestial. Empleamos a algunos de nuestros mejores cerebros de publicidad y medios de comunicación en persuadirnos a nosotros mismos y a otros a tomar un papel más importante en los mismos males que Dios ha prohibido específicamente. Como resultado de nuestra titanismo, nuestra gran nación cristiana iluminada se caracteriza por su embriaguez, el cáncer de pulmón, la inmoralidad y la violación de sus propias leyes.

En lo que se refiere a todos los efectos prácticos, hemos excluido en gran medida a Dios de nuestras vidas. Recientemente en una encuesta religiosa en todo el país se preguntó a los entrevistados si creían en Dios; noventa y cinco por ciento respondió que sí. A la pregunta de si son o no trataron de llevar una buena vida como resultado, sólo el veinticinco por ciento parecía pensar que había alguna relación entre los dos, cincuenta y cuatro por ciento dijo que la religión no ha influido en su conducta en la política o los asuntos de negocios. Porque parece que mantener a nuestros credos y nuestras acciones en compartimentos separados, uno es incapaz de ayudar al otro miembros de la Iglesia en los Estados Unidos se encuentra ahora en su punto más alto, y también lo son nuestros indicadores de la delincuencia y el pecado.

Una de las razones de nuestro problema es que muchas personas han despersonalizado a Dios y piensan en él sólo en términos impersonales. Le llamamos por nombres tales como “la primera gran causa”, o nos referimos a él como “un principio eterno.” Luego, debido a que un principio eterno nos puede castigar, sentimos una mayor libertad para disfrutar de nuestra titanismo.

Sin embargo, nuestro tiempo se acorta; y si no damos el asalto, debemos compartir con seguridad el destino de los titanes y los antediluvianos en la pérdida de la guerra. En su visión del juicio, Juan el Revelador dice:

Y vi a un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo y una gran cadena en la mano.

Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años;

Y lo arrojó al abismo, y lo encerró y puso un sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años. Y después de esto, debe ser desatado por un poco de tiempo.” (Apocalipsis 20: 1-3) Y, ciertamente, los que siguen en pos de Satanás deben compartir su destino.

Porque el pecado es el problema básico de nuestro mundo, el arrepentimiento se ha hecho uno de los primeros y uno de los más importantes de los principios del Evangelio de Cristo. Un arrepentimiento universal, genuino y permanente cerraría hasta nuestras cárceles, acabaría con nuestros reformatorios, evitaría nuestros  ataques  de  nervios,  llenaría  nuestras  iglesias,  redimiría nuestras almas, y restauraría la armonía, la paz y la felicidad al mundo. Desde cualquier punto de vista, el arrepentimiento es una de las acciones más reconocidas en la vida. A través de ella se abandonan objetivos indignos y vuelven nuestras vidas hacia arriba, hacia las cosas que valen la pena. La dispensación de Jesús se abrió con la declaración de Juan el Bautista, “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2). Y en nuestros días el Señor ha dicho: No prediquéis sino el arrepentimiento a esta generación.” (Doctrina y Convenios 6:9)

El arrepentimiento es el remedio de Dios para cada enfermedad que afecta a nuestras vidas. Cuando se pospone el arrepentimiento, el pecador se vuelve más deliberado, y cualquier cambio hacia arriba se hace más difícil. Si no se utiliza este regalo de Dios, se puede caer en la impotencia, y el alma se perderá.

A través de Noé el Señor dijo: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre. . .” (Génesis 6:3). Y algún día cuando pueda ser demasiado tarde, podemos descubrir que el arrepentimiento es el más emocionante, excitante, estimulante de todas las actividades posibles.

Hace algún tiempo, durante mi visita a la Misión de los Estados del Norte me encontré una sofocante tarde de agosto en el sur de Illinois en lo que probablemente fue el tiempo más desagradable que he experimentado. Estaba muy caliente y húmedo, y yo estaba sudoroso, pegajoso, sucio, y generalmente incómodo. Pero después que de la jornada de trabajo había terminado, fui a mi habitación en un hotel con aire acondicionado. Tomé un baño caliente con jabón y me puse fresco, ropa limpia. Un poco más tarde entré en una cama entre sábanas blancas, frescas y limpias. Y durante unos minutos antes de quedarme dormido, me quedé allí y pensé en el arrepentimiento. Y pensé que agradable es limpiar el cuerpo de un poco de sudor pegajoso, y qué delicia sería limpiar la mente y el alma de culpa y estar limpios y libres ante Dios.

Todavía en la cruz, el arrepentimiento es bueno. Uno de los ladrones crucificados con Jesús lamentaba lo que había hecho. Cuando él reconoció sus pecados, Jesús le dio crédito (Lucas 23:42-43) Ciertamente, él estaba muy por delante de su compañero deshonesto que permaneció amargado y rebelde hasta el final. Pero el arrepentimiento del ladrón llegó demasiado tarde para deshacer el mal que su vida había causado.

Hay una vieja fábula sobre un caballo que una vez que se escapó de su amo. Finalmente el caballo se arrepintió y regresó a su maestro y le dijo: “He vuelto”. Dijo el maestro. “Sí, has vuelto, pero el campo está sin arar.” ¿Cómo puede uno arrepentirse sin arar la tierra o de lecciones no aprendidas o de cualidades de carácter no desarrolladas? El  gobernador  puede  perdonar  al  asesino,  pero ¿Quién puede devolverles la vida a la víctima o el padre a sus hijos huérfanos?

El arrepentimiento es una de las más grandes de todas las ideas, pero hay que entender que también tiene algunas limitaciones graves. Para empezar se necesita tiempo para reformar la propia vida y hacer restitución por sus errores, y a veces una expiación debe ser hecha a través del sufrimiento personal del infractor.

Pero hay un tipo de arrepentimiento que no tiene limitaciones, que es un tipo de arrepentimiento por adelantado, lo que alguien ha llamado “pre arrepentimiento.” Pre arrepentimiento es un arrepentimiento que se lleva a cabo antes de que se haya cometido la infracción. Pre arrepentimiento es el equivalente de la prevención. Es un arrepentimiento que no requiere la restitución y no exige el pago de las sanciones. Sabemos que a los ojos de Dios la prevención es muy superior a curar, como él ha dicho;

Porque yo, el Señor, no puedo considerar el pecado con el más mínimo grado de tolerancia.

“No obstante, el que se arrepienta y cumpla los mandamientos del Señor será perdonado.” (Doctrina y Convenios 1:31-32)

Para vivir una vida de pre arrepentimiento se nos obliga a desarrollar la clase de fe que destruye el pecado antes de que se forme. Esto es “el camino de la vida” de Jesús. Las escrituras dicen que Cristo “fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15). El arrepentimiento para él era innecesario porque vivió la ley superior de la prevención.

El milagro más grande jamás realizada por Jesús no estaba en el control del mar enfurecido, sino en la disciplina de su propia voluntad. Su vida sin pecado es la manifestación más alta de excelencia que ha conocido el mundo. Jesús no necesitaba hacer una sola cosa mal con el fin de averiguar que no era correcto. La vida de Cristo fue pura, buena. Su libro de contabilidad mostró todas las ganancias y pérdidas. No hubo lesiones destructivas para ser reparados y no hay restituciones que realizar.

Lo que es un beneficio tremendo podríamos otorgarnos a nosotros mismos un llamando fuera de la guerra y aprender a vivir en paz con Dios, no sólo en él, sino también en la obediencia de acuerdo con él. Si lo seguimos plenamente, podríamos eliminar todas las trágicas muertes que se están sembrando actualmente a lo largo de la carretera de la vida.

Recientemente, un hombre vino a verme por que sentía que necesitaba hablar con alguien sobre sus problemas. Era mucho lo de sus deshonestidades, su engaño, y sus inmoralidades. Se lamentaba amargamente por los sufrimientos que habían causado a su esposa. Sin embargo, a pesar de que se había arrepentido mil veces, sin embargo, era incapaz de deshacer el mal. Él estaba en paro debido a sus debilidades pasadas. Sus niños todavía estaban sufriendo la desgracia de su mal ejemplo, y después de haber ajustado todos estos males, sólo pudo decir: “Me gustaría poder vivir mi vida otra vez.”. Nadie puede vivir su vida de nuevo. No hay ensayos en la vida. No podemos ensayar el nacimiento o la vida o la muerte. Al sentir pena por nuestros pecados no borramos las heridas o curamos las heridas. Y ¿cómo se puede arrepentir de un mal ejemplo a un alma dañada? El pecado es el más peligroso y el más destructivo de todas las experiencias humanas, y Dios ha mandado que se debe evitar. “Cuando tenemos hambre, el pecado nos ofrece sólo pan envenenado, cuando tenemos sed, nos invita a beber en una fuente mortal.” Causa todos los problemas, el dolor y la infelicidad en el mundo.

Ciertamente, no debemos pensar en el pecado como un juguete, sino como nuestro enemigo más mortal. Dios aborrece el pecado, y el salmista habla de aborrecerlo con un intenso odio (Salmo 139: 22). Pre arrepentimiento es la ley más alta de Dios. Y lo que es una emocionante y rentable manera de vida es la religión de hacer el bien, de adorar a Dios, de hambre y sed de justicia. Jesús demostró ser el modelo perfecto de vida y luego dijo: “Sígueme” (Mateo 9: 9). Y cada vida individual, finalmente, debe ser juzgada por lo bien que desempeñe su rol en la vida.

Que Dios nos ayude a seguirlo con toda nuestra alma, lo ruego en el nombre de Jesucristo. Amén.

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El día

Conference  Report, abril de 1964. Improvement Era, junio

El día

por el élder Sterling Welling Sill

Mis hermanos y hermanas, aprecio mucho este privilegio de tener una parte con ustedes en esta gran conferencia general de la Iglesia. Esta es una interesante costumbre que existe entre nosotros, por lo que apartamos estos días especiales para pensar en cosas especiales. Es decir, dejamos de lado el segundo domingo de mayo como el Día de la Madre. Y en ese día dejamos que nuestra mente llegue y tratan de entender el propósito para el cual se distingue ese día. Apartamos el tercer domingo de junio como el Día del Padre por la misma razón.

A continuación, tenemos algunos otros días maravillosos en los que ponemos nuestra mente en contacto con  otras  ideas importantes. Tenemos el Memorial Day, y la Pascua y Navidad, y el Cuatro de Julio. Dejamos de lado el cuarto jueves de noviembre como Acción de Gracias, y en ese día intentamos construir gratitud y reconocimiento a nuestras vidas. Y contamos nuestras bendiciones, y vemos como han aumentado.

Supongamos que en este momento especial que ponemos nuestra mente en contacto con los maravillosos días en nuestras vidas y solo con aquellos de la mayor importancia para nosotros personalmente. Usted puede pensar que su día más importante es el día de su nacimiento. Ese es el día en que una importante nueva vida llegó a existir. O puede ser el día de su bautismo. Ese fue el día en el que se arrepintió de sus pecados e hizo un pacto con Dios que vivirías su vida en su mejor momento. Usted puede pensar que su día más importante es el día de su matrimonio. Es entonces cuando nació una nueva familia. Ciertamente, el día de su muerte será un día muy interesante.

Alguien ha dicho que el acontecimiento más importante en la vida es la muerte. La muerte es la puerta de entrada a la inmortalidad. Vivimos para morir, y luego morimos para vivir. Normalmente no nos gusta pensar en la muerte, ya que se asocia con el desagrado.

Pero la muerte no deja de existir sólo porque se ignora. Los antiguos egipcios tenían un procedimiento mucho más lógico para el manejo de esta situación. Querían recordarse a sí mismos de que algún día morirían. Ahora bien, no quiero asustar a nadie indebidamente hoy aquí, pero me gustaría señalar de paso que algún día cada uno de nosotros va a morir. Alguien ha dicho que a juzgar por el pasado, habrá muy pocos de nosotros que saldrán vivos de este mundo, y sin duda una de las maneras más inteligentes para pasar la vida está en una preparación eficaz para la muerte.

Branch Rickey, el famoso director de béisbol, una vez que se le pidió que nombre su día más grande en el béisbol. Él respondió: “No lo he tenido todavía.” Y me gustaría invitarle a considerar esta importante cuestión. ¿Cómo se puede emplear su vida de manera más constructiva sino que preparándose para esas experiencias emocionantes que todavía no han llegado?

HG Wells nos dio un poco de ayuda estimulante en el mejoramiento de sí mismo, cuando hace muchos años escribió una fantasía interesante titulada La máquina del tiempo. Fuera de su imaginación inventó una máquina que podría llevar a la gente a través del tiempo tanto como un avión nos lleva a través del espacio. En su máquina del tiempo el señor Wells podría ir a miles de años atrás en el pasado en tan sólo unos minutos. Al ser un historiador tuvo un gran placer en ser testigo de los acontecimientos importantes de la historia.

Hizo un viaje de vuelta al año 1066 para verificar personalmente algunos de los detalles de la batalla de Hastings. Luego fue aún más atrás para una visita en la Edad de Oro de Grecia, y discutió personalmente con la filosofía de Sócrates 400 años antes de Cristo con su misión completada, su máquina del tiempo le llevaría de nuevo al presente. A continuación, empujando la palanca en la otra dirección, este científico del tiempo podría con igual velocidad ir hacia el futuro para estudiar las civilizaciones y las instituciones. Y su velocímetro le indicaba en que época del tiempo estaba.

Aunque esta historia es sólo una fantasía, contiene el germen de una gran posibilidad. En realidad, nuestras mentes han sido equipadas con algunas habilidades importantes para viajar en el tiempo. En el pensamiento, podemos ir hacia atrás o hacia adelante en el tiempo más rápido que cualquier misil puede viajar a través del espacio. En el gran libro del presidente McKay, Ideales del Evangelio, tiene un párrafo en el que dice: “Anoche soñé con mi madre.” Y luego dice: “Me gustaría soñar con mi madre más a menudo.” En su sueño volvió a entrar en su propio pasado y revivir esos días importantes en las rodillas de su madre, al enterarse de las lecciones de la vida que le llevó a la presidencia de la Iglesia. Al despertar se encontró con que sus ideales se habían renovado y sus ambiciones reforzado enormemente. Se había revitalizado su vida reabsorbiendo el bien original a partir de las mejores experiencias de su propio pasado.

Si nos referimos a este proceso como la reflexión, la meditación, o la asimilación,   una    gran fuente de fuerza puede revivir el pasado. Incluso una mayor fuente de fortaleza puede venir de los eventos importantes  de nuestro propio futuro. Esta capacidad de mirar hacia adelante podría denominarse la visión o la previsión o la utilización de ese maravilloso poder de la imaginación, que es como un haz de radar gigante de los cielos en busca de los próximos años. Alguien ha dicho que uno de los mayores dones que Dios ha dado al hombre es siempre una imaginación.

Cuando en nuestra mente imaginamos nuestro matrimonio, nos ayudará a determinar el tipo de persona que nos gustaría ser cuando llegue ese evento. A medida que nos imaginamos nuestro éxito, desarrollamos las habilidades necesarias para llevarla a cabo. Y con la información y la dirección que se nos ha dado en la Santa Escritura podemos incluso imaginar ese período importante que se encuentra más allá de los límites de esta vida.

De una manera muy literal, Dios ha dado importantes capacidades y tiempo de viaje a los profetas; por ejemplo, Abraham se le permitió regresar a miles de años en el pasado para revisar su propia existencia premortal y aprender algo acerca de los propósitos de Dios, incluso antes de que esta tierra había sido creada. En el relato de esta experiencia Abraham le dijo:

Y el Señor me había mostrado a mí, Abraham, las inteligencias que fueron organizadas antes que existiera el mundo; y entre todas estas había muchas de las nobles y grandes;

Y vio Dios que estas almas eran buenas, y estaba en medio de ellas, y dijo: A estos haré mis gobernantes; pues estaba entre aquellos que eran espíritus, y vio que eran buenos; y me dijo: Abraham, tú eres uno de ellos; fuiste escogido antes de nacer.

Y estaba entre ellos uno que era semejante a Dios, y dijo a los que se  hallaban  con  él:  Descenderemos,  pues  hay  espacio  allá,  y tomaremos de estos materiales y haremos una tierra sobre la cual estos puedan morar;

Y con esto los probaremos, para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare;

Y a los que guarden su primer estado les será añadido; y aquellos que no guarden su primer estado no tendrán gloria en el mismo reino con los que guarden  su  primer  estado;  y  a  quienes  guarden su segundo estado, les será aumentada gloria sobre su cabeza para siempre jamás.” (Abraham 3: 22-26)

Luego, cuando Abraham volvió a entrar en su propio presente, fue fortalecido más a fondo para su futura aventura en la vida. Por otro lado, a Moisés se le permitió una vista previa de toda la historia de la tierra desde el principio hasta el final del mismo. En esa ocasión memorable cuando Moisés se encontró con Dios cara a cara en el monte (Moisés 1:2), se le dio una gran visión, en la que vio toda la tierra. El registro dice que no había una partícula de ella que no viese, discerniéndola por el Espíritu de Dios. (Moisés 1:27)

Y también vio a sus habitantes; y no hubo una sola alma que no viese. . .” (Moisés 1:28)

Gran parte de las Sagradas Escrituras se componen de grandes revelaciones que Dios ha hecho para ser escritas para nuestro uso en la preparación de esos grandes días que todavía no  hemos vivido. Porque ¿qué más nos puede dar?, simplemente suponer que podemos poner en práctica nuestra imaginación con nuestra propia resurrección. Un reciente artículo de prensa habló de algunos prisioneros de guerra rusos que regresaron con sus familias después de una ausencia de veinte años. Podemos imaginar el placer de volver a reunirse con sus seres queridos después de una larga separación, pero lo que es una experiencia emocionante será reunirnos con nosotros mismos.

No nos gusta pensar en que nuestros espíritus y cuerpos estén separados, incluso temporalmente con la muerte. Sin embargo, en la resurrección, ¿Cuál será la alegría de los fieles cuando el espíritu y el cuerpo estarán inseparablemente unidas entre sí en la gloria celestial? (Doctrina y Convenios 93:33). Al lado del espíritu humano, el cuerpo humano es la más grande de todas las creaciones de Dios, sin la cual nunca podríamos tener una plenitud de gozo. Nuestros espíritus fueron engendrados de Dios en el cielo, y uno de los propósitos más importantes de nuestra vida mortal es ser “añadido” (Abraham 3:26) con un cuerpo de carne y huesos.

Este fue también uno de los objetivos importantes de la vida en la tierra de Jesús. Siempre ha sido un misterio para mí por qué algunas personas son tan insistentes en privar a Dios, el mayor de todos, de su cuerpo. Esto es especialmente difícil de entender cuando se sabe que se trataba de una parte del castigo por el pecado de Lucifer que nunca podría progresar más allá del estado de un espíritu. Si un cuerpo de carne y huesos no eran necesarios, nunca habría sido creado en primer lugar. Si no fuera necesario para la eternidad, la resurrección nunca habría sido instituida. Si el cuerpo no fuera necesario para Dios el Padre, entonces no tendría ningún sentido la resurrección del Hijo. Sin duda el día de la gloriosa resurrección será uno de los días más emocionantes.

Uno de los días más importantes de la Segunda Guerra Mundial fue el Día D. El día D era un término usado para indicar un día no especificado en el que alguna operación militar decisiva iba a tener lugar. El día D en la Segunda Guerra Mundial fue el 6 de junio de 1944. Ese fue el día en que las fuerzas de invasión aliadas pululaban en las playas de Normandía para restablecer su posición en Europa occidental. El día D fue el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial. 15 de agosto de, 1945 fue llamado “VJ Day” o el día de la victoria en Japón. Pero el día que probablemente será el más emocionante de todos nuestros días será el Día del Juicio o “Día J”.

Este es un término que se utiliza con frecuencia en la escritura para indicar otro día no especificado en el que se llevará a cabo la operación más importante de nuestra existencia. Este es el “día de sedimentación en marcha.” Es el día en que los libros van a ser abiertos. Este es el día que los profetas han esperado y hablado desde el principio del mundo. En la escritura el día de hoy ha sido llamado por varios nombres, tales como “El Día del Juicio”, “El Día del Señor” (2 Pedro 3:10), El grande y terrible Día” (Joel 2:31). Para algunos será del fin del mundo, muchos pasajes de las escrituras mencionan este día como si se necesita ninguna frase calificativa. Ellos simplemente lo llaman “El Gran Día” (Sofonias 1:14). Es muy interesante que en cualquier carrera importante los espectadores por lo general se congregan en la línea de meta. ¿Y qué podría ser más emocionante que estar en la línea de meta en la carrera de la vida? Esta es otra razón interesante por las que debemos estar preparados para “Día J”. En nuestro propio tiempo el Señor ha dicho “Permaneced, pues, y trabajad diligentemente. . . para atar la ley y sellar el testimonio, y preparar a los santos para la hora del juicio que ha de venir” (Doctrina y Convenios 88:84)

Sabemos mucho acerca del “Día J”, y al parecer va a ser todo un día. Sabemos que el propósito del día del juicio final. Sabemos lo que  contempla  la  acción. Sabemos  que  va  a  estar  en   la corte. Sabemos que Dios estará allí. Sabemos que todos vamos a estar allí. Sabemos que todos los miembros de la Iglesia estarán allí, y que todos los que no son miembros de la Iglesia van a estar ahí. Incluso Satanás y todos sus ángeles estarán allí. El profeta Judas dijo:

Y a los ángeles que no guardaron su estado original, sino que dejaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, hasta el juicio del gran día” (Judas 1:6).

En una interesante “experiencia la máquina del tiempo,” A Juan el Apóstol  se  le  permitió tener  una vista previa del juicio. Esta revelación fue de tan grande consecuencia que a partir de entonces ha sido llamado Juan el Revelador. Sin embargo, esta revelación no fue dada para el beneficio de Juan solamente. El Señor le dio instrucciones específicas de escribir lo que veía para que pudiéramos verla nosotros también. Juan dice que mientras estaba en el Espíritu en el día del Señor, oyó una voz detrás de él. Fue una gran voz como de trompeta diciendo:

Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves” (Apocalipsis 1:11)

Juan dice que él se volvió y vio que le hablaba y vio “. . . uno semejante al Hijo del Hombre, vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

Y su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve; y sus ojos como llama de fuego;

Y sus pies semejantes al bronce bruñido, ardiente como si estuviera en un horno; y su voz como el estruendo de muchas aguas.” (Apocalipsis 1:13-15)

Este fue un personaje tan glorioso que Juan dijo:

“Y cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último,

Y el que vive; y estuve muerto, y he aquí que vivo por los siglos de los siglos. Amén. Y tengo las llaves del infierno y de la muerte.” (Apocalipsis 1:17-18).

Qué excelente punto para tener muy en cuenta, que el Redentor está vivo. Y que está vivo para siempre. Durante los últimos cien años, el mundo ha sido inundado con el crucifijo. Es una imagen de un Cristo muerto en la cruz del dolor. Pero Cristo no permaneció en la cruz. Tampoco es la tumba su morada. Él está vivo, y él tiene las llaves de la muerte y el infierno. También tiene las llaves de la vida eterna y la gloria celestial. Para asegurarse de que debemos entender, este glorioso se dice a Juan:

Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.” (Apocalipsis 1:19)

En la antigüedad los hombres se comunicaban entre sí por medio de imágenes. Ahora suelen utilizar palabras para expresar el pensamiento, pero todavía pensamos en imágenes. Si alguien nos cuenta su experiencia, podemos entender mejor cuando en el ojo de nuestra mente podemos ver realmente lo que hacemos. La película de cine y la televisión se han hecho populares porque las imágenes son una de las mejores maneras de conseguir ideas en nuestra mente. Juan no sólo obtiene los hechos acerca de la sentencia, que en realidad vio, ya que algún día se llevará a cabo. Luego se transmiten estas ideas a nosotros en palabras, para que pudiéramos reconstruir la imagen en nuestra mente. ¿Qué tan bien desarrollamos este poder mental de imagen externa que determinará en gran medida nuestro futuro?

El ex primer ministro Benjamín Disraeli dijo una vez: “El genio es el poder de visualizar el objetivo.” Esto es especialmente cierto de los objetivos eterno. Si nos falta esta capacidad, sin duda tendremos problemas. Recientemente un amigo me dijo: “No puedo verme a mí mismo activo en la Iglesia.” Y no puede verse a sí mismo poniéndose de rodillas delante de Dios. Hay algunas personas que no pueden ver las ventajas de la honestidad o la moral o el cumplimiento de los otros mandamientos de Dios. Esto no es porque no tengan ojos. Lo que les falta es el poder que representa una gran fe. Nos ayudará a vivir de manera más eficaz si proyectamos las palabras de Juan sobre la pantalla de nuestra mente por lo que vamos a ser capaces de ver la imagen de nuestro día más grande a medida que algún día realmente lo experimentemos.

Juan dijo:

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante de Dios; y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

“Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el infierno entregaron los muertos que había en ellos; y cada uno fue juzgado según sus obras.” (Apocalipsis 20:12-13)

Incluso el infierno va a ser vaciado para el día del juicio. El problema que preocupa a nuestros tribunales civiles es que los implicados no pueden con frecuencia estar  de  acuerdo  en  cuanto  a  los hechos. Pero probablemente nadie estará dispuesto a discutir sobre el “Día J”. Si Dios pudo mostrar a Abraham una repetición de su experiencia antes de que se creara la tierra y si pudo mostrar Moisés toda la historia del mundo antes de que ocurriera, podemos estar seguros de que él nos puede mostrar cada detalle de nuestras vidas tal y como se llevaran a cabo , sin dejar nada fuera.

Un antiguo profeta americano hace esta importante declaración. Él dijo: “. . . ¿podéis imaginaros llevados ante el tribunal de Dios con vuestras almas llenas de culpa y remordimiento, teniendo un recuerdo de toda vuestra culpa; sí, un recuerdo perfecto de todas vuestras iniquidades; sí, un recuerdo de haber desafiado los mandamientos de Dios?” (Alma 5:18).

Esto exige una habilidad importante, y la mejor manera de evitar una posible tragedia es centrar nuestra imaginación sobre el Día J antes de que estemos allí. Podemos estar absolutamente seguro de que todo lo que vamos a querer es ser un dedicado trabajador, miembro fiel, entusiasta, pagador de diezmos, cuando nos encontramos ante el  juicio. Pero  debemos  obtener  el  impulso  a  la  fidelidad  de antemano; como alguien ha dicho el infierno es “donde la verdad se ve demasiado tarde.”

En cuanto a aquellos que no pasan la prueba final sobre “Día J”, Juan dice:

“Y el que no fue hallado inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” (Apocalipsis 20:15). ¡Una experiencia que va a suceder!

A continuación, en beneficio de los fieles, Juan dice:

Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de ser, y el mar ya no existía más.

“Y yo, Juan, vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una novia ataviada para su novio.

“Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios.

“Y enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de ser.

“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí yo  hago nuevas todas las cosas. Y me dijo:  Escribe,  porque  estas palabras son fieles y verdaderas.

“Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.” (Apocalipsis 21:1-7).

Mis hermanos y hermanas, hay muchas experiencias emocionantes que aún no hemos tenido. Que Dios nos ayude a estar preparado para ello cuando lleguen, lo ruego en el nombre de Jesucristo. Amén.

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Para tener dominio

Conference Report, octubre de 1963. Improvement Era, diciembre, 1963

Para tener dominio

por el élder Sterling Welling Sill

Mis hermanos, apreció el privilegio de tener una parte con ustedes en esta conferencia general del sacerdocio de la Iglesia. Se me ha estimulado en gran medida ya que estoy seguro que los mensajes de estos buenos jóvenes que han hablado con nosotros, y de la importancia de controlar nuestra propia vida.

Uno de los mensajes más inspiradores de todas las escrituras sagradas es la historia del sexto día de la creación, cuando Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza (Génesis 1: 26-27). También le dotó de un conjunto de sus propios atributos. Entonces, como el punto culminante de la creación, Dios dio al hombre dominio sobre todas las cosas sobre la tierra (Génesis 1:28), incluido él mismo. El diccionario dice que “dominio” significa control o el poder de gobernar. La parte más importante del dominio del hombre es el autodominio. En toda la creación, que sólo era para el hombre Dios dijo: . . . podrás escoger según tu voluntad. . .” (Moisés 3:17).

En una ocasión, a José Smith se le pidió que explicara la inusual armonía existente entre el gran grupo de miembros de la iglesia, que diferían en gran medida en cuanto a la nacionalidad, y la experiencia. El Profeta respondió: “enseñamos a la gente principios correctos y ellos se gobiernan a sí mismos”. (Citado por John Taylor, JD. 10: 57-58)

Una de las partes más importantes de la religión verdadera es capacitarnos para gobernar nuestras propias vidas de manera eficaz y rectamente. Alguien ha dicho: “El que quiera mover al mundo, debe moverse primero a sí mismo.” Hablamos mucho sobre el hecho de que se nos ha dado el sacerdocio. El sacerdocio es la autoridad para actuar en el nombre del Señor. Pero por sí sola no es suficiente. También debemos desarrollar la “capacidad” para actuar en el nombre del Señor. La autoridad nunca puede ser de muy gran consecuencia sin la capacidad. Es decir, la cantidad de beneficio se deriva de tener la autoridad para hacer conversos sin la capacidad de hacer conversos.

Lo más inspirador acerca de la vida de Jesús no fue su capacidad para calmar la tormenta o el control de la tempestad, sino el control absoluto de sí mismo. El Maestro no necesitaba cometer un solo error con el fin de averiguar que no era correcto. Hemos desarrollado un control bastante bueno sobre algunos de los miembros de nuestro cuerpo; por ejemplo, tengo una gran autoridad sobre mi dedo. Si le digo que se doble, se dobla. Si doy a mis pies una orden, obedecen de inmediato, y que se han logrado en nuestra responsabilidad religiosa cuando tenemos el mismo tipo de control sobre nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestra lengua, nuestra industria, nuestra fe y nuestro deseo de servir Dios. Algunos de nosotros hemos desarrollado nuestro apetito a tal punto que se podría decir que “pensamos” con nuestros estómagos; es decir, nuestros apetitos con frecuencia tienen más influencia en la dirección de nuestras vidas que nuestra razón o incluso los mandamientos de Dios. Este mismo mal uso de nuestros poderes da con frecuencia nuestros miedos, nuestras dudas, nuestros prejuicios, nuestros odios, y nuestro sexo impulsa el control de  nuestras vidas. Antes de que podamos tener éxito en nuestro dominio dado por Dios, nuestras emociones deben ser llevadas bajo la dirección del espíritu.

San Agustín dijo: “¿Querrías tener tu carne obedeciendo a tu espíritu? Entonces tu espíritu debe obedecer a Dios. Has de ser gobernado, si quieres gobernar”. Y sólo cuando nos regimos adecuadamente de acuerdo a lo que es correcto, podemos escapar de la regla destructiva de nuestros estados de ánimo y apetito.

Sir Walter Raleigh dijo: “Un hombre debe gobernarse a sí mismo primero, antes de gobernar una familia, y a su familia, antes que este en condiciones de asumir el gobierno de la república.”

A cada uno de nosotros se le ha dado un magnífico instrumento llamado cerebro, que estaba destinado a desempeñar un papel mucho más importante en nuestra vida religiosa de lo que a veces lo hace. El cerebro, no los sentimientos o las pasiones, fue designado por Dios para ser el presidente de la personalidad. Y cuando honramos a la autoridad de la mente, nos convertimos en maestros en lugar de esclavos.

A. Kleinman Bertha ha escrito el siguiente verso acerca del autodominio.

El dominio de sí

Aunque conquiste a mis enemigos,
Y los encierre en una tienda por el vil metal, soy un pobre conquistador,
Hasta que me someta a mí mismo.
“Lo que he leído y aprendido de memoria en libros, mientras soy un joven,
soy un lingüista en desgracia, Sino puedo cuidar mi lengua.
Si sobresalgo en el campo y soy un campeón en la lucha
si estoy entrenado eficientemente pero no puedo controlar el apetito.
Si mi nombre está escrito
en lo más alto de la lista de honor pero no tengo autocontrol.
“Y aunque me gradúe y la vida sea buena para mí,
pero si en mi corazón se escribe el fracaso y no logro el dominio de sí mismo.”

Nuestra naturaleza humana se compone de una dualidad interesante, Jesús se refirió a ella como el espíritu y la carne, y la mayoría de nosotros permite que exista un conflicto constante entre los dos. Platón se refiere a esta dualidad como un alma superior y un alma inferior. Él describe el alma inferior como la morada de la debilidad, el pecado, y el apetito, mientras que el alma superior es la residencia del intelecto; es la sede de la razón y la base operativa del juicio y de la justicia. En esta batalla a tierra el destino de cada uno de nosotros se está decidiendo a diario. Cada individuo tiende hacia su estado natural de rey o esclavo. A medida que superamos los elementos indignos dentro de nosotros mismos, nos convertimos en maestros, capaz de gobernar nuestras vidas con una sabiduría justa. A medida que nos entregamos a nuestros apetitos, nos volvemos esclavos. El alcohólico, los inmorales, los deshonestos, lo profano, y la inactividad están perdiendo la batalla para el alma inferior, al permitirse demasiadas experiencias inferiores del alma.

El único negocio de la vida ha de tener éxito, y uno de nuestros más grandes deberes cristianos es organizar y supervisarnos a nosotros mismos para la realización justa. Debemos tener más éxito en la disciplina de la mente y la formación de la voluntad. Alguien ha señalado que “la planificación” es el lugar donde el hombre se muestra a sí mismo más como Dios. ¿Quién podría ser más semejante a Dios de una manera inteligente que planeado su propia vida? En Él es en quien se basa el modelo de la realización y el éxito. El hombre mejor pagado en el ejército es el general. Él es el que “piensa” y “planea” para el ejército. Pero cada uno de nosotros es el general de su propia vida, y cada uno es también su propio soldado. Como generales, nuestro trabajo consiste en elaborar un programa mejor para nosotros mismos como soldados, y cuanto más hábil seamos como generales, cuanto más éxito tendremos como soldados.

Hace algún tiempo que pasé un par de horas con un grupo de misioneros. Estábamos hablando de la obra misionera en virtud de las dos grandes partidas del “mensaje” y el “mensajero”. Estamos a medio camino al éxito cuando entendemos la tremenda importancia del mensaje que el Evangelio de Jesucristo ha vuelto a ser restaurado a la tierra con la autoridad para oficiar en todos los principios y ordenanzas del Evangelio que tiene que ver con el reino celestial. Pero hay un gran mensaje que se entrega siempre, por un gran mensajero. Puesto que el enfoque profesional de cualquier logro es el primero en aislar el problema, les dije a los misioneros, “Antes de que pueda ser de mucha ayuda para usted, lo que necesito saber es cuáles son sus problemas. Quiero que cada uno de ustedes me diga en una sola palabra ¿por qué no es diez veces más eficaz?”

Como se dieron las respuestas, las escribimos en la pizarra. Sin embargo, cuando las analizamos encontramos que todos y cada uno de ellos tenía que ver con el “mensajero”, ninguno de ellos fue sobre el mensaje. Yo les dije: “Voy a volver a la sede de la iglesia en la mañana, y me gustaría ser capaz de informar de lo que está mal con el mensaje”. Pero nadie tenía ninguna queja con el mensaje. Sus únicos problemas implicaban el cambio del mensajero.

Un misionero dijo: “No puedo ser un buen misionero, porque no soy de usar.”

Le dije: “¿Qué quieres decir?”

El dijo: “Bueno, mi compañero ama a todos, y todo el mundo lo ama. Nuestros contactos todos se reúnen a su alrededor, sino porque no soy esa clase de persona me quedo solo.”

Le dije: “¿Me podría mostrar lo que entendemos al ir por este pasillo y darle la mano a estas personas de una forma ordinaria?”

En   cumplimiento   hizo   su   trabajo   impresionante    de costumbre. Entonces le dije: “Ahora, va a ir por este otro pasillo y le dará la mano a estas otras personas de la forma en que su compañera lo hace”

Luego se puso derecho, tenía una mirada un poco diferente en sus ojos y un poco de tensión diferente en sus músculos mientras trataba de demostrarme como su compañero lo hacía. Parecía ser un éxito inmediato mientras seguía el ejemplo de su compañero. Le dije sobre  el famoso ” Como Si ” principio de William James. Sr. James dijo que si usted quiere tener una Ley de Calidad ” Como Si ” que ya tenía. Si quieres ser amable, actuar ” Como si ” ya es amigable. ¿Cuánto tiempo se tarda uno en  aprender  a  ser amable? Se tarda sólo un cuarto de segundo, el tiempo suficiente como para tomar una decisión de practicar el ” Como Si“. Si quieres ser valiente, actuar ” Como si ” ya fueras valiente, no van por ahí diciendo a todos lo asustado y débil que eres. Es el axioma del teatro que cada actor debe vivir su parte.

En una ocasión, Theodore Roosevelt estaba condecorando a uno de sus generales por el valor. Él dijo: “Este es el hombre más valiente que he visto en mi vida.” Él dijo: “Se acercó detrás de mí todo el camino hasta la colina de San Juan.” Theodore Roosevelt era un niño enfermo. Empezó la vida como un ser débil, no se esperaba que viviera; pero él se entrenó a sí mismo para pensar en valor, fuerza, salud y vitalidad, y eso es lo que le pasó. Una de las cosas que me asusta más a medida que avanzo sobre un poco es escuchar a tantas personas que hablan de la debilidad, el fracaso y el pecado. La enfermedad más extendida en el mundo es el complejo de inferioridad. Y cuando pensamos en inferioridad, esto es lo que tenemos. Otro misionero describió su problema diciendo, “No me puedo concentrar.” Le dije: “¿Qué planea hacer al respecto?” Él dijo: “No hay nada que pueda hacer, yo sólo no me puedo concentrar.” Uno de nuestras más lamentables debilidades es que a veces pensamos que estamos condenados a permanecer así para siempre, como actualmente estamos. Sin embargo, una de las ideas más emocionantes en la vida es la posibilidad de cambiar nosotros mismos para mejor.

William James dijo: “El mayor descubrimiento de mi generación es que podemos cambiar nuestras circunstancias cambiando nuestras actitudes de la mente.” Hay una gran cantidad de personas que quieren cambiar sus circunstancias, pero pocos están dispuestos a cambiarse a sí mismos. Es muy interesante, sin embargo, que el problema de que estos misioneros parecían tener más dificultades con ellos, era el de conseguir despegar las camas de sus espaldas en la mañana. He traído una imagen mental cronometrada a las 6:00 am mostrando a los misioneros de tracción y luchando tratando de levantarse. ¿No es ridículo que a veces vivimos a través de toda la vida y nunca aprendemos de levantarnos por la mañana? La Iglesia ahora tiene 133 años de edad, y algunos de nosotros apenas hemos dado un primer paso en el que se vive el “mensaje” porque hemos agotado nuestras fuerzas que luchan con el mensajero. Por lo que yo sé que casi todos los problemas que nos detiene implican un mal uso de este dominio dado por Dios. Ciertamente necesitamos un mejor dominio del mensaje, pero también tenemos mucho más trabajo que hacer con el mensajero.

Salomón dijo: “Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y con todo lo que adquieras, adquiere entendimiento.” (Proverbios 4:7). Y entonces alguien que debe haber sido mucho más sabio que Salomón dijo: “Con todas tus posesiones, ponte en marcha” George Bernard Shaw tocó nuestro problema cuando dijo que la ocupación principal de la vida está tomando una turba de los apetitos, y organizándolos en un ejército de propósitos y ambiciones.

Es un punto muy importante de opinión de que a cada ser humano se le han dado dos creadores. Uno de ellos es Dios, y el otro es él mismo. Es decir, la creación del hombre no es algo que se ha terminado y hecho con en el Jardín del Edén. La creación del hombre está todavía en curso. Se está llevando a cabo hoy, y tuvo lugar la semana pasada, y se llevará a cabo el próximo mes, y usted es el creador. Es decir, se está creando actualmente el entusiasmo y la industria y el coraje y la fe que va a determinar lo que su vida será por toda la eternidad. Alguien ha hecho esta interesante pregunta: “¿Cómo le gustaría crear su propia mente?” ¿Pero no es eso exactamente lo que hace todo el mundo?

La mente se convierte en la intención de Dios que debe ser, sólo cuando se alimenta de suficientes experiencias superiores del alma. Se ha dicho que “la mente como la mano del tintorero, se colorea por lo que posee.” Es decir, si tengo en la mano una esponja llena de tinte púrpura, mi mano se vuelve púrpura, y si tengo en mi mente y corazón grandes ideas de honor, la justicia, la industria y el amor a la verdad, es el color toda mi personalidad en consecuencia. Y nuestro autodominio se hace más eficaz cuando hacemos del amor la clase correcta de las ideas, y rechazamos todas las experiencias más bajas del alma. Mientras que Caín se estaba entrenando a sí mismo “. . .amó a Satanás más que a Dios” (Moisés 5:18), estaba dando el dominio a su alma inferior. Este es un proceso que muchos

siguen con frecuencia. Hace algún tiempo un joven discutía conmigo sobre un matrimonio inapropiado que estaba contemplando. Le pregunté por qué. Dijo que estaba en el amor. Pero sólo el amor es una base insuficiente para el matrimonio. Cualquiera puede caer en el amor de cualquier cosa. Muchas personas han caído en el amor al ocio, la blasfemia, el adulterio, y la embriaguez. Caín amó a Satanás.

Un fumador empedernido fue recientemente ordenado por su médico para dejar de fumar. Se había enamorado del cigarrillo, y se sentía muy mal consigo mismo porque estaba siendo forzado a renunciar a su mal hábito. Él dijo: “¿Qué bien podría hacer posiblemente mí para dejar de fumar cuando tengo que estar de pie sobre mí mismo como un policía con un palo, ordenándome a mí mismo no hacer algo que quiero hacer?” Es bastante difícil obligarnos a ser decente o exitoso, mientras que amamos el pecado y el fracaso.

Hay un alma psicología inferior que dice que la manera de desarrollar la personalidad es expresar nuestros deseos. Se dice que los padres no deben decir “no” a sus hijos debido a la posibilidad de coartar su personalidad. Si un niño quiere cerrar la puerta, se le debe dejar. Si quiere sembrar un poco de avena silvestre, debería sembrarla. Se dice que los deseos deben expresarse, de lo contrario el crecimiento del niño pueden ser inhibidos y su personalidad distorsionada. Esta filosofía ha hecho una gran contribución a nuestro recrudecimiento de la delincuencia juvenil y adulta. Podríamos traer un poco de la filosofía al alma superior que soportar en este punto por una revisión de los Diez Mandamientos. Sin embargo, un ministro prominente dijo recientemente que los Diez Mandamientos ya no se deben utilizar como base para la formación religiosa. Dijo que los Diez Mandamientos dan a los jóvenes la idea de que la iglesia es un jarro de agua fría. Dijo que las dictatoriales “tú debes” no eran de buen gusto. Él  dijo: “En mi iglesia ya no me refiero a los Diez Mandamientos.” No dijo si uno pensó en castidad, honestidad, el culto debía ser destruido, o si Dios había cambiado de opinión sobre estos valores, sino sólo que se había convencido de que los Diez Mandamientos eran anticuados y ya no es útiles.

Otro líder religioso dijo que el comando de popa “No hagas” era demasiado duro para nuestra sensibilidad de hoy en día, y sugirió que la forma de los mandamientos debía ser modificado y algunas palabras debían ser más blandas, y debían ser utilizadas otras tales como “consejo” o “sugerir” o “recomiendan”. Cometemos uno de nuestros errores más graves cuando llegamos a ser demasiado blandos para aceptar la verdad a menos que sea altamente recubierto de azúcar. Nos conformamos con muchos de nuestros problemas por compromiso, o cómo nos sentimos, más que por lo que es correcto. Es un asunto muy serio cuando le damos la espalda en buena simplemente porque no nos gusta el tono de la voz de alguien o porque lo que se dice no acaba de adaptarse a nuestra fantasía.

Se cuenta la historia de un padre y un hijo a caballo por la carretera. El hijo estaba explicando al padre lo que no le gusta de los Diez Mandamientos. Dijo que eran negativos y además de eso no le gustaba que nadie le dijera qué no hacer. Pronto llegaron a una intersección en la carretera. Había una narración en un letrero donde se dirigía el camino a la izquierda, y otro letrero conducía al camino de la derecha. El padre tomó el camino equivocado. El hijo quedo muy perturbado. No podía entender cómo el padre podría cometer un error tan ridículo. El padre admitió que él había leído el letrero, pero dijo: “Es que no quiero ningún letrero que me diga a dónde ir.”

Para nuestro beneficio Dios ha erigido algunos letreros del bien y del mal, y que cuando nos dirigimos hacia la destrucción la señal destella diciendo, “No harás.” Lo que hacemos a partir de ahí, sin embargo, depende estrictamente de nosotros. Hace algún tiempo leí uno  de  los  debates  antiesclavistas  de  Lincoln. El oponente de Lincoln había dicho: “No puede permitirse el lujo de liberar a los esclavos del sur, porque hay unos cuatro millones de ellos. Cada uno tiene un valor de aproximadamente $ 1.000. Es decir, si usted libera a los esclavos va a trastornar la economía de este pequeño grupo de propietarios de esclavos por unos cuatro mil millones de dólares que no pueden permitirse el lujo, pero además quien se hará cargo del maíz, el algodón y los cultivos de tabaco.”

Cuando Lincoln llegó a la plataforma, rozó todas estas consideraciones a un lado como inmaterial. Él dijo: “Sólo hay una pregunta que tenemos que responder acerca de la esclavitud, y que es la siguiente ¿Es la esclavitud buena o es mala? ¿Es correcto que algunos  hombres  sostengan  a  otros  hombres   en   la esclavitud?” Ahora espero que en algún momento cuando se tenga un problema que este causando dificultades, recordará fórmula del bien y el mal de Lincoln.

Hace algún tiempo se informó que un ingeniero fue despedido de su empleo. Le pidió a su empleador la razón por la cual había sido despedido. El empresario dijo: “Usted nos ha hecho tomar una decisión equivocada, que nos costó mucho dinero.” El ingeniero dijo: “Pero sin duda se recuerda que le aconsejé en contra de tomar esa decisión.” El empresario dijo: “Sí, ya sé que usted lo hizo, pero no golpeó la mesa cuando lo hizo.”

El Señor no cometió ese error cuando dio los Diez Mandamientos. Él golpeó la mesa y trató de hacer de la ocasión algo tan memorable como fuera posible, y se espera que seamos igual de contundentes para llevar a cabo sus instrucciones. Me gustaría leer una descripción del entorno en el que se nos dio los Diez Mandamientos. Nos da un ambiente para la configuración de nuestro propio dominio.

La Escritura dice:

Y aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, hubo truenos y relámpagos y una espesa nube sobre el monte, y un sonido de trompeta muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento”.

“Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se pusieron al pie del monte”.

“Y todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en  gran  manera”.  (Éxodo  19:16- 18). Tengo serias dudas de que el Señor haya cambiado de opinión desde entonces.

Dios mismo no puede considerar el pecado con el más mínimo grado de tolerancia (Doctrina y Convenios 1:31). El no permite nada de esto en su presencia. Pero él ha dicho: . . .No obstante, podrás escoger según tu voluntad” (Moisés 3:17). Él nos ha dado el dominio para que podamos desarrollar nuestras propias vidas. Aristóteles dijo una vez a Alejandro  Magno que el enemigo más peligroso que nunca se enfrentó a un ejército nunca estuvo en las filas del enemigo, sino que siempre estuvo en su propio campo. Y eso es una buena cosa para que nosotros podamos recordar. Supongamos que nos preguntamos quién es el enemigo más grande de América. No es Rusia, China o Cuba; Eso es ridículo. ¿Quién nos ataca y provoca nuestra lucha racial? ¿Quién roba nuestros bancos? ¿Quién es el que hace que nuestros errores políticos, nos den una mala reputación en el extranjero? ¿O quién es responsable de nuestros pecados individuales y nos mantiene ignorantes, letárgicos, y sin éxito?

El Señor sugirió la respuesta, cuando el 22 de septiembre de 1832, dio una gran revelación en la que decía en parte: Y ahora os doy el mandamiento de tener cuidado, en cuanto a vosotros mismos. . .” (Doctrina y Convenios 84:43). Nuestras propias señales dicen, “cuidado con el perro” o “Cuidado con el tren” o “Cuidado con los comunistas”, pero el Señor se acerca a nuestro problema cuando dice: “. . .Cuidado, en cuanto a vosotros mismos. . .” La principal característica de pecado, y la característica principal de la falta de éxito es nuestra incapacidad para gestionar nuestros pensamientos, nuestras actitudes y nuestras ambiciones. Pitágoras dijo: “Ningún hombre es libre sino puede mandarse a sí mismo.” Y podríamos añadir que ningún hombre es capaz de aprovechar al máximo y lo mejor de su vida que si no puede mandarse a sí mismo. Tendremos la felicidad en nuestros hogares, el éxito en nuestro trabajo, la justicia en nuestra vida personal y la vida eterna en la presencia de Dios, sólo a medida que aprendemos dominio de sí mismo y desarrollemos la fuerza de voluntad para ponerlo en vigor. Es responsabilidad del sacerdocio preparar el camino antes de la segunda venida gloriosa de Cristo. Es nuestra responsabilidad personal preparar a nuestras familias y nuestras vidas individuales para la gloria celestial, y vamos a fracasar o tener éxito en proporción exacta a medida que el control de nuestras  propias vidas. El Señor ha dicho: “Deja que la virtud engalane tus pensamientos incesantemente” El Espíritu Santo que tu compañero constante, y tu dominio será un dominio eterno, y sin ser compelido fluirá hacia ti para siempre jamás…” (Doctrina y Convenio 121: 45- 46)

Carl Erskine, el gran ex lanzador de béisbol de los Dodgers, dijo una vez, “nunca rezo para ganar, sólo oro para estar en mi  mejor forma”. Sería un logro emocionante si cada poseedor del sacerdocio siempre estuviera en su mejor forma; incluso un hombre puede, cambiar el estado de ánimo de toda una comunidad. Edward Everett Hale dijo una vez;

“Soy sólo uno, pero aún soy uno.
No puedo hacer todo, pero aún puedo hacer algo;
Y porque no puedo hacer todo lo
que no se negará a hacer ese algo que puedo hacer.”

Mis hermanos en el sacerdocio, que el Señor nos ayude a obtener el control de nuestras vidas, es mi oración que lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén.

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